jueves, 31 de mayo de 2007

PERSONAJES: Pedro Ortiz Cabanillas


Palmas Magisteriales para gran médico celendino


Hace unos meses 21 maestros peruanos fueron honrados con las Palmas Magisteriales como Amautas, Maestros y Educadores. Entre ellos figuraban dos sanmarquinos, distinguidos por su labor y calidad humanas. Nos referimos al doctor Pedro Ortiz Cabanillas y a Flavio Vega Villanueva, médico celendino el primero y matemático ancashino el segundo, condecorados con el grado de Amauta, la más alta distinción que otorga el país, a través del Ministerio de Educación, desde el año 1949.
Nos vamos a detener un poco de nuestro paisano, el doctor Ortiz Cabanillas, profesor principal de la Facultad de Medicina Humana de San Fernando, eminente neurólogo (ha publicado el resultado de sus investigaciones clínicas en tratados y revistas indexadas del Perú y del extranjero) y, hasta hace algunos años, decano del Colegio Médico del Perú.
Pedro Ortiz Cabanillas nació en Celendín en 1933, hizo sus estudios en la Universidad Nacional de Trujillo (1953), en la Universidad Mayor de San Marcos (1960), y en la University of Newcastle upon Tyne, Inglaterra (1970). Sus títulos: Bachiller en Medicina UNMSM (1959), Médico Cirujano UNMSM (1960), especialista en Neurología, UNMSM (1975)
El doctor Ortiz Cabanillas pertenece a diversas Sociedades Científicas: Sociedad Peruana de Neurología, antigua Sociedad Peruana de Psiquiatría, Neurología y Neurocirugía; Sociedad Peruana de EEG y Neurocirugía Clínica; Sociedad de Neurocirugía de Cuba.
Ha desempeñado y desempeña los cargos de: Profesor Principal de Medicina Interna, Facultad de Medicina, UNMSM; Profesor Principal de Neuropsicología UNMSM; Presidente del Comité de Especialización en Neurología, Unidad de Post Grado, Facultad de Medicina, UNMSM; Decano del Colegio Médico del Perú (1990 – 1992).
Ha participado en numerosos Congresos Médicos de su especialidad en el país y el extranjero. Ha recibido por su brillante carrera profesional varias codecoraciones, entre las que destacamos: Miembro Honorario de la Asociación de Egresados de la Academia de Altos Estudios Militares; Diploma al Mérito Profesional, Cuerpo Médico del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati; Medalla y Diploma al Mérito Extraordinario, Colegio Médico del Perú; Palmas Magisteriales en el Grado de Amauta.
Ha escrito numerosas publicaciones científicas: “Variedades Etiológicas de la Mielitis Neuróptica”, "Hipoglicemia severa por antidiabéticos orales”, “Polineuritis aguda por hipersensibilidad”, “Cisticercosis Intramedular”, “Enfermedades Cerebrovasculares”, “La Enseñanza de la Neurología en Pre y Post Grado”, “El rol de los sistemas frontales en el procesamiento de la información en el hombre”, “Atención al paciente con desórdenes de sueño”, “Atención al paciente confuso”, “Atención al paciente con demencia”, “El Sistema de la Personalidad”, “Introducción a la Medicina Clínica: El Examen Neurológico Integral”, “Lenguaje y Habla Personal” y otros.

