lunes, 9 de febrero de 2009

SALUD: El alcoholismo en Celendín

¿UN PROBLEMA SIN SOLUCIÓN?
Por Constante Vigil
Celendín
Ya llegan los carnavales y uno de los más terribles flagelos que azotan a Celendín, que sin duda es el alcoholismo que degrada a las personas que sufren de esta enfermedad, se exacerba y se desborda en una marcha delirante.

Un enfermo expuesto en la vía publica

Es deprimente que en cualquier esquina nos salga al paso el espectáculo de ver a un alcohólico tirado en la vía pública, perdida toda razón y expuesto a cualquier accidente que podría costarle la vida.
Al parecer las autoridades se muestran indolentes a esta triste realidad y permiten que malos elementos medren a costa de la desgracia de de estas personas que tras de sí arrastran la miseria de su hogar, y decimos esto porque estos enfermos, en esa condición de invalidez, son incapaces de trabajar, de manera que dejan en el abandono moral y material a su hogar. Lo lamentable es que los que pagan las consecuencias son siempre los hijos.
El vehículo de este mal es el cañazo o aguardiente adulterado que se expende en cantinas de mala muerte, sin que las autoridades policiales, municipales y de salud intervengan en el problema, evadiendo una responsabilidad que a todas luces les compete.
La pregunta que surge es ¿Qué intereses existen de por medio para que se muestren inactivos?En otras ocasiones hemos puesto en el tapete esta problemática y hasta hemos interesado a organismos no gubernamentales para que pongan remedio a esta lacra que daña la imagen de Celendín, pues en los porcentajes de incidencia ocupamos deshonrosos primeros lugares.
Es común ver en toda festividad o acontecimiento familiar o social la ingesta de cañazo en diversas modalidades; macerado o mezclado con té o canela, conocido comúnmente como “calientito” o “naranjita”. Todo esto a vista y paciencia de menores que ven esta modalidad como algo normal y que naturalmente en el futuro tengan necesariamente que engrosar la legión de alcohólicos que pululan en la ciudad.
Es necesario educar a la colectividad para que asuma su rol de responsabilidad frente al ejemplo que están mostrando a sus hijos, también que las autoridades pongan coto a estos establecimientos de muerte, y, desde luego, es tarea del magisterio el conseguir una juventud sana y predispuesta al trabajo, libre de este lastre que representa el alcohol como signo de atraso y degradación.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En verdad , es un mal de nunca acabar , la indolencia de nuestras autoridades es totalmente despreciable , e inadmisible ; NO únicamente por el alcoholismo en la dimensión tratada por Uds. sino también por el alcoholismo en edad escolar, es "casi Normal" ahora ver estudiante de educación secundaria libando licor y en condiciones deplorables en cualquier seudo-local en nuestra tierra, y ni que hablar de los alumnos(as) de educación Superior ; Y como una cosa que se asocia es igualmente deplorable la cantidad de orates y orates alcoholicos que pululan en nuestra ciudad ; a ver si se toman cartas en el asunto
alguna autoridad que tenga dos dedos de frentes

Anónimo dijo...

El problema alcohólismo es un problema social,que se debe a muchos factores, entre ellos, casi silencioso pero que causa daño indeleble, sea pues el nacimiento de la enfermedad en el mismo hogar,núclio pequeño de la sociedad, que debe ser considerado como fuente de saber,sin embargo en esta parte del tiempo ha perdido ese vigopr de fe, de esperanza, de fuerza y fundamento de acopio de valores. Se dice que las autoridades hagan algo,pero que hacemos nosotros desde el lugar en que nos encontramos, sin eximir la responsablidad que les atañe a aquellos, que hacemos, acaso no pensamos que esas autoridades que hoy son tales, en un tiempo no lejano que habran sido y talvez que seguiran siendo...
Este prpblema es álgido y nos enfrneta al reto de una nueva civilización, al reto de nuevos pensamientos, al reto de una nueva vida en sus albores, es por ello que debemos empezar a trabajar para un cambio total y verdadero, un cambio mediante la revolución verdadera, una revolución de la conciencia, si es que queremos el cambio, si es que no quermos ver más alcohólicos y tantos males que aqueja a la provincia y al mundo entero.