martes, 5 de abril de 2011

HISTORIA: Que no se repita nunca más

Por Jorge A. Chávez Silva
Hay momentos aciagos en la historia de nuestra patria que quisiéramos que no hubieran sucedido nunca, que no quisiéramos recordar jamás, porque su acaecimiento produjo cambios en el devenir histórico que nunca terminaremos de lamentar.
El 5 de abril de 1992, hace 19 años, los peruanos asistimos estupefactos a un mensaje inusual y siniestro de Alberto Kenya Fujimori, quien con rostro duro anunciaba con un “Disolver…, disolver” el cierre del Congreso, en ese tiempo constituido por la cámara de Diputados y Senadores. Lo hizo con ayuda del Ejército, comandado por el “general victorioso” Nicolás de Bari Hermoza Ríos, y de la policía; de paso intervino también el Poder Judicial.

"Disolver..., disolver", siniestra frase que anunció el apocalipsis en la democracia peruana.

Este momento, que la historia conoce como “el autogolpe de 1992”, significó la disolución violenta y anticonstitucional del Poder Legislativo, del Judicial, la toma de varios medios de comunicación y la hostilización y secuestro de varios congresistas depuestos.
Libre de las trabas que significaba un congreso opuesto a sus designios y de los medios que criticaban sus acciones, que contrariaban todo lo que había ofrecido en su campaña electoral, el dictador anunció pomposamente la instauración del “Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional”, con la mira de reorganizar, en base a sus intereses, el Poder Judicial, el Consejo Nacional de la Magistratura, el Tribunal de Garantías Constitucionales y el Ministerio Público.
Detrás de la decisión del japonés al que creíamos peruano estaba la siniestra figura, todavía oculta, de su socio, Vladimiro Montesinos. Se completaba así la trilogía macabra que perpetró y nos impuso una década de oprobio, un camino lleno de violaciones a los derechos humanos, secuestros, asesinatos, incursiones punitivas a las universidades del país, con los resultados que aún hoy todos lamentamos.
Antes de que el sátrapa anuncie su decisión, se había montado un clima favorable a la ruptura democrática. La sucia tarea estuvo a cargo de algunos medios adictos al régimen, como los diarios que dirigían los Wolfenson, quienes se encargaron de ridiculizar y criticar, como opositores al progreso del país, a los miembros de uno de los poderes más vulnerables del Estado, como es el Congreso, que en ese tiempo, como ahora, tenía miembros impresentables, los comepollos, lavapiés, planchacamisas, dormilones, mataperros, etcétera, de entonces.
Este bombardeo mediático produjo una reacción favorable de las masas manipuladas a las decisiones antidemocráticas del fujimontesinismo y sobrevino la guerra de baja intensidad contra Sendero Luminoso y la aparición de grupos de exterminio como “Colina”, encargado, con órdenas oficiales, de asesinar a los opositores del régimen y a todo aquel sospechoso de terrorismo.
Al mismo tiempo se debilitó aún más la estructura social y política del país, los miles de despedidos por la privatización de las empresas del Estado, la precarización de las condiciones de vida de la población y la consecuente creación de programas asistenciales destinados a conseguir el clientelaje político que hasta ahora perdura como el fondo político, el "voto duro", que apoyará a Keiko Fujimori.

"Non sancta", Keiko, o Kako, la verdadera loba con piel de cordero (pintura de Fernando Botero)

Después vino la reforma de la Constitución que permitiría al tirano reelegirse tantas veces como quisiera, saquear el país y gobernarlo a su libre albedrío, hecho que fue denunciado por la misma Susana Higuchi, su esposa, que dio un ejemplo de coraje que ennoblece a la mujer peruana. Este gesto le costó ser defenestrada en su papel de primera dama, cargo en el que fue colocada, complacida, la ahora candidata del fujimontesinismo, que en ese momento no supo comportarse como hija y prefirió el poder del dinero mal habido.
Los afanes vitalicios del dictador japonés fracasaron cuando estaalló el escándalo de los vladivideos. Su huida cobarde y la renuncia por fax a la presidencia de la República, en un hecho que los peruanos no debemos olvidar jamás. Felizmente la justicia se impuso al final y los protagonistas de este atentado contra la democracia están donde deben estar: purgando cárcel por 25 años, lo mismo que algunos de sus cómplices, porque otros siguen prófugos.
Hoy es un día que debemos recordar con tristeza e indignación. El 5 de abril de 1992 fue producto de circunstancias que no deben repetirse jamás y la forma más eficaz de protegerse es evitando que los herederos de este exabrupto ingresen al gobierno del Perú, ya sea en el Poder Ejecutivo o en el Legislativo. Por el bien del Perú y de la democracia, hay que cortarles las alas, porque si hay algo de lo que ellos carecen es de espíritu democrático.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN
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1 comentario:

Anónimo dijo...

De esa "apolíptica quiebra democrática", hoy, muchos dicen que fue "necesario" y buscan nuevamente volver al poder... la hija de papi Fujimori, muy suelta de huesos quiere ser "PRESIDENTA"... Dios nos coja confesados... Espero gane la cordura y el mejor capaciado.
Beto Zaldívar