miércoles, 6 de enero de 2010

CANTACLARO: Apropiaciones ilícitas.

Por Constante Vigil
Celendín
A propósito de la campaña reivindicativa emprendida por CPM, en relación al robo descarado de una calle por parte del regidor Solano Oyarce, es bueno aclarar que, actos lamentables como ese, son, y han sido, frecuentes en la historia de Celendín. Revisemos los casos.
Cuando, en 1790, el geógrafo José Comesana, terminó de delinear el trazado del histórico “Tablero de Ajedrez”, de acuerdo a la usanza española, con ochenta varas castellanas de lado en cada manzana, dejó, como correspondía, suficiente terreno para la construcción de oficinas públicas, para la municipalidad, la cárcel y para los templos católicos –religión única y obligatoria por entonces- entre ellos: San Cayetano, la Purísima Concepción, la Iglesia Matriz y la iglesia de la Virgen del Rosario de Colpacucho.
Para la Iglesia Matriz se asignó la manzana oeste inmediata a la Plaza Mayor, lugar que actualmente ocupa, construyéndose la nave en el centro de la manzana, quedando ambos costados para la edificación del convento, casa parroquial, el campo santo y otras dependencias.
En 1929, fue nominado párroco de Celendín el padre Enrique Escobedo, hombre identificado con la niñez, entre quienes impulsó el catecismo y la práctica de los deportes como el fútbol y el Voleibol. El corralón del costado norte, que linda con la calle Unión, se convirtió en un escenario deportivo conocido como “Campo Santa Rosa”, lugar en donde lucieron sus habilidades deportivas jóvenes de la época como Serapio Rojas y Teófilo Aliaga Marín.

En el dibujo de Alfredo Rocha se nota el corralón del Campo Santa Rosa, sin ninguna construcción. (Dibujo Archivo de CPM)

El padre Escobedo tenía proyectado levantar allí la casa parroquial y el convento, y en el otro sector, el campo santo. Lamentablemente, este buen sacerdote falleció en 1931. A su muerte fue nombrado como párroco Celedonio Díaz Tejada, hermano de Aurelia Díaz Tejada, esposa de Tomás Chávez, entonces hacendado de Rambrán. Este curita, como buen hermano, quiso ahorrar a su hermana el esfuerzo de caminar por las calles adyacentes al templo y atribuyéndose funciones que no tenía, ordenó abrir una pequeña puerta –que aún existe- para que pudiera oír misa sin esfuerzo, ingresando directamente al altar mayor de la iglesia, dejándole, de paso, la posesión de la parte del campo santo de la iglesia.
Pasaron los años y la incuria de los sacerdotes siguientes y de las autoridades evitó que reclamaran la propiedad, quedando Aurelia Díaz como propietaria de facto.
El párroco Celedonio Díaz fue cambiado y siguieron otros, hasta que llegó el cura Arturo Ortiz Sánchez, quien, como su antecesor Díaz, vendió el campo Santa Rosa a su sobrino Julio Merino Bazán, por la suma de trescientos soles, y para no quedar mal con el otro sobrino, vendió la parte del campo santo de la Purísima a Rafael Merino Bazán. En su descargó el curita Ortiz adujo que la venta era necesaria para reponer la custodia del templo matriz, robada en 1928 por un sujeto de mal vivir, apodado “El Chotano”.

El comerciante padre Arturo Ortiz, en el centro, entre las profesoras del 82 (Foto archivo CPM)

Siguieron pasando los años y la incuria proseguía, hasta que en los años finales de la década de los 60, llegó con fama de hombre bragado y de malas pulgas, otro chotano, el padre Antero Mundaca Perales, quién, al revisar los documentos de la parroquia, se enteró del despojo en perjuicio de los intereses de la iglesia y se propuso rescatar las propiedades para construir en ellas la casa parroquial en la parte norte y el Colegio “Nuestra Señora del Carmen” en la parte sur, destinada al campo santo, que da al jirón Pardo, en las cuales los “vivos” ya habían construido casas.
Antero Mundaca se entrevistó con los herederos de Aurelia Díaz quienes adujeron tener escritura pública de propiedad, que nunca mostraron, a favor de su madre como pago por haber hecho agarrar las goteras de la Iglesia. Digo ¡Qué tal cantidad de goteras habrían en el condenado techo!
No conocemos, pero sospechamos, los argumentos que esgrimieron los hermanos Díaz Chávez para convencer al aguerrido chotano, quien, frustrado en sus afanes, se encaminó hacia la parte norte, encontrándose con que los propietarios en posesión habían adquirido los predios en tercería. Entonces echó la mirada sobre los terrenos que aún quedaban en la Purísima Concepción. Allí, a la prepo, como era su estilo, construyó la casa parroquial y otras oficinas.
Siguiendo su ejemplo, los curitas actuales, algunos de nacionalidad española, han construido sus viviendas en la parte norte de la iglesia, en donde hasta tienen cocheras para sus vehículos, mientras que la iglesia de la Purísima agoniza entre ladrillos sin revestir y fierros oxidados… Como se ve, estos hijos del Señor no siguen el ejemplo del Maestro, que se fue a vivir ayunando en el desierto por 40 días. Ellos han elegido vivir cómodamente en una ciudad como Celendín, bella como ninguna, pero dejada de la mano de Dios.
Para completar el faenón, los curitas, sabiendo que construían en falso, han solicitado los servicios del ¿abogado? Horna Llanos, para que valiéndose de tinterilladas, legalice la propiedad a favor de la parroquia.
Otro tanto habría sucedido con los terrenos adyacentes a la Iglesia de San Cayetano, cuyos vecinos, metro a metro, fueron ajustando la capilla a las reducidas dimensiones que ahora tiene.
Ante tanta desfachatez, surgen las preguntas: ¿Es válido, en estos casos, el derecho de posesión? ¿Será aplicable la prescripción del delito de apropiación ilícita? ¿Se podría revertir estas propiedades que son del pueblo? Nosotros entendemos que en este tipo de propiedades, que pertenecen a todos, no rigen trapisondas ni leguleyadas. En todo caso tienen la palabra nuestras autoridades: El alcalde, la defensoría del pueblo, la filial del INC de Celendín, etc etc.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Los del barrio Sevilla, tambien han visto "achicada" nuestra plaza de toros de La Feliciana, por obra y magia de los "dueños del bosque" contiguo, en donde hoy se levantan construcciones de material noble, según los moradores de los alrededores de campo ferial... Negligencia? Habría que ver, y saber...

Anónimo dijo...

Excelente artículo que ilustra a los celendinos sobre los robos que ha sufrido Celendín, pueblo hermoso, pero de pésimas autoridades. Todos los ricos de antes lucraron con los recursos de Celendín.

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