viernes, 25 de mayo de 2007

CANTACLARO: Fouls previos al partido

Por Constante Vigil
Celendín
Para que no se crea que son tan sumisos como parecen, los redactores de Cajamarcaopina, vocero de la Newmont Mining Corporation, alias Yanacocha, alias Minas Conga, nos traen una noticia que a nosotros no nos causa ninguna extrañeza. Incluso podríamos decir que ya lo sabíamos.
Utilizando la táctica del “no quiero, no quiero, échalo a mi sombrero”, la empresa Minera Yanacocha habría estafado a la familia Dávila Chávez pagándole la irrisoria suma de 50 000 dólares por 475, 95 ha de terreno y concesión minera en la zona de Cerro Azul, ubicada entre los distritos de Sorochuco, Sucre y Celendín, cuando por un terreno adyacente y de menor extensión ha pagado 2 275 000, 00 dólares.
La empresa, como siempre, sabiendo que los Dávila se encontraban en apuros económicos, minimizó el potencial minero de la concesión aduciendo que, debido a su escasez de recursos, sólo servía como basurero. Ahora que ha salido a luz el verdadero potencial minero de la zona, la familia Dávila se siente vilmente estafada cuando creyeron que había hecho el negocio de su vida, ahora ha presentado reclamo a la Unidad de Prevención de Conflictos de la Presidencia del Consejo de Ministros a fin de que interponga sus buenos oficios para que Minera Yanacocha les reintegre más de dos millones de dólares de compensación. ¿Ustedes creen que se los darán?
Decididamente, los peruanos no aprendemos. En la época del “descubrimiento” y conquista, los españoles obtenían a cambio de una fruslería un ídolo de oro. Actualmente cuando creemos ingenuamente que estamos sacando provecho de la situación, o nos encontramos en apuros económicos, somos capaces de vender nuestra primogenitura por un plato de lentejas. A la familia Dávila la engatusaron además con el ofrecimiento de puestos de trabajo para todos sus miembros, cosa que no ha ocurrido.
La conclusión que podemos sacar de todo esto es la certeza del inicuo comportamiento de minera Yanacocha y de que nada bueno podemos esperar de ellos. Ya lo han demostrado en Cajamarca corrompiendo a autoridades de toda índole (Ver “Un corrupto ejemplar” en TEMAS URGENTES de CPM) y haciendo tabla rasa de dispositivos y acuerdos internacionales en lo referente a explotación minera, cuidado del medio ambiente y de recursos acuíferos. Cuando alguien no vacila en asesinar, nada pueden importarle problemas de menor cuantía.
Esto sucede porque algunos propietarios adoptan actitudes personalistas, sin pensar que estas decisiones pueden afectar a la mayoría. Lo correcto es actuar orgánica y unitariamente, porque el futuro de nuestra provincia es tarea y competencia de todos.
Si así empezamos, con fouls arteros antes del pitazo inicial, ¿cómo terminaremos el partido? Ojo, pues, celendinos, a no dejarse sorprender por falsas promesas y espejismos. Tengamos en cuenta que en este partido nos estamos jugando el futuro y la conservación de toda la provincia. Estemos prevenidos porque, llegado el caso, lo más seguro es que hasta el señor de negro pitará a favor de la minera.

sábado, 19 de mayo de 2007

ESTAMPA: Jarabe de Tolú

Por Jorge A. Chávez Silva, "Charro"
Hay mucha gente en Celendín que cree a pie juntillas en historias de aparecidos y tesoros enterrados en las casas antiguas de la ciudad. Se cuentan fabulosas anécdotas de gente que se enriqueció, de la noche a la mañana, gracias al tesoro que encontraron en la base del horno, en la cumbrera del techo o debajo del cuyero. Del mismo modo, han existido ilusos que se han pasado toda una vida, pala en mano, cavando en busca de esos tesoros y hasta se cuenta el caso de un famoso escritor shilico que casi tumba a varias casas en su búsqueda afanosa de riquezas quiméricas.
Crease o no, lo cierto es que tales historias andaban de boca en boca, y había quienes se hacían lenguas contando que, en tal o cual casa, se había encontrado el becerro de oro que se les perdió a los israelitas, después que Moisés, el salvado de las aguas, bajara de la montaña con las tablas de la Ley de Dios en la mano. Otro tanto habría ocurrido con las joyas con que la reina de Saba pagó sus favores al sabio rey Salomón y con todos los tesoros de los piratas del Caribe, del tiempo de la colonia española, que no se sabe por arte de qué encantamiento fueron a recalar en el subsuelo de Celendín.

Toma tu propina...

