martes, 25 de noviembre de 2008

INVITACIÓN: “Arbol de atisbos”, de J. Horna

El poeta Jorge Horna, miembro de nuestro directorio, y a nuestro juicio uno de los poetas más auténticos de Celendín, presenta el viernes 5 de diciembre su poemario “Arbol de atisbos”. La cita es a las 7H00 pm, en la Asociación Celendina de Lima: Av. Brasil 1580.
Esperamos que, ese viernes, todos los paisanos amantes de la cultura nos pondremos a la sombra de este maravilloso árbol que Jorge ha sembrado con la inspiración que le es propia. Leyendo sus páginas nos ha bañado la alegría de saber que tenemos al juglar que canta nuestras nostalgias primeras y eleva a nuestro pueblo al horizonte de grandeza que tuvo algunas décadas atrás. Por este conjuro creemos que la cita del viernes 5 es impostergable. Es absolutamente necesario que escuchemos estos versos extraídos de una rica y evocadora creatividad (NdlR):

Otro libro de un celendino, para mejora y gloria nuestra...

Pero hace tiempo
mucho antes que los aromas indomables
de la hierbabuena asomaran con la luz
otro hombre atestiguó la vida de todo un pueblo
mientras chacchaba su arrebato
en la cal y su talego de arbustos
desde la penumbra del árbol labrado por el firmamento.
………….
Si no fuera por todo esto
para qué entonces amanecer esperanzado.

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ASOCIACIÓN CELENDINA DE LIMA Invitación
El Consejo Directivo de la Asociación Celendina de Lima, invita a Usted a la ceremonia de presentación del libro Árbol de atisbos, del escritor celendino Jorge Horna Chávez.
El acto se realizará el viernes 5 de diciembre a las 7 p.m. en el local institucional de la Asociación, Av. Brasil 1580 Lima.

Agradeceremos su gentil asistencia.

Lima, noviembre de 2008

Programa

1. Bienvenida.
2. Comentario:
Jorge Luis Roncal (Crítico literario)
Jorge Chávez Silva (Artista plástico)
3. Testimonio del autor:
Jorge Horna
4. Palabras del Presidente de la Asociación Celendina:
Dr. Jorge Silva Merino
5. Brindis.

lunes, 24 de noviembre de 2008

HISTORIA: Celendín y la Política, IV

LOS TIEMPOS CONTEMPORÁNEOS
(Parte final)
Por Jorge Horna
Uno de los partidos vigentes, orgánicos y activos en Celendín es el APRA. En el panorama nacional, los avances, retrocesos y claudicaciones de esta agrupación política son estudiados por analistas y politólogos, pero es evidente que sus principios primigenios, que enarbolaban una lucha frontal por la reivindicación de las masas obreras, campesinas y clases medias, se fueron diluyendo a medida que la alta dirigencia aprista se coludió con gobiernos dictatoriales (Manuel Odría) y conservadoras de derecha (Manuel Prado y Luis Bustamante).
En el presente periodo de gobierno (2006 – 2011), el Apra se ha aliado con los seguidores del gobierno más corrupto y violador de derechos humanos en la historia peruana: el fujimontesinismo. Y, además, es evidente su derechización.
En el Celendín de hoy, mantienen también cierta presencia política Acción Popularr, y el Partido Nacionalista de Ollanta Humala.

Fujimori y García, un extraño y "conveniente" romance político...
Surgieron en Celendín en la década de 1990, como en todo el territorio patrio, caudillos improvisados, sin programas definidos y con un afán personalista o de servir a grupúsculos, emulando a Fujimori. Así, la masa electoral, defraudada por la traición e ineficacia de los partidos políticos de derecha, eligieron como alcalde al fujimorista Mauro Siles Arteaga García en dos periodos no consecutivos. Por su lado, el profesor Adolfo Aliaga Apaéstegui, de las filas de Acción Popular, ocupó el sillón municipal en tres periodos.
Actualmente, el sillón municipal lo ocupa Juan Tello Villanueva, que también postuló como "independiente" y cuya gestión burocratizada, envuelta en el clientelismo, se encamina al fracaso.
A estos personajes y aglutinaciones "independientes" no podemos considerarlos realmente como emanaciones digans del quehacer político -estrictamente hablando-, porque carecen de principios y doctrina establecidos, y de un aparato orgánico. Son consecuencia de la banalización en que ha devenido la praxis política en el país.
El fin supremo de la actividad política es servir al pueblo con rectitud, honestidad, sacrificio y humildad, con la participación directa y democrática de la población en la decisión de los proyectos necesarios y con acceso permanente a los manejos económicos. Nada de esto se da en los gobiernos locales clientelistas que hemos sufrido y sufrimos.
Lima, setiembre 2008

