miércoles, 8 de julio de 2009

OPINION: “Periodismo” Infame II

Por Franz Sánchez Cueva
Celendín

Aún era estudiante, y ya se había convertido en fundador del órgano periodístico “Integridad”. Sufrió encarcelamiento a causa de sus denuncias. Fue el primero en proponer el día del maestro, en su artículo fechado el 1 de febrero de 1927. Su habilidad de magnífico periodista, quedaba opacada solamente, ante su inmensa calidad humana. Así fue David Sánchez Infante. Un hombre comprometido con la lucha social, con la moral, y el deber de proteger siempre a su pueblo. Jamás habría imaginado, que quienes osan hoy, llamarse periodistas, hacen usufructo de éste seudo poder. Y que, con actos de omnipotencia, creyéndose los protagonistas del rumbo de nuestro pueblo. Se sienten dueños de un gigantismo onírico.
Cuando más que nunca, el abuso del poder económico que subyuga al político, y a sus demás sucursales; es un tema de coyuntura. Cuando todavía no deja de sorprendernos, la corrupción insolente. Y esta especie de cáncer generalizado en cada uno de los hombres de prensa, y hombres de micrófonos, y también de los que, con un desparpajo atroz, salen frente a cámaras. Un grupo de “hombres mediáticos” han asistido a un taller de periodismo en la ciudad de Lima. Trasladados desde Celendín, y vía aérea de Cajamarca a la capital de la República.

!927: Primer Aniversario del "Centro Celendín" de Lima, propulsor de "Integridad". David Sánchez Infante es el séptimo de la primera fila de izquierda a derecha.(Recorte Periodistico cortesía del Prof. Javier Chávez Silva)

El taller que convocó a los “hombres mediáticos”: Nixon Villanueva Torres (Hombre de radio, muy célebre por su apasionada muestra de apoyo a Mauro Siles, el día de su mitin central en la plaza de armas, con vincha y camiseta incluida). Elí Guerrero (Otro hombre de radio, conocido por su feroz adhesión a la causa metalúrgica) Salvador Sánchez Núñez (Retransmisor de Radio Programas del Perú, Presidente de CORTV Corporación de Radio y Televisión de Celendín, un aglutinamiento de medios radiales de Celendín y de la denominada “zona de impacto” (1). Difunta asociación , a la que mi padre y yo pertenecimos en su momento, y a la que renunciamos cuando por fin supimos, la calaña de supuestos colegas que teníamos en derredor. Y cuando vimos más allá de la “unión de medios”, propuesto por mi padre para luchar por la libertad de antena, a una perniciosa figura de limosnero de minasconga. Director de “El edén”, una publicación atemporal que no dejaba en claro, si era semanario, quincenario o anuario. Y que en una insigne edición, publicó un artículo de página doble, y casi autobiográfico al cuestionado burgomaestre Juan Tello). Y Pedro Huamán Aliaga (Defenestrado miembro de la también soterrada APACC. Administrador del único canal privado de Celendín-Canal 21 Imagen Televisión, y de allí que todo se preste a la suspicacia). Fueron invitados, o movilizados (que sería lo correcto decir) al taller que también reunió a la dinastía periodística más emancipada del Perú.
El mencionado taller, no cobraría vital importancia, de no haber sido porque algunos otros “hombres de medios” que quedaron fuera del tour, corrieron la información de que los gastos de alojamiento, transporte, movilidad y demás imperiosas necesidades para cumplir con la noble labor, habían sido subvencionados por Yanacocha.
El dato podría corroborarse con tan solo citar los nombres de los ponentes: Jaime de Althaus, conductor en canal N, “periodista” “peruano” amante de la inversión extranjera y enemigo confeso de agricultores, campesinos, maestros y demás personajes que causen estragos contra sus ideologías neoliberalistas. Raúl Vargas, veterano showman de la radio, sus monólogos matinales han servido de inspiración para García y su “perro del hortelano”. Juan Carlos Tafur, analista político de sapiencia irreprochable pero que ha sido vinculado con Fortunato Canaán y por consiguiente con la corruptela aprista.
Los “hombres mediáticos” tienen derecho a asistir a un taller, que podríamos haber llamado “Conviértase en periodista y no se pregunte para qué” o “Cómo disimular la billetera cuando la gente se muere de hambre”. Las preguntas surgen de inmediato: ¿Quién realmente pagó el costo del taller? ¿Por qué solamente se consideró a algunos? ¿Por qué no se informa a la colectividad de estos viajecitos?
No hay nada de malo en la capacitación, pero si en la subordinación a causa del capacitador. ¿Quién verdaderamente capacita a esos “hombres de medios”?
Tienen la obligación moral de rendirle cuentas a la opinión pública. Si no hay nada que ocultar detrás de los talleres, no entiendo la incomodidad por tocar el tema.
Finalmente, sépase que ningún cursillo, ni presencial, ni a distancia, con grandes ponentes o los peores, puede enseñar la misión sagrada de los periodistas. Trabajar con valor, y valor no quiere decir precio. Valor, referido a la calidad humana, a la moralidad. Teniendo en cuenta que la moral no se aprende, sino que se practica. Es algo que a determinada edad, ya no se entiende.
1.- Zona de Impacto: Denominación geográfica, no solamente referida al área donde se ejecutan las actividades mineras, sino también a las actividades psicosociales de comunicación masiva, lideradas por una empresa que se jacta de tener, el mejor servicio de inteligencia y monitoreo de medios. Yanacocha (Minasconga).

