domingo, 30 de enero de 2011

AGORA: La socorrida y vapuleada educación

Por Jorge A. Chávez Silva
El tema educativo se ha convertido en el caballito de batalla que esgrimen los candidatos a la presidencia para ganar adeptos. Todos hablan de reformas, de aumento de sueldos a los maestros, de incrementos de fondos para el sector, de cambios en el currículo, de alimentación de los estudiantes, de renovación de locales escolares, etc., etc.

La situación del maestro y la educación, caballito de batalla de los políticos de turno.

Pero lo que más nos incomoda es la posición estatista del APRA defendiendo los “logros” conseguidos en 5 años de gobierno. Nosotros, que estamos en la lid educativa, nos preguntamos extrañados ¿Cuáles logros? ¿Es que ha cambiado algo en educación? ¿Hemos mejorado en algo durante la gestión del ministro Chang Escobedo? ¿Acaso no seguimos en los últimos lugares de Latinoamérica?
El objetivo del APRA y de otros gobernantes de facto que se sucedieron en la sufrida historia del pueblo peruano no fueron el de mejorar la educación, sino el político de desaparecer al SUTEP, lo que es una prueba de su falta de vocación democrática, porque el derecho de sindicalizarse en un derecho universal de los trabajadores. En su primer gobierno intentó crear un sindicato paralelo que se llamó Antae y fracasó ruidosamente en su afán.
Con la experiencia del intento fallido y con un sindicato capturado por una facción política impresentable en el espectro democrático del sistema, el APRA tuvo por fin la oportunidad que esperaba para aniquilar al sindicato, esgrimiendo un arma a la que jamás debe apelar un buen gobierno: la de presentar a un grupo significativo de peruanos, como es el magisterio en pleno, como los revoltosos irresponsables que se oponen al progreso del país, como los primeros enemigos de los niños y los únicos que atentan contra su derecho a recibir una buena educación.
Uno de los signos más evidentes del totalitarismo que inspira a las tiranías y gobernantes de ego colosal es la convicción egoísta de que solo ellos tienen la razón y que sus postulados en cualquier aspecto son los correctos y convenientes para el país, cualquier alternativa que los contradiga simplemente está condenada al basurero. Así lo hicieron los golpistas de la década del 70, el tiranuelo japonés y el ahora gordo y flatulento Alan García.
Nosotros tenemos la firme convicción que la crisis de la educación peruana nace en el momento en que las hordas apristas, reclutadas de las canteras del PAIT, ignorantes en su mayoría, irrumpieron en las filas del magisterio, como docentes, porteros, guardianes, laboratoristas, portapliegos y papelucheros, copando los planteles de la república con una sola misión: desaparecer al SUTEP. El APRA, irresponsablemente, ponía en mano de ignorantes improvisados el futuro educativo de la nación.
En el tiempo que duró el gobierno aprista estos cuadros se titularon como pudieron, apelando a múltiples argucias como los cursos vacacionales acelerados y profesionalizaciones en universidades de dudosa prosapia que vieron en la ocasión un filón que explotaron al máximo, ambos métodos de ninguna manera se equipararon a una formación docente regular. En consecuencia, con incapaces al frente de las nuevas generaciones, los resultados no se hicieron esperar. El Perú relegado a la zaga en Latinoamérica en lo relativo al aspecto educativo por más de 20 años.
En el segundo gobierno del APRA se intenta concretar con relativo éxito la carrera pública magisterial planteada por el ex ministro de Toledo, Javier Sota Nadal, y como era de esperar, el partido de gobierno habría de utilizarla para favorecer a sus cuadros vía pruebas amañadas cuyos resultados eran conocidos por los maestros militantes del APRA. Una prueba de esto fue que en una de los últimos procesos de nombramiento que se dio en Celendín, la totalidad de los nombrados eran afiliados al partido de la estrella.
Desgraciadamente, cuando un organismo como el SUTEP, que está llamado a asumir tareas de suma importancia para el país, es capturado por Patria Roja, le sucede lo mismo que a los gobiernos totalitarios, pierde perspectiva, sus dirigentes se creen insustituibles, sus metas dejan de ser educativas y usan al sindicato como un trampolín para lanzarse tras el poder. En consecuencia, son incapaces de presentar una alternativa educativa que solucione el problema educativo peruano, pese a sus cacareados contactos y capacitaciones a cargo de docentes cubanos, en donde el problema educativo al parecer se ha solucionado. La dificultad de fondo es que nuestra realidad es diferente a la del país centroamericano.
Los maestros que creemos en la sindicalización como un derecho de los trabajadores y sentimos al sindicato como un frente de defensa gremial, estamos cercados entre dos fuegos: por un lado el gobierno con sus chantajes, pruebas punitivas y toda suerte de trabas que amenazan la estabilidad laboral de quienes, por convicción sindical, no nos hemos sometido a sus designios, y por otro el CEN de Patria Roja, enquistado en el SUTEP, que no convoca a los maestros capaces para elaborar un plan educativo que sea una alternativa real de solución para el problema educativo en el Perú, y por el contrario, moteja despectivamente como “infantiles” a los que no comulgan con sus ideas. Así no juega Perú.

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viernes, 28 de enero de 2011

TODO PARECIDO, NO ES PURA COINCIDENCIA

Por: Franz Sánchez

“En algún lugar de un gran país, olvidaron construir, un hogar donde no queme el sol, y al nacer no haya que morir…” (Duncan Dhu)
Solidaridad con el pueblo africano de Ghana, en donde desde hace un buen tiempo puso sus ojos, la empresa transnacional Newmont. Sí, la misma dueña de Yanacocha y Minasconga.
Recordemos que Yanacocha, propiedad de Newmont Mining Corporation (Denver, Colorado- Estados Unidos), empezó sus operaciones en Cajamarca con la complacencia del presidiario japonés Alberto Fujimori.
Una mina de oro a cielo abierto. Situada en la cabecera de tres importantes ríos de donde bebe la población de Cajamarca.
El río Rejo afectado, provocó la muerte de un gran número de peces. El Llaucano y el Cajamarquino contaminados van a desembocar en el río Marañón, asesinando a la Amazonía.
La Newmont, es la mayor productora de oro a nivel mundial. Sus yacimientos están repartidos en países pobres y con bajos niveles de educación, cuyas leyes son complacientes con la multinacional.
En Estados Unidos no podrían operar, su legislación no lo permitiría. Las leyes norteamericanas son muy estrictas en cuanto a la protección ambiental dentro de su país.
La todopoderosa Newmont ingresó en el hambriento continente africano en 2006, Ghana será su quinto gran centro de operaciones. El nombre de las minas son: Ahafo y Akyem.

El hambre de los campesinos de Ghana, la otra cara de la medalla.


En los últimos años Ghana se transformó en un país líder en la región occidental y de África Central, con un crecimiento económico anual de 4.8% en las dos últimas décadas (siendo el principal impulsor del crecimiento, la agricultura que representa el 33.5% del PBI),
Aunque la pobreza en Ghana disminuyó sustancialmente, en las zonas rurales sigue teniendo un firme control. Allí donde el hambre, las barrigas abultadas, los huesos sobre la piel y la muerte, son los peores indicadores económicos.
Es en esa misma región, donde explota minerales la mega-minería, y donde la Asociación WASSA de Ghana, que agrupa a comunidades afectadas por dicha actividad en este país, formularon un reclamo a Newmont Mining Corporation, exigiendo la reforma urgente de sus prácticas ambientales, de derechos humanos, y la cancelación de sus planes de abrir nuevas minas a cielo abierto en tierras de cultivo densamente pobladas, y en las reservas y bosques de Ghana, protegidas por los firmes defensores del ecosistema.
Lo propio ocurrió en Indonesia, Rumania y Nevada, donde se ha demandado el cese de prácticas de intimidación a campesinos, miembros de comunidades y toda persona que se oponga a sus operaciones.
Pero para que tenga una visión a futuro de cómo trabajaría en nuestra comunidad, una empresa que se jacta de ser la encarnación de la nueva minería. Vamos a revisar los últimos incidentes, que quieren pasar como “accidentes”, y los descarados comunicados de prensa que hace a la colectividad africana, en el desafortunado país de Ghana.
COMUNICADO DE PRENSA
Newmont Ghana Prepared to Finalize Compensation for Overflow Accident Newmont Ghana Preparado para finalizar Compensación por Accidentes de desbordamiento
También implementó las medidas correctivas para prevenir futuras liberaciones “accidentales”Corrective measures to prevent future accidental releases also implementl
Para su publicación inmediata

