viernes, 13 de septiembre de 2013

ALERTA: Odebrecht, "maquilladores" y cuento del concurso

La diatriba que sigue fue publicada en la página Facebook de RadioDJ el pasado 10 de septiembre. Luego han venido otros ineptos ataques y calumnias de una denominada agrupación Shil-Shil, por lo que abajo respondemos.

[Concurso Literario]: Julio Garrido Malaver.
El colmo de la mediocridad, colectivos que se dicen defensores de Celendín, pero que hace tiempo viven amalgamados en el exilio de su indiferencia para con el pueblo, pretenden criticar hasta al propio Garrido,en su afán de destruir cualquier intento por construir (movidos por mera envidia), diciendo que no fue un cuentista y casi descalificando el prolijo nivel de su narrativa. Aquí les queremos contestar, si no hacen, no estorben. Por la memoria de Julio Garrido, dejen de postergar a los chicos que quieren, desean, y actúan movidos por su ejemplo, no por el de una minúscula asociación de jurásicos auto exiliados que solo conocen al pueblo mágico por comentarios del facebook.
Hagan, no digan. Hortelanos. — con Leo Silva y 7 personas más.


AVENTUREROS AMALGAMADOS
POR LA MINERA Y POR ODEBRECHT

Una sordida campañita dizque "cultural", urdida por capataces del Proyecto Chadín II y por remanentes en Celendín del Apra corrupta y vendepatria que representa Alan García, nos obliga a los varios colectivos que desde hace años luchamos por la resurrección de la cultura celendina, por la preservación de las características urbanas de nuestra ciudad y por la defensa del medio ambiente de nuestra provincia, a salirles al frente para desemascararlos, para denunciarlos y para mostrar su ralea moral e intelectual.
Hace años, uno de nuestros blogs, Celendín Pueblo Mágico, rendía homenaje al poeta Julio Garrido Malaver diciendo que era "uno de los más talentosos y prolíficos escritores celendinos", así como un "poeta por excelencia". La larga página que le dedicamos (ver aquí) es la más clara prueba de nuestra admiración y respeto por uno de los grandes escritores que ha dado nuestra tierra. Ahora resulta que "movidos por mera envidia" estaríamos diciendo que Julio Garrido Malaver "no fue un cuentista y casi descalificando el prolijo nivel de su narrativa". ¿Quién afirma esta tamaña estupidez? Pues un par de jovencitos y un zamarro que han decidido lanzarse como aventureros en el mundo de la cultura sólo porque les han hecho sonar la bolsa de los 30 denarios con que los traidores venden su conciencia y se pasan al bando del mejor postor.
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El río Marañón, el mundo de retos que inspiró a los escritores celendinos Alfonso Pélaez Bazán y Julio Garrido Malaver, y la "Serpiente de oro" del narrador liberteño Ciro Alegría, quien renació en Celendín.
Nos tratan de "mediocres", "envidiosos" y "jurásicos", e intentan explotar el hecho que muchos de nosotros no vivimos en Celendín. ¿En razón de qué...? ¿Qué les duele? ¿Qué los hace agitarse y lanzarse tan imprudentemente a morder la mano que antes buscaban estrechar porque les convenía? Pues, es muy simple. Les mueve eso mismo que enloqueció a Judas: el dinero. Alguien les convenció de que había que organizar un concurso de cuentos para jóvenes en Celendín y como había dinero de por medio, para la promoción y publicidad del asunto, pues se lanzaron de cabeza a la piscina. ¿Quién es ese alguien?  Pues alguien actuando por cuenta del Proyecto Chadin II (de la empresa brasileña Odebrecht, la misma que en pago por sus excelentes servicios le regaló el Cristo de lo Robado a Alan García). Y ¿qué tienen que ver estos empresarios con la cultura de Celendín? Pues lo mismo que Minas Conga tiene que ver con las corridas de toros, cuando regalaba una mala vaquilla para la feria taurina, o simplemente cuando regalaba gorritos, pelotas y camisetas. El interés de unos y otros no es la cultura ni las corridas, sino engañar y adormecer al pueblo celendino.
El sospechoso concurso de cuentos para jóvenes fue bautizado oportunistamente Julio Garrido Malaver y uno de los promotores consultó a la gente de Celendín Pueblo Mágico si podía usar el nombre de esta asociación como respaldo para propagandizar el concurso. La respuesta que recibió fue clara y neta. Celendín Pueblo Mágico, que en principio apoya toda iniciativa de desarrollo cultural, de ningún modo se iba a prestar a respaldar una iniciativa que buscaba embaucar a los jóvenes y al pueblo con el cuento de respaldar la literatura, cuando lo único que la empresa brasileña quiere es adormecer a la opinión pública para poder imponerse.
Esta negativa y nuestra posterior alerta a los posibles concursantes tentados por el premio de Odebrecht ha motivado la respuesta panfletaria, babosa y "feisbukera" (perdone el lector el barbarismo) de los organizadores del concurso de marras, quienes, fieles a su estilo, deslizan la falsedad de que nosotros descalificamos al poeta Julio Garrido Malaver como cuentista, cuando lo único que hemos dicho al respecto es lo que sabe cualquier persona interesada en la literatura peruana, que Garrido Malaver es más conocido por su excelsa lírica que por su narrativa.
Es verdad que muchos no vivimos físicamente en Celendín, por circunstancias de la vida y como miles y miles de celendinos, pero eso no significa que nos hayamos despojado de nuestra nacionalidad esencial, de sentir y pensar como celendinos, y menos del derecho que tenemos los que de veras amamos a nuestro pueblo, que es preocuparnos por su futuro, rescatar su historia y su cultura, defender su naturaleza y sus recursos. Es cierto, nuestra historia y nuestra cultura últimamente están venidas a menos, deformadas por la intrusión de las transnacionales sedientas de oro y de energía que, con sus gruesos fajos de dólares, saben despertar las ansias y ambiciones de los aventureros y pusilánimes, que se prestan a prostutuir su conciencia y a intentar maquillar la imagen de esas empresas.
A los jóvenes que se hacen preguntas frente a la convocatoria sólo podemos decirles dos cosas. La primera es que tengan fe en su creatividad y en sí mismos, y luego que desconfíen de quienes quieren comprarles el alma para convertirlos en cómplices de crímenes contra nuestro pueblo y nuestra patria. Somos respetuosos de las decisiones que tome cada uno con respecto a su conciencia y su futuro, todos tenemos derecho a mejorar en la vida, pero todos tenemos tambien una escala de valores que respetar. Una cosa es avanzar limpia y honestamente en la existencia y otra pasando por encima de los demás y sin oir el grito angustiado de nuestros hermanos que todo lo van a perder mientras nosotros nos vendemos. En esto radica la diferencia entre los que reclamamos por nuestro pueblo y llevamos grabado a Celendín en el corazón y los aventureros que hoy nos insultan, quienes, por supuesto, en el futuro, no tendrán ninguna otra respuesta de nosotros, salvo el desprecio.
Ya hemos advertido en otras oportunidades sobre los peligros que entraña para nuestra provincia y su futuro la presencia de las transnacionales extractoras de mineral que usan métodos proscritos en el mundo civilizado, así como los graves riesgos que representa el alterar el curso del río Marañón para la gente que vive en sus riberas desde hace generaciones y que ahora están a punto de perderlo todo por la acción conjunta de empresas que coinciden y se complementan en una meta siniestra: la destrucción de Celendín en nombre del progreso, de inversiones fanstamas y de los reales mendrugos que aprovechar los gonfaloneros y cipayos que limpian y maquillan el camino por el que avanzan estos nuevos conquistadores que sólo nos traen muerte y destrucción.

Lima, 13 de septiembre de 2013.

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