domingo, 26 de julio de 2009

EDUCACIÓN: Los “funcionarios”

TEMAS DE EDUCACIÓN (III)
Por Jorge Horna
Lima
“…Para cada cargo que una persona inteligente, proba y capaz declina,
hay cien mediocres e inmorales esperando para aceptarlo".

En la historia republicana de nuestra patria, los cargos de la administración estatal han sido cubiertos -por lo general- por personas allegadas al poder de los gobiernos sucesivos. La probidad, capacidad y otros atributos y calidades humanas y profesionales nunca son tomados en cuenta para esos fines. Salvo honrosas excepciones. Estas honorables particularidades son las que nos sostienen con la esperanza que aún existe una parte sana en la sociedad.
El ministerio de Educación ha adolecido siempre de esta lacra. Los “funcionarios” noveles y veteranos una vez instalados en sus puestos, lo primero que hacen es cambiar de denominación a las instituciones que están más próximas a la labor docente. Hace cincuenta años las oficinas designadas para supervisar y controlar la jornada en las escuelas y colegios se llamaban Inspección de Educación, después de unos años, Supervisión de Educación; en el gobierno militar de Juan Velasco se cambió radicalmente el nombre: Núcleo Educativo Comunal (NEC). Posteriormente, Unidad de Servicios Educativos (USE), y actualmente Unidad de Gestión Educativa Local (UGEL), con sede en cada capital de provincia. Nombres rimbombantes que no reflejan un auténtico cambio en las políticas educativas en base a un estudio y diagnóstico científico de la realidad del país. Los docentes que por algún motivo (tardanzas e inasistencias reiteradas e injustificables, malversación de dinero, “venta de notas”, chantajes, ineficiente labor pedagógica, etcétera. La lista es muy larga) son sometidos a procesos disciplinarios y/o administrativos. Mientras concluye éste son apartados de sus cargos docentes y “depositados” en las aludidas oficinas (UGELs). Allí deambulan sin oficio o labor específica, pero sí con el beneficio de su remuneración mensual. Poco a poco se congracian con sus “jefes” y de un momento a otro resultan siendo “Especialistas” (de educación Inicial, Primaria o secundaria), o se incrustan en el aparato burocrático (Asesoría, Inspectoría, Personal,…). Entonces estas personas descalificadas pasan a reforzar las mafias organizadas expertas en exigir sobornos y coimas. Así, las instancias administrativas estatales de educación carentes de una visión organizativa, de planeamiento, iniciativas para implementar normas y directivas, caen en la deshonestidad y la corruptela. Las excepciones siempre brillan, aunque en ese espacio, incomodan.
Los eslabones putrefactos se encadenan desde las instituciones base hasta las altas esferas de la burocracia. La sociedad percibe esta descomposición. Unos la admiten con una preocupante resignación, otros nos vemos impotentes –no obstante la posibilidad de cambio- de remediar tremenda epidemia. Los docentes holgazanes han “creado” una nueva modalidad por nuestras benditas tierras celendinas: una vez nombrados en las escuelas o colegios ubicados en zonas rurales apartadas, subemplean por un pago mínimo a profesores sin empleo para que los “reemplacen”, mientras aquellos se benefician con la mayor parte del sueldo y se dedican a otros menesteres (negocios, comercio, otros oficios o la ociosidad), en desmedro de la formación de niños y jóvenes peruanos.
Esto lo conocen los encargados de la administración educacional, pero… ¿De este modo educamos? Aquellos que llegaron con artimañas a titularse de docentes, carentes de ética y formación moral, constituyen la más grande falacia nacional.
Lima, julio de 2009

1 comentario:

Alíndor Valdivia dijo...

Toda la razón tiene el autor de este artículo.
Sé de una persona que por medida disciplinaria fue trasladado a la UGEL de Celendín; llegó a ser director de la misma. Cómo eleva su ego el tipo. A los profes honestos que lo denunciaron, los sancionó suspensión de sueldo por tres meses.
Esos angelitos" pululan en las Ugels, Direccion Regional y ministerio. ¡que ofensa a la Nación y al pueblo...