lunes, 20 de julio de 2009

OPINION: Otro histórico fallo

Por Crispín Piritaño
Celendín
Definitivamente, la justicia peruana nos da unas de cal y otras de arena. Mientras por un lado mete las de andar en el arresto domiciliario de la rata Químper y en la excarcelación de la otra rata, Rómulo León Alegría, surgen de nuevo magistrados honestos como César San Martín y Avelino Guillén para elevar el ánimo de los peruanos, para hacernos un gran regalo de Fiestas Patrias. La condena de Alberto Kenya Fujimori Fujimori a siete años y medio de prisión nos devuelve la fe en la justicia. Un fallo de impunidad hubiera sido inadmisible.
Ahora faltan los otros juicios al golpista, ladrón y asesino. Por compra de congresistas tránsfugas, por ejemplo, o por el chuponeo telefónico y compra de los medios de comunicación. Lentamente, el ex sátrapa nipo-peruano se hunde en la ignominia que él mismo creó. Tenemos la esperanza que este nuevo aluvión de pruebas irrefutables, convenza a aquellos que piensan absurdamente (“No importa que robe, pero que haga obra”) de que el latrocinio y la corrupción no son buenos en ninguna parte de mundo, menos en el Perú, y de a ningún país le hace bien elegir a ladrones y asesinos probados, por lo que no debemos volver a caer en el error.
Al precipitar el fallo del proceso que culminó hoy, Fujimori Fujimori, o Fujirata como ya lo conoce el pueblo, es el primer presidente que admite públicamente su culpa, aunque en el marco en una “hábil” estrategia del abogado César Nakazaki, “Cara de carapulcra”, para desestimar los documentos y testimonios que iban a probar ampliamente el peculado y la falsedad ideológica que esgrimió el fiscal en su acusación. El pueblo peruano no ha escuchado a testigos que hubieran hundido más al reo, a cambio de ello, se declara parcialmente culpable. ¿Es una victoria esto? Pensamos que no. Nakasaki, indudablemente está de capa caída. No acierta una y por lo pronto, el fical adjunto Avelino Guillén le va ganando dos a cero en los casos judiciales más sonados de la historia peruana.

Los saqueadores más grandes de la historia del Perú.

Como si su confesión no hubiera sido suficiente, los delirantes argumentos de Fujirata para convertir en algo "heroica" la entrega de ¡15 millones de dólares! a su socio Vladimiro Montesinos, para supuestamente salvar a la patria de un golpe de estado, no se la creía ni el mismo Kenyi. Sus gestos destemplados y sus chillidos desaforados evidencian a un tirano derrotado. Lo que lamentamos es que las condenas no sean acumulativas para ver si purga sus condenas que hasta el momento suman los treinta y ocho años de cárcel.
Este proceso trunco, en todo caso, ha evidenciado las dimensiones del crimen. Fujimori tomó 15 millones de dólares del Tesoro público para pagarle a su asesor, pero luego los "devolvió", por lo que ya no habría delito, según el indescriptible Nakazaki. Pero, ¿de dónde saco esos otros 15 millones de dólares que devolvió? ¡Los encontró en el cajón de su escritorio en el Servicio de Inteligencia! ¿Por arte de magia? ¿Por obra de alguna hada, o hado? ¡Esa es la explicación que ha dado: ¡los halló en su cajón! De lo que se deprende que en realidad robó al Tesoro nacional, sólo en esta ocasión (que las otras están por contabilizarse), la friolera de ¡30 millones de dólares! Por esto, él y su abogado abreviaron el juicio: había mucha ropa sucia.
En su perorata, el reo sentenciado ha sacado a relucir su personalidad tenebrosa, sus delirios de grandeza y sus afanes de perpetuarse en el poder a como diera lugar, en aquel agitado año 2001. Con ayuda de la justicia, estamos desnudando al gobierno más corrupto y ladrón que registra la historia del Perú y nos cura de dejarnos llevar por bolas mentirosas, soltadas por calculadores maliciosos, que nos orientan a adorar falsos ídolos, como fue el caso de Fujirata, quien creció en las elecciones del 1990 gracias al rumor aprista de “el chinito es la voz”
Los peruanos tenemos que ser más reflexivos y certeros en la elección de nuestros gobernantes. No permitamos que una vez más se consagren errores crasos como el de elegir a Fujirata o a Crazy Horse. Que nos baste el contemplar todo el daño que le han hecho al país. Estos dos personajes y otros maestros de la corrupción confían en la recurrente amnesia de los peruanos,. demostrada hasta la saciedad en momentos cruciales de la historia. Maduremos de una vez, desmintamos los cálculos de estos miserables, entremos en el futuro con la lección aprendida.

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