Accra, 18 de enero de 2010 - Newmont Ghana anunció hoy que ha recibido una notification from the Minister of Environment, Science & Technology of the report by tnotificación de la Ministra de Medio Ambiente, Ciencia y Tecnología y el informe Ministerial de un Grupo Especial designado para evaluar la mina Ahafo, para la Solución de desbordamiento de un dique, accident, which occurred on October 8, 2009.”accidente” que ocurrió el 8 de octubre de 2009. The company said it is prepared to finalize

La compañía dijo que está preparado para finalizar la compensación por el desbordamiento y ya ha implementado una serie de medidas correctoras…”

Este es el inicio de un amplio comunicado de prensa, donde Newmont lamenta, a su estilo, lo que ellos llaman “fallas operacionales” y que no es otra cosa que la negligencia de una empresa que afecta a los habitantes más miserables, y que pretende indemnizar a los perjudicados, no porque ellos amen la filantropía, sino porque el Ministerio de Medio Ambiente tiene que obligarlos mediante notificaciones.
El Presidente de Operaciones de Newmont para África, Jeff Huspeni, subrayó, "La Compañía acepta su responsabilidad por cualquier incumplimiento de sus normas, y reiteramos nuestro pesar y las disculpas por el desbordamiento y la ansiedad provocada en la comunidad local sobre la seguridad de sus suministros de agua potable y el pescado”

Cómo se nota que el dichoso presidente de Newmont, no tiene que pasar las mismas necesidades que los ghaneses, para tan solo pedir disculpas a la comunidad, ¿no le parece conocido el lenguaje que emplean?

Es lógico que una actividad como la mega-minería que demanda inmensas cantidades de agua, por lo que construyen diques, deje sin el suministro a los habitantes de la región impactada.

Para nuestros amigos amantes de la metalurgia, el día que tengan sed y no tengan ni una gota de agua, pídanselo a los benefactores y empresarios mineros, luego recibirán una cisterna repleta de disculpas.


La compañía (Newmont) está revisando el informe que dice, entre otras cosas, la principal causa de la liberación accidental incluyen la supervisión de fallas operacionales y algunos sistemas y fallas mecánicas…”

La empresa que se autodenomina, la nueva cara de la minería, ¿se excusa en fallas mecánicas?, ¿fallas operacionales?. ¿No que la minería ahora es moderna e infalible? ¿O es que acaso pensaron que lo que sucede en la otra cara del planeta no lo sabríamos por aquí?

En otra parte del comunicado, escrito obviamente en otro idioma, que traducido al español dice:

“En respuesta a las sugerencias del error de la empresa por no notificar inmediatamente al gobierno un posible encubrimiento”, dijo el Sr. Huspeni
Esto quiere decir que la empresa inmediatamente después del incidente, no comunicó a las autoridades sobre lo ocurrido. ¿Porque tuvieron fallas de comunicación? O ¿porque, como es su costumbre, intentaron esconder las pruebas de su aberrante mediocridad y negligencia en la forma de hacer su trabajo?

“…las comunicaciones internas y los fracasos de evaluación, junto con los operativos supervision dieron como resultado que las agencias reguladoras no fueran notificadas inmediatamente, Llo que puede haber creado inadvertidamente una apariencia de un supuesto "encubrimiento".

"Nuestra falta de comunicación de forma inmediata se debe, en parte, al hecho de que nuestras primeras evaluaciones erróneamente determinaron que el desbordamiento fue contenido dentro del proceso de planta en la zona. Sin embargo, deberían haber notificado a las autoridades reguladoras inmediatamente, y se disculpó por no hacerlo…”

Increíble, una de las transnacionales más poderosas del mundo se disculpa por no haberse comunicado con el gobierno, ¿por fallas en la comunicación?, ¿errores de evaluación?

Paisanos de Sorochuco y de la Encañada, esa es la empresa que opera en Minasconga: Newmont y Buenaventura, o sea Ban y Dido.

Los mismos que van a financiar con el 50% de la caja de Yanacocha su famoso “Proyecto Conga” cuyas reservas se calculan en 11.8 millones de onzas de oro y 3.200 millones de libras de cobre.

Los mismos que evalúan unirse a las firmas chinas Minmetals y Jiangxi Copper que actualmente desarrollan el proyecto de cobre Galeno, y que ya tuvieron algunos excesos con los campesinos.

En Ghana. En Perú. En cualquier país que tenga la mala fortuna de combinar entre sus ingredientes: minerales, pobreza, ambición, corruptos, chupamedias. Allí estará Newmont y la mega-minería improvisada, que pretende arreglar todo a golpe de “chilines” de monedas.

Es una pena que todavía haya gente que les crea. Y es otra pena que no les pueda alcanzar la última denuncia sobre muerte de peces contra Newmont ocurrida hace unas cuantas semanas atrás.

Por cuestiones de papel, y no me refiero a billetes, sino a espacio en el periódico, lo dejamos para la próxima entrega.

Y si usted cree que África y América no padecen lo mismo, escríbale una carta a la Gerencia Regional de Comunicaciones de Ahafo: ayitevie@newmont.com. Se dará cuenta que todo parecido, no es solamente coincidencia.

Fuente: www.newmont.com/africa

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martes, 25 de enero de 2011

OPINION: Mate a la razón

Por Crispín Piritaño
Los peruanos tenemos ante el mundo la imagen más controvertida. En el extranjero nos ven como especímenes de un Philum indefinible, que en cristiano se podría traducir algo así como bichos raros, de un nivel cultural comparable a la barbarie, amnésicos , capaces de creer en falsos profetas y hasta de vender nuestra conciencia por un plato de lentejas.

Kenyi, el inefable heredero del fujimontesinismo. (Caricatura de Carlín)

El termómetro de esta imagen es la conformación de las listas de candidatos de las diferentes facciones políticas que aspiran a la presidencia y al congreso. Al mundo le ha dado un ataque de risa al ver la pobreza intelectual de los candidatos y la necedad de miles de peruanos que están dispuestos a votar por ellos. Los resultados saltan a la vista si revisamos la diversa fauna que tenemos como congresistas: “comepollos”, “lavapiés”, “planchacamisas”, “mataperros”, “contratafantasmas”, “somnolientos”, violadores, ladrones, corruptos y toda suerte de saltimbanquis que envilecen las curules del congreso.
La irresponsabilidad de las diferentes agrupaciones políticas en pugna los lleva a buscar personajes que tengan popularidad mediática, sin importad su cociente intelectual. No nos explicamos realmente la presencia de deportistas en las listas congresales. Conocido es el pobre nivel cultural –salvo rarísimas excepciones- de los futbolistas y voleibolistas en el Perú, algunos de los cuales cuando llegaron a ser padres o madres de la patria apelaron a la prepotencia para ocultar su incapacidad de asumir el rol para el que fueron elegidos, se trata de elegir a los congresistas no a una selección de vóley. Lo mismo sucede con los artistas de la farándula que no aportaron nada de nada, sino recuérdese el caso de la congresista de las “cuatro letras” como llamaba el locutor Antonio Llerena Marotti a cierta artista que llegó al congreso con el número 13 pintado en la nalga y que ahora funge de asesora de su hija que también, no sabemos a santo de qué, aspira a una curul con el número 17 pintado ya saben ustedes dónde ¡Nooo!
Desde que el dictadorzuelo japonés accedió a la presidencia parece haberse cernido una maldición sobre los peruanos, pues, aparte de la candidatura de la modelo del pintor Fernando Botero, tenemos que soportar la presencia de la familia Fujimori como aspirantes a otorongos, como el hermano del reo, Santiago Fujimori y otros allegados a la familia. Pero el caso más espeluznante es la presencia de Kenyi Fujimori en los primeros puestos de la lista del fujimontesinismo. Creemos que los aspirantes al congreso deben tener nivel cultural, intelectual y sólidos conocimientos y en lo único que ha destacado el heredero del nipón es en el affaire zoofílico con su perro “puñete”, cuando era el engreído del “Doc” y se paseaba por la casa de Pizarro como Pedro por su casa, en lo demás, aún no demuestra de qué valió la educación en Estados Unidos que le pagamos todos los peruanos.
Los peruvianos no hemos aprendido a valorar las lecciones de la historia, por eso estamos condenados a repetirla. Basados en esto, toda la corte de esperpentos incapaces que pululaban en torno al japonés, están dispuestos a repetir el plato y han revivido como en la pantomima teatral de “Thriller” que hicieron en su aniversario, los “zombies” resucitan de sus tumbas y amenazan con retornar al palacio de la plaza Bolívar…¡Aggg!
Las pugnas por acceder a los primeros lugares de la lista son vergonzantes y en ella menudean dólares más o menos, zancadillas, codazos y puntapiés. Tristes son los casos ocurridos en el APRA con la terquedad sospechosa del tío George por mantener la inmunidad parlamentaria y las trifulcas en los partidos de Toledo, Castañeda y Pepeká.
La mejor forma de contrrarrestar los abominables afanes de algunos políticos es ejercer un voto conciente, bien pensado, sin pasionismos, ni consignas. Tenemos que actuar responsablemente eligiendo a los candidatos idoneos que verdaderamente aporten de la nacion desde el congreso. Tengamos en cuenta el ejemplo que dejamos a nuestros hijos.
El mundo y en especial Latinoamérica estarán atentos para ver quienes conformarán el ejército de aventureros que accedan al congreso este 28 de julio cuando se renueve todo en la política peruana. Y si todo sucede como tememos y el inefable Kenyi sale elegido habremos agregado un “masturbaperros” a la extraña y siniestra fauna que medra en el congreso. Dios nos coja confesados.

