jueves, 18 de marzo de 2010

CARTAS: José de Piérola

José de Piérola es uno de los escritores peruanos con mayor proyección dentro del ámbito literario nacional y sudamericano. Su innegable talento y el manejo creativo del lenguaje lo han encumbrado a un primer plano literario. Ha ganado premios literarios en España y Perú, y sus cuentos han sido publicados en el Perú, México, Estados Unidos y Francia. Ha publicado cuatro libros de ficción. Sus artículos académicos han aparecido en diversos medios de Latinoamérica y Europa. Celendín Pueblo Mágico se enorgullece de tenerlo entre sus colaboradores y celebra que un talento como el suyo tenga raíces celendinas. Ello habla a las claras de que Celendín siempre fue un pueblo culto, caído ahora en desgracia por la infausta acción de los neo celendinos que hacen tabla rasa de los valores y las tradiciones. Desde Estados Unidos, José de Piérola se suma a la protesta de los celendinos que amamos a nuestro pueblo (NdlR).


El Paso, 17 de marzo de 2010

Estimados paisanos celendinos:

Es con alarma y preocupación que escribo estas líneas para unirme a la protesta contra la inminente destrucción del patrimonio histórico y cultural de Celendín. Crecí en Celendín hasta los nueve años, y regresé brevemente a los trece. Ya casado, volví con mi esposa para compartir con ella el lugar que representa mi raíz más profunda y querida. Me alegró que a pesar de los años transcurridos no me resultara difícil señalarle los puntos importantes de nuestra ciudad. También me alegró poder llegar a la casa de mi abuelo, donde crecí, ubicada a unas cuadras del centro histórico de Celendín. Esta experiencia del regreso fue favorable porque el Celendín que yo recordaba seguía estando allí, para seguir alimentando mis sueños y mi esperanza.
Nada de esto sería posible si se autorizara la demolición de los inmuebles ubicados en nuestro centro histórico. Es cierto que nuestra ciudad ha crecido. También es cierto que, como todas las ciudades del Perú y del mundo, es legítimo que nuestros paisanos residentes en Celendín aspiren a la modernidad. Pero estas aspiraciones deben perseguirse sin poner en peligro nuestro patrimonio cultural, ya que una vez perdido no lo podremos recuperar nunca.
La modernidad —la verdadera modernidad— de una ciudad empieza cuando ésta reconoce qué partes de su estructura son intangibles porque representan su memoria. Las ciudades modernas del mundo entero han comprendido esta necesidad, y han declarado un centro histórico de cuya conservación y preservación depende la sobrevicencia de su identidad y su sus valores culturales. Lo mismo debe ocurrir en nuestro Celendín.
Pido a las autoridades competentes, en especial al señor alcalde Juan Tello Villanueva, y en esto me sumo a la voz de muchos paisanos, que se declare intangible el centro histórico de Celendín, delimitando claramente en qué cuadras no se podrá cambiar la arquitectura, ni el diseño tradicional de sus inmuebles. Esta disposición debe ser más firme y más fuerte que los intereses comerciales de quienes quieren destruir lo que nos une y a lo que tenemos derecho: nuestra herencia cultural.
Reciban mis mejores deseos,

José de Piérola

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