Hablando de becerros y de su padre, el toro, había en la esquina de la calle donde lo mataron al “Guiña guiña”, un sujeto que había venido de las bajeras de Balsas o Huanabamba y se dedicaba a vender frutas en la diagonal de la tienda de don Víctor A. Camacho; al frente de su tienda del coche Ariche; justo donde amarraba el gringo Arrué su caballazo blanco, en el que diariamente traía la leche a Celendín. El tal sujeto, al que la gente llamaba “Panga”, era uno de esos medio zonzos que en ocasiones produce el valle caliente. Dicen que en todo el cañón del Marañón, el calor es tan fuerte que afecta a los niños recién nacidos, razón por la cual, en esa zona, hay bastantes mudos y zoncitos. Como si fuera una compensación a su gafera, el Panga era aventajao; tenía un pishgo de gran calibre que parecía de burro tierno, al que los ociosos y maledicientes que se percataron del asunto, habían dado en llamar “El Torito de Oro”. Para fastidiar a los ingenuos y caídos del papayo hacían correr la voz de que el Panga había encontrado un torito de oro y que lo mostraba a cualquiera que le pagara un sol. Lógicamente que había muchos que caían en el cuento y salían quemados.
Estaban una noche en animada tertulia, varias personas, conversando de tesoros ocultos en una casa solariega de la cuadra siguiente. Entre los contertulios, la que más atención prestaba a esos cuentos de viejas era la tía Lucrecia, mujer de gran belleza, soltera aún en esa época, perteneciente a una de las familias más conspicuas de Celendín, quien, pese a esas prendas, aún no había conseguido un prójimo que se animara a llevarla al altar y ya estaba ingresando en el gremio de las solteronas. No sabría precisar si ese estado vegetativo era producto de sus complicadas exigencias en cuanto a las cualidades del aspirante, o es que, al verla tan encumbrada, nadie se atrevía a calentarle las orejitas.
Uno de los contertulios de esa noche, bromista a tiempo completo, subrayó el final de los cuentos con una afirmación dicha en el tono más solemne del mundo:
-De que existen tesoros ocultos en Celendín es una verdad irrefutable; sin ir muy lejos, aquisito nomás, ha ocurrido un hallazgo extraordinario- y, ante el interés manifiesto de los demás, preguntó- ¿Qué? ¿Acaso no saben que el Panga se ha encontrado un torito de oro, y para que no se lo pierda o le roben, siempre lo anda con él?
-¿Cuál Panga, el que vive frente al chorro de la esquina?- preguntó muy interesada, la tía Lucrecia.
-El mismo, Queshita. ¿Dónde lo encontró? No sé, pero si le pagas un sol, te lo enseña, y por cinco reales más, hasta te deja tocarlo un ratito.
Sin tener en cuenta que la curiosidad femenina es mala consejera, muy temprano, al día siguiente, y cuidando que no haya moros en la costa, la tía Lucrecia se encontraba tocando la puerta del Panga, a quien depositó un sol y medio en su mano, con la misma petición a que estaba acostumbrado el gafo:
-Toma tu propina, quiero que me enseñes el torito de oro que has encontrado y que me dejes tocarlo un ratito.
-¿Tú también?- preguntó sorprendido el Panga.
La hizo pasar, tras de la puerta lo extrajo, se lo mostró y tomándola de la mano, le hizo tocar.
Se oyó un grito ahogado y un golpazo, seco y sordo, en el santo suelo. Casi se muere la tía del patatús que le produjo la vista y palpación del portentoso animal, que hasta le dio el pachachare. La llevaron desmayada y en pullos hasta su casa. Tiritaba como si estuviera con la terciana, ponía los ojos en blanco y balbuceaba palabras ininteligibles: claros síntomas de susto. Para curarla del espanto, tuvieron que rezarle padrenuestros y limpiarla con alumbre durante siete noches antes de dormir. Su madre, que estaba muy interesada en curarla, trataba de adivinar, al sacar del fogón la figura del alumbre, la naturaleza del animal que había asustado a su hijita, y es fama que cuando lo limpiaban de la ceniza, aparecía, nítida, la enorme efigie del tal torito. La buena tía no se podía curar, enflaqueció a tal punto que sus familiares temieron por su vida y para colmo, los médicos a quienes consultaron, no daban con la causa de su quebranto. Un curioso que fue a examinarla, dijo que ese susto se curaba con una copita diaria de jarabe de Tolú, del que prepara el zarco Dolores, y consiguiendo acompañante de cama a la brevedad posible.
Parece que fue eso lo que finalmente animó a la tía a decir que sí ante el altar.