viernes, 21 de noviembre de 2008

JUSTICIA: Destitución

DESTITUYEN A FISCAL DE DESATENDIÓ TRAGEDIA
Cuestionada por su accionar en la tragedia de Jelig, la fiscal de Celendín, María Leonor Fernández Sivori, fue separada del Ministerio Público, que resolvió dar por concluido su nombramiento, según decisión firmada por la Fiscal de la Nación, Gladys Margot Echaiz Ramos. Al respecto, el diario oficial El Peruano publicó el miércoles 19 de noviembre la resolución N° 1577 - 2008-MP-FN.
La resolución anula la designación de Fernández Sivori al despacho de la Segunda Fiscalia Provincial Mixta de Celendín, todo esto sin perjuicio de las acciones legales que estuviesen pendientes por las quejas o denuncias que se encuentren en trámite.
Como ya escribió nuestro corresponsal Crispín Piritaño, en El país de la tragicomedia, uno de sus cáusticos envíos a CPM: Las tragedias que en forma recurrente enlutan a los pueblos del interior deberían merecer una mayor atención, no sólo de parte de la prensa y de los gobernantes, sino en particular de las autoridades locales. En el caso de Celendín concurrieron muchos factores que consumaron la tragedia de Jelig: la inercia policial, los negociados de gasolina en provecho personal de ciertos policías e incluso la insensibilidad de la fiscal provincial, que en la noche del infausto suceso estaba libando en medio de una fiesta a la que había concurrido con la mayoría del aparato policial. Esta caricatura de magistrado peruano, cuando fue localizada y se le pidió que acudiera a levantar los cadáveres, como ordena la ley, contestó que sólo atendía en horarios de oficina...
Fuentes: Panorama Cajamarquino,
Luis A. Díaz Mori

martes, 18 de noviembre de 2008

ESTAMPA: Conversación en San Isidro

Hace poco nos preguntábamos por los jóvenes que un día nos reemplazarán en la tarea de velar por los intereses e integridad de Celendín, creando conciencia entre nuestros paisanos y autoridades a través del periodismo. Y he aquí que de pronto, del supuesto desierto, surge Franz Sánchez Cueva, quien nos devuelve la fe y la esperanza de que no estamos arando en el mar, que habrá siempre celendinos que amen a su tierra porque la llevan grabada a fuego en el corazón. Esperamos contar siempre con su colaboración porque consideramos valioso su aporte e invocamos a otros jóvenes como él a unirse a la cruzada por la salvación de Celendin y a integrarse como colaboradores al equipo de Celendín Pueblo Mágico. Estamos seguros de que este "diálogo" en nuestra maltratada colina de San Isidro -donde el entrevistado es la mala copia del Cristo del Corcovado que ahora oculta la vieja capilla tradicional- gustará a nuestros lectores. Felicitaciones Franz, en CPM sabemos que, pese a tu juventud, eres un veterano en las lides del periodismo y en las luchas en pos de la verdad (NdlR).

ENTREVISTA AL CRISTO REDENTOR, VIGÍA INVOLUNTARIO DE CELENDÍN
Por Franz Sánchez Cueva
Celendín
Desde el comienzo de la frente, cuesta abajo con final de mentón, una copiosa sudoración me baña. Transpirando noches fermentadas y julias, me dirijo con avidez estrepitosa por el rosario de gradas, camino de la colina ishica.
Mi celeridad la causa un encuentro urgido y bienaventurado. Radiante el día, luminoso ahínco, voy en pos de mi primer reportaje a la incuestionable figura, al profeta magnánimo y salvador.
Son escalones interminables, mi aliento abrasador achicharra en mi rostro los últimos vestigios de alcohol. Pero, ¿como presentarme así? ¿Qué tipo de entrevistador soy? ¿De los que apalean con el soplo a sus interlocutores? En el bolsillo del chaleco, por si acaso, atesoro caramelos de menta y eucalipto, oportunos para situación tal.

La mala copia del Cristo del Corcovado, en desmedro de la vieja capilla tradicional...

Prosigo, arriscado por saber ya, y con mi tufo derrotado, curvo la esquina de la escuelita que en la cima espera, y he llegado… Un último esfuerzo. Camino unos metros sin desplomarme, pero intranquilo, a sabiendas de que ya estoy bajo su vistazo fiscalizador.
Llego tarde a la cita en el llamado mirador. El personaje está un poco serio y su color, en mucho, es tan pálido como el mío. Imagino que está furioso con mi dilación.

