martes, 13 de noviembre de 2007

CANTACLARO - Los cacareos de Cajamarcaopina

Por Constante Vigil
Celendín
Hay personas que por dinero son capaces de vender su alma al diablo. Una de ellas es al parecer un tal Rojas Mori, un sujeto asalariado de la Newmont Minning, alias Minera Yanacocha, alias Minas Conga, para dirigir Cajamarcaopina, la página virtual encargada de glorificar las acciones de Yanacocha en Cajamarca.
Rojas Mori toma como referencia las opiniones del diario “Expreso”, el diario del corrupto y prófugo de la justicia peruana, Eduardo Calmell del Solar, y haciendo gran alharaca vaticina una asonada de terror contra las “indefensas” compañías mineras que operan en Cajamarca.
Meter en un saco a la Confederación Nacional de Rondas Campesinas, a la Confederación Nacional de Campesinos Afectados por la Minería, al Partido Nacionalista Peruano, a ALBA y a las ONG defensoras del medio ambiente y ponerles el rótulo de “TERRORISTAS” nos parece irresponsable y macarthysta. Y se tiene que ser un sumiso felipillo como para pensar que su campaña sorprenderá a algún incauto y él mismo estará libre de toda sospecha.
Con grandes aspavientos Rojas Mori anuncia la resurrección del desaparecido Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) sindicando como cabecillas de esto a Manuel Ruiz Bravo, alcalde de Santa Cruz, a José Suárez Suárez, alcalde de Llapa, por el sólo hecho de ser humalistas y manifestar sus simpatías por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
¿En qué país estamos? ¿Acaso no tenemos libre derecho de opinión? Imaginamos que en las peores pesadillas que no dejan dormir a los felipillos pro minería están como demonios el padre Marco Arana, Reinhard Seifert, Ivan Salas, Herbert Mujica y todos aquellos que abogan por la conservación del medio ambiente como única garantía de supervivencia para los sectores de campesinos que viven de sus cosechas y dependen de los acuíferos para cosechar.

Las armas incautadas a Yanacocha.

Rojas Mori menciona al humalismo como la sombra negra que pretende desestabilizar al gobierno y hasta al gobierno venezolano como auspiciador económico de la escalada terrorista que emprenderán “más de dos mil ronderos para asaltar el campamento de La Zanja, aprovechando que cuenta con una pequeña dotación policial de muy escasa capacidad logística y que se encuentra totalmente aislada”.
¿A quién pretende engañar este sujeto con sus lágrimas de cocodrilo? La verdad de la milanesa es que Yanacocha, por ejemplo, está tan bien pertrechada que podría enfrentar, no a campesinos armados de palos y piedras, sino a un ejército regular.
Yanacocha, todo el mundo lo sabe, posee armamento sofisticado como el incautado por el fiscal de Baños de Inca en el caso del homicidio del campesino comunero Isidro Llanos Echevarría, cuentan con el concurso de profesionales de la “persuasión” como FORZA, con la protección de la policía nacional y con el aval del presidente García, ahora asequible a la inversión imperialista, quien ha declarado con desparpajo que “está loco aquel que cree que no pueden coexistir la ecología y la explotación minera”. A García nosotros le diríamos que está loco el que piensa que la explotación minera con métodos como la lexiviación y el uso masivo de cianuro deja indemne a la naturaleza.
Los amos de Rojas Mori en verdad lo que necesitan es un pretexto para acallar y eventualmente desaparecer a los que protestan, antes que cunda el ejemplo de los campesinos comuneros de Majaz, antes de que el pueblo se de cuenta del daño que le están infligiendo las mineras al medio ambiente, antes que prosperen las consultas populares, antes que digan su verdad los campesinos despojados de sus tierras por el voraz apetito de las transnacionales, los estafados que vendieron a ínfimo precio, los engañados por la oferta de empleo bien remunerado y los deudos de los que cayeron bajo las balas homicidas.
Imaginamos que tras su cacareo la cuenta de Rojas Mori aumentará en algunos ceros a la derecha. Actualmente, gracias a la inflación y al escándalo mediático que estas noticias producen hay más de treinta monedas para traicionar al pueblo. Provecho, Felipillo.

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