miércoles, 16 de mayo de 2007

PERSONAJES: Elmer N. Chávez Silva

El doctor Elmer Chávez Silva es la personificación de la amabilidad y cortesía. Conversábamos en cierta ocasión con Julio Díaz Medina, ex presidente de la Asociación Celendina observando la corrección de Elmer al despedirse de los paisanos congregados en el Club de la Av. Brasil. Para todos tenía un gran abrazo y una frase amable.
-Míra a Elmer- apuntó Julio-, tarda por lo menos una hora en despedirse.
Esa misma amabilidad la demostraba en su Clínica de la Av. Arequipa, en donde brindó atención prioritaria y gratuita a cuanta paisana requirió de sus servicios. Siempre con esa modestia y cordialidad proverbial en él.
El doctor Chávez Silva es integrante de la Promoción Artemio Tavera 1956 del Colegio “Javier Prado”. De 1957 a 1964 continuó sus estudios en la ciudad de Lima, en la Universidad Mayor de San Marcos, en Facultad de Medicina de San Fernando, donde obtuvo el título de Médico Cirujano en 1965. En 1971 obtuvo el Título de Médico Especialista en Ginecología y Obstetricia, para luego doctorarse en Medicina en 1980.
En su carrera profesional ha sido Profesor de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, Profesor de la Universidad Federico Villarreal, luego Médico jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia Nº 2 del Hospital de Maternidad de Lima y en base a su extensa experiencia en diversos casos médicos ha escrito numerosas publicaciones de artículos científicos de su especialidad.
Hombre de gran sensibilidad social y amor por los necesitados, contribuyó a la formación de la Asociación PARTA 56 que desarrolla amplia y productiva labor social y cultural. Ha sido presidente de esta organización y fijó el rumbo de ayuda de la promoción hacia los más necesitados de la provincia, dotando de diversos materiales didácticos al Colegio “Coronel Cortegana” y a los demás planteles de la provincia, así como víveres, ropa y medicinas, trasladándose para ello hasta los rincones más apartados de Celendín. Ha sido un numerosas ocasiones directivo de la Asociación Celendina de Lima, figurando como socio fundador.
Su sensibilidad lo ha levado al campo de las letras participando como director y luego como redactor de la revista “JELIJ”, que cumplió un rol primordial en la afirmación de la identidad celendina, contribuyendo al conocimiento de nuestra provincia a nivel nacional e internacional y además, es autor de un libro en el que rememora sus experiencias de estudiante en el Celendín de los años 50. De su libro “Memorias del Corazón”, hemos publicado en Celendín Pueblo Mágico uno de sus más sentidos recuerdos de sus amigos del barrio de las calles Grau y Ayacucho.

lunes, 14 de mayo de 2007

ESTUDIANTINA: Col. Javier Prado, años 40

Para ilustrar "Dulce y necesaria evocación", el texto del maestro Eloy Arriola Senisse sobre sus años de director del Colegio Javier Prado, en los años 50, publicamos una foto y una leyenda de foto en la que afirmábamos que él estaba en el centro de la escena. Nos equivocamos. La foto, que volvemos a publicar aquí, corresponde a la vida del colegio en los años 40. El nombre del personaje central, director del colegio por entonces es del profesor José E. Ruiz Mostacero, Primer Director del C.N. "Javier Prado". Otros errores que también se deslizaron en la leyenda los corregimos ahora, abajo, gracias a la amable ayuda de la señora Esperanza Chávez Pereyra.


En la foto, en torno al personaje central, algunos docentes y administrativos del Colegio "Javier Prado", hacia 1945. Entre ellos, de izquierda a derecha, en primera fila, la señorita Amanda Pérez, el que suponemos el director de la época y la señorita Hermila Rabanal. En la segunda fila, la profesora de música, señora Julia Díaz Mori de Pita, y la bibliotecaria, señorita Carmela Pérez Chávez. Atrás, en la penumbra de la puerta se entrevé al profesor de inglés Aureliano Rabanal, y emergiendo a la luz, el artista y profesor Alfredo Rocha Zegarra. A la derecha, en pose histriónica, el profesor Orestes Tavera Quevedo.

sábado, 12 de mayo de 2007

CANTACLARO: ¿Lobo, estás...?

