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miércoles, 15 de abril de 2009

ESTAMPA: Inocencia

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
Era un día luminoso de abril cuando salí temprano del pueblo, rumbo a Molinopampa, a visitar al tío Aristóbulo Cachay, primo de mi padre. Hacía años que no lo veía y por la amabilidad con que siempre me trató le debía esta visita.
Era un hombre mayor, siempre con arado en mano, picaneando a la yunta para la siembra de papas o maíz. Su figura en el entorno era parte del paisaje. Nadie diría que lo parió una mujer, parecía haber brotado de la tierra misma, tenía ese matiz, y su rostro, curtido por los años, estaba cuarteado como los campos sedientos. Apegado a su suelo, sólo abandonó sus tierras los domingos en que iba a Celendín a la plaza. Mas allá no conocía nada.
El trabajo era su ocupación cotidiana, en pie al primer canto del gallo para empezar la faena, en la chacra y con el ganado. Gracias a su tesón pudo enviar a sus dos hijos a la secundaria en el pueblo y después a la facultad de San Fernando. Actualmente ambos son médicos en un hospital de Lima. En casa los educó a la antigua, de acuerdo a las viejas costumbres, inculcando el respeto a los demás.


Mediodía luminoso en Molinopampa.

Recordaba su casa solariega amplia y cómoda, la cocina humeante, el pesebre oliendo a vacas, el horno blanqueado por la ceniza de mil amasijos, el florido patio en donde picoteaban las coloradas, las cenizas y las flor de habas. Los pullos de las camas soleándose en cordeles y el dorado trigo pelado en mantas en los alares. El batán pegado a la cocina y los capulíes y eucaliptos dando sombra y aroma a la construcción.
Hacía poco que murió su esposa, compañera de la vida, dejándolo solo, pero no vencido. Allí le siguió dando a la vida, empeñado en el trabajo, hasta cuando alcance la trama, como solía decir.
Salió a mi encuentro alertado por los ladridos del perro, cuando vio que traspuse la tranca del camino. Su abrazo franco y enérgico era seña que seguía fuerte como un roble, sombrero en mano, me hizo pasar a la sala mientras ordenaba a Fortunato, el muchacho que lo ayudaba, que trajera una jarra de chicha para beber.
Indagamos mutuamente por la salud de los familiares y sorprendido por la presencia de un televisor en una mesita, pregunté
-¿Ahora tienes un televisor? ¡Qué bueno, tío! Estarás al tanto de las noticias y verás algunos programas de entretenimiento.
-Si pues, hijo, la última vez que vinieron tus primos me trajeron este aparato, dizque pa’ que me distraiga.
-¿Y cómo lo haces funcionar, si no hay electricidad?
-Tengo una batería de carro. Allí enchufo los cables y listo, hasta alcanza para un fluorescente.
-¿Y cuánto dura la batería?
-Una semana. Cuando se baja, lo mando al Fortunato al pueblo... En un burro la lleva al Coche Jave para que la cargue.
Encendió al aparato y apareció en pantalla el noticiero de un canal.
-Ahora estás al día con las noticias, tío.
-Sí, pues, aunque también con el radio estaba al tanto de todo.
-Claro, pero ahora tienes la ventaja de ver las imágenes.
En ese momento enfocaban a los bañistas veraneros en la playa.
-¿En verdad, se baña así esa gente, hijo, casi calatos?
-Claro, normal... Pero eso no es nada, tío, existen algunas playas exclusivas para nudistas.
-¿Nudistas? ¿cómo es eso?
-Donde la gente se baña y camina totalmente desnuda, sin que nadie se avergüence de nada.
-Ya pué..., estaremos viviendo tiempos apocalípticos, qué bárbaro. ¡Cuando se ha visto, ni escuchado, que la gente ande calata exhibiendo sus vergüenzas! ¡Ya estará cerca nuestro fin!
-Así es, ahora la gente si pudiera caminar calata por las calles lo haría. A propósito, tío, ¿alguna vez viste desnuda, siquiera a tu mujer?
Me miró muy ofendido y como si me propinara una bofetada de reconvención, me contestó:
-¡NUNCA!