5 comentarios:

Idelso dijo...

Buen artículo y buena foto. Observen que en aquel tiempo los celendinos de Lima se reunían y celebraban con CONFERENCIAS CULTURALES, hoy organizan NOVENAS. Así no se progresa !

Juan Carlos Tafur dijo...

¿Quién me ha vinculado con el tal Fortunato Canaán? ¡¡Qué ligereza para afirmar ello!!! Ese tema fue tajantemente aclarado por mi persona y sólo responde a una clara mala intención difamatoria la del autor de este blog el colocar ello. De otro lado, desmiento que yanacocha haya puesto un dólar para financiar el taller. Si alguien se ha resentido por no haber sido invitado, es problema de su autoestima, lo cual no justifica que recurra a groseras mentiras para procesar su despecho.

Anónimo dijo...

Los señores que asistieron a esta "CHARLA" tienen que dar alguna explicación. Los medios de comunicación sean escritos, televisados o radiales, a mi parecer, deberían responder sin necesidad de hacer berrinches, siempre y cuando, claro esta, no estén contra Celendín.

Franz Sánchez dijo...

El señor Juan Carlos Tafur se equivoca, con peculiar empeño y a gran escala. La vinculación que lo imputa con la corruptela de León Alegría y un supuesto asesoramiento de imagen al empresario Fortunato cannán, no se origina en nuestro blog (celendín pueblo mágico), no la hacemos nosotros, y no hay ninguna mala intención contra el cuestionado periodista. Un petrofax, publicado por diversos medios dice que: Rómulo “va a hablar" con Tafur para que "maneje" su imagen. Nosotros no hemos tenido el placer de haber revelado ese dato, solamente hacemos eco, de lo que ya se sabe (para recordárselo a nuestros lectores, por respeto). Y si el tema está aclarado, no desvíe la atención y responda nada más, a nuestro artículo de opinión sobre los talleres de cianuro. Afirma categóricamente que Yanacocha no ha puesto un dólar para financiar el taller (por lo menos ya aceptó que el taller estaba cotizado en monedas norteamericanas), sumemos a esto, que Yanacocha es una empresa camaleónica (no sorprendería que el financiamiento se haya ejecutado a través de sus demás sucursales). Pero como Tafur niega la intervención de la cochina empresa, entonces que aclare quién financió el tallercito. Tal vez sus ingresos son tan buenos, que en un acto de generosidad y desprendimiento, pagó de su bolsillo todos los gastos a los “hombres de medios”. Sea sincero y no mienta, que usted no conoce la realidad de un pueblo que detesta el “oro sucio” y todo lo que venga de él. No se juegue con el nombre de Celendín y no intente protagonizar el papel de mártir del periodismo, que eso únicamente le creen en Lima, acá no. Y luego dice, que hay resentimiento por no habernos invitado al taller minero; gustosamente habríamos rechazado cualquier tipo de participación en talleres donde se promueve no poner “peros” a la inversión privada. No muchas gracias. Y acá la invitación va de mi parte, lo invito a aclarar este asunto. No hemos sentenciado a nadie, pero la molestia ha sido la primera reacción de los aludidos.

