viernes, 11 de septiembre de 2009

OPINION: Lío de Mercado

Por Franz Sánchez
Hace un buen tiempo que Celendín es un pueblo dividido, politizado en todos los aspectos. Nuestras autoridades nos han dado muestra histórica de no tener reparos en detener, o cancelar obras y proyectos, por salpicaduras de tintes políticos. Qué triste y demencial, es el fanatismo político. Nuestro país sigue viviendo residuos de fanatismos exacerbados, sino veamos lo que pudo provocar un aprismo apócrifo, que hizo regresar a un presidente que quebró nuestra Nación. Un fujimorismo que pretende hacernos olvidar, renuncias por fax, aniquilamientos, magnicidios, corrupción y autoritarismo. Además de un nacionalismo sin un proyecto serio para nuestra patria.
Ahora son “tellistas” y “mauristas” los que halan de la cuerda por los extremos, y el que termina rasgándose, es el pueblo. Por qué estos personajes, que parecen haber salido del argumento más descabellado de un director cómico, pueden generar tantas pasiones.
Qué acción, tanto de Tello como de Mauro Siles, amerita un amor incondicional, que supere a los destinos de Celendín. Acaso hemos perdido la razón, por qué tanto endiosamiento a estos señores que no se identificaron jamás con nuestra tierra.

Líos en el mercado (Foto Charro)

Ahora resulta, como es obvio en los políticos, mantener en suspenso sus candidaturas. Pero desde ya, veremos una re-elección de un alcalde que no se gobierna ni a sí mismo. Y el regreso, la resurrección de otro, que tuvo tantas oportunidades como sombreros hay en Celendín.
Lo último es que, el alcalde, Juan de Dios Tello, ha iniciado los planes de construcción de la segunda etapa del Mercado Modelo Celendín. Toda vez que nunca prestó importancia a los pedidos de una urgente reorganización de los comerciantes y sus puestos, que convulsionaban el tránsito y daban una pésima imagen de pueblo improvisado (como su gobierno). Hoy, y muy a finales de su período gubernamental, decidió dar el beneplácito para la ejecución de la construcción final del mercado.
Pero cuando todos los comerciantes, parecían muy calmos y demasiado tranquilos como para creerles, se dividieron en dos particiones: Una que aprobaba la construcción, y que se identificaba con Tello, o que simplemente no le quedaba de otra. Y la segunda, que se oponía a los trabajos en el mercado, aduciendo que la obra serviría de propaganda para el burgomaestre y que además, era temporada de lluvias y que no habría lugar dónde reubicarlos. Estos últimos luego fueron sindicados como simpatizantes de Mauro, y que algunos expresaron sin reparos: “Maurito lo va a construir” “él tiene que terminarlo”.
Quisiera hallar una respuesta a la pregunta ¿Qué demonios pasa por la cabeza de ésta gente? Se trata de una construcción que debió acabar hace mucho tiempo, y que en nuestra dejadez nunca pedimos, se finiquitara. Ahora, el alcalde que gobierne, tiene la obligación de terminar esta obra, de no dejarla inconclusa como si lo hizo Mauro. La obligación, no “el favorcito de construirlo, señor tellito, señor maurito”.
Luego de bastantes sesiones violentas, donde ambos bandos se insultaron, calumniaron y difamaron. Se llegó al acuerdo de finalizar la construcción del mercado, y que la Municipalidad Provincial de Celendín permita a la opinión pública y sociedad civil, la documentación del proceso de construcción. Que se establezca un cronograma de avance, y que el día 25 de septiembre del año en curso, se reubique a los comerciantes posiblemente en la calle Junín.
En cuanto a la reubicación, empezó una nueva polémica, los jirones de nuestra ciudad son muy angostos, y además los comerciantes no podría contar con servicios como: agua y desagüe. Una solución aún no oficial, fue la propuesta por las autoridades de la I.E.P Augusto Gil de ceder el estadio que cuenta con un pabellón techado para que los comerciantes, vendedores de carnes, especies y demás, no se vieran afectados.
Toda propuesta sea bienvenida, toda brecha abierta, bendita sea. Pero no podemos sufrir más las intransigencias que causan los perturbados fervores políticos, o aguantar con llantos a más figurettis que nunca faltan, a la hora del flash de las cámaras.
Dicen que Mauro construyó un inútil sombrero a la entrada de Celendín, y que con eso hizo ganar las elecciones a Tello. Hoy dicen que Tello le construye la obra que dejó a medias Mauro ¿Será para devolverle el favor? Acaso nos falta esperar el Armagedón.
Si tanto pelean por trabajar por Celendín, que trabajen pero desde el noble cargo de ciudadanos. Por qué tanto afán de sentarse en el sillón municipal. ¿Será que ya le encontraron el gustito, o se dieron cuenta que el sillón municipal está bañado en oro?

Lima, 10 de septiembre de 2009

1 comentario:

Anónimo dijo...

Por muchos años, el mercado de abastos ha sido y continua siendo un gran problema para celendin, no sólo por las pésimas condiciones en que laboran sus inquilinos-propietarios, sino por lo inadecuado, por decir lo menos, de su construcción "aquitectónica". El edificio construìdo, según sus ocupantes, no cuanta con las requisitos mínimos para expender los productos tanto en el primero como segundo piso, sus escaleras son demasiadas angostas y "paradas" que hace imposible que los vendedores y consumidores tengan comodidad para sus transacciones comericiales; por fuera, el desorden y su pésima infraestructura, toldos con calaminas o simplemente techos de plásticos, para los que tinen suerte y años de vivenia en ellos, o a la interperie y en el suelo, convierte en un desastre nuestro "principal centro de abastos"... 20 años han pasado y con ellos también sus elecciones y reeleciones, nuestros alcaldes "recien se dan cuenta de su importancia..."... así que PROGRESE CELENDIN... Abrazos shilicos. Beto Zaldívar zaldivarp@hotmail.com