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lunes, 17 de enero de 2011

POLÍTICA: La verdad de las mentiras

Lo que esconden las palabras de la candidata de la dictadura fujimontesinista. Esta señora inculta, pese a la forturna que nos costó a los peruanos educarla en Estados Unidos, cree que con fórmulas simplonas y vacías va a engañar al pueblo peruano. Los peruanos ya no son tan maleables ni engañables como su padre, Montesinos o Alan García creen.
Detrás de las palabras mentirosas está la contundente realidad de la Historia. Buen trabajo de resistencia ciudadana, la que han hecho los autores de este video. Gracias.





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domingo, 16 de enero de 2011

OPINIóN: Paseo nocturno por Ciudad de M

Por Franz Sánchez Cueva
9 y 45 de la noche, cuatro vándalos se dirigen hasta el viejo árbol deshojado y maltrecho de la Plaza de Armas, el mismo al que atacó un terrible hongo que terminó por desahuciarlo. Se suben a la copa, algunos se descuelgan de las ramas, parecen orangutanes con “blin blin” y pantalones urban fighters. El abusado árbol parece exigir que lo despojen de tales parásitos. Gritan, chillan, lanzan groserías entre ellos. Los mayores pasan con suma cautela rodeando al grupo de desadaptados, para no interferir con sus delincuenciales actos.
En la esquina, al borde de la Plaza de Armas, dos mujeres policías de tránsito hablan con exagerada elocuencia a través de sus celulares, al tiempo que las moto-taxis irrumpen con giros violentos dentro de la zona rígida. Los acompaña un estruendoso vibrar de parlantes que abofetea los oídos de transeúntes asustados que despejan el camino, al ritmo del dembow de algún reggaetón obsceno.

Las construcciones "modernas" que desfiguran a Celendín.

10 en punto de la noche, las mismas moto-taxis han tomado por asalto el ombligo de la ciudad. Sus ebrios conductores protagonizan monólogos asquerosos que resbalan lisuras sobre el mármol empapado de licor barato.
11 de la noche, son muchos y pocos a la vez. Desde lo alto de San Cayetano con pendiente a Colpacucho, la nueva ciudad arrastra sus pasos dando tumbos sin poder encontrar su camino.
A la medianoche, el profesor que se demoró en una reunión de docentes, exhala un suspiro de alivio al cruzar la avenida Túpac Amaru. Solamente le robaron la billetera y el celular, pero no lo despojaron de la vida.
La nueva ciudad vomita las noches de exceso, de juerga interminable que reúne a grupos de diferentes sectores sociales, y que los aparta al mismo tiempo.
La nueva ciudad que asesinó al pueblo anciano, por viejo y cobarde, parece andar sobre una locomotora con rieles que desembocan en el barranco. El tiempo no corre igual, las horas son distintas, el reloj del ayuntamiento fue vencido por el propio tiempo, únicamente marca el meridiano y nada más. El viernes comienza el miércoles, el lunes no existe porque la “cruda” no lo quiere así.
Los bares atienden más tiempo que las boticas. Las casas se desploman, los contrabandistas se frotan las manos, mientras que los capos de la “cosa nostra” le robaron el crédito a Pepe Comesana, luego que convertidos en geómetras diseñan la nueva ciudad a su antojo.
La nueva ciudad se ha convertido en una tierra prometida sospechosa, que más se parece a Sodoma y Gomorra, que a su propia imagen que aún flota como un espejismo. Las jovencitas ofrecen sexo abierto al mejor postor con billetera gruesa o camioneta a la mano, amparadas bajo la tutela de la dichosa open mind.
La nueva ciudad sirve a muchos, y estos muchos se sirven de ella. El desorden es la máxima autoridad. Los alcaldes no existen, ocupados como parecen estar, no en defender la ciudad y la provincia sino en acomodar el recto en el tieso sillón de gobierno que puede provocar hemorroides malignas.
La nueva ciudad alborotada, apesta. Huele a heces por todo sitio, por las esquinas, por sus calles, por sus aceras invadidas. Apesta y provoca aquello que Sartre llamó “La náusea”. Pero también duele, al costado del pecho, en el músculo más traidor de todos, que nos quiere convencer de que todo esto es una ilusión, de que forma parte de una composición literaria.
El diástole y sístole golpea los sesos, exigiendo que abandonemos nuestra condición de cadáver, lo que ya nos gustaría. Estamos vivos, pero deambulando como zombies, dentro de una ciudad que hace mucho ya no es de nosotros, sino de "ellos", de los "vivos", de los "vivazos".
Esto es lo que queda de la herencia y de la querencia. Una ciudad impresentable, que no se puede recomendar a nadie, por temor a quedar mal con uno mismo y con los demás. Una ciudad convertida en jungla de cemento fresco. Una ciudad que no es mía ni tuya, que ya no es de nadie decente, porque todo esto pertence ahora al billete mal habido.
Una ciudad de M… Quiero decir… de Muchos, que no significa de todos. De muchos forajidos y lambiscones, de muchos felipillos y traidores, que la han entregado como pobre prostituta al afán de mineras y narcos. Una ciudad con boleto reservado al desbarajuste y al caos, sin identidad ni rumbo fijo. Sucursal del cielo, y, en realidad, entrada del averno.
¿Dónde están los hombres de ayer?, que los necesitamos para mañana. ¿Por qué se fueron todos?, ¿por qué no se quedaron aquí?, a sufrir el dolor de ver perecer a un vetusto pueblo, que agonizaba desde hace mucho, que enmudeció antes de pedir auxilio. Que cerró los ojos antes de ver lo que ahora vemos. Que exhaló su aliento apolillado en nuestras narices mientras respirábamos por la boca. Un pueblo que era un sueño, del que no cobramos nada, y del que hoy pagamos todo.
Desde mi luto interno dibujo una sonrisa de burla dedicada a aquellos pelmazos que se jactaban de un ilusorio linaje europeo y nunca entendieron realmente lo que implicaba ser celendino. Pobres diablos. Podrido infierno.
Ha muerto del todo la ciudad verdadera. La fecha, la hora, ya no interesa. Nadie oficializó su deceso, únicamente un menesteroso escribidor se atreve a certificar su fallecimiento. Al tiempo que los demás celebran la Natividad de la nueva ciudad, que desde el embrión estaba concebida como villana, que se fecundó de un espermatozoide de cianuro y un ovulo de PBC, dentro de un vientre de alquiler, pagado por politiqueros venales y comerciantes ambiciosos, por la raza maldita de subhumanos que en lugar de corazón tienen una bolsa con 30 monedas, su precio.

¡QEPD Celendín!