Por Constante Vigil
Celendín
Tal como en el juego infantil en que una ronda imitaba a los corderos preguntando por el lobo, ocurre ahora con la Minera norteamericana Newmont Mining Corp, alias Minera Yanacocha, alias Minas Conga y ahora alias Proyecto Conga, que, supuestamente, hace un par de meses, abandonó sus exploraciones en la zona de Sorochuco por considerar que la existencia de mineral no justificaba la inversión. Ahora reaparece patrocinando un concurso de los que más saben en las que resultaron ganadoras nuestras paisanas del Colegio del Carmen frente a las alumnas del San Ramón de Cajamarca, en una reñida final, resultado que, lógicamente, ha provocado el alborozo de todo Celendín y desde luego el “alborozo” interesado de Cajamarcaopina, caja de resonancia de la minera, que, con bombos y platillos, anuncia la noticia.
Y no es que nosotros no nos alegremos o dudemos de la capacidad e inteligencia de nuestras carmelitas: como reza uno de nuestros lemas, nosotros exaltamos el espíritu y el talento proverbiales de los celendinos. Quien nos preocupa es el patrocinador, la minera, que de modo tan taimado renueva sus incursiones en el ámbito de Celendín. Tal como ocurre en la ronda infantil, a la pregunta habitual, adivinamos la respuesta del “lobo”:
-¡Estoy poniéndome los guantes de seda sobre mis largas uñas...!
Celendín atraviesa un momento coyuntural de su existencia y debe afrontar la avalancha minera que se avecina en medio de dos situaciones encontradas; por un lado están los conflictos de los pueblos contra las mineras, que en abril sumaron 26 en todo el país, derivados principalmente de la oposición de las poblaciones por el temor de la contaminación, al incumplimiento de los acuerdos por parte de las compañías extractoras y a la percepción de que más del 99% de las ganancias por la explotación no recaerán en ellos, lo que es un crimen mayúsculo. Por otro lado están los cientos de miles, y hasta millones, de dólares que por concepto de canon reciben algunos gobiernos regionales y locales, amén de otras cantidades que circulan bajo la mesa. Para citar un sólo caso están los más de 400 millones de dólares que recibirá La Encañada por la licitación de Michiquillay. Ver para creer y, sobre todo, ver que no se desvíe ese dinero, si es que llega...
Esto último constituye un peligroso cebo en que pueden caer fácilmente los espíritus endebles y las autoridades proclives a la venalidad, pues so pretexto que con esas cantidades se podrían hacer realidad muchos proyectos de envergadura que aperturen el progreso de la región, podrían tomar decisiones apresuradas y, en aras de enriquecimiento propio, sacrificar el futuro de Celendín. Esperamos que nuestro alcalde Juan Tello, a quien sus opositores califican de “ávida dólars”, esté a la altura de las circunstancias y defienda los verdaderos intereses de Celendín, porque para eso lo hemos elegido.
Lo primero que se tiene que respetar es el medio ambiente, dado que la mayoría de la población de la cuenca del Sendamal-Llanga vive de la agricultura y destruir su habitat sería mortal para su subsistencia. Está claro y patente el espejo de lo que Yanacocha ha hecho de Cajamarca, y dado que Yanacocha y Conga son lo mismo, tenemos la obligación de desconfiars de sus futuras acciones en nuestra provincia. Por lo tanto, debe formarse una comisión compuesta por todos los alcaldes de la provincia y buscar el asesoramiento de técnicos y peritos en la materia para defender a Celendín y, además, eventualmente conseguir ventajas para nuestro pueblo.
La Asociación CELENDIN PUEBLO MAGICO, que no es una ONG, ni pertenece a ninguna organización ambientalista rentada, ni es un "pasquín antimina" como nos motejara cierto ingeniero minero, muy interesado por lo demás. Por principio, estamos contra cualquier forma de alteración de la naturaleza, pero comprendemos las necesidades que apremian a nuestra población. Es cierto, la gente necesita trabajo y oportunidades no hay: pero esto no significa, de ningún modo, que debamos hipotecar la integridad de nuestro suelo y el futuro de la provincia. Tenemos que ser muy cuidadosos y sumamente cautos antes de firmar ningún contrato, y, desde luego, por supuesto, velar por que se cumplan los acuerdos.
No queremos pecar de agoreros, pero estamos seguros que los gonfaloneros y heraldos de la Newmont están al acecho de lo que va a ocurrir pronto para enriquecerse sin recato. Son los "vivos" que pregonan las virtudes y ventajas de la inversión privada y no vacilan en repartir volantes a favor de la minera en plena procesión de la Virgen del Carmen y utilizan cualquier medio para torcer la voluntad de los celendinos.
Ojo, pues, paisanos, que no nos coja el lobo, tenemos que ser responsables y mantenernos vigilantes. Instamos a todas las organizaciones defensoras de los derechos del pueblo y otros grupos de avanzada a deponer actitudes subalternas, mezquinas, personalistas, que atenten contra la unidad. Debemos estar a la altura de la consigna suprema, que es que Celendín está por sobre todo. Y no olvidar que los “progresistas” de nuevo cuño, los pro mineros irresponsables, los que disfrazan de “progresismo” sus verdaderos e inconfesables apetitos, son los enemigos jurados de Celendín.