—¿Cómo estás, Cristo Redentor?
—¿Cómo crees? Si te dejasen en pie, esperando, con los brazos abiertos y bajo una ardentía tal, ¿cómo estarías? Mas esto llevadero es, he vivido ya cada cruz... Lo que no tolero son las vistas palaciegas, lo que veo desde aquí, desde que a alguien, un día, se le ocurrió traerme, mejor dicho, copiarme, de Rio de Janeiro. Mira, aprecia...
—¿Qué cosa ves, Señor?
— Veo el palacio, el del rey.
—¡Tú eres el Rey...!
—¡Déjate de piropear...! Me refiero a la vida de lujo, en el palacio, del monarca foráneo lleno de opulencias.
—¿Cuál palacio, Señor?
—¡El municipal, hijo, el municipal...!
—Discúlpame, Señor, el despiste... Ahora caigo, pero no podemos meternos con él, hoy todopoderoso es...
—Pero, ¿qué cosa dices? No hay más poder que el que mi Padre otorga.
—Es verdad, Señor, pero ya que tocas el tema, mira también los gorilas que lo custodian.
—¿Gorilas...? ¿Gorilas...?
Entrecierra los ojos, aguza la mirada. El cemento es malo, pero rígido. Aunque mueve las manos y los dedos, no puede flexionar los brazos para hacerse techo bajo el sol y ver mejor.
Decido trepar hasta sus hombros y ayudarlo. Es una figura grande, inmensa, y su fiebre pétrea es mayor que la mía, alcohólica, de simple mortal. Es difícil, pero lo he logrado. Le obsequio mis anteojos de sol. Se los coloco y veo que le quedan bien, como a un hippie sesentero.
—¡Gracias, hijo mío...! Ahora si veo mejor… Y huelo también, ¿has bebido anoche?
—¡Eh, Padre, aguanta un poco...! Perdóname, pero el periodista soy yo. Yo hago las preguntas, tú las contestas... He tomado unos tragos, estamos celebrando a tu Señora Madre, la Virgen del Carmelo. ¡Es julio, Señor...!
—Sí, ya lo sé... He visto la corrida ayer, incompleta, a medias... Luego estuve, solitario, con unas pocas señoronas que cuchicheaban en la casa de mi Padre.
—¿Pero, cómo...? Has descendido de San Isidro.
—Tal es, hijo... Bajé cuando aún era de madrugada, a curiosear. Y equivoqué el camino y casi me rompo la crisma en el Gran Hueco, en la horrenda y desagradable perforación esa que han cavado en pos de arena… Las noches son duras y cansadoras por aquí, ¿sabes? Mis ojos y mis oídos ven y escuchan cosas terribles. No sólo entre las sombras de mis tristes columnas se ayuntan parejas, jóvenes en general, sino que los ebrios entonan coros extraños y me arrojan cataratas de humos raros.
—¿Coros, qué clase de coros?
—No, hijo, no son coros de alabanza, no son para mí.
—¿Entonces?
—Son para un amigo mío, jamaicano, se llama Robert Nesta…
—¡Ah, ya...! ¡Bob Marley!
—Tú lo has dicho.
Lo miré para saber si era cierto aquello, le levanté los anteojos y tan pronto los vi sus ojos crearon un clima como fraterno. Sentí que el amable melenudo estaba un poco perdido, pero que era como un hermano, casi un paisano. Lamenté no tener mi sombrero para ponérselo en la cabeza.
—Volviendo a lo nuestro, dime, Maestro, ¿qué impresiones te deja Celendín?
—Muchas impresiones desde que llegué... Hasta he visto gente contrariada reclamando porque me habían puesto aquí. Con decirte, hijo, que hasta el bueno y sabio de San Isidro está caliente conmigo. ¡Yo no pedí a nadie que me traigan aquí...!
—Comprendo, Señor.
—Se que comprendes. Yo os amo a todos, incluso a los que toman mi nombre, y mi figura, en vano. Por lo demás, el pueblo crece, hay gente nueva... Veo autos, taxis, triciclos... Y narcos, narcos y gente que vive de ellos... Yo también soy nuevo por aquí, y ya me siento shilico. Sobre todo desde que me he enterado que ustedes tienen ascendencia judía, ¿no?, como yo.
—Sí, aunque algunos shilicos son más bien jodíos...
—¿Cómo...?
—¡No! ¡Nada, Señor!
—Hijo, sabrás que en Brasil hay también una estatua mía, símbolo de la Redención... Está situada a 700 m sobre el nivel del mar... Un paisaje precioso…
—Sí, Señor, sé. Está en el cerro Pan de Azúcar o Corcovado, en Río de Janeiro. El autor de tu estatua aquí la copió de allá...
—Sí, no es muy original el chico. Pero hay algo que me intriga. En Brasil, estoy con las palmas abiertas, celebrando el carnaval...
—Aquí el carnaval también es bueno, Jeshushito.
—Llámame Maestro o Señor, menos confianzas, hijo. Sí, en Celendín hay un buen carnaval, movido, a veces me dan ganas de bajar a Colpacucho, llamado ahora El Rosario... Pero, déjame que termine... Cuando me alojaron aquí, alguien propuso que me pongan con los brazos estirados, pero con los puños cerrados.
—¿Cerrados?
—Sí, hijo, ¡imagínate! ¡Cerrados...!
—Pero, ¿quién…?, ¿cómo...?
—Con los puños cerrados para hacer burla de los shilicos tacaños, cicateros… Luego supe que el que propuso eso era un espía cajamarquino, donde hay mucha envidia, tú sabes...
Suelto la risotada, el sonríe, modesto. Tiene sentido del humor, ya se está haciendo shilico, pienso. Recupero la compostura, lo siento cansado y decido terminar la entrevista.
—Muchas gracias, Salvador, por esta conversa y por tu tiempo.
—No te preocupes, mi tiempo es eterno y va más allá que este triste cemento.
—¿Tu mensaje final para los shilicos…?
—¡Amor, amor, amor…! Amaos los unos a los otros, pero no entre mis columnas, de noche. Y, sobre todo, no me dejen esas cosas plásticas que hacen más horrible todavía el paisaje. Que ya tengo suficiente con la casa del rey municipal...
—Lo voy a predicar, Padre.
—Amaos entre paisanos, no seáis chismosos…
—¡Gracias, Padre!
—De nada, hijo... Y no seáis beodos...
—¡Gracias, Padre!
—De nada, hijo... Y no seáis cobardes si alguien atenta contra lo vuestro…
—¡No sigas, Padre, no sigas...!
—Lo último, hijo, y esto es para ti y todos los jóvenes: si alguna vez llegáis a la política, no seáis hipócritas ni traidores como Judas. No os vendáis por nada ni a nadie, y mucho menos vendáis a vuestra tierra, que no tiene precio. Ninguna minera puede pagar lo que vale.
—No, Padre... Líbrame tú de caminar por el fango podrido de la política.
—¿Y si yo me lanzara, hijo?
—¿A dónde, Padre...? ¿Al Gran Hueco?
—No hijo, a la alcaldía
—¡Ah, ese es un hueco en oro! En ese caso yo sería tu regidor, Padre... Yo te seguiría, aunque no soy muy católico, pero lo haría...
—No, hijo, estaba bromeando. Ese ayuntamiento habría que limpiarlo con creso, debe tener más culebras que las del desierto donde peregriné tantos días y tantas noches.
—Es cierto, además la gente está mal acostumbrada. Tendríamos que asesinar muchos inocentes toros, buenos o malos, y quemar mucho “cuete” para que la nuestra gestión sea digna…
—Sí, y los niños con hambre, y las escuelas que no tienen ni para tiza. No sigo porque me caliento. No, hijo, la política así, nunca... Ahora ve y cuenta las nuevas, y recuerda que estaré siempre con ustedes. Sobre todo al final de cada gobierno y al inicio de otro, que es cuando se sabe todo y revientan los terremotos. Multiplicaos, los periodistas, y esparciros por la tierra, pero a condición de que seáis honestos... ¡Ya llegará el día del juicio, o al menos, el de la revocatoria final! ¡Amén...!
—¡Amén, Señor!
—Ah, hijo...
—¿Sí, Padre...?
—¡Gracias por los anteojos...! ¡Me descansan la vista!

