Por Constante Vigil
Celendín
A propósito de la invocación de nuestro poeta Jorge Horna a los siete postulantes a la alcaldía de Celendín, examinando la trayectoria y proyección de todos los aspirantes, he llegado tristemente al convencimiento de que nada bueno podemos esperar de estos señores. Ojalá me equivoque, pero la realidad, que es dura y martirizante, me dice que ninguno tiene la capacidad suficiente para solucionar los agudos problemas que tiene el pueblo y la provincia de Celendín.
El 7 fue el número cabalístico por excelencia para los caldeos, babilonios, esenios, griegos, egipcios, chinos, hindúes, mayas, aztecas, incas, etc. Y parece que fue funesto para nuestros antepasados que fundaron el mayor imperio de América del Sur. Del mismo modo, este cónclave de candidatos nada bueno presagia para nuestro pueblo.
Si examinamos a vuelo de pájaro los antecedentes de cada uno veremos que hay dos candidatos que vienen de cumplir el mismo cargo en sus respectivos distritos, en Jorge Chávez, como es el caso de Deyner Araujo, y en Miguel Iglesias, con Ediver Dávila. ¿Qué hicieron estos dos aspirantes por sus respectivos distritos? En el primer caso, el alcalde Araujo participó en su condición de concejal en gestiones anteriores en la construcción de la iglesia, que lleva años inconclusa y no precisamente por falta de liquidez. En el caso de Miguel Iglesias, Dávila se preocupó por construir un local municipal fastuoso, algo parecido a un hotel tres estrellas, que no sólo no tiene nada que ver con la fisonomía del pueblo, sino que reslata la miseria circundante. Ambas autoridades jamás priorizaron las verdaderas necesidades de sus distritos: la instalación de agua potable y desagüe como condición esencial para garantizar un mínimo de salud poblacional. Esto, en el caso de Jorge Chávez, alcanza dimensiones de infrahumanidad.
Local municipal de Miguel Iglesias, una monstruosidad huachafa e irresponsable que pauperiza aún más las viviendas del entorno.
Nuestra preocupación nace de la pura lógica: si no pudieron solucionar esta problemática en sus distritos, que es pequeñísima con relación a la capital de la provincia, ¿podrán solucionar el problema de Celendín, cuya insuficiente dotación de agua potable ha llegado a un nivel crítico y cuyas instalaciones son ya de antigua data? Si no solucionaste el problema de tu propia casa, ¿cómo pretendes solucionar el problema en casa ajena?.
Lo del ex alcalde Mauro Arteaga es un escándalo que da mucho que hablar y que asombra por la desfachatez, falta de ética y valores de este sujeto, que pretende otra vez la alcaldía con todos los saqueos que se dieron en sus gestiones anteriores. Mucho cuidado con él, porque sabe que esta es su última oportunidad y si lo logra, nos puede pasar le que hizo Mariano Ignacio Prado al Perú durante la infausta guerra con Chile.
Los candidatos que postulan sin ninguna experiencia municipal anterior (Jorge Urquía, José Eloy Rodríguez y Guido Araujo) son una incógnita, un misterio preocupante. Nadie sabe, por ejemplo, el origen de sus fondos de campaña. Llama la atención el caso del actual gobernador, José Eloy Rodríguez, del partido de gobierno, que evidencia un muy pobre nivel de preferencias, según las encuestas, como un claro indicativo de que Celendín, y el norte en general, hace tiempo dejaron de ser un bastión aprista. ¿Por qué será?
Otro escándalo es el actual alcalde, Juan Tello, que va por la reelección. Es otro personaje con una caparazón a prueba de balas. A pesar de la pésima gestión que ha hecho pretende proseguir pegado a la mamadera. Para muestra de su mal trabajo una perla (ya no hablemos de la destrucción urbana de Celendín): la esposa de su Gerente Municipal, Ricardo Azabanche, o Azaguanche, ha realizado todos los proyectos de factibilidad de obras como el Mercado Modelo, el Camal Municipal, el Agua Potable y Alcantarillado y el Parque Comercial Cortegana, cada obra con presupuestos millonarios. ¿Qué rara coincidencia, no? ¿Y las licitaciones?¿De dónde diablos apareció este tal Azabanche, o Azaguanche? Los misterios se acumulan.
