viernes, 21 de septiembre de 2012

SIN TAPUJOS: Cajamarca pide justicia

Por Jorge A. Chávez Silva
Conocidos son nuestros reparos al presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, a causa de su militancia en el grupo político de Patria Roja, que, de alguna manera, desnaturaliza la justa protesta de los cajamarquinos en la defensa de su derecho a vivir en paz y en armonía con su naturaleza. Y lo hemos manifestando en diversas ocasiones, porque la circunstancia ha servido a la prensa sojuzgada a los intereses del grupo de poder, para tildar de extremista, comunista y de opuesta al “progreso” y la “modernidad” a esta reivindicación que todo el mundo civilizado apoya.

Gregorio Santos, presidente regional de Cajamarca.

Pero no podemos dejar de ser objetivos en reconocer  la coherencia que siempre ha mostrado Gregorio Santos con los intereses de Cajamarca y en la conducción de los organismos de defensa civil que están comprometidos en la lucha. Su última presentación en el congreso ha sido una muestra de este accionar decidido: Se ha ratificado en la posición de los cajamarquinos sobre la inviabilidad del Proyecto Conga y en nuestra demanda de que Yanacocha deje de operar en la zona, como lo viene haciendo hasta ahora,  pese a que el gobierno ha dictaminado - en palabras- la suspensión del proyecto Conga.
Falta, a nuestro juicio, que inicie las acciones legales para demandar a la empresa Newmont Mining Co. ante los tribunales de justicia por 20 años de oprobio y destrucción del patrimonio cajamarquino (desaparición de lagunas, contaminación de las vertientes hídricas, destrucción de restos arqueológicos, mutilación del paisaje...), por atentados contra las personas (muerte de dirigentes, muerte de manifestantes, heridos, contaminación de pueblos, corrupción de autoridades…), usurpación, por haberse constituido en un estado ilegal dentro de otro, con flagrante irrespeto a las leyes que la Constitución supuestamente garantiza a los peruanos; además de otros delitos que corresponde definir a las autoridades judiciales.
Y otro tanto  ocurre con la lucha que debemos emprender todos los peruanos conscientes para desconocer esta Constitución espuria que ahora nos gobierna. Y la calificamos así por haberse dado en condiciones irregulares, durante el nefasto gobierno del fujimontescinismo,  en que los derechos constitucionales de los peruanos y la democracia en general fueron  pisoteados para permitir que un congreso genuflexo legisle para favorecer la entrega de los recursos nacionales a las transnacionales extranjeras por parte del Estado.
Y es, al amparo de la Constitución del 93 que nos gobierna –que Ollanta prometió desconocer en su campaña electoral-  que se ha instaurado el principio usurpador que las riquezas del subsuelo pertenecen al Estado. Según esto, las propiedades de la superficie que pueden pertenecer a un agricultor  o a una empresa agrícola o de cualquier índole, si tienen la mala suerte de que en el subsuelo existan minerales, serán expropiadas sin lugar a reclamo, porque el Estado tiene la prerrogativa de entregar  la riqueza a una transnacional minera, llamando a esta usurpación “Interés nacional”. No importando si para la explotación desaparezca la superficie cultivable.
Esta injusta situación no ocurre, por ejemplo, en los EE.UU., en donde los dueños declarados de las tierras tienen derecho a las riquezas que se encuentran en el subsuelo. Si un agricultor norteamericano descubre riquezas petroleras o mineras en el subsuelo de su “farm”, tiene derecho a esa riqueza y puede explotarla u obtener un beneficio sobre ella. Esta es una muestra de que vivimos en una democracia colonial que se inclina ante la voracidad de las transnacionales mineras bajo el amparo de la Ley de Inversión Privada.
La lucha cajamarquina debe proseguir hasta conseguir lo que toda la humanidad consciente y razonable reclama: Que se declare inviable el proyecto Conga y que Yanacocha se retire definitivamente del territorio cajamarquino. El pueblo ha dicho su  verdad y los dirigentes son los llamados a hacer respetar esta voluntad.
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¡FUERA YANACOCHA DE CELENDIN! ¡CONGA NO VA, Y NO VA!

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