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jueves, 13 de enero de 2011

REBENCAZOS

Por El Paco

HORRIBLE, OYE.- Celendín, el bello Celendín, está horrible: las calles ocupadas por los mercaderes ambulantes y todas las pistas revueltas para la nueva instalación de agua potable y desagüe han vuelto un pandemonium la ciudad. A estas calamidades hay que sumarle los constantes aguaceros que han hecho de las calles un lodazal.
HORRIBLE, OYE. II.- Como consecuencia de estas calamidades el tránsito vehicular se ha vuelto tan indescifrable que uno no sabe a donde va, ni de donde viene. Los choferes hacen de mi pueblo lo que quieren ¡Viva la libertad!
HORRIBLE, OYE. III.- Súmese a todo esto el advenimiento de los carnavales en donde los salvajes que se acogen a la impounidad que les otorga sus rostros pintados de negro y verá usted un pueblo inmerso en la barbarie, con casonas destruyéndose sin ton ni son ¿Y así queremos que Celendín se convierta en un polo turístico?
MERCADO.- Ha pasado más de un año y la construcción del mercado no ha avanzado casi nada. El ex alcalde Juan Tello solo alcanzó a construir los cimientos y las columnas, dejando la continuación de las obras para el nuevo alcalde, cuando prometió que antes de terminar su mandato el mercado de abastos estaría concluido. ¡Fíese usted de las promesas de los politiqueros!
MERCADO II.- Lo peor de todo es que el presupuesto, que supuestamente alcanzaba para todo, se terminó en el ejercicio de Tello. El alcalde entrante, Arteaga, tendrá que gestionar un nuevo presupuesto para concluirlo. Mientras tanto, sistemáticamente, el número de ambulantes continúa creciendo.
ALCALDIA.- A propósito de la alcaldía. En la ceremonia de inicio del ejercicio del actual alcalde Arteaga, no estuvo presente el alcalde saliente Juan Tello. Descortesías van, descortesías vienen. Tello pagó con la misma moneda la acción anterior de Arteaga que no dejó ni siquiera un papel en el municipio ¿Habrá sucedido lo mismo esta vez?
ALCALDIA II.- El que si estuvo en la ascensión al trono fue el ex candidato Jorge “Coco” Urquía, quien se apresuró a felicitar al nuevo alcalde y de paso saludar la elección de los concejales de su agrupación política. Lo cortés no quita lo valiente, estimado Coco.
DISPUTA COLEGIAL.- Los enfrentamientos entre el “Coronel Cortegana” y el “Manuel de Piérola Castro” por el terreno que ocupan en el barrio El Porvenir, parece que van a llegar a buen puerto, por de pronto se ha advertido una mejor disposición de ambas partes para arreglar.
DISPUTA COLEGIAL II.- Los argumentos de una y otra parte s estrellan con la intransigencia que inicialmente manifestaron las partes. Voces sensatas están manifestando su opinión y ya se notan los frutos. Que la sangre no llegue al río, tenemos que pensar primero en la mejora cultural de nuestra provincia.
LA NEWMONT.- La Newmont minning Co., alias Yanacocha, alias Minas Conga ,se apresta a dar el zarpazo mortal a la provincia, para ello se está revistiendo de todas las medidas de seguridad que garanticen su impunidad, por de pronto sigue “capacitando” a sus periodistas , a la "banda del Blackberry" (por el regalito con el que los compraron), para que a la hora de informar no digan ni chus, ni mus frente a los problemas que ocasionará la explotación del oro a cielo abierto, via lixiviación del cianuro. Dios nos coja confesados.
NEWMONT II.- Los efectos de esta “capacitación” se notan ya porque dichos periodistas no dicen esta boca es mía en lo referente a las maniobras de la minera con las alcaldías de Bambamarca, Chota, Cajamarca y La Encañada, para despojar de su territorio a nuestra provincia. Los lobos en jauría quieren desmembrar el territorio de Celendín. ¡No se hagan..., que no son! ¡Vivazos de porquería!

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martes, 11 de enero de 2011

OPINION: ¿Sirviendo a la patria?


Por Crispín Piritaño

Hasta sospechosa resulta la patética actitud mendicante de Jorge del Castillo para ser incluido en la lista de postulantes al congreso por el partido de Gobierno. Su situación que, a decir de la candidata del APRA, Mercedes Araoz, está en evaluación, le habrá puesto los pelos más de punta de lo que normalmente los tiene y es que el temor que lo asalta es el de verse privado de la inmunidad parlamentaria y convertirse en un ciudadano raso, pasible como cualquiera, de ser procesado por el poder judicial, y eso, naturalmente, lo tiene en ascuas.

Caricatura de Carlín.


El ex premier, haciendo gala de un cinismo sui géneris, ha dicho que el cuarto de siglo que se ha mantenido en el congreso lo ha hecho por “servir a la patria” y apela ahora a los derechos que le asisten como ciudadano, olvidando que él jamás respetó esos derechos cuando se desempeñaba como Primer Ministro y tenía que negociar con los campesinos de diversas partes del Perú que protestaban por la acción nefasta de las empresas mineras que contaminaban y destruían sus terrenos condenándolos a la desaparición por hambre ya que no podrían continuar con su labor agropecuaria. En esas ocasiones, como se recuerda, dio la razón a las transnacionales.
Para nadie es un secreto las ambiciones de Jorge del Castillo por llegar a ser presidente de la república y en el afán de conseguir fondos para la campaña, habría conformado un equipo con las “ratas” Rómulo León Alegría y Alberto Químper en la ejecución de los faenones con el empresario Fortunato Canaan, destapados por los famosos petroaudios y la posterior desaparición de grabaciones en USB que presumiblemente constituían pruebas irrefutables de los delitos cometidos en agravio de la nación. El único interesado en la desaparición de estas pruebas era precisamente él.
Uno de los dirigentes apristas más identificados con del Castillo, el inefable Wilber Bendezú, ha expresado que Mercedes Araoz necesita para su campaña de referentes políticos como el ex premier, olvidando que en lo que se ha convertido el “Tío George” es un referente del cáncer que corroe al partido de gobierno: la corrupción.
La invitación a Mercedes Araoz, demuestra que el partido que se dice el más antiguo y organizado carece de cuadros de dirigentes capaces de afrontar una elección con dignidad y posibilidades de triunfo, por eso tiene que recurrir a esta especie de maquillaje, porque de presentar candidato propio, dígase Jorge del Castillo, Mercedes Cabanillas, Mauricio Mulder, Luis Alva Castro, Nidia Vílchez, o el propio “Señor de Sipán”, no tendrían ninguna posibilidad de triunfo y estarían por debajo del 5 % de intención de voto que parece ser el techo de la candidata invitada.
Para los que de ninguna manera votaremos por la opción aprista resulta indiferente la inclusión o no del Tío George: si lo sacan, él mismo se encargará de sabotear la candidatura de Araoz con la gente que, pese a todo, son sus ayayeros. Si lo incluyen, su sola presencia en cualquier número de la lista servirá para desalentar a los indecisos que pretendan votar por el partido de la estrella, porque eso los convertiría, de hecho, en cómplices de la corrupción. Así está la cosa.


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sábado, 8 de enero de 2011

LIBRO: "La revolución silenciada" de Manuel Pereira "Perseo"

Después de una odisea de más de medio siglo, los escritos de Manuel Pereira Chávez, "Perseo", aparecen a la luz, para beneplácito de todos los celendinos que amamos y admiramos su obra hasta hace poco inédita. Todavía recordamos las circunstancias apremiantes en las que tuvo que abandonar nuestro país el escritor Jorge Pereira, hijo de "Perseo", durante la dictadura de Francisco Morales Bermúdez, para huir a México y cómo dejó al buen recaudo del escritor celendino Alfredo Pita aquel viejo arcón -que se nos antojaba de piratas- que contenía la obra manuscrita de su padre.
Fue el periodista Rodolfo Pereira quien recuperó los folios amarrados con soguillas y viejas corbatas que ahora aparecen parcialmente en una novela titulada "La revolución silenciada" documento de primerísima mano sobre los acontecimientos políticos que se vivieron durante el oncenio de Leguía, época en que empezaron a germinar los levantamientos y protestas que fueron el signo de las décadas siguientes en el acontecer político del Perú.
Como adelanto publicamos el capítulo VII de "La revolución silenciada", en el que la inspirada pluma de "Perseo" narra, con el fondo de un romance dieciochesco, el origen de nuestros linajes y la prosapia de que siempre se enorgullecieron los celendinos.
Un agradecimiento eterno a Jorge Pereira por enviarnos este material que debe ser materia de estudio y atención de los celendinos que tenemos a obligación moral y material de conocer nuestros orígenes. Nos avisa Jorge que nos está enviando un ejemplar del libro de su padre, obsequio del cual estaremos muy reconocidos y que pasará a engrosar lo que hemos planificado para el futuro: una gran biblioteca de los celendinos (NdlR).

LA REVOLUCIÓN SILENCIADA

Capítulo VII

(Fragmento)

UNA HISTORIA DE LUSITANOS EXILADOS

Por aquel entonces, Manolo Perales escribió un cuento que intrigó a quienes tuvieron ocasión de leerlo, pero que también dio qué pensar a los estudiosos de la Historia que desentraña la evolución de los pueblos de esta parte de América. La curiosa narración decía así:
“Considero que sería un chiquillo de pantalón alto y gorrita a cuadros, cuando mi padre organizaba tertulias en casa de mi abuela. Uno de los señores que por su amenidad e ilustración daba lustre a estas reuniones era, a no dudarlo, el cura Pereira. Le gustaba el juego del tresillo y beber copas de buen coñac francés. Su facundia era ya proverbial, tanto que había sido, años atrás, diputado por Celendín.