CANTACLARO: El crimen de Choropampa

UN MUERTO MÁS DE YANACOCHA
Por Constante Vigil
Celendín
Ocho años después de uno de los peores desastres ecológicos del mundo, perpetrado por Minera Yanacocha en Choropampa, Cajamarca, el número de víctimas sigue aumentando. Hace poco falleció el profesor Vicente Zárate Minchán, alcalde del pueblo y uno de los afectados por el derrame de mercurio. Al agravarse su salud fue llevado a Cajamarca e internado en el Hospital Regional, pero al negarse Pacífico Sur, la aseguradora de Yanacocha, a respaldar su curación, el enfermo fue trasladado a un hospital de Chiclayo, donde falleció víctima del Síndrome de Guillain Barré, como se conoce a los síntomas de la exposición humana al mercurio.
Zárate Minchán es la última víctima mortal, por ahora, del letal derrame de mercurio de Choropampa, que afectó a unas 1.500 personas.
Como se recordará, el 2 de junio del 2000, un camión de la Empresa RANSA S.A., al servicio de Minera Yanacocha, derramó 151 kg de mercurio residual en Choropampa, entre los caseríos comprendidos entre las localidades de Choten y Magdalena. Los pobladores de zona, pobres entre los pobres, se abalanzaron sobre el plateado mineral, creyendo que era precioso.

Rosas Alvarez Leyva, un inutilizado por la contaminación de Minera Yanacocha.
A partir de entonces los pobladores empezaron a sufrir extrañas enfermedades como caída de la piel, pérdida del uso de las extremidades, parálisis, cáncer al cerebro y finalmente la muerte. La minera recurrió al encubrimiento con la complicidad de autoridades inmorales, periodistas, alcaldes, parlamentarios, organizaciones religiosas y hasta ONGs como CARE, que minimizaron el problema arguyendo que el mercurio se iba a eliminar con la orina. Como los casos de enfermedades proliferaron y adquirían mayor gravedad, Yanacocha contrató a la aseguradora Pacífico Sur, que según los usuarios les da mal trato y les atiende una sola vez, si alguien se siente mal tiene que espera hasta el siguiente mes y sólo para recibir pastillas calmantes.
Finalmente, Yanacoha inició un plan de indemnizaciones de manera unilateral y dio por cerrado el caso. Este programa fue aprovechado por unos cuantos “vivos”, que lucraron con la desgracia ajena y dejaron en el desamparo a los verdaderos afectados, como es el caso del ciudadano Rosas Alvarez Leyva, de 29 años, quien se encuentra postrado en una cama sin poder mover las manos ni para tomar sus alimentos. Su esposa, Raquel Llatas Narro, aparte de atender a sus dos menores hijos, tiene que darle de comer en la boca. Este sufrido padre, que obviamente ya no puede trabajar, nunca recibió ninguna indemnización.
Lo más indignante es que, pese a que el congresista Werner Cabrera logró la formación de una comisión parlamentaria que elaboró un INFORME FINAL, el que fue aprobado por UNANIMIDAD en la Comisión de Pueblos Andinos, Ecología y Ambiente en de junio de este año, hasta la fecha no se forma la Comisión Multisectorial que implemente las recomendaciones de la comisión. ¡Las leguleyadas y la burocracia de siempre!
Este desastre constituye un crimen de lesa humanidad que en cualquier otra parte del mundo hubiese significado el cierre de operaciones de la minera, pero para los gobiernos peruanos la vida de un ciudadano no vale nada, y peor si es de provincias. Lo más importante es no perder la etiqueta de “Perú, país minero, exportador de riquezas”, ni desmentir a los felipillos que pregonan en la televisión que han progresado gracias al apoyo de la minera.
Ojo, pues, celendinos, hay que mirarse en el espejo de Choropampa. Allí estamos viendo al monstruo y a sus negras entrañas. Tenemos que estar alertas y esperar la hora de la hora, rogando que nuestra honda sea la de David.

viernes, 14 de noviembre de 2008

ACTUALIDAD: Escalofriante fin en San Marcos

¿POLICÍA REMATÓ AL HERIDO AL FIN DE LA BALACERA...?
¿Un nutrido pelotón policial para cerrar con "broche de plomo" la entrega de una "notificación" judicial, o para una simple "verificación rutinaria", en San Marcos, provincia de San Marcos, Cajamarca?



