martes, 6 de noviembre de 2007

POLEMICA: ¿Cómo se debe servir a Dios?

Por Constante Vigil

Celendín

Uno de los rumores que circulaban insistentemente sobre la intencionalidad del último censo de población se refería a que existen distritos cuya población no llega a los mil individuos y sin embargo, tienen un equipo completo de autoridades (Alcalde, regidores, etc.) como el más populoso. Si hacemos una simple operación de división entre la población y el número de autoridades, veremos que su representatividad es escasa.

La razón de este rumor radica en la necesidad de racionalizar el gasto público, cosa improbable, dado el carácter dispendioso, por decir lo menos, del gobierno del doctor Alan García.

Sea como fuere, el sustento del rumor es real, en nuestra provincia existen distritos que tienen exigua población como Utco, y el menos habitado, Lucmapampa, hoy Jorge Chávez, cuyo número, de acuerdo a las proyecciones del INEI para el 2005 es de 712 habitantes. El caso de este distrito alcanza niveles patéticos porque carece de agua potable y desagüe. No tiene manantiales como los demás distritos y la poca agua que llega se capta del caserío de Macash, mediante un sistema de bombeo, cuyo alto costo no les permite contar con agua permanente.

De acuerdo a las estadísticas de la provincia, el 47, 09 % de la población de este distrito no tiene agua, el 99,20 % vive sin desagüe, el 99, 50 carece de electricidad y el déficit de postas para atender las necesidades de salud de la población es de cuatro.

Este sombrío panorama, implica que los habitantes tienen que hacer sus necesidades en el campo o en cualquier escondrijo, esto, aparte de ser antihigiénico, constituye un peligro latente de enfermedades como el cólera que causara muchas víctimas en la década pasada.

Existen, pues, necesidades básicas que solucionar y los llamados a hacerlo son las autoridades elegidas por el pueblo. Lo primero es solucionar los problemas de salud y proporcionar bienestar a los pocos habitantes de Lucmapampa. Sin embargo, los tres últimos alcaldes: Absalón Vera Silva, Edinson Bazán Sánchez y Deyner Araujo Chávez, lejos de atender estas necesidades perentorias de la población, han dedicado esfuerzo y dinero en la construcción de una Iglesia que en sus proporciones minimiza al perfil arquitectónico del pueblo.

Además, están construyendo una plazuela, la única de la provincia que no tiene pila en el centro, lógicamente porque no tienen agua.

No tenemos nada contra la Iglesia, pero somos convencidos que el amor a Dios, más que en la construcción de templos que van a ser utilizados una vez al año- en la procesión y misa de la Virgen de la Natividad- está en el servicio que podamos brindar a los que nos eligieron. Tener un templo grandioso, de inspiración gótica, y una plaza brillante de mármol es como tener una mujer bonita muy emperifollada de joyas y seda, pero que no se ha bañado.

La labor de un alcalde es priorizar las necesidades del pueblo y en ese sentido, en Lucmapampa, hay, hermanos, mucho que hacer.

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