jueves, 3 de mayo de 2007

DEPORTES: Hazaña inolvidable

De la mano del gran director Eloy Arriola Senisse, los muchachos del “Javier Prado” lograron el 17 de junio de 1955 la hazaña de derrotar por primera vez y en su propia casa al seleccionado de fútbol del bicentenario Colegio “San Ramón” de Cajamarca, previamente, en fecha anterior había hecho lo propio con la selección del “San Juan” de Chota, calificando como representante de la Región Norte, que posteriormente se mediría con los clasificados de Ancash y Lambayeque logrando coronarse como subcampeones del certamen regional.

"Javier Prado" Campeón Departamental 1955, en cuclillas y de izquierda a derecha: Jorge Silva Merino "Güicho", Adolfo Tirado Díaz "Gallito", Arturo Peláez Pérez "Tuto", José Horna, Ramiro Horna "Chino" y Guillermo Pereyra Rodríguez "Panamo". De pie: Atilio Merino "Siviriche", profesor de Educación Física, Guillermo Muñoz Gálvez "Chespe", Segundo Linares Quiroz "Cantarito", Emilio Moscoso Pereyra "Mocoroco", Segundo Arrué "Siso", el director del colegio, Eloy Arriola Senisse, NN, Julio Delgado Díaz "Cholo Negro", Heráclito Sánchez, Magno Mariñas y Emeterio Vera Silva "Mite".

La noticia del triunfo se difundió con inusitada rapidez, pese a que entonces, Celendín aún no estaba contaminado con los medios de comunicación masiva que nos torturan hoy. La ciudad entera vibró con la hazaña y se dirigieron a esperar al camión que los traía de vuelta. El nombre del vehículo no podía ser más celendino, ni estar más a tono con la ocasión, era el “QUITA QUE TE TUMBO” de don César Briones.
El regreso en gloria de los campeones se convirtió en un acontecimiento apoteósico con toda la población esperando en la Feliciana, portando cartelones que ensalzaban la hazaña. Tan pronto como se divisó el camión en la primera curva del camino, la multitud prorrumpió en exclamaciones de júbilo, mientras la banda de guerra del colegio hacía atronar los rincones de la plaza.
Detúvose finalmente el carro ante la multitud y descendieron de él los campeones en medio del griterío de la exaltada muchedumbre que les expresaba su admiración. Vestidos con los colores aurinegros javierpradinos, los futbolistas encabezaron la marcha hacia la plaza de armas, escoltados por la banda, los profesores y el gentío que gritaba sin cesar. Muchos celendinos aplaudían desde sus balcones el paso de los campeones que fueron obligados a dar dos vueltas olímpicas en la plaza de armas.
El entusiasmo logró que esa plaza, vestida de gala, se transformara en pista de baile en la que todos los celendinos dieron rienda suelta a su alegría por una inolvidable hazaña que hasta la fecha no ha tenido parangón en los anales deportivos de nuestra provincia. No hubo después un equipo, homogéneo, disciplinado y pinturero en su fútbol que prestigiara a Celendín como aquél lo hizo, con un juego ágil, caballeresco y emocionante.

miércoles, 2 de mayo de 2007

IN MEMORIAM: Manuel Pita Díaz

Hace un año, el 2 de mayo de 2006, murió el doctor Manuel Pita Díaz. Sus enseñanzas sociales y humanas y su gran amor por su tierra perduran a través del compromiso, la inquietud y el trabajo de Celendín Pueblo Mágico. En este aniversario, queremos hacer llegar nuestro saludo a sus familiares, y compartir con nuestros lectores la oración "In memoriam", que sus hijos leyeron en la misa que se celebró al cumplirse el primer mes de su fallecimiento. No sólo es un texto que habla del amor filiar sino que traza el retrato moral de un celendino como pocos. La Redacción.