Los orígenes de Celendín, narrados por "Perseo" (Foto archivo CPM)

—Mis queridos amigos y parientes —les decía aquella noche a los contertulios tan inolvidable personaje—, no sería raro ni mucho menos que en alguna familia de este pueblo estuviera escondido un apellido de la realeza europea, de noble estirpe portuguesa, para decirlo de una vez.
Los parientes José Domingo, Sixto, Santiago y Manuel Jesús, expresaron dudas al respecto, pero el viejo cura, moviéndose con parsimonia por el salón, manos cruzadas tras de la sotana, comenzó a explicarles:
—La historia es antiquísima e interesante desde todo punto de vista. Me remontaré al tiempo de la guerra que sostuviera en la segunda mitad del siglo XVII, el rey de Portugal, Sebastián II, contra los moros. En una de esas acciones bélicas el monarca lusitano fue dejado por muerto y abandonado en el campo de batalla. Sin embargo, Sebastián II no había sucumbido. Preso de los moros, días después se vio curado de sus heridas e internado en el seno de una principesca familia árabe y, mientras se realizaban exequias reales a su memoria en Lisboa, el distinguido y apuesto prisionero suspiraba de amor por una cautivante princesa de aquel mundo musulmán, con la que se casó posteriormente, echando al diablo sus obligaciones para con el pueblo del ilustre Camoens.
—¿Cómo se enteró, señor tío cura, de esa historia? —preguntó Sixto.
—Por una antigua novela: "El pastelero de Madrigal", según recuerdo.
—¿Y después? Siga contando, por favor.
—Pues bien. A la segunda mitad del siglo XVIII varios nobles portugueses, entre los cuales se encontraba el coronel Raymundo Pereira Da Silva, un bizarro ascendiente mío, creyeron conveniente restituir la corona de Portugal a su legítimo heredero, un nieto de Sebastián II, de la rama genealógica de los Braganza, única de que tenían noticia, o sea la proveniente de la dinastía morisca; y dio la casualidad que ese nieto fuera conducido a Lisboa para que reclamara e hiciera valer sus derechos reales.
Descubierto el complot, por el gobierno de ese entonces, los nobles conjurados y el joven pretendiente real fueron apresados y deportados, bajo buena custodia militar, al Brasil. a "un lugar donde naciera el Amazonas".
—Ya voy comprendiendo algo de la trama del asunto, señor tío cura —aseveró Santiago—. Prosiga veloz el relato, que nos está picando la curiosidad.
—Al llegar al Brasil, esta noble y desterrada gente, el jefe que los llevara hasta la desembocadura del río Amazonas recibió nuevas instrucciones. En tal virtud, remontó el río y siguió adelante; y así, pasando Manaos, Iquitos (que sería una simple aldea en ese tiempo), Moyobamba y Chachapoyas, hubieron de detenerse al cabo en esta ciudad de Celendín, último paradero de tan larga excursión.
—¿Y por qué último paradero? —preguntó mi padre.
—Porque la orden del confinamiento, expedida de común acuerdo por las cortes de Lisboa y Madrid, precisaba que el joven príncipe y los conjurados serían dejados en libertad después que hubiesen cruzado los tres principales ríos que forman el caudaloso Amazonas, a saber: el Ucayali, el Huallaga y el Marañón. Y Celendín se encuentra precisamente después y a pocas leguas de Balzas, puerto sobre este último río.
No bien terminaba el señor cura esta parte de su narración cuando mi abuela, pidiendo disculpas, invitó a los presentes a pasar a la mesa contigua donde estaban servidas las humeantes tazas de chocolate, el queso mantecoso y los ricos bizcochos. Así lo hicieron los circunstantes y, terminado el refrigerio, el cura continuó:
—Demos por descontado la serie de penalidades que sufrieron los exilados durante este viaje largo y lleno de sorpresas, tales como las insoportables picaduras de los mosquitos, la ponzoña de las serpientes, los flechazos de los indios salvajes, el paludismo y otras enfermedades tropicales. Sin embargo, Dios que es todo poder y sabiduría, y con su infinita misericordia, los libró de todo mal. Y fue así como arribaron a este pueblo, deportados y guardias, trayéndose consigo una encantadora y escultural muchacha de veinte años.
—¿Una qué...? —inquirió José Domingo.
—Lo que has oído, incrédulo sobrino —replicó el sacerdote narrador—. Nada menos que una simpática chica que, por joven, morena y bonita, dice la tradición que la apodaban como "la virgen de ébano". Ella llegó a esta tierra sana y salva y, para mí, tal vez sería alguna doncella árabe destinada a cuidar solícitamente al joven y desventurado príncipe en todo cuanto fuere menester y a seguirle por donde su destino lo llevase.
—¿Llegó usted a saber qué nombre tenía el príncipe y cómo se llamaba en realidad "La virgen de ébano"? —preguntó mi madre.
—De cierto, nada sé. Que el príncipe era un Braganza, nadie podía dudarlo. En mi atrevida y febril imaginación se me ha dado por bautizarlos con los nombres de "príncipe Felipe" al desdichado nieto de Sebastián II, y de Zoraida a la hermosa muchacha de mi cuento. Pero les ruego dar por terminada esta velada para continuarla el día de mañana. Son las once de la noche y el maldito reumatismo me priva del placer de estar un rato más con tan buenos amigos y parientes —Y en diciendo esto, el buen cura se despidió.
A la posterior noche, intrigadísimo y desde muy temprano, me hice lugar detrás de un sillón y el sapiente sacerdote, con el mismo auditorio, prosiguió de esta manera:
—No me atribuyo ínfulas de escritor, pero tampoco he dejado de rendir pleitesía a los dioses del Parnaso para que iluminen mis ideas, en la forma libre de la verdad, o en lo que constituye la ficción. De toda suerte, se me permitirá que lea una reseña histórica que sobre los confinados de mi relato se me ha ocurrido trasladar a la expresión escrita. Dice así con puntos y comas:
“Llegado que hubo a Celendín el coronel don Raymundo Pereira Da Silva, lo primero que hizo fue preguntar si los españoles que poblaban el lugar tenían erigido algún templo y quién era el cura del villorrio; después se interesó por la salud del desterrado príncipe Felipe, que padecía de paludismo; y por último se entrevistó con el jefe de la expedición que los había conducido hasta allí, el coronel don Víctor Da Souza.
—Mi señor coronel, le dijo a éste —henos, pues, al final de esta aventura. Nos encontramos aposentados en la vieja casona del hidalgo español don Mariano de Burga, quien nos ha brindado cobijo y nos dispensa, con amplitud, su amistad. No puedo menos que agradecer a tan noble hidalgo, y a usted también coronel, las mercedes que nos habéis concedido en toda ocasión. Os lo reconozco en nombre del príncipe, de Zoraida y de mis compañeros de infortunio: Marín, Díaz, Chávez, Arana y Solís Da Silva. Más que un jefe de soldados, cuya misión se refería a dejarnos a miles de leguas de la patria, vos habéis sido excelente amigo y tal vez tanto como un hermano mío.
—Habláis en propiedad y os estimo por gentil —interrumpió Da Souza inclinando ceremoniosamente la cabeza. .
—Preguntaba de si había en este lugar un sacerdote —prosiguió don Raymundo—, con la única intención de suplicarle que oficiara una misa de acción de gracias al todopoderoso que con tanto bien nos ha traído a este pueblo; por la salud de vuestra comprensiva y afable persona; por el príncipe que, como veis, ha llegado enfermo y es dable que él también implore la gracia divina para conseguir su total restablecimiento.
—Me he informado que en este lugar, don Raymundo, existe el cura Iglesias y vuestros deseos serán cumplidos —contestó Da Souza.
—Pasemos a otro asunto —continuó don Raymundo—. Aquí, entre nosotros, debo confesaros un secreto. He traído en mi equipaje la imagen de un San Antonio, al que deseo entronizarlo.
—No opongo ningún reparo.
—Y es que dentro del santo traigo la mayor parte de mi fortuna.
—Al oír esta súbita confesión, Da Souza abrió desmesuradamente los ojos y se le acercó al coronel Pereira hasta casi rozarle la nariz. Luego, le manifestó su natural sorpresa:
— ¡Diablos, don Raymundo, eso sí que está bueno! De razón que pesaba tanto el bendito baúl y ahora comprendo cómo lo cuidabais cuando navegábamos por el Amazonas o íbamos a lomo de mula. Os felicito por ello, coronel. ¿Y vuestros compañeros de exilio también traen dinero?
—Por supuesto y además algunas joyas.
—¿Y el príncipe?
—Yo le guardo algunas alhajas, entre las cuales hay un collar de mucho valor.
—¿Decís que dentro del santo está vuestra fortuna?
—Exactamente. Como comprenderéis la escultura del santo es hueca y abriendo un pequeño candado, por la espalda, puede ser vaciada.
—¿Es dinero o joyas lo que contiene el santo?
—Las dos cosas: tal vez unos ocho mil escudos de oro, en total.
—Mi enhorabuena, colega coronel. Ya tenéis para comprar buena mansión y algunos terrenos.
—Eso creo yo.
Así platicaron esa mañana los dos coroneles peninsulares. Estaban dentro del patio de la casona señorial del hidalgo don Mariano, quien se les aproximó poco después. Le refirió Da Souza el proyecto que tenía en mente el coronel Pereira, a todo lo cual dio su asentimiento el noble español. Y en seguida les comunicó a los militares:
—Como si hubiera adivinado lo de la misa, esta mañana me entrevisté con el cura Iglesias y éste, sabedor de vuestra llegada, me ha indicado que el próximo domingo celebrará la deseada misa en atención al feliz arribó de los caballeros lusitanos que se han dignado aposentarse en esta tierra y para que gocen de salud. Asimismo, a esta ceremonia ha invitado a los hidalgos del lugar, de Cajamarca y otros lugares cercanos, mediante propios que enviara con tal finalidad; mayormente aprovechando la ocasión de que el muy ilustre obispo de la diócesis de Trujillo se encuentra de visita pastoral por los pueblos de esta región.
—¿El famoso obispo Jaime Ruiz Martínez de Compañón?
—El mismo.
—Loado sea Dios. ¿Y Monseñor viajará a Celendín?
—Tal se lo asegura a Iglesias el reverendo deán de Cajamarca.
—Pues, vamos a darle tan gratas nuevas al príncipe Felipe, a Zoraida y a los demás amigos —exclamó con alborozo don Raymundo.
El príncipe Felipe era un apuesto joven de unos veinticinco años, esbelto, de ojos profundamente azules, un poco moreno, cuyo contraste daba gracia a sus delicadas facciones. En la ocasión que le vemos en su aposento, estaba acompañado de Zoraida.
—¿Y bien, mi señor, estáis en disposición de asistir a la misa? —le preguntaba la hermosa mora.
—Si, Zoraida. Estoy casi restablecido del último ataque de paludismo; hoy, por ejemplo, gracias a la infusión de cascarilla que me enviara don Mariano, se me ha alejado un tanto la fiebre de tan mortificante enfermedad. El clima de este lugar, de otro lado, es delicioso.
—Perdonad, príncipe, que os haga una pregunta: ¿habéis decidido permanecer en Celendín o seguir adelante?
—Mi bella amiga. ¿Qué queréis que os diga? Don Víctor Da Souza parece ser el árbitro de mi destino, bien lo sabéis. Ayer nada menos me decía que en habiendo llegado todos los desterrados a este pueblo, su misión, en cuanto a mí atañe, había terminado; que me dejaba en plena libertad de acción en todos mis actos; que se me restituía mis derechos de hidalgo; además, me ha entregado mi espada, así como también la suya a don Raymundo y demás exilados; y lo que es más sorprendente, me ha declarado sin ambages que él y sus soldados ya enviaron solicitudes a la corte de Lisboa haciendo presente sus deseos de quedarse en el Perú.
—En lo que toca a mi persona, ¿qué habéis dispuesto, príncipe?
—Vos, linda señorita, no dependéis sino de mi voluntad porque al determinar vuestra noble madre, en Marruecos, que me acompañaseis en mi ostracismo, noble y bello gesto que agradezco, quedabais unida conmigo como la sombra que le sigue al cuerpo, como la sucesión de la noche al día.
—¡Cómo se calma mi ansiedad, qué frescor espiritual me invade oyéndoos así, príncipe querido! Se diría que ya no extraño la patria amada y distante, teniéndoos a mi lado….
—Empero, no os hagáis muchas ilusiones, graciosa chiquilla. Nuestros enemigos son poderosos y acaso intriguen todavía para darnos inesperadas pesadumbres.
—Después de lo que me han hecho, ¿qué pueden hacernos ya, don Felipe? Estamos muy lejos de los seres amados. Vuestra madre y la mía sufren, lo presiento, pero estoy segura que gozan de la estima de nuestro pueblo y juzgo que, por lo mismo, han de seguir con interés el hilo de nuestro destino. ¿No os parece así? Aquí mismo, en este lugar, ¿no habéis recibido la visita de los principales hidalgos de la comarca, los mismos que han sopesado y comprendido nuestro infortunio y, por lo tanto, os han ofrecido su eterna amistad? Creo, entonces, que nuestra apagada estrella volverá a brillar.
—Así será, querida Zoraida. No me resta sino deciros que en este tranquilo pueblo entregaremos a la voluntad de Dios nuestras almas y nuestros cuerpos.
—Príncipe mío, os beso la mano.
La "virgen de ébano" salió del aposento de Felipe exhalando un tristísimo suspiro. El príncipe quedóse pensativo. Mil confusas ideas bulleron en su mente. Consideró la posibilidad de que Zoraida fuese pedida en matrimonio por algún caballero español y, desde luego, si llegaba el caso, tendría que dotarla suficientemente. ¿Casarse Zoraida? siguió monologando. ¿Por qué no? Es inteligente y noble la muchacha. Y se torna irresistiblemente hermosa cuando mira con sus ojos apasionados y grandes, en las veces que sonríe su boca menuda, cuando exhibe sus negras y onduladas trenzas...
—¿Se puede? —sonó la potente vos de don Raymundo al ingresar a la habitación principesca.
Lucía el coronel impecable atuendo, larga espada y unos enhiestos bigotes que ennoblecían su risueña faz.
—Pasad, amigo mío. Os esperaba. Sentaos.
—He de contaros, en primer lugar, respetado príncipe, que acabo de concertar con don Mariano de Burga la compra de su casona, ya que él tiene otras en la ciudad, tan espaciosas como ésta. Además, con los recursos propios que sabéis y los de nuestros compañeros lusitanos, vamos a adquirir terrenos en este lugar, a la vez que deshipotequemos la hacienda Pallán, anexa a este corregimiento. El señor notario de Cajamarca está citado a venir para la firma de las respectivas escrituras.
—¿Os habéis acordado de mí en vuestras compras?
—Bien sabéis, príncipe ilustre, que todo cuanto tengo os pertenece, inclusive mi vida misma. En las escrituras haré constar que las compras que realice serán en mancomún con vos. Así lo dispuso vuestra madre.
—Gracias, viejo amigo. ¿Y qué sabéis del obispo de Trujillo?
—Que ha sido invitado por el cura Iglesias y que, a buen seguro, llegará a esta población el día de mañana.
—¿Os habéis visto con el coronel Da Souza?
—Por cierto. Hemos hablado largo y tendido sobre diversos asuntos. Debe estar paseándose por ahí, atusándose el bigote.
—¿Y nuestros paisanos lusitanos?
—De perlas. Los vi por la plaza ojeando casas, midiendo terrenos y echando piropos a las bellas del lugar que salían de la iglesia.
Los pobladores de Celendín prodigaron una estruendosa recepción a monseñor Jaime Ruiz Martínez de Compañón, obispo de Trujillo. Las campanas fueron echadas a vuelo y los cohetes de arranque atronaron el espacio. Altares y guirnaldas, matracas y pífanos, ofrecieron en las alfombradas calles el testimonio de una celebración social y religiosa en grande. Después de la misa de acción de gracias fue sacada en solemne procesión la Virgen del Carmen, patrona de la población. Los hidalgos del lugar, de Cajamarca, Huauco, Oxamarca y Jerez sostenían o rodeaban, formando guardia de honor, el lujoso palio. Los exilados y guardias participaron con fervor en el acto delicado y trascendente, regando flores a su paso. Una densa multitud de fieles seguían el cortejo, detrás de la Virgen, rezando jaculatorias.
Bien que se merecía esta cariñosa recepción el notable prelado español. Estaba extendida su fama por toda la comarca y la gente se hacía lenguas de su bondad y erudición, de su ingénita modestia y mano franca. Hábil cartógrafo, historiador veraz y viajero infatigable, don Jaime ordenaba y dirigía la administración de su episcopado con la indeclinable voluntad de que todo marchara por la senda del buen juicio.
Por la noche hubo en el cabildo reunión de vecinos notables en la que, luego de servirse el vino de honor, el buen obispo pronunció uno de sus más bellos discursos, de oratoria magnífica y aureolado de nobles enseñanzas evangélicas. Impartió en seguida la bendición general y, poco después, se retiró con su séquito a la casa parroquial del cura Iglesias, dónde se le había preparado alojamiento.
El baile programado se realizó en la señorial casa de los Burgos y las bellas damas de la comarca pudieron apreciar y admirar la gracia y rico atavío con que se presentó a sus amistades la morisca Zoraida. El príncipe Felipe llamó poderosamente la atención por la finura de sus maneras y su sonrisa triste. En un aparte le dijo don Mariano:
—Os presento a una de las jóvenes más simpáticas de Cajamarca, quien ha venido en el séquito de Monseñor. Es la muy distinguida señorita doña Inés de Candoza y Espinach. Os la recomiendo para una danza.
—A los pies de tan exquisita beldad me honro y emociono —agradeció con dulce galantería el de Braganza.
—Sois muy amable y cortés, apreciado príncipe —contestó la castellana con deliciosa sonrisa.
Bailaron repetidas veces los dos jóvenes a los acordes de violines y arpas, dejando que pasara el tiempo y mirándose embelesados, tal si se hubiesen conocido de siempre. En realidad el dios Eros los condujo por el laberinto de los sueños hechos realidad y ellos, contentos de la travesura, se dejaban llevar como sobre una nube de encanto. No obstante, una insospechada sorpresa les cogió en la forma de una voz cariñosa que salía de los labios de Zoraida:
—Príncipe, no os agitéis demasiado en el baile. Estáis aún convaleciente y acaso pudierais empeorar. Vamos ya, os lo suplico.