Según algunas versiones, a Alejandro Urbina Abanto, el dueño de la casa asediada, la policía había ido a informarle que debía desalojar su vivienda, de inmediato, tras una decisión judicial. Al parecer Urbina Abanto era acusado de haber vendido dos veces su casa.
El hombre no estuvo de acuerdo con la notificación y enloqueció, echó mano a su escopeta y se decidió a defender su bien a tiros. Fue cuando llegó el pelotón de "élite"... Según algunos testigos, antes, los policías se habían presentado sin la presencia de un fiscal.
El incidente degeneró en la intensa balacera que se ve en el video de arriba, realizado por un reportero anónimo. El saldo es tremendo: un muerto —el desesperado Urbina Abanto— y tres policías heridos de perdigones, dos de ellos seriamente.
Ahora bien, este luctuoso suceso termina con un hecho espeluznante, con una ejecución, como se puede ver bien en las imágenes... ¿Nos equivocamos o, al final, los policías disparan, dos y tres veces, contra el cuerpo que habían sacado a la calle? ¿Urbina Abanto, inerme, estaba sólo herido...? ¿Uno de los policías lo remata...? ¡Hay humo de disparos...! ¿Se investigará esto...?

CENSURA: Sin corriente por criticar al alcalde

DENUNCIAN AL ALCALDE TELLO
¿ORDENÓ QUE LE CORTEN LA LUZ A UNA RADIO POR HABERLO CRITICADO?
El pasado 6 de noviembre de 2008, el periodista Javán Vásquez Huancahuari, de radio Estudio Antena Uno, denunció que el alcalde de Celendín, Juan de Dios Tello, ordenó el corte del servicio de energía eléctrica en la planta de transmisión de la emisora, luego que el equipo periodístico del medio criticara su gestión municipal. Una información que de ser cierta es gravísima.
Fuente: Cajamarca Opina

miércoles, 12 de noviembre de 2008

ESTAMPA: Una de zapateros

MAJANDO LA SUELA
Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
Los zapatos que producían en Celendín eran de manufactura especial, hechos con suela majada, cosidos con cáñamo encerado a la falsa y estaquillados prolijamente para que sobrevivan a los diluvios anuales que dejaban a la ciudad como un lodazal.
A los zapatos de esta prosapia había que amansarlos con anticipación para el desfile de fiestas patrias. Estando cerca este magno acontecimiento escuchábamos la voz paterna:
-Vamos al “Cuchumpa” para que te mida el pie. Que te haga unos enteros de becerro para que te duren…
Y allá íbamos, resignados, rumbo al taller del zapatero preferido de la familia.
Cuántos niños de entonces aparecimos un día en la escuela con chuzos nuevos caminando con dificultad, como con herrajes nuevos, y fuimos recibidos por la burla de los compañeros:
-¡Qué bestia el Jibe, se ampolló!
Amansarlos era como domar un potro cerril, nos sacaban tales ampollas, que nos hacían añorar las caminatas a “pata cala” por las calles empedradas de la ciudad o sintiendo la caricia de la hierba en las verdes pampas.
Los zapateros de mi tierra son especiales. El que ha visitado uno de esos talleres habrá observado la típica mesita llena de chinches, clavos, estaquillas, el resto de plancha y el martillo de cabeza para majar la suela, la lezna, la bateíta de agua, la ollita de engrudo, la bola de cera negra para el cáñamo, las hormas, los retazos de suela regados por el piso, la chaveta con su chungo de afilar y como colofón de este arsenal, el infaltable gallo de pelea entrabado al diablo.
Todo podía faltarle al “mestro”, menos maíz y agua para su gallo. Era el engreído del taller, en los descansos de la faena, entrenaba al animalito en los ardides de la lucha, haciéndole cabriolas para endurecer la musculatura, y soplándole aguardiente bajo las alas para macerar su bravura.
Los talleres de los zapateros olían a suela y a tinte.

"El Chansito", una caricatura de Charro.