Y hay una cosa que llama muchísimo la atención, en esta campaña. Hemos revisado de pe a pa las plataformas de trabajo de los candidatos y no hemos encontrado ningún pronunciamiento claro sobre las mineras que operan en el ámbito de la provincia. El Galeno y la innombrable Newmont Minning Corp, alias Yanacocha, alias Minas Conga, es como si no existieran y menos amenazaran nuestra integridad territorial (que Tello defendió bajándose los pantalones). Para la mayoría de votantes es innegable que la gran mayoría de estas campañas y candidaturas, si no todas, están subvencionadas por las empresas mineras extractivas, grandes acumuladoras de fortunas para el extranjero y grandes contaminadoras para nuestra tierra y nuestros acuiferos. No alboroten, por favor, el avispero, parece haber sido la consigna.
¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!
Celendín
A propósito de la invocación de nuestro poeta Jorge Horna a los siete postulantes a la alcaldía de Celendín, examinando la trayectoria y proyección de todos los aspirantes, he llegado tristemente al convencimiento de que nada bueno podemos esperar de estos señores. Ojalá me equivoque, pero la realidad, que es dura y martirizante, me dice que ninguno tiene la capacidad suficiente para solucionar los agudos problemas que tiene el pueblo y la provincia de Celendín.
El 7 fue el número cabalístico por excelencia para los caldeos, babilonios, esenios, griegos, egipcios, chinos, hindúes, mayas, aztecas, incas, etc. Y parece que fue funesto para nuestros antepasados que fundaron el mayor imperio de América del Sur. Del mismo modo, este cónclave de candidatos nada bueno presagia para nuestro pueblo.
Si examinamos a vuelo de pájaro los antecedentes de cada uno veremos que hay dos candidatos que vienen de cumplir el mismo cargo en sus respectivos distritos, en Jorge Chávez, como es el caso de Deyner Araujo, y en Miguel Iglesias, con Ediver Dávila. ¿Qué hicieron estos dos aspirantes por sus respectivos distritos? En el primer caso, el alcalde Araujo participó en su condición de concejal en gestiones anteriores en la construcción de la iglesia, que lleva años inconclusa y no precisamente por falta de liquidez. En el caso de Miguel Iglesias, Dávila se preocupó por construir un local municipal fastuoso, algo parecido a un hotel tres estrellas, que no sólo no tiene nada que ver con la fisonomía del pueblo, sino que reslata la miseria circundante. Ambas autoridades jamás priorizaron las verdaderas necesidades de sus distritos: la instalación de agua potable y desagüe como condición esencial para garantizar un mínimo de salud poblacional. Esto, en el caso de Jorge Chávez, alcanza dimensiones de infrahumanidad.
Local municipal de Miguel Iglesias, una monstruosidad huachafa e irresponsable que pauperiza aún más las viviendas del entorno.Nuestra preocupación nace de la pura lógica: si no pudieron solucionar esta problemática en sus distritos, que es pequeñísima con relación a la capital de la provincia, ¿podrán solucionar el problema de Celendín, cuya insuficiente dotación de agua potable ha llegado a un nivel crítico y cuyas instalaciones son ya de antigua data? Si no solucionaste el problema de tu propia casa, ¿cómo pretendes solucionar el problema en casa ajena?.
Lo del ex alcalde Mauro Arteaga es un escándalo que da mucho que hablar y que asombra por la desfachatez, falta de ética y valores de este sujeto, que pretende otra vez la alcaldía con todos los saqueos que se dieron en sus gestiones anteriores. Mucho cuidado con él, porque sabe que esta es su última oportunidad y si lo logra, nos puede pasar le que hizo Mariano Ignacio Prado al Perú durante la infausta guerra con Chile.
