jueves, 14 de junio de 2012

OPINIÓN: Los ñaños del Colectivo Cajamarca

Por Crispín Piritaño
Celendín
Recientemente hemos visto en los canales de señal abierta y entrevistados –como no podía ser de otra manera- en el programa del gordo y fofo Jaimito Althaus a un floklórico y variopinto grupo que se autodenomina “Colectivo Cajamarca” y en el cual militan algunos personajes tristemente célebres entre los cajamarqiinos por los vergonzosos casos que han protagonizado. Mencionamos a dos de ellos, muy "prestigiados" por sus actuaciones irregulares: Absalón Vásquez, ex ministro del corrupto Fujimori, jefe del comando pro re-reelección de Fujimori, condenado a siete años de prisión por falsificación de firmas en la agrupación política Vamos Vecino.

Los ñaños del Colectivo Cajamarca, dignos del pincel de Fernando Botero.
Otra perla de este grupúsculo es el ex alcalde de Cajamarca Luis Guerrero Figueroa, tránsfuga compulsivo, quien salió a la palestra como jefe de la juventud de Vanguardia Revolucionaria en sus días de estudiante de la UTC y fue sindicado luego como responsable de la muerte de un compañero, para acabar actuando como Felipillo del conquistador norteamericano Newmont. En efecto, con este "revolucionario" en la alcaldía comenzó la explotación de la compañía minera Yanacocha, sin licencia social ni EIA. Es en este punto donde su espíritu camaleónico lo llevó a congeniar con el líder del fujimontecinismo, al punto de declarar  huésped ilustre al dictador en una visita suya a Cajamarca. Más tarde se alió con Andrade, Toledo y hasta postuló a la Presidencia de la República con Perú Ahora, obteniendo, por cierto, menos del 1% de votación.
A estos dos cadáveres políticos se suman otros como Emilio Horna, ex alcalde de Cajamarca, muy conocido por su relación de dependencia con Yanacocha, y otros comerciantes que evidentemente, por convenir a sus intereses personales, ruegan porque Conga vaya. Entre estos hay hoteleros, dueños de cadenas de restaurantes, de garitos de juego, de empresas de turismo y de transportes y muchos otros que se hicieron ricos al amparo de la corrupción que generó el fujimontecinismo.
La danza deshonesta de todos estos sinverguezas ante el poder y la minera no nos soprende, pero sí nos indigna que sea arrogen la representación del pueblo cajamarquino.
Jorge Vergara, de la Cámara de Comercio de Cajamarca, ha declarado sin ningún empacho que Cajamarca pierde más de tres millones diarios por el paro indefinido decretado por Santos. Evidentemente aquí hay mucho por definir: ¿Quiénes pierden, el pueblo cajamarquino o ellos que siempre vivieron lucrando al amparo de Yanacocha? Los de a pie tienen que sacar sus propias conclusiones. Pero siempre debemos tener presente que al grupúsculo "Colectivo Cajamarca", jamás le interesó el pueblo, sino sus bolsillos y con esta pobre moral harán lo que sea para entronizar a Yanacocha en la zona de Celendín. Gallina que como huevo, aunque le quemen el pico.
Lo que más les debe arder a estos traficantes es la valiente disposición del pueblo para defender la ecología de la región. La conciencia de avanzada mundial que ha tomado el pueblo celendino y el cajamarquino en general es una garantía de que la criminal transnacional Yanacocha y sus cómplices de Buenaventura se quedarán con un palmo de narices en sus fieros intentos de depredar a Celendín. Cajamarca está ahora más fuerte que nunca en su decisión de defender su patrimonio de la voracidad de la Newmont y sus felipillos.
La victoria está al frente. Lo que el pueblo reclama ahora es cordura a sus dirigentes. Que dejen de lado apetitos políticos mezquinos y afronten la lucha en forma mancomunada e inteligente. Ya se conoce nuestra máxima: ¡Unidos todo podremos, desunidos nada somos! Esto lo sabe también el enemigo.

¡FUERA YANACOCHA DE CELENDIN! ¡CONGA NO VA, Y NO VA!
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