viernes, 25 de marzo de 2011

CANTACLARO: ¡Que los felipillos no entren al Congreso!

Por Constante Vigil
Celendín
La cercanía del inicio de las operaciones de la transnacional minera Newmont Minning. Co., a través de su avatar Minas Conga (el otro es Minera Yanacocha), nos pone la carne de gallina a los celendinos. Ojalá pronto nos surja el gallo, o se nos suba el indio, como se prefiera. Estamos, por ahora en el tiempo del miedo, y tenemos por qué temer. Razones de peso no nos faltan. Basta con ver la actuación de la empresa gringa en Yanacocha para saber a que atenernos.

Algunos de los felipillos bien aceitados por su patrón, Yanaocha.

Estoy plenamente de acuerdo con el artículo del maestro Jorge Chávez sobre la contaminación de la naturaleza que propicia la minera, y también sobre otra contaminación que nos impone como un veneno social, colectivo, inmiscuyéndose de manera desembozada y prepotente en los asuntos internos del país, pisoteando las leyes referentes al trabajo de las transnacionales en el territorio peruano y demostrando una y otra vez qué poco le interesa la opinión de los peruanos. Es exactamente como si se tratara de un estado dentro de otro, con leyes a su medida y con patente de corso para hacer lo que le viniera en gana. De este modo, la minera, no sólo ataca nuestras fuentes de agua y el medio ambiente en general sino que no cumple con sus obligaciones con el Estado, ni con sus trabajadores, ni con la colectividad cajamarquina, a la que debería dar al menos la mitad de sus beneficios.
En lo que sí cumple, y sacando oro de su bolsillo a borbotones, es en el financiamiento de falsas ONGs como Reflexión Democrática, uno de los artilugios de que se vale para la compra de candidatos, de congresistas, de alcaldes, etc.
Esta otra contaminación, que no es más que una variante de la corrupción generalizada que ha caído sobre el país, mancha en estos días a ciertos candidatos al congreso de la República, lo que nos lleva a alertar a todos los peruanos y en especial a los que sufrimos los efectos de la contaminación de las mineras, a no votar, de ninguna manera, por aquellas personas a quienes la transnacional Newmont Minning Co. ha corrompido ante la opinión pública estupefacta. Los nombres de estos corruptos policastros son los siguientes:

Del fujimontesinismo:
* Cecilia Chacón
* Luz Salgado
* Anyela Palomino
* Wilder Díaz
* Guido Lucioni
* Gonzalo Romero de la Puente
* Alejandro Aguinaga
* Juan Díaz

Del Apra:
* Luciana León Ramírez
* Nidia Vílchez
* Moisés Montenegro
* Adela Córdova

De Solidaridad Nacional
* Wilson Urtecho
* Carmen Juárez
* Victoria Paredes Sánchez
* Rosa Conde

De Alianza para el gran cambio
* Luis Galarreta Velarde
* María Pérez Tello
* Juan Carlos Eguren
* Rafael Yamashiro

De Perú Posible
* Guillermo Gonzales Arica
* Washington Zevallos

La actuación de muchos de estos candidatos, que acaban un periodo en el Congreso, es más que criticable, pues faltan a sus labores congresales por estar en campaña. Baste recordar la actuación de Luciana León, la hija de Rómulo "Rata" León, quién fingió un mal estomacal para no asistir a sus labores, lo que no le impidió ir a un programa de televisión a promover su reelección, además de usa su oficina congresal como depósito de material de campaña.
Del mismo modo debemos cuidarnos, y aún más tal vez, de Cecilia Chacón, quién no sólo no defiende al pueblo, sino que para mejor defender a minera que la financia se hizo nombrar presidenta ¡de la Comisión de Minería del congreso, nada menos. Y qué decir de “Willy” Gonzáles Arica, quien se escuda en las faldas de su mujer para vendernos la imagen de luchador contra la corrupción. Muy mal por Anel Towsend, quien, como periodista, debería mantener una imagen objetiva y neutral frente a los que la ven en Tv, o la leen a través de los periódicos y no dar la falsa impresión de que está postulando al Congreso. Lo más extraño es que estos felipillos, en lugar de estar inhabilitados por el JNE, corren con ventaja frente a los demás candidatos.
No regalemos nuestro voto. Sería un suicidio en materia de contaminación, si es que, pese a las advertencias de diferentes medios de comunicación sobre del compromiso infame que estos malos peruanos, votamos por que integren el Congreso. No lo olvidemos, estos felipillos de vocación, han contraído una deuda con la minera, a quien han vendido su alma. ¿Por cuánto? Pues, fíjese usted, cada uno ha recido la suma de 20 mil dólares, para financiar su campaña, dizque. Ciudadanos peruano, ciudadano cajamarquino, no les demos nuestro voto a estos miserables. Eso no debe suceder de ninguna manera. Estamos avisados. Más tarde sólo tendremos nuestros pañuelos para consolarnos. Guerra avisada no mata gente.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!
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