viernes, 12 de diciembre de 2008

PINTURA: Elogio al artista

LA MAESTRÍA DE JORGE CHÁVEZ SILVA “CHARRO”
Por Jorge Horna
La más nítida visión que tengo del pintor Jorge Antonio Chávez Silva –aún no éramos amigos- es cuando participó, hace muchísimos años, en un concurso de dibujo y pintura al aire libre en la plaza de armas de Celendín.
Entonces él tendría 13 ó 14 años. En una límpida mañana, instaló una pequeña mesa, con prolijidad ritual colocó sus pinceles y acuarelas, y en un instante trasladó artísticamente a la cartulina el frontis completo de la municipalidad. Hasta ahora permanecen en mis retinas el amarillento pálido de la paredes, lo grisáceo y ocre óxido de las calaminas del techo y los trazos perfilados de las puertas, portones y balcones de aquel vetusto inmueble. Era una réplica abordada por el adolescente artista con una fina sensibilidad y talento.
Después, Jorge Antonio, más reconocido en Celendín y la diáspora como “Charro”, exhibió con soltura su gran oficio en las carátulas de la revista “Marañón” (1970), en cuyas páginas también están sus humorísticas caricaturas, siempre muy cuidadas.

"La puerta del Olvido"

En reciente conversación me contó que él caligrafiaba los carteles que avisaban la exhibición de películas en el cine “El Carmen” durante mucho tiempo, y que eran colocadas diariamente en las dos esquinas (de las casas comerciales de don Santiago Pereyra y de don César Chávez “Chocho”) de calle Dos de Mayo.
“Charro” es un artista plástico nato y autodidacta que llegó a este mundo para asumir una misión trascendente y su alma fue moldeada en el suelo que lo vio nacer, en una entrevista dijo: “Mis primeros dibujos los hice con carbón para plancha en las veredas de mi pueblo; mi padre era sastre y siempre había un carbón a la mano”.
La impronta del pintor Alfredo Rocha, a quien admira como artista y espíritu multifacético entregado a las causas justas del pueblo desde su legendaria publicación “Fuscan”, está presente en su labor pictórica. También abrazó los trayectos de los pintores indigenistas cajamarquinos José Sabogal y Mario Urteaga.
El magistral manejo del óleo fue su siguiente etapa, sus obras están desperdigadas en colecciones particulares, en hogares de Celendín, en el territorio patrio y en el extranjero. Sus óleos muestran a un cuajado pintor que con solvencia siempre recurre al paisaje de su lar de origen y a los personajes campesinos como motivo temático.
En Internet he tenido la satisfacción de ver un conjunto de 14 de sus interesantes y hermosos trabajos; cada cuadro tiene un título, y esas denominaciones van parejas con el intenso amor al terruño y con una postura poética: “La curva de la despedida” es un camino campestre en cuyo recoveco una casa, que es el referente de todo ser humano que llega o se aleja con sus pesares y dichas ante la contemplación de los árboles y arbustos. “La puerta del olvido” es un sugerente título que alude al frontis y a la puerta de ingreso al cementerio de la ciudad.

"La niña de los cuatro cocos"

La asunción como tema, como compromiso estético y social de la exposición de una colectividad está en el cuadro “La niña de los cuatro cocos”: precisamente una niña que cumpliendo obligaciones ajenas para ayudar al sostenimiento del hogar está vendiendo en una manta tendida en el suelo sus productos agrícolas, pero sin perder su natural inquietud lúdica, con una hilacha de lana juega a hacer figuras geométricas, ingenioso entretenimiento extinguido hoy. “Madre campesina”, “La vuelta a casa y la mujer a pie” son alegorías al cotidiano quehacer y refleja la idiosincrasia de los labriegos campesinos.