Don David Carrión era el decano, maestro de muchas promociones que ingresaron como aprendices a su taller del jirón Pardo. En un recorrido por la ciudad teníamos al “Florcita”, al “Cuchumpa” al “Chueco” Emerano, al Esdras, al Mondragón, a Segundo Silva Collantes “Jashinta”, César Silva Cambeiros “Cambito”, al “Gamuzón”, Emiliano Silva, Emiliano Calla, el popular “Canjshul”, al “Chansito” Díaz, a don Felipito Sánchez, y en el barrio de Colpacucho a don Julio Pérez, al Pablo Correa, “el zapatero rojo” y a los más carismáticos: el “Patazas” Muñoz , el “Ishco” y el “Desho”.
Algunos de estos artesanos alternaban la lezna con algún instrumento en la Banda Municipal que dirigía el maestro Galarreta.
El gran maestre de la orden era don David Salazar, hombre de industria que logró que todos los pequeños artesanos trabajasen para él. Era el único que tenía una tienda con vitrinas en donde exhibía gran variedad de calzado.
A todos los majasuelas de menor cuantía les proporcionaba el “avío”, que consistía en los cortes aparados, cercos, mediasuelas, falsas y tacos; estaquillas, chinches, cáñamo y un poco de dinero para la vida.
Lo clásico de los artesanos era la informalidad en el cumplimiento del trabajo. Si fijaban una fecha de entrega, lo más probable era que estuviera para el fin de semana. Había que armarse de paciencia y buen humor. Las cosas empeoraban cuando el gallo del mestro ganaba en la pelea del viernes por la noche. El zapatero y sus amigos se perdían en tremenda bohemia y se olvidaban del trabajo.
Cada taller tenía su corte de mataperros de cualquier edad para armar la chacota y la burla a costa de cualquier transeúnte que pase por las inmediaciones. Además de ocuparse de su vida con detalle, propinábanle tremenda chapa que se comentaba jocosamente en todo el pueblo.
-¿Ya sabes la chapa que le han puesto al Mime?
-No, ¿qué le han dicho esta vez?
-Cuy con bibirí.
En el taller del “Cambito”, de cuyo séquito era integrante, aprendimos entre otras cosas que en los recovecos de la vida la oportunidad es calva y hay que agarrarla por los pelos.
A una señorita muy elegante y pizpireta, que acudió a un zapatero para que le cosiera una cartera, el mestro le dijo:
-Muy bien, señorita, le cuesta veinte soles…
-¿Veinte soles?- respondió escandalizada la bella- pero si solo tiene que hacerle una costurita acá y listo.
-Aparentemente, señorita, pero, mire, para que no se note la costura, tengo que voltear la cartera, descoser el forro y coser todo de nuevo.
-¡Ah! No era tan fácil como creía…Muy bien, hágalo, maestro.
Después que se fue la diosa, vi que el zapatero hizo la simple operación que ella le indicó.

sábado, 8 de noviembre de 2008

CANTACLARO: El pueblo en lucha

LAS LECCIONES DE CAJABAMBA
Por Constante Vigil
Celendín
No somos partidarios de la violencia, para nada, pero a veces pensamos que es el único camino que, al parecer, se les deja a los pueblos olvidados secularmente, que no tienen otro modo de hacer oír en sus justos reclamos. Nuestra hermana provincia de Cajabamba, cansada de tantos años de postergación y olvido, decidió sacudirse del marasmo indolente que la postraba y se levantó en pleno, autoridades, organizaciones civiles y pueblo en general para dejar un precedente histórico a las generaciones venideras de cómo se lucha por los derechos comunes.
Y Cajabamba no es el único foco de protesta en Cajamarca ni en el país. El descontento frente a un gobierno que vive inmerso en sus problemas internos derivados de los petroaudios, es un clamor que se levanta de todas partes. Ante las declaraciones y chantajes emitidos desde la ¿clandestinidad? por León Alegría, las altas esferas del gobierno se han echado a temblar. ¿Qué monstruo nos acechará desde la oscuridad?
Después de dos semanas de conflictos, los cajabambinos acordaron dar una tregua al gobierno para que solucione sus problemas de asfaltado de la carretera a Cajamarca, electrificación rural y autonomía para la UGEL de Cajabamba. Sobre esto último y en concordancia con el papel de líderes que para bien, en algunos casos, tienen los maestros en la colectividad, se centró la actuación del SUTE provincial en el conflicto.

Los pueblos se están cansando de esperar...
Naturalmente que esta posición exasperó al personajillo más servil de cada gobierno de turno como es el amplio y adiposo comentarista Raúl Vargas de RPP, autor ingenioso de la originalísima obra “La Divina Comida”, que denostó la ingerencia del gremio magisterial aduciendo que ese no era un conflicto educativo. ¿Es o se hace, amigo Vargas?
Actitudes como la de Cajabamba enseñan lo que tenemos que hacer para solucionar nuestros eternos problemas, empezando por el asfaltado de la carretera Cajamarca – Celendín – Balsas, obra fundamental para el desarrollo de la región, que se ha convertido en la eterna burla para nuestra provincia. La obra está parada de nuevo.
Detengámonos un poco en este punto. Si examinamos bien los hechos veremos quienes son los culpables de este nuevo engaño al pueblo celendino:
- Durante la gestión de Felipe Pita, se inició la obra a cargo de la Empresa COSAPI, que concluyó el primer tramo Cajamarca – La Encañada.
- En la gestión de Jesús Coronel, en lugar de ratificar la confianza en esta empresa -porque es como en el fútbol: equipo que gana no se cambia-, en julio de 2006 se decidió contratar los servicios de la Universidad Nacional de Ingeniería, dándosele un adelanto de 45 millones de soles y comprometiéndose la UNI a entregar la obra en 270 días contados a partir de la fecha del contrato. Malaya el momento en que se firmó ese acuerdo.
Se van a cumplir mil y un días y de la obra, nada. La incompetencia de la UNI motivó la resolución del contrato en agosto del presente año y ahora el caso se está ventilando en la Comisión de Fiscalización y Contraloría del Congreso, entidad que ha nombrado una Subcomisión Investigadora que preside la congresista Rosa Florián Cedrón, congresista de UN por Cajamarca, quien determinará los responsables de esta gran estafa a Celendín. Esto, tal como están las cosas, significará que todos saldrán bien librados.
Lo dicho, señores, no somos partidarios de la violencia, para nada, en absoluto, pero Cajabamba nos enseña cuál es el camino. ¡Las autoridades de Lima son hijas del rigor!

martes, 4 de noviembre de 2008

HISTORIA: Celendín y la Política, III

LAS IDEAS DE IZQUIERDA EN CELENDÍN
(Tercera Parte)
Por Jorge Horna
En los años 60, en el ámbito internacional, el éxito de la Revolución cubana (1959) era un faro que irradiaba esperanza para las fuerzas progresistas de Latinoamérica. En esos años, en el Perú, los militantes del Apra Rebelde –los disidentes del Apra, que a partir de 1963 toman el nombre de Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)–, lanzan un intento de lucha guerrillera en los Andes, con su líder Luis de la Puente Uceda a la cabeza. En otros ámbitos (sindicatos, federaciones, universidades, etc.), los campesinos, obreros, estudiantes e intelectuales peruanos afianzaban también los ideales de izquierda.

