viernes, 1 de junio de 2012

OPINIÓN: Cambio de Constitución urgente

Por Crispín Piritaño
Celendín
El origen de todos los males en el Perú es la constitución espuria elaborada durante el gobierno más corrupto de la historia nacional: el del fujimontescinismo. En ese instrumento, elaborado a la medida de lo que pretendía el dictador nipón, cuyas intenciones de perpetuarse en el poder condujeron a exabruptos –como la firma del acta de sujeción- hasta ahora tienen consecuencias graves para algunas personas al acceder a ciertas esferas del poder.

El pueblo cajamarquino protestando en las calles por la intransigencia del gobierno.
En esta constitución que abarca a la Ley de Minería, se dan facultades limitadas a las transnacionales mineras para que operen en el país con toda impunidad en desmedro de miles campesinos que se ven avasallados por la prepotencia de los mineros, funcionarios públicos, policía nacional y demás felipillos que pululan detrás de los empresarios mineros -como monitores en torno al tiburón- en busca de migajas.
No es de extrañar, pues, que los conflictos mineros sucedan en todo el ámbito nacional y que todos los campesinos y gente que asume la ecología como un compromiso vital, reclame el cese de las operaciones mineras que están proscritas en países del primer mundo, por ser letales para la existencia misma de nuestro planeta. La destrucción y desnaturalización del paisaje que producen las explotaciones a tajo abierto no pueden ser utilizados como un logo que proclame que el Perú es un país minero, cuando la realidad es más terrífica.
Cuando se cumple el primer día del paro indefinido en Cajamarca, hemos visto con pena la triste y condenable actuación de nuestra policía nacional, que por unos mendrugos que les arrojan las mineras, se enfrente a humildes campesinas que preparaban ollas comunes para los asistentes a las protestas, atacándolas a varazos, arrojando bombas lacrímogenas y pateando las ollas en plena calle, no solo contra las madres, sino también a sus niñas que sufrían aterradas la brutalidad policial. ¿Qué hay en el seno de la PNP, sicópatas, delincuentes, resentidos sociales? Esa no es, tengámoslo claro, el papel de un organismo que está destinado a la protección ciudadana.
Hemos visto al incapaz premier afirmar en el canal de El Comercio que siempre estuvo abierto al diálogo ¿Con quiénes? Con los grupos interesados en que el proyecto Conga vaya. Y encima aduce que no puede dialogar con los verdaderos representantes de la colectividad cajamarquina porque defienden el CONGA NO VA. Se olvida el señor Valdés que el primero en encender el conflicto fue el propio presidente Humala, quien, traicionando lo que prometía en su campaña, afirmó que Conga va, sí o sí.
El pedido de Gregorio Santos - que para los acólitos y seguidores del chino rata suena como una monstruosidad- de que se cambie de constitución, es realmente de necesidad vital para el Perú. Una constitución que responda a los retos actuales, que permita racionalmente preservar las zonas que deban ser preservadas, que controle eficazmente los abusos y prepotencia de las transnacionales y que garantice una mejor distribución de la riqueza en todos los sectores no es descabellado, como afirma el inepto premier, sino un anhelo de todos los peruanos que amamos a nuestra patria y a nuestro planeta y reclamamos un justo estado de derecho.

¡FUERA YANACOCHA DE CELENDIN! ¡CONGA NO VA, Y NO VA!
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