Manuel Pita Díaz

In memoriam


Más allá del punto en que la nada estalló para dar paso al tiempo, a la materia y a la vida, al menos tal como la concebimos en este rincón del Universo que nos alberga, debe estar el Gran Hacedor que permitió y permite, entre otras maravillas, la compleja y hermosa mecánica que es la mente y la conciencia del ser humano.
Manuel Pita Díaz recibió una educación cristiana que marcó sin duda sus opciones en tanto que hombre de principios y ciudadano responsable, que desde joven combatió la injusticia, estuvo al lado de los humildes y desvalidos y practicó la honradez y la limpieza de corazón, tanto en su vida pública como privada. Estas enseñanzas del Nazareno nunca lo abandonaron pese a que no fue persona afecta a frecuentar iglesias.
Manuel Pita Díaz no tenía respuestas para las grandes preguntas que se hace el hombre y las que en general dan las iglesias constituidas no le satisfacían, pero ello no le impedía saber que la dimensión religiosa es esencial en la formación espiritual y ética de las personas, al punto que alguna vez recomendó a sus hijos que la educación de sus nietos debía comprender elementos religiosos y morales.
Manuel Pita Díaz ha partido, tras vivir una existencia plena, activa, comprometida con valores irrenunciables; una existencia cuyos mayores blasones tal vez sean, en una sociedad como la nuestra, el haber mantenido en alto sus principios y su conciencia, el no haberse dejado ganar nunca por la corrupción y el haber acabado, pobre y honrado, con la íntima y clara satisfacción de no haberle hecho nunca daño a nadie.
Ahora Manuel Pita Díaz transita por caminos desconocidos en los que tal vez encuentre respuesta a las preguntas que, como todos los hombres, de todos los tiempos, él también se hacía: ¿Cuál es el origen y la explicación del milagro de la vida y del Universo, ante el cual nuestra conciencia apenas si puede pestañear sin enceguecerse? ¿Quién es el responsable de esta complejidad y de este caos que, finalmente, al parecer, obedecen a un orden misterioso y a una armonía indescriptible?
Que los senderos por los que ahora transita su espíritu, o su conciencia, lo lleven a encontrar la respuesta. Que esa conciencia, que desde siempre estuvo maravillada por lo trascendente, se sume tal vez —más allá del punto en que la nada estalló para dar paso al tiempo y a la materia— a la conciencia suprema del Gran Hacedor, del Gran Organizador de lo que existe, de lo que vive e incluso de lo que muere para seguir viviendo.
Que Manuel Pita Díaz, un hombre bueno, haga su camino en paz, acompañado, más que por el dolor y las lágrimas, por la sonrisa y la gratitud de quienes lo quisieron y lo recuerdan.
Sus hijos
Mayo, 2006

martes, 1 de mayo de 2007

ENSAYO: Reflexiones de un celendinista

Hace exactamente un año que nos dejó nuestro mentor intelectual, el Dr. Manuel Pita Díaz, pero su ejemplo y su huella de amor por Celendín es la herencia más valiosa que hemos podido recibir. Entre sus papeles nos ha dejado una obra póstuma, “Celendín, mi tierra”, un estudio elaborado con amor y fe sobre lo que debe significar Celendín para un buen shilico. Este trabajo lo vamos a publicar. En sucesivas entregas iremos desplegando sus reflexiones para información de cuantos estén interesados en conocer el claro pensamiento de un filósofo de la vida y de un celendinista convicto y confeso.
El Dr. Manuel Pita Díaz, abogado, revolucionario en su hora, promotor cultural, peruanista y, sobre todo, celendinista, fue catedrático en la Universidad Nacional de Lambayeque, director regional del Instituto Nacional de Cultura de Lambayeque y asesor de la Alcaldía de Lima Metropolitana durante la gestión de Alfonso Barrantes Lingán. Es autor del Proyecto “Perunión Metropolitano”, un operativo integracionista municipal, y promotor de "Anfictionia", la Asociación Magisterial Bolivariana para la Psicointegración y muchos otros proyectos que apuntaban a la superación del pueblo peruano.

