lunes, 26 de julio de 2010

PEQUEÑA HISTORIA: Procesión de la Inmaculada, en 1920

Por Jorge A. Chávez Silva, "Charro"
El culto por la Inmaculada Concepción es el primero que se instauró en la Villa Amalia de Zelendín. Cuando a instancias del obispo Martínez de Compañón, se fundó la villa, la primera iglesia que se levantó sobre una capilla antigua existente desde tiempos inmemoriales fue la iglesia de la Purísima Concepción.
Del archivo recientemente enviado a CPM por nuestro dilecto amigo Manuel Silva Rabanal, extraemos esta extraordinaria fotografía de la Procesión de la Inmaculada Concepción que se celebra el 8 de diciembre. En ella se aprecia claramente al Celendín de 1920, casi en el centenario de la Independencia nacional y cuando la villa también llegaba casi alsu primer siglo de existencia y ya tenía una personalidad como pueblo trazado a la manera española con sus calles rectilíneas y sus plazas.

Solemne procesion de la Inmaculada Concepción en 1920 (Foto Manuel Silva Rabanal)

El escenario es el crucero de las calles Dos de Mayo y Bolognesi y en la esquina que se aprecia con toda claridad estuvo la tienda comercial de don Teófilo II y, años más tarde, la farmacia “Jimenez”. La calle, totalmente empedrada, inclusive las veredas, lucía su acequia de desagüe al centro y aún no existían los pequeños puentes que en las siguientes décadas facilitaron el paso de los vehículos motorizados.
Parece que por esos años se estaba instalando el alumbrado eléctrico en la ciudad, tal como lo prueba el poste numerado con el 3, que aparece en primer plano con una propaganda pegada de Cafiaspirina, un analgésico muy en uso en esos años, pero aún persiste en la esquina el triángulo de madera que sostenía a los faroles a gas que alumbraban a las principales calles de la ciudad en la década del diez.
En hombros de sus fieles avanza la imagen de la Inmaculada con profusión de arreglos florales y precedencia del palio y estandartes religiosos llevados por un grupo de damas entre las cuales parece estar la beata María de los Santos Chacón, fallecida años después en olor de santidad. Celendín era entonces un pueblo muy católico, cuya fe llegaba al ascetismo y santificaba y guardaba toda fiesta con la pompa que requería el caso.
Delante de este grupo de mujeres está el sahumador exhalando el incienso y delante de él un niño futre que parece señalar al fotógrafo.
Elegantes damas portan las cintas de los estandartes y las autoridades máximas de la población derraman flores al paso de la procesión, las mujeres lucen mantones cubriendo la cabeza y se ha dispuesto la participación de los centros escolares de la población, en primer plano aparecen los alumnos del Centro Escolar N° 81 con el porta estandarte uniformado. Por más averiguaciones que hemos hecho, no hemos podido precisar la identidad del hombre elegante y con bastón que se encuentra en la esquina, presumimos que es algún docente de ese centro escolar.
En el otro lado de la calle se encuentra otra delegación, suponemos que de alguna institución particular, acaso la escuela de Pedro Ortiz Montoya, que inclusive posee una banda de cuatro tambores cuyos ejecutantes están descalzos en su mayoría; solo uno luce zapatos y revela un hogar acomodado en su vestimenta.
Delante de todos están los monaguillos portando los cirios en las astas, dos de ellos van descalzos y lucen los atuendos propios de su condición.
Tiempos monacales aquellos en que, como dice Julio Garrido Malaver, hasta la miseria brillaba en Celendín.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!


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