Los candidatos que postulan sin ninguna experiencia municipal anterior (Jorge Urquía, José Eloy Rodríguez y Guido Araujo) son una incógnita, un misterio preocupante. Nadie sabe, por ejemplo, el origen de sus fondos de campaña. Llama la atención el caso del actual gobernador, José Eloy Rodríguez, del partido de gobierno, que evidencia un muy pobre nivel de preferencias, según las encuestas, como un claro indicativo de que Celendín, y el norte en general, hace tiempo dejaron de ser un bastión aprista. ¿Por qué será?
Otro escándalo es el actual alcalde, Juan Tello, que va por la reelección. Es otro personaje con una caparazón a prueba de balas. A pesar de la pésima gestión que ha hecho pretende proseguir pegado a la mamadera. Para muestra de su mal trabajo una perla (ya no hablemos de la destrucción urbana de Celendín): la esposa de su Gerente Municipal, Ricardo Azabanche, o Azaguanche, ha realizado todos los proyectos de factibilidad de obras como el Mercado Modelo, el Camal Municipal, el Agua Potable y Alcantarillado y el Parque Comercial Cortegana, cada obra con presupuestos millonarios. ¿Qué rara coincidencia, no? ¿Y las licitaciones?¿De dónde diablos apareció este tal Azabanche, o Azaguanche? Los misterios se acumulan.
Y hay una cosa que llama muchísimo la atención, en esta campaña. Hemos revisado de pe a pa las plataformas de trabajo de los candidatos y no hemos encontrado ningún pronunciamiento claro sobre las mineras que operan en el ámbito de la provincia. El Galeno y la innombrable Newmont Minning Corp, alias Yanacocha, alias Minas Conga, es como si no existieran y menos amenazaran nuestra integridad territorial (que Tello defendió bajándose los pantalones). Para la mayoría de votantes es innegable que la gran mayoría de estas campañas y candidaturas, si no todas, están subvencionadas por las empresas mineras extractivas, grandes acumuladoras de fortunas para el extranjero y grandes contaminadoras para nuestra tierra y nuestros acuiferos. No alboroten, por favor, el avispero, parece haber sido la consigna.
¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!




4 comentarios:
Ricardo Azaguanche ese es el nombre del ahora asesor de nuestro "alcalde" el que maneja las licitaciones y que en muchos casos las empresas de sus familiares han ganado algunas obras y otros, en muchos casos hasta falsificando documentos como cartas de garantía, definitivamente en nuestra ciudad necesitamos un cambio urgente de candidatos ya que lástimosamente este artículo tiene toda la razón al referirse a nuestros candidatos como simples oportunistas que solo están buscando la manera más fácil de llenarse los bolsillo con nuestro dinero...
Que pena, que nuestro paisanos iustres y sobresalientes, no se interesen en participar en política, y dejen ese espacio para improvisados y oportunistas, Espero que algunos de estos paisanos, se desprenda de sus actividades y se decidan por mejorar nuestro Celendín .
atte
Pata rajada
Pata rajada es un perro del hortelano, cuando hay alguien lo critica mal, ahora pide que alguien se desprenda de sus actividades, hubo nombre como Carlos Saldivar y Miguel Briones, ambos buenos paisanos, para ellos y mas para don Miguel Briones que lo critico sin saber quien es, conociendo todo paisano que es una persona con una forma de ser excelente y una persona muy capaz, pero para pata rajada nada, pobre perro del hortelano.
Amigo "Anónimo", creo que hay más paisanos que los que mencionas, a ellos estaba dirigido mi comentario; Aunque hay cierto " blog paisano", que a mi parecer se encuentra empecinado en hacernos creer que estos pueden ser los "únicos" salvadores de Celendín.
Son opiniones ...
Atte. Pata Rajada
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