Celendín y la hora actual

Por Manuel Pita Díaz
Celendín, la ciudad y sus comarcas provinciales, más allá de las remembranzas pintureras y añorantes que suele hacerse en ocasiones celebratorias, reclaman de sus autoridades y representantes sociales la inmediata convocatoria de juntas o asambleas, técnicamente asesoradas, para analizar la situación de la vida provincial. Hoy más que nunca es inaplazable tener una concepción global y particular de la realidad celendina.
Asambleas como las que estamos sugiriendo deberían albergar a todos los alcaldes distritales, a técnicos y especialistas, conocedores de todos los recursos activos y potenciales de cada lugar. En ellas, en forma programada y coordinada, se perfilaría el plan pragmático de desarrollo celendino. Lo calificamos de “pragmático” porque deberá promover y auspiciar iniciativas y acciones productivas inmediatas, compatibles con los recursos naturales y humanos disponibles.
Las políticas municipales generalmente se fundan en planteamientos y ejecuciones basados en presupuestos con fondos arbitrales y estatales pero sin trabazón con un plan de desarrollo básico, técnicamente estructurado. Es decir, se prosigue con el tradicional y vegetativo desarrollo que nos ha marcado desde el comienzo de nuestra historia: una u otra obra gestionada ente el gobierno central.
Un ejemplo, Celendín, tras larga y enmarañada historia, recién ha culminado la obra más importante, que normalmente debe significar el aumento de su producción agopecuaria: la irrigación. En el ámbito urbano capitalino han venido ejecutándose obras de pavimentación y alcantarillado, así como otras obras sanitarias de innegable importancia, pero los ritmos de cambio en los modos y formas de vida rural y urbana han sido lentos. Esto debe corregirse en la hora actual. Autoridades, profesionales, técnicos y sobre todo la juventud de los centros superiores de estudio deben reaccionar. Ahora y no mañana..., ni poco a poco, ni ya veremos. Expresiones negativas que deberían eliminarse del cerebro de todo hombre libre en el momento histórico que vivimos.
Celendín exhibe características telúrico-ambientales y una idiosincracia andina que ha marcado su pasado y configurará su futuro. Ciudad capital acunada en un bellísimo cuenco serrano, rodeada de multicolores cerros y lomas de suave y ondulado perfil, con un trazado urbanístico en planicie cuadriculada, rectilínea y con proyección expansiva. Casas amplias, con balcones volados y expendio comercial múltiple (cosa parecida tienen las capitales de sus distritos). Una población alfabeta de templado mestizaje, castiza fabla, temperamento desenvuelto proclive al coloquio sabroso y a la pícara chanza. El celendino tiene siempre ambiciones de altura. Soñador de aventuras y de fortuna en lejanos horizontes, individualista, calculador, ahorrativo, perseverante, un tanto desconfiado pero leal y honorable, querencioso hasta el sacrificio por su tierra y familia, devoto ferviente de sus patronos comarcales y, sobre todo, de la Patrona Provincial, la Santísima Virgen del Carmen. Todo esto nos hace diferentes.
Sin embargo, teniendo los recursos naturales y humanos descritos, nuestra provincia está irracionalmente retrasada, prácticamente aislada de las otras del departamento y de la Región Nororiental del Marañón. La carretera que la une con la costa y con Amazonas, además de estar en el tramo Cajamarca-Celendín-Amazonas, en pésimo estado, no le alcanza un flujo de carga y pasajeros con sensible impacto para su economía y progreso.
Para contrarrestar este desfase es necesaria la formación de la Comisión Permanente de Coordinación Municipal celendina, que convoque a técnicos y especialistas locales y foráneos para estructurar el Plan de Desarrollo Provincial del que se desprenderán perfiles de proyectos productivos, cuya argumentada fundamentación deberá motivar el apoyo estatal, empresarial y de organismos internacionales. Además, por supuesto, del apoyo de todo buen celendino. TODO siempre tuvo un comienzo.
Lima, junio de 1995