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¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!



jueves, 6 de enero de 2011

OPINION: Disputas por local educativo

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
A raíz de la Resolución Ministerial 0318-2010 que incluye como Institución Emblemática a la I.E. “Coronel Cortegana” el director, los docentes, padres de familia y ex alumnos de ese plantel han visto con preocupación que en el espacio que disponen en su local tradicional, inmolado bárbaramente en nombre de las apetencias re-reeleccionistas del tirano que nos gobernó a finales del siglo pasado, resultan insuficientes para las comodidades y adelantos que prometen los diez milones de soles que otorga el gobierno a los colegios de esa nominación.
En vista de este problema han enfilado sus baterías hacia los terrenos que actualmente ocupa la I.E. “Manuel de Piérola Castro” en El Porvenir, terrenos que aducen les otorgó en toda regla el filántropo Augusto G. Gil, y el local que ahora, dígase de paso, son de propiedad del Ministerio de Educación, y adjudicados desde hace 30 años a esa Institución que antiguamente se denominara Instituto Nacional Agropecuario Nº 38, lo que ha llevado a un conflicto que día a día, mientras se deslizan y desoyen nuevos argumentos, amenaza con constituirse en un grave problema que puede dividir peligrosamente a la población.

El Local del ex INA 38 ahora en disputa con el "Coronel COrtegana" (Fota archivo CPM)

Haciendo un poco de historia, anotaremos que ambos colegios, que rivalizaron noblemente antaño en los aspectos deportivos y cívicos, estuvieron ubicados en el Jr. Ayacucho, distantes una escasa cuadra uno de otro. El INA 38 en una casona que perteneciera a la familia del ingeniero Julio Sánchez Merino, en donde funcionó hasta los años 75 en que pasó a ocupar las instalaciones del desaparecido IPRC. Para luego ocupar la ubicación que tiene actualmente. En este decantar perdió el fundo que otrora le sirviera para las prácticas agropecuarias de los estudiantes.
El Colegio “Coronel Cortegana” por su parte, siempre estuvo ubicado en la casona que donara el filántropo celendino Augusto G. Gil, transformada a medida que pasaban los años en el colegio que fue alma mater de los celendinos de entonces, como único colegio secundario. En tiempos del alcalde Adolfo Aliaga se remodeló al más puro estilo de la “modernización educativa” que preconizaba Fujimori en su gobierno, convertido en un edificio disfuncional, incómodo y poco estético que deformaba el perfil arquitectónico de esa parte de la ciudad.
El asunto es que la comunidad educativa corteganina reclama ahora como suyos los terrenos en cuestión en donde estan seguros que les alcanzará el espacio, hasta para la piscina que proyectan, entre otros adelantos educativos, que redundarán en beneficio de la juventud estudiantil de Celendín, de tal manera que realmente se convierta en un colegio emblemático de verdad y no solo nominalmente, como sucedió con su elevación a la categoría de Gran Unidad Escolar en 1965 porque nunca funcionó realmente como tal.
El llamado a dilucidar esta problemática es el director de la UGECEL, quién tendrá que buscar una solución salomónica a la disputa, porque frente a la posición de los corteganinos, se ha alzado la respuesta de la comunidad educativa del ex INA 38, incluidos los ex alumnos, que no estamos dispuestos a ceder en lo que consideramos legítimos derechos y ponemos en duda las afirmaciones en el sentido de que el filántropo las haya donado precisamente al entonces Colegio Particular “Celendín”, en todo caso donó esos terrenos al pueblo y el “Manuel de Piérola Castro”, quiéranlo o no, es parte del pueblo. Como en los viejos tiempos se han levantado voces altisonantes que nos han hecho recordar al viejo racismo que hubo en los años 60 y 70 por la circunstancia de que la mayoría de los estudiantes del INA 38 provenían de los distritos y se generalizaba el epíteto de “estancieros” aplicado a todos los que estudiábamos allí.
Felizmente existen personas respetables que han hecho saber su opinión como Manuel Silva Rabanal, quien propone un cambio de locales mediante escritura notarial y hasta una fusión de ambos colegios. Como maestro y ex alumno del INA 38, abrigo la esperanza de que las cosas no lleguen a extremos que tengamos que lamentar. Debemos deponer actitudes subalternas y centrarnos en el beneficio que significa para la niñez y juventud celendina el que se proyecte una nueva dimensión educativa en nuestra provincia. Nuestro deber y vocación de maestros debe llevarnos a pensar primero en los alumnos.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!

domingo, 2 de enero de 2011

PEQUEÑA HISTORIA: La Ruta del sombrero

A raíz del Premio Nobel de Literatura concedido a nuestro compatriota Mario Vargas Llosa, reconocimiento supremo coincidente con la publicación de su novela “El sueño del celta”, ha retomado actualidad un tema que toqué hace algún tiempo. Uno de los personajes a quién me refería es el coprotagonista de esta, a nuestro juicio, hermosa e impactante novela, a despecho de críticas malévolas por parte de algunos escritorzuelos peruanos que, obviamente, pretenden colgarse de la fama del Nobel 2010 para, denigrándolo, cobrar notoriedad.
En mi artículo no encontrarán nada de lo que grafica certeramente MVLL, sino más bien la génesis de la lucha de algunos hombres de la tierra, que enfrentaron los retos que implicaba por entonces internarse en la selva en un intento de hacer fortuna (NdlR).

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
Mucho se ha especulado acerca del origen del tejido del sombrero en Celendín y del por qué se utiliza en su confección la paja de bombonaje, originaria del departamento de San Martín y de zonas de Ecuador. Esto prueba de alguna manera la historia romántica que atesora como reliquia la familia Solís, de que fue uno de sus ancestros, originario de la región de Cuenca en el Ecuador, el que enseñó a las celendinas la manera de tejer el sombrero. Según la historia, que hemos publicado en CPM II, la ruta de los tres ecuatorianos fue la misma que siguieron los fundadores de nuestro pequeño cielo azul del Edén: viniendo desde el oriente selvático llegaron a la plácida campiña celendina.
La ligazón secular entre las ciudades de Yurimaguas, Moyobamba, Rioja, Guayobamba y Celendín se remonta a los tiempos incaicos, justamente desde que Túpac Yupanqui, en 1470, conquistara la antigua ciudad de Cajamarquilla, conocida por los historiadores como El Gran Saposoa, sometiendo luego de sangrientos combates a los indomables chachapoyas. Se dice que fue ese Inca quien trajo en calidad de mitimaes a parte de los integrantes de la tribu de los chilchos, desde el territorio que hoy es el departamento de San Martín, hasta las tierras de Celendín, precisamente a la zona de Pallac, Caguaipampa y Chuclalás.
El arqueólogo e historiador Moisés Chávez, refiriéndose a las relaciones de los conquistadores españoles en sus visitas al territorio, dice al respecto: “La ubicación de los Guamán y los Chilcho es inexacta. Solo tenemos la indicación incierta de que estaban en los términos de los Chachapoyas, pero cabe la posibilidad de que los chilcho ocuparan la región de Celendín, contigua a la ruta de penetración. En la relación de otras visitas posteriores falta la referencia a la zona de Celendín, y esto revela a mi criterio que Celendín, así como jamás dependió de Cajamarca, continuó siendo independiente. Es posible que las relaciones de rivalidad entre los indios de Cajamarca y los mitimaes de Chilcho, se proyectaran en el transcurso de las generaciones en el apelativo peyorativo de “chilcho”, “Chilico” o “shilico”, con que los cajamarquinos llaman a los celendinos y que éstos se adjudican con cierto orgullo étnico”.