Huacapampa, hoy José Gálvez, 1958. El abogado Manuel Pita Díaz (de pie, con corbata, a la izquierda), el futuro jefe del MIR y comandante guerrillero Luis de la Puente Uceda (en el centro, con corbata) y un grupo de apristas celendinos de visita en el distrito. Entre ellos está el recordado herrero del pueblo, don Julio Cacho (de corbata a rayas). El niño de camisa blanca y codo sobre la rodilla que aparece abajo, a la izquierda, es el escritor Alfredo Pita.

En Celendín, como reflejo de estos acontecimientos, hubo intentos e iniciativas muy germinales para constituir un movimiento de izquierda. Se realizaban reservadas reuniones de grupos reducidos en algún domicilio; asistían albañiles, sastres, carpinteros, peones y algunos estudiantes del Pedagógico. Allí se hacían comentarios de las noticias de los sucesos de los países del eje socialista europeo y asiático, el desarrollo del proceso cubano y los sucesos políticos nacionales. No existía en esos grupos liderazgo que impartiera doctrina e ideología. Se rumoreaba que también en el vecino distrito de Sucre existía un grupo similar.
En el Instituto Pedagógico hubo un alumno con ideales novedosos: el “Loco” Flores Altamirano, que ocupó la presidencia del Consejo de estudiantes (1969). Tenía poses anarquistas, era inconsecuente y poco convincente; no logró persuadir a los estudiantes.
Quisiera mencionar que cuando cursaba el quinto año de secundaria (1965), llegó a ejercer la docencia en el colegio Javier Prado, el profesor Zenón Chávez Zegarra, recién egresado de la Universidad Nacional de Trujillo. Nos enseñó los cursos de Filosofía y de Economía Política. Recuerdo que inició sus clases con estas frases: “En el Perú de hoy es un riesgo hablar de política, pero yo lo voy hacer en el curso de Economía porque así lo dispone el programa oficial de estudios.”
Y así fue. De Zenón Chávez recibimos las fundamentales lecciones de historia de las ideas en el mundo. Desarrolló un capítulo al estudio de las teorías Social cristiana, el Idealismo, la corriente Liberal, el Cristianismo, el Socialismo científico, etc. Abrió un amplio panorama a nuestro pensamiento, después cada uno de nosotros optó por el camino ideológico que empataba con sus propios ideales y principios.
Sus charlas en las celebraciones de fechas cívico-escolares eran mensajes llenos de renovado lenguaje e ideas. Rindo póstumo homenaje al maestro Zenón por su labor docente de aquella etapa estudiantil.
Nunca se constituyó en Celendín orgánicamente un movimiento o partido de izquierda, por falta de un cabal liderazgo y de decisión. A lo largo de la historia siempre estos ideales –por desinformación, falta de esclarecimiento y por una interesada manipulación- fueron vistos, erróneamente, por la población como peligrosos, destructivos, subversivos; y por lo tanto perseguidos y hostigados por el poder establecido en nuestra sociedad. Cuando realmente la izquierda sólo es una de las opciones políticas democráticas para gobernar el país, así como lo es la derecha en sus diversas variantes y que ha fracasado a lo largo de nuestra vida republicana.
(Continúa)

lunes, 3 de noviembre de 2008

SATELITE: Celendín visto desde el cielo


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HISTORIA: Una monografía sobre Sucre

Como un homenaje al vecino distrito de Sucre, que está de aniversario, publicamos estos datos extraídos de la “Monografía de la Provincia de Celendín”, escrita por el ingeniero Luis Alayza Escardó* en 1949. Consideramos importante su estudio porque nos permite comparar la realidad del pasado con la del presente, para establecer niveles de progreso en este pujante distrito que tiene características propias y con personalidades que en su momento lo encumbraron como un pueblo shilico que honra a la provincia (NdlR).

SUCRE (antes HUAUCO)
Es probable que las tierras que hoy ocupa la capital del distrito de Sucre y sus aledaños hayan sido despoblados en época incaica. No se encuentran vestigios que autoricen la suposición de la existencia en aquellos tiempos de algún asiento de civilización en esa comarca. La actual campiña de Sucre parece que fue lugar pantanoso, no apropiado para la agricultura. La laguna cuyas aguas avanzarían cubriendo tierras, en la estación lluviosa, no ofrecía seguridad para el establecimiento de gentes en esa circunscripción.
Posteriormente, en la época de la Colonia, fue posesión y dominio de la Orden Religiosa de los Jesuitas. Cuando esta institución cayó en desgracia del Gobierno Metropolitano de España, se vio precisada a deshacerse de sus bienes y en consecuencia el jesuita Francisco de Huerta Gutiérrez, en representación de la orden a que pertenecía, vendió la posesión de “Huauco”, nombre con que originariamente se denominaba a esta región, a un indio llamado Rodrigo Caruacushma, quien gozaba de fama de acaudalado y era dueño de cierta cantidad de ganado vacuno y lanar, etc.

