domingo, 1 de abril de 2007

CANTACLARO: "Ladran Sancho..."

Por Constante Vigil
Celendín
Gracias al convenio celebrado entre el alcalde Juan de Dios Tello y el presidente de “Sierra Exportadora” ingeniero Gastón Benza Pflucker, el producto de mil tragedias, el sombrero de paja toquilla, por fin tendrá un mercado establecido en Europa y Estados Unidos. Lo bueno del asunto es que los productores tendrán ocasión de tratar directamente con los empresarios, eliminando a los intermediarios que, con más sentido de grupo, siempre impusieron precios y establecieron los altibajos de la oferta y la demanda en desmedro de las tejedoras que fueron explotadas durante toda una vida.
Ha llegado la hora de unirse, de organizarse, de empadronar a las artesanas para unificar criterios de producción y hacer del sombrero un producto de óptima calidad, de personalizar las diversas tareas que deben hacerse para lograr un excelente producto terminado. Sabemos que no sólo es el hecho de tejerlo, hay que rematarlo, enfrenarlo, blanquearlo, engomarlo, etc.
Es importante también conseguir diseñadores que mejoren la apariencia del sombrero. Para el que esto escribe ha sido grato estar en el carnaval de la Asociación Celendina de Lima y en medio de la alegría de la fiesta, ver a muchos paisanos luciendo con orgullo hermosos sombreros de última moda. Debemos tender a eso, a mantenernos en la vanguardia de la moda.
De actuar todos como un solo ente productor y administrador, el costo de los insumos va a disminuir sensiblemente en beneficio de nuestras tejedoras y lógicamente, las ganancias deben redundar en beneficio de todas. Por fin los anhelos de nuestro gran artista Alfredo Rocha se vislumbran como una hermosa realidad que rescate a las eternas víctimas de la postración que sufrieron a lo largo de casi toda la historia de nuestro pueblo.
Otro tanto sucederá con nuestro socorrido chocolate, aquel que en su espuma dibujaba mil arco iris con los declinantes rayos del sol que moría en la colina de San Isidro, aquel bálsamo de las cinco de la tarde, acompañado de su queso y los increíbles bizcochos en una trilogía que fue característica plena de los celendinos.
Los productores y artesanos del chocolate organizados e incentivados por PRODELICA (Proyecto de Desarrollo de La Libertad y Cajamarca) y por la AMM (Asociación de Municipalidades del Marañón) y la Unión Europea, tendrían que explotar las innumeras posibilidades que ofrece el chocolate y configurar un producto de bandera que signifique oportunidades de trabajo para muchos sin contaminar el medio ambiente.
“No sólo de pan vive el hombre” aleccionó Jesús y aplicándolo a nuestro pueblo parafrasearemos que no sólo el oro reluce en Celendín, ni son las mineras las que nos van a sacar del atraso. Existen otros medios más confiables.

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