jueves, 29 de abril de 2010

POLÍTICA: El alcalde tuvo miedo y firmó

CRÓNICA DE UNA FELONÍA ANUNCIADA
Por Franz Sánchez Cueva

Sépase abiertamente que aquí no sentimos antipatía por el alcalde Juan Tello, únicamente desprecio por la estolidez de sus acciones, de sus decisiones y de sus indecisiones. Lo último que queremos es entrar en discusiones con el burgomaestre, pero tampoco vamos a hacer voto de silencio como lo hacen sus alcahuetes o sus periodistas de turno. Desde que entró al municipio, este señor fomentó una mala relación con la opinión pública y con la prensa. Recuerdo que luego de un sondeo a boca de urnas me acerqué al virtual alcalde y lo felicité por la victoria aún no oficial en Celendín. Luego, sabiéndose ganador, fue a pregonar por las calles su victoria y, en un gesto poco caballeroso, bajó del estrado al saliente alcalde, qué aunque se lo tenía bien merecido, no debió ser tratado de manera tan ruin. Pasaron los meses y el alcalde sufrió un ataque de parálisis de la lengua, convirtiéndose en mudo, tratando de una manera malcriada a los hombres de medios,. Inclusive en algún momento me negó entrevistas y, de un instante a otro, olvidó conocerme. Por supuesto, yo andaba al borde del suicidio por haber perdido un amigo tan valioso. De inmediato supe que este sujeto, sin respeto a la labor periodística, sin consideración al pueblo, iba acabar muy mal. Lo que sí nunca vaticiné es que le quedaran tantas ganas y tan poca vergüenza como para intentar una reelección, que ya de por sí, suena a podrida.

La Municipalidad de Celendín, ambición de incapaces neo celendinos (Foto G. Díaz Vera).

Lo último de una gran lista de barbaridades que ha cometido este individuo, el alcalde Tello, es haber firmado un acta, el pasado miércoles 14 de abril de este año, a las 4 de la tarde, autorizando un referéndum, una consulta, sobre las tierras que pertenecen al distrito de Huasmín, con los pillos representantes de la municipalidad distrital de Bambamarca, Provincia de Hualgayoc.
Lo ridículo, penoso y vergonzoso es el argumento que esgrime, cuando se le pregunta por qué firmó esa acta, que atenta contra la soberanía provincial de Celendín. Manifiesta él, muy suelto de huesos y a manera de defensa, que fue víctima de un embuste, de un engaño, de una emboscada. Lo narra con estas palabras: “El día 14 nos apersonamos, mi persona (sic), el encargado de la oficina de ordenamiento territorial, donde contamos con la presencia del Alcalde Distrital de Huasmín, y también su Área Técnica. La sorpresa para nosotros fue que al ingresar al auditorio del Gobierno Regional, nos encontramos con un auditorio repleto de personas, que definitivamente a mi parecer, no son ni siquiera comuneros, que habitan en el área de discrepancia, así que después de hacer todos los debates, el auditorio exigió al Presidente Regional que en ese momento se firme la resolución de límites. Y nosotros conociendo que el procedimiento legal no es que el Gobierno Regional deba dar la resolución de límites territoriales, es por esto que por “presión” hemos tenido que firmar esta acta, en salvaguarda de nuestra integridad física (…)”.
Increíble, son sus palabras. Entonces resulta que el señor Tello, firmó el acta atentatoria para los intereses de Celendín porque se orinaba de miedo. Mejor dicho, que tuvo un ataque de pánico, que ni siquiera la presencia de Ermitaño Marín pudo apaciguar. Estos dos alcaldes prefirieron firmar un documento ilegal e impuesto para salvar su pellejo. Esto es lo que dice el mismo alcalde en persona. ¡Qué espectáculo, el que una autoridad vaya a una conferencia de prensa y manifieste sin que se le caiga la cara de vergüenza que la razón por la que firmó un documento que avala unl obsequio de territorio, es que prefirió salvarse, ponerse a buen recaudo, salvar el trasero, y que se joda Celendín! ¡Monumentalmente indignante! Hubiese preferido una excusa de otro corte: no supimos, nos equivocamos, la embarramos, pero justificar un acto irresponsable, propio de un enemigo del pueblo, con un ataque de cobardía, es demasiado bajo aún para nuestro ayuntamiento, donde se fragua la destrucción de Celendín.
Este es el hombre sin pantalones que pretende un período más al mando de un municipio sin cabeza y sin... dignidad. Este es el timorato que va a poner el pecho para cuidar que las empresas mineras no afecten las cuencas hidrográficas. Este es el pésimo alcalde que ha entregado a su pueblo, para luego lavarse las manos: porque tuvo temor de ser agredido.
Nos preguntamos, ¿acaso no es sabido que el Presidente Regional, Jesús Coronel, milita en el mismo partido que el alcalde Tello? Si tanto miedo le tuvo a un tal Domitilo Vásquez, consejero por Bambamarca ¿por qué no corrió a los brazos de su presidente? ¿Por qué no llevó a sus chacales de Tv Municipal, o en todo caso, a sus chalecos de Serenazgo?
Presumo sin temor a equivocarme, que lo que acaba de hacer Tello es talvez la peor brutalidad, de su gestión, sin contar las "perlas" que ya conocemos de su gobierno, repasemos: Carretera, Hospital, Centro Histórico, Mercado Modelo... y muchos etcéteras más.
Lo que hoy deambula por los balcones del municipio, tiene apariencia fantasmagórica, un cadáver que ni los gusanos quieren, puesto que estos si aman la tierra donde viven.
La lección de esta triste farsa es que lo que nos queda a nosotros, a los buenos ciudadanos, es organizarnos y movilizarnos para no permitir que nadie toque a nuestro pueblo ni con el pétalo de una rosa, sin esperar nada de los gobernantes, porque a éstos no les importa nada más que sus sueldos, sus viáticos, y cuidarse el poto.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!


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