lunes, 27 de julio de 2009

TOROS: ¿Nuestra plaza es La Feliciana o "de Sevilla"?

Por Crispín Piritaño
Celendín
Como lo hemos señalado ya en nuestra página en Facebook, ahora que se acercan las fiestas, y los toros, algunos paisanos, huachafos y peregrinos, tal vez sin proponérselo, insisten en llamar "Sevilla" a nuestra antigua, rústica y artesanal Plaza de La Feliciana. No sólo al barrio, sino a nuestro antiguo potrero que desde antaño, los domingos, sirve como mercado de ganado y que ahora, a un costado, sirve de sede a la policía.

La antigua, rústica y artesanal plaza de toros de La Feliciana, en Celendín, Perú, típica y folklórica, pero también caótica e insegura, construida con palos y sogas. Si quiere ver en grande la composición de nuestro colaborador Luis Díaz Mori, "Chodiaz", pulse la foto o aquí.

Estos paísanos se dejan llevar por un cómico delirio de grandeza, que hay que combatir, porque los celendinos tenemos sentido del ridículo. Si no, vamos a terminar como el alcalde aquel de La Encañada, que a sus flamantes estadio y plaza de toros los bautizó "Estadio Azteca" y "Plaza Monumental de México", respectivamente... Ahora han rectificado, pero después de la avalancha de mofas e insultos que les llovieron de todo el mundo. En tiempos de internet, hay que cuidarse antes de dejarse llevar por la incultura grandilocuente.
Estos paisanos nuestros, ¿no se han enterado que Sevilla es una rica y desarrollada ciudad española que nada tiene que ver con nuestra realidad y menos con ese rincón abandonado de Celendín? Usar el nombre de Plaza de Sevilla para denominar a la Plaza de la Feliciana es más que un dislate, es una autobefa, una automofa, una ironía venenosa, un sarcasmo cruel. Por nuestra propia autoestima, ¿para qué seguir en esa nota?

La verdadera Plaza de toros de Sevilla, en España, opulenta, sólida y segura. Nótese que hasta el tejado tradicional parece brillar. Ya quisiéramos los celendinos tener algo así, pero para ello tendremos que luchar, empezando por elegir mejores autoridades, menos corruptas y que no destruyan el pueblo.

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4 comentarios:

Anónimo dijo...

Leo a menudo y con mucho agrado todo lo que escriben mis caros amigos de Celendín Pueblo Mágico, críticos y sólidos en su forma de decir las cosas, pero desde hace muy poco con un cambio radical en su forma y su contenido de los artículos periodísticos que salen con seudónimos ya conocidos. Tal es el caso de una persona que no tiene la menor vergüenza de su persona, estrafalario en todos sus sentidos, alcohólico de profesión y cobarde por los dardos que dispara, sin la menor conciencia ni respeto en cuanto al daño que ocasiona a personas o en el caso último a todo un barrio, uno de los más antiguos, como es Sevilla.

CONSTANTE VIGIL dijo...

Respondemos al mensaje anterior, lamentablemente firmado por un anónimo. El artículo que cuestiona es de la pluma de Crispín Piritaño, uno de los más sólidos periodistas con que contamos en Celendín mismo. Sus observaciones pueden parecer exageradas, porque don Crispín es afilado con la pluma, pero no son inexactas, ni mucho menos. El cambio de nombre de La Feliciana, o de Colpacucho, por nombres "españoles", es una fenómeno más bien reciente, de no hace más de veinte o treinta años. Crispín bien puede pues objetarlos y criticarlos, pues son insensatos, por decir lo menos.
Una sola cosa quisiéramos preguntarle al lector que nos escribe sin decir quien es: ¿le gustaría que cambiemos el nombre de Celendín por el de Córdoba, Valencia, o Barcelona? ¿No, no le gustaría? Pues bien, no cambiemos los nombres tradicionales de nuestro pueblo por ventoleras huachafas, "españolas" o gringas. Seamos dignos a partir de nosotros mismos.

Anónimo dijo...

Señores de CPM

Es posible que sean ciertas las confusiones de nombres o digamos claramente de seudónimos, pero nuestra apreciación sigue siendo la misma, no hemos cambiado nada que sea propio, sigue siendo la Feliciana del Barrio de Sevilla, pero no sean graciosos en su falta de imaginación y decir que vamos a cambiar a Celendín por otro nombre, eso lamentablemente se ha hecho con el cambio de nombres por seudónimos como el de Luis por Constante Vigil o el de Piritaño, etc, etc. Pero no soy solamente yo como lector al que faltaron el respeto sino a todo un barrio muy antiguo como es el nuestro, llámese como lo queramos llamar Sevilla o Feliciana.

Junta Vecinal de Sevilla.
Club Deportivo Cultural Sevilla.

Anónimo dijo...

Amigo:
Creo que deberíamos dejar de tonterías, no somos españoles, es una vergüenza ver a tanto shilico comportarse como tal. Como primer paso deberíamos exigir a nuestras autoridades que cambien todo nombre que no tenga que ver con el auténtico Celendín. Existen personajes celendinos que han hecho mucho por su pueblo. Ahí están sus nombres para recordarlos y rendirles homenaje. Dejemonos de huachaferías.