martes, 8 de marzo de 2011

TEMAS EDUCATIVOS: El negociado de la educación



Por Jorge A. Chávez Silva, "Charro"

Durante la dictadura fujimontesinista se aperturó la educación hacia todo aquel que quisiese invertir en este rubro y empezó la proliferación de colegios particulares y academias en manos de personas que no necesitaban el requisito de ser docentes para regentarlas y en el actual gobierno de García se dio licencia para que cualquier profesional, sea de la especialidad que fuere, pueda ejercer la docencia, incluso reemplazando a un profesional en educación. En este contexto tenemos a los políticos que viven de las academias, colegios y universidades que poseen como si fuera una mina de oro.

Los textos escolares, el gólgota anual de los padres de familia.

Al amparo de estas nuevas disposiciones, vinieron los inversionistas para instalar cadenas de colegios particulares con infraestructuras atractivas para captar a la mayoría de alumnos en desmedro de la escuela pública. El gobierno del dictador japonés y el actual mataban así dos pájaros de un solo tiro: por un lado le quitaban predicamento al Sutep y por otro iban por buen camino en la tarea de desembarazar al fisco de la “carga” que significa la educación de los peruanos, tal como dice la Constitución Política del Estado.
Detrás de estas cadenas de colegios particulares vinieron las mafias de las editoriales de textos escolares (Corefo, Santillana, Hilder, Zigma, etcétera, etcétera) con una nueva concepción acerca del uso del texto. Hasta hace algunos años un texto escolar duraba varios años porque cumplía con una condición sine qua non del libro, es decir, era un medio de información y de consulta y dentro del ámbito familiar, el texto que le compraron al hermano mayor servía para toda la prole y se actualizaba cuando un nuevo conocimiento requería su inclusión.
Actualmente, la voracidad comercial de las editoriales ha creado el libro desechable, que solo sirve para un año, que permite desarrollar tareas, dibujar, recortar, pegar en el mismo texto, no para que el alumno adquiera destrezas, porque es lógico que es más incómodo trabajar en el texto que en un cuaderno de trabajo, sino para obligar al padre de familia a adquirir otro texto para el próximo año.
En este negociado infame tienen participación, además de las editoriales, los directores de colegios nacionales y los profesores, cada estamento se gana alguito a costa del sacrificio del padre de familia. En los colegios particulares la ganancia es óptima: hay compromiso de comprar una ruma de libros de tal o cual cosa y la ganancia solo se la llevan los promotores. Los profesores, cual modernos esclavos, tienen la obligación de trabajar estos textos sin recibir ninguna remuneración a cambio.
Un programa televisivo ha puesto sobre el tapete este abuso que constituye la tortura anual de los padres de familia que temen al mes de febrero más que a navidad. Los gastos educativos sobrepasan todo presupuesto. En los colegios del estado todavía se tiene en cuenta las posibilidades del hogar. En los colegios particulares, perentoriamente se exigen útiles de marca, uniformes cuya confección ha monopolizado el colegio y es más, se imponen plazos para su cumplimiento, sin tener en cuenta la condición del hogar. En el supuesto de que si el padre matricula a su hijo en un colegio particular es porque tiene dinero y en base a esto, toda exigencia es factible.
Y no se crea que las autoridades educativas desconocen este infame negocio –es presumible que haya cohecho bajo la mesa- ahora que ha reventado el chupo es que se ponen pilas anunciando sanciones a las editoriales y a los colegios que incurran en este desangramiento de la economía familiar, que –dígase de paso- solo ocurre en un país como el nuestro. En otros países un texto escolar es válido en cualquier tiempo. Por este y otros motivos que iremos analizando en esta nueva sección de TEMAS EDUCATIVOS, es que la educación peruana está a la zaga en el panorama latinoamericano.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!

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