miércoles, 14 de julio de 2010

PEQUEÑA HISTORIA: La Plaza Original de Celendín

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
Apostamos sobre seguro que esta joya de fotografía es la más antigua que se conserva de la plaza de armas de Celendín. Si no nos equivocamos corresponde al año de 1920 y podemos verla tal como la edificaron los fundadores de la Villa Amalia de Zelendín, nuestros ilustres antepasados.
Bajo el imponente Jelig y su acólito Tayta rume, se erige, delante del bosque de eucaliptos, la Municipalidad, como la construyeron los primeros celendinos y que fue remodelada en los años 1934 y 1935. En la parte central, de dos pisos, están las oficinas administrativas con ventanales y balcones de pobre factura.

Tierna fotografía de la plaza de armas de Celendín en 1920 (Foto cortesía de Manuel Silva Rabanal)

En la parte izquierda, correspondiente al mercado de abastos, de una sola planta, se observa claramente los portones de acceso y los muros que conservaban los contrafuertes a la usanza española de la época, coronados por flores de lis pintadas. Todo el frontis que corresponde a la municipalidad luce un zócalo doble, pintado de otro color. La casa de la esquina derecha, con balcón y ventanal, que originalmente perteneció a la familia Pereyra, es una de las pocas que conservó la misma fisonomía hasta los tiempos actuales como lo podemos comprobar en las fotos que a continuación insertamos.
En el ámbito mismo de la plaza se observan los jardines y veredas delimitadas por pretiles de piedra. Los jardines estaban sembrados de floripondios, rosas y geranios y varios pinos, tal como nos lo contara el arqueólogo Moisés Chávez Velásquez, quien sostiene que fue su abuelo, el héroe celendino Zaturnino Chàvez Baella, en su periplo de regreso de la guerra con Chile, en una larga caminata, arribando por la cumbre del Jelig a Celendín, quien trajo los pinos que adornaron entonces los jardines, y de los cuales solamente quedan dos.

El Celendín de los recuerdos. Foto tomada en 1967 por Alfredo Pita.

En el centro se levanta la pileta original de sillar sobre la fuente y el enrejado octogonales. Al remodelarse la plaza en 1939, fue la familia de Manuel Silva Rabanal, quien tuvo el gesto de comprarla por diez soles en vez de que la desecharan a la basura y hoy adorna el patio principal de su casa del Comercio.

Celendín desde el mirador de San Isidro en la actualidad. (Foto Charro)

Dos muchachos descalzos, vestidos a la usanza celendina: pantalón y saco de dril y tocados por sombreros de paja, charlan apoyados en la plataforma octogonal de la rotonda que servía de podio a los músicos de la Banda Municipal cuando animaban las retretas. Hemos observado extrañados las preferencias de los celendinos por la figura del octógono ¿Tendrá algún significado esotérico? ¿Estará relacionado con el número de letras que tiene el nombre C E L E N D I N?
Si es cierto, como dice la historia y nuestras tradiciones, que los shilicos somos una amalgama de españoles portugueses y judíos, el número ocho tendría que ver con el festival de ocho días del Chanukah.
Estas son las razones poderosas que nos convencen de la originalidad del pueblo celendino, diferente a todos los del norte del Perú. Todo esto configura un misterio apasionante que nos proponemos resolver.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!

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