martes, 28 de agosto de 2012

OPINIÓN: ¿La minería es fuente de desarrollo en el Perú?

Juana Chávez Florindez es una docente natural de la vecina provincia de Bolívar, que conoce de cerca la zona por haber laborado como maestra en el caserío de Llaguán, perteneciente al distrito de Huasmín, uno de los más afectados por la posibilidad siniestra de una explotación de Minas Conga por parte de Newmont y sus cómplices de Buenaventura. Así como en esta oportunidad publicamos sus reflexiones acerca del problema, publicaremos las de otros colaboradores, en cualquier sentido, porque entendemos que las opiniones deben exponerse para que de ellas nazca la luz. Única condición: una correcta redacción (CPM).

Por Juana N. Chávez Florindez
Docente
Ha llegado el momento de reflexionar y actuar sobre lo que está pasando en nuestro país.Todos los que nos identificamos y queremos a nuestra patria, este lindo Perú, nos indignamos con la avidez desaforada de los extranjeros, y peor es nuestra indignación cuando se trata de compatriotas que buscan sólo aprovecharse de las riquezas que posee.
Hablar de minería es hablar y oler a contaminación de nuestros suelos, agua y aire. ¿Acaso no hemos aprendido la lección desde hace más de 4 siglos? Algunos por ignorancia o conveniencia dicen que la minería trae desarrollo, es mentira señores; trae “desarrollo” a aquellos que lo llevan a sus países y a los que venden nuestros suelos.

Dantesco testimonio de la minería responsable que practican Newmont Minning y sus cómplices de Buenaventura.

Minería formal e informal, las dos traen atraso y contaminación irreversible. ¿Acaso en la historia auténtica del Perú hay algún episodio que afirme que nuestros antepasados fueron mineros?, no señores; nuestro Perú fue netamente agricultor. Lo dijo Mariátegui en “Los siete ensayos de la interpretación de la Realidad Peruana”, Jorge Basadre en su obra “Historia de la República del Perú”. Y en un tiempo, la agricultura que practicaron estaba más adelantada que la de Europa.
Es falso cuando dicen que el Perú sin minería se cae. Hace cuatro siglos se viene abriendo nuestros suelos para extraer minerales, ¿acaso por ello hemos avanzado en algo? Por el contrario, se ha retrocedido en todos los aspectos. Se sacrificó a grandes sectores de la población, tenemos ahora una agricultura incipiente y un sinnúmero de deficiencias y para colmo, en educación y cultura estamos en el último lugar.
Si la minería fuera una buena alternativa veríamos que el desarrollo llega a las mesas de todos los peruanos. Pero no es así. Las migajas y limosnas que dan las mineras se van a las arcas hambrientas del Estado. Allí se aprovechan unos cuantos avivatos y aventureros que llegan al gobierno pensando más en sus bolsillos que en la patria.
En Cajamarca a pesar de tener una minería “formal” hace 18 años en nada se ha avanzado; al contrario, se ha retrocedido como el cangrejo. Si antes este departamento se ubicaba en cuarto lugar en desnutrición, ahora se ubica en el segundo lugar ¿Dónde está el desarrollo? No existe. Así de simple. Razón tienen los pueblos de Cajamarca de decir No a Conga.
El Perú es un país rico en recursos como fauna, flora, minerales, agua, monumentos históricos, culturales, etc. Todo ello no lo sabemos aprovechar por no tener la tecnología que nos permita dar valor agregado a nuestros recursos. El sabio Antonio Raimondi, ante la inmensidad de recursos naturales que encontró, atinó en una frase certera y contundente: “El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro”.
Otra razón fundamental por la que nos oponemos a esta actividad es la contaminación del agua, líquido indispensable para la vida, sin ella todo es inútil. Agua y Oro no pueden convivir juntos. El agua es el principio y el fin de nuestras existencias y frente a ello estoy consciente y segura de que todos apostamos por el agua. ¿Agua y Oro? Debemos priorizar uno de ellos, no podemos escoger los dos; es tan igual a escoger entre Dios y el diablo, el mal o el bien, la verdad y la falsedad. Es el uno o es el otro, pero no los dos.
Nuestra posición frente a la minería no sólo es de oposición sino también de solución. Si apostamos por la educación, salud y agricultura, estaremos salvaguardando el desarrollo y el futuro de nuestra nación. Un pueblo culto jamás será engañado y sabrá administrar con sabiduría y coherencia los recursos que tiene. Si invertimos en salud tendremos ciudadanos sanos y dispuestos a trabajar con decisión, y si apostamos por la agricultura no tendremos un pueblo enclenque y muerto de hambre.
Peruanos y peruanas, es hora de alzar nuestra voz de protesta frente al despojo de nuestros recursos por parte de los foráneos, el Perú es nuestro, querámoslo y defendámoslo con nuestras fuerzas, nuestras ideas, pensamientos e incluso con nuestra propia vida.
* No a la minería, si a la vida.
* La patria no se vende, la patria se defiende.



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