Señor Tafur, quiero creer que usted no sabe a quienes ha llevado para su amaestramiento, y que no conoce la realidad de Celendín. Es una pena. Quisiera, además, agradecerle por interesarse por mi salud, el tema de autoestima debería revisarlo usted, que parece haberse superado, descomunalmente, en cuanto a su amor propio, y más por sus bolsillos. Luego le informo que estudio en una joven universidad, que lleva el nombre del poeta universal, y en la que tengo oportunidad de asistir a talleres mucho más respetables que el taller metalúrgico que usted promueve.

Así que, no crea que a causa de un tallercito, se escribe un artículo. Se escribe por la convicción de amar a nuestra tierra y querer lo mejor para nuestra gente. Intente usted también querer a su tierra, y comprenderá lo que nos diferencia.

Franz Sánchez C. dijo...

El señor Juan Carlos Tafur se equivoca, con peculiar empeño y a gran escala. La vinculación que lo imputa con la corruptela de León Alegría y un supuesto asesoramiento de imagen al empresario Fortunato Cannán, no se origina en nuestro blog (CPM II), no la hemos hecho nosotros, y no nos anima ninguna mala intención contra el cuestionado periodista. Un petrofax, publicado por diversos medios dice que Rómulo León “va a hablar" con Tafur para que "maneje" su imagen. Nosotros no hemos tenido la ocasión, que nos hubiera gustado, de ser los primeros en revelar este dato, por lo que sólo nos queda hacernos eco de lo que ya se sabe (para recordárselo a nuestros lectores, por respeto). Y si el tema está aclarado, que Tafur no desvíe la atención y responda nada más a nuestro artículo de opinión sobre los talleres de periodismo cianuro. Tafur afirma categóricamente que Yanacocha no ha puesto un dólar para financiar el taller (por lo menos acepta que el taller estaba cotizado en moneda norteamericana), sumemos a esto que Yanacocha es una empresa camaleónica (no sorprendería que el financiamiento se haya ejecutado a través de alguna de sus sucursales). Pero como Tafur niega la intervención de la nefasta empresa, entonces que aclare quién financió el tallercito. Tal vez sus ingresos son tan buenos que, en un acto de generosidad y desprendimiento, él pagó de su bolsillo todos los gastos a los “hombres de medios”. Sr. Tafur, sea sincero y no mienta, que usted no conoce la realidad de un pueblo que detesta el “oro sucio” y todo lo que venga de él. No juegue con el nombre de Celendín y no intente protagonizar el papel de mártir del periodismo, que eso únicamente se lo creen en Lima, acá no. Sobre su afirmación de que hay resentimiento por no haber sido invitados al taller minero, le indico que gustosamente habríamos rechazado cualquier tipo de participación en talleres donde se promueve no poner “peros” a la inversión privada. No, muchas gracias. Y acá la invitación va de mi parte, lo invito a aclarar este asunto. No hemos sentenciado a nadie, pero la furiosa reacción de los aludidos nos dice que no hemos dado un palazo en aire.