Augusto G. Gil, el filántropo celendino, protagonista importante en la era dorada del caucho (Foto archivo CPM).

Esta hipótesis no haría más que demostrar la supremacía de los celendinos sobre el conocimiento y uso comercial de la ruta del nororiente sobre los caxamarcas y otros pueblos del norte, conocimiento que según sospechamos, provendría desde la época de los muchiks en sus relaciones comerciales para extraer el oro de los lavaderos del Marañón, casi mil años antes de la conquista.
El conocimiento de la ruta llevó al obispo Jaime Martínez de Compañón a seguir ese derrotero en su célebre visita pastoral a la diócesis de Trujillo. Si nos atenemos a las tradiciones orales que explican el origen de Celendín, los fundadores habrían venido desde el Brasil, a través del Amazonas desviándose por la confluencia del Huallaga, hasta la actual Yurimaguas y luego por Moyobamba, Rioja, Guayobamba (hoy Rodríguez de Mendoza), Leymebamba y Balzas.
En los tiempos en que era difícil el acceso a la selva, las únicas rutas de acceso al nororiente, al Alto Marañón y al Amazonas eran dos: La entrada por las localidades de Jaén y Bellavista, ruta difícil por lo inhóspito de la región, que, aparte de accidentes geográficos formidables como el Pongo de Rentema y el de Manseriche, que hacían casi imposible la navegación, estaba plagada de paludismo, beriberi y malaria, y poblada, además, por las feroces tribus de los pacamuros, awajún y wampis, entroncados con el grupo jíbaro, dispuestos a todo para conservar sus territorios, hasta a convertir en txantxas las cabezas de los invasores.
La otra ruta era por Celendín, más transitada y pacífica, aunque no exenta de peligros, por donde iba la mercadería en piaras de unas cincuenta mulas, en el sistema conocido como arrieraje, aparejado con el infame trabajo de los hombres bestias que llevaban el solpe como enjalme para cargar a otras personas, gracias a la energía de la coca que chacchaban. Muchas personas recuerdan a estos desgraciados caminando a duras penas por las calles empedradas de Celendín, con la frente surcada por las cicatrices y callos que les ocasionaba el solpe.
Mi tío Salomón Mori Sánchez, me contaba hace muchos años sobre los avatares vividos en esa ruta a la que dedicó cuarenta años de su vida, en un camino interminable, saliendo de Celendín por Lucmpampa para llegar a Balzas, en donde estaba el puente colgante de Chacanto, luego atravesaban la cordillera de Calla Calla, Leymebamba, Guayobamba, sin necesidad de ingresar a Chachapoyas que se encontraba más al norte, luego a Rioja, Moyobamba y finalmente Yurimaguas.
Desde tiempos anteriores a la fundación de Celendín, esta ruta permaneció como un corredor comercial que luego serviría también para la comercialización del sombrero de paja toquilla en un tránsito fluido, ya que la producción de sombreros se hacía una vez por semana. Tenemos como prueba el dramático testamento de José María Zamora Díaz, un huacapampeño que testa sintiendo cercana la muerte: “En el momento supremo en que la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, en cuya fe todas las cosas tienen un principio y medio y fin. Sea pública esta mi memoria testamentaria que en esta fecha declaro yo, José María Zamora, natural de Huacapampa, y vecino de la provincia de Celendín, hijo legítimo de Francisco Zamora y Catalina Díaz, de la edad de treinta y ocho años, estando de tránsito para Moyobamba en el distrito de Yaguas y enfermo de gravedad con la enfermedad que Dios, nuestro Señor, se ha servido mandarme, hago esta mi memoria o carta testamental si la voluntad de Dios se ha servido llevarme de esta presente vida a la otra…”.
Este tránsito fluido y constante de los comerciantes celendinos llevando el sombrero terminado y regresando con la materia prima para su fabricación y otras mercaderías que llegaban vía Iquitos, explica el hecho de que la mayoría de los apellidos de esta región tengan origen celendino. Los comerciantes en ruta pernoctaban en sus descansos en la parentela que se había formado a lo largo de la ruta, una prueba fehaciente es el final del testamento citado líneas arriba, que dice textualmente: “Con la mayor justicia y los derechos de mi propia persona, como si presente lo hiciera para que se lleve a cabo ésta mi última disposición, la firmo con los testigos Teófilo Rojas, Eusebio, Marcelino y Celestino Díaz y Rafael Cachay.- En Yaguas a los cinco días del mes de octubre del año de mil novecientos dos”. Esta especie de cónclave de seis celendinos en una pequeña aldea de la selva es una muestra palpable de la frecuencia de sus viajes en la zona.


Julio César Arana "El barón del caucho".

De acuerdo a estos indicios, el "barón del caucho", Julio César Arana, nacido en Rioja, habría tenido origen celendino y acompañaba a su padre, el celendino Martín Arana en el comercio de sombreros desde que contaba con 14 años, o sea en 1878, en la ruta Celendín-Iquitos, y dadas las condiciones del viaje, que necesariamente implicaba solidaridad entre los viajeros, no sería extraño que los tres grandes comerciantes celendinos de la época: Augusto G. Gil, Sixto Quevedo y Rafael Cachay hayan tenido amistad y hecho negocios con el cauchero Julio César Arana. Conocido es que los tres regresaron ricos de la selva y viajaron a Europa con toda facilidad a través del Amazonas e hicieran sus negocios con libras esterlinas, para muestra citamos el mismo documento de Zamora: “El segundo error consiste en trasladar una misma partida: Plo. El Diario dice:
Mds. a £ 50,000
Caja £ 50,000
Mercaderías a £ 500,000
Caja £ 500,000
Se traslada al mayor en vez de poner en la 2ª partida de £ 500, repetimos la de £ 50,000, advertidos del error por Balance, sentamos una partida contraria para destruir el error, poniendo al pie la explicación siguiente: Contrapartida por haber pasado dos veces la partida tal”.
Por ello las anécdotas que adornan las biografías de estos personajes tienen como escenario algunas ciudades y circunstancias de Inglaterra: La conocida anécdota del regalo del sombrero al Rey por parte de Augusto G. Gil, los viajes de Sixto Quevedo a la India, en ese entonces colonia británica y el hecho de que Rafael Cachay enviara a su hijo Horacio Cachay Díaz a concluir sus estudios de medicina en Londres, tras una huelga de los estudiantes de San Fernando en Lima contra el régimen de Leguía.
La llegada intempestiva de la dorada era del caucho cogió a estos celendinos en la ruta y gracias a ella lograron prosperar en diversa medida. Las dos décadas que duró esa época de locura arrastró a miles de personas, ávidas de riquezas, a ingresar a la selva por la ruta de Celendín. Llegaban en manadas, harapientos, en jamelgos acezantes o como podían, con un destello de ambición en la mirada, se alojaban en cualquier posada o dormían en el muladar que era por entonces la plaza, o en los atrios de las iglesias y al día siguiente se perdían por la fila del Jelig en un viaje sin retorno. Muy pocos fueron los que volvieron enriquecidos.
La habilidad y visión de los negocios de Julio C. Arana, sería un indicio más de su origen celendino. Lo demás, el imperio que forjó en el Putumayo y el genocidio de 40 000 indios por parte de sus empleados en la explotación del caucho y las investigaciones de Sir Roger Casement al respecto, fueron el combustible de un escándalo que remeció el mundo financiero de Londres y que finalmente decretó la ruina del imperio forjado por Julio César Arana: La Peruvian Amazon Rubber Company.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!
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