Plaza de armas de Huauco en los años en que se escribió esta monografía
Rodrigo Caruacushma posiblemente por circunstancias familiares, cedió la parte de tierras, que hoy ocupa el distrito de Huacapampa a Juan Marín Manzanedo.
A la muerte de Rodrigo de Caruacushma se reparten la propiedad sus herederos, María Magdalena, Constanza Pacuhay y Catalina Muchumi. Esta partición se efectuó el 21 de enero de 1679. Aventureros españoles contrajeron relaciones con estas herederas y poco a poco se establecieron, primero en la parte alta de la campiña, hacia el sudoeste, en donde se sentó las bases de la actual ciudad de Sucre, la que en tiempo de la República tomó el nombre de Villa Huauco, categoría con la que ha permanecido hasta el año de 1940 en que fue ascendida a la de ciudad, con el nombre de Sucre.
El señor Tavera, muy conocedor de la historia de la provincia, me manifestó que la campiña de la ciudad de Sucre de una extensión de uno y medio kilómetros de ancho por dos de largo, estaba constituida por un pantano cubierto de vegetación en la que predominaba la totora. En el año de 1890 se unieron los habitantes de los pueblos de Huauco, Huacapampa y Macas, e hicieron el drenaje construyendo tres cauces o sangraderas para la recolección de las aguas. Dividieron el terreno desecado en parcelas de 50 X 100 varas, que fueron adjudicados en diferente forma, dejando una extensión de 400 hectáreas que ocupadas por las aguas de las lluvias formaban la laguna de Huaucococha.
La ley Nº 4860 de 27 de diciembre de 1923, dice: “El distrito de Huauco se compondrá de los caseríos Conga de Urquía, Calconga y Cajén y tendrá los siguientes límites: Por el Sur el río Cantanje hasta su origen en Pachachaca; por el Oeste la cordillera entre Mishacocha y Cumullca; por el Norte desde Cumullca, el camino real que conduce de Cajamarca a la ciudad de Celendín, hasta el sitio denominado Loma del Indio, de este punto, una línea que pase por los cerros de Ciriquinique y Lanchepata, hasta la tranca de Lucmapampa; de este punto otra línea que pase por el Poroporillo y la línea divisoria de las Comunidades de Huacapampa, hasta la tranca de Cumbat, por el Este una línea que partiendo de la tranca de Cumbat, pasa por el primer tragadero de la laguna, situado al pie de la pampa de Huashapampa, la cima del cerro Huaitorco y de este punto en línea recta, con dirección sur hasta el río Cantanje.
La población de Sucre o Huauco, capital del distrito, es la segunda en importancia de la provincia. Tiene una buena plaza, edificio Municipal e Iglesia. Se está trabajando en la instalación del alumbrado eléctrico, aprovechando la misma planta generadora que sobre el río Cantanje envía fluído a Celendín.
Sus terrenos aledaños son de bastante fertilidad por haber sido en otro tiempo fondo de la laguna, apropiados para la siembra de pastos y una ganadería consiguiente.
La industria principal es el tejido de sombreros de paja a mano, siendo la especialidad el “pintado”. Como en Celendín, todos los domingos hay feria en la plaza principal y puede estimarse que los sombreros negociados ascienden a 40 000 al año.
La ocupación fundamental de sus habitantes es la agricultura y ganadería. Algunos se dedican al servicio de arrieraje a Chachapoyas.
Los terrenos de Santa Rosa, Muñuño, Herapampa, Artesa, Vigas-mayo y Loma del Indio son de propiedad de los vecinos de Sucre.
El clima del distrito es variado: templado en la campiña, cálido en las orillas del Cantante y frío en la jalca. La cosecha en su mayor parte es guardada para el resto del año. Existen varios molinos de piedra tipo rudimentario movidos por fuerza hidráulica, dedicados principalmente a elaborar harina de cebada que es muy empleada en la alimentación humana.
La ganadería es muy rudimentaria. El valle se presta para la cría de ganado lechero. Se progresaría mucho si se sembrara alfalfa y se introdujera la raza Holstein. En las jalcas convendría experimentar la raza Brown swiss y ganado lanar de alta calidad.
Este distrito tiene los siguientes caseríos:
Cajén.- Queda en el vértice de unión del río Sumbat y la quebrada de Cajempampa; en la parte baja siembran trigo y maíz, en la parte alta oca, ollucos, papa y tienen lanares y vacunos en la zona mediana y baja podría criarse ganado cabrío.
Calconga.- Queda a la izquierda del río Sumbat, en la parte de jalca, produce oca, cebada y existe ganado lanar, vacuno y porcino.
Conga Urquía.- Aldea formada por la agrupación de unas cuarenta casas diseminadas; se encuentra sobre el camino de herradura que va a Oxamarca y encima del túnel que desagua la laguna de Huaucococha, en sus alrededores se produce trigo, maíz y ccbada.
Hacienda Tincat.- Es propiedad de don Hildebrando Aliaga y David Reyna.
*Luis Alayza Escardó fue ministro de Gobierno y Policía
durante el primer gobierno de Fernando Belaúnde Terry en 1967.