"Tres soles le doy, señora"

El óleo “Tres soles le doy, señora” plasma la tragedia ancestral de las mujeres pobres del pueblo que semana a semana ponen el alma y la vida para tejer sombreros, para que mercaderes inescrupulosos les mezquinen el precio que nunca compensa el esfuerzo. Escena de color y denuncia ratificada por la palabra del pintor: “Celendín es para mí una herida abierta en la que el tiempo hurga en vez de cerrar. Es una nostalgia que aumenta con los días. Celendín tiene una sutil riqueza pictórica como que cada retazo de su comarca es un óleo y su gente noble y trabajadora siempre fueron motivo de un hondo sentimiento en el desarrollo de mi trabajo artístico, Puedo decir que crecí desde el color.”
He sido honrado y privilegiado por este extraordinario Maestro de la Pintura, quien con generosidad fraterna y amical permitió que en la carátula del poemario “Árbol de atisbos” que acabo de publicar, esté impreso su impactante óleo que proclama al mundo la belleza natural de la mujer campesina de Celendín.
Mi gratitud, Jorge Antonio, por tanto espíritu dador.
Callao, 10 de diciembre de 2008

jueves, 8 de mayo de 2008

OPINION: ¿O es la plata malhabida...?

¿ES SÓLO IGNORANCIA LA DESTRUCCIÓN DE CELENDÍN?
Por Crispín Piritaño
Celendín
Nuestra preocupación por la compulsiva destrucción final de Celendín al parecer está motivando la justa e indignada reacción de todos los verdaderos celendinos que amamos a nuestra tierra. Y no podía ser de otra manera. Debe, tiene que haber una reacción vigorosa y decidida frente a los enormes despropósitos perpetrados por el inepto alcalde Juan Tello y su no menos inepto concejal, el “ingeniero” Napoleón Jáuregui Barboza.
Este último personaje, nos acabamos de enterar, sería padre y padrino a la vez, puesto que "firmaría" como "funcionario" de la municipalidad las licencias para proyectos de construcción cuyos planos, según se dice en la plaza pública, él mismo preprara y se hace pagar.
Sí, amigo lector ha leído bien: el señor concejal haría los proyectos, se los haría pagar y luego los firmaría como "concejal"... ¿Qué es esto? ¡Aquí hay delito...! En efecto, de ser cierto esto, esta figura se llama prevaricación y, lo de Tello, complicidad, si no es algo peor. En ambos casos, por esto, en otros sitios, se va a la cárcel. No sabemos, nos preguntamos extrañados si Jáuregui realmente será ingeniero, porque su miopía futurista es evidente, pero en todo caso es un buen candidato para ir ante los tribunales. Y con él deberán ir todos sus cómplices. Celendín ha dicho basta y ha comenzado a ponerse de pie.
Todas las fuerzas que tienen que ver con la defensa del pueblo tenemos que aunarnos en el empeño, dejar de lado rencillas e intereses subalternos y asumir la empresa de defender nuestra ciudad como un deber sagrado, como una muestra a amor a lo nuestro y de fe en el destino de Celendín como ciudad conservada por sus hijos, como futuro destino turístico.
¿En dónde quedó la huella dejada por nuestros mayores? Ellos nos legaron un pueblo de proyecciones futuristas, perfectamente engarzado en el bello paisaje que le rodea, con calles anchas como si preveyeran el paso de los vehículos en el futuro, tan bien trazadas que en ellas jamás tropieza una línea recta. Y las casas que hicieron, a la española, fueron una perfecta respuesta a las exigencias del clima, lluvioso, frío y seco en diferentes estaciones del año.
Nuestra ciudad, pensada para la tranquilidad, para el equilibrio emocional, para el estudio y para el progreso agrícola y ganadero de su gente, lamentablemente ahora está siendo destruida por los nuevos celendinos, por personajes emergentes, de oscura fortuna, que jamás se enteraron de la historia de nuestro pueblo, incapaces de valorar el legado histórico de nuestros ancestros y que empezó con el obispo Martínez de Compagnon.
Pero, ¿qué hay realmente detrás de esta irresponsable destrucción del patrimonio celendino? Vamos a examinar los dos ángulos evidentes de esta barbarie: la ignorancia y la corrupción:
Como dicen los rumores y es fácil de comprobar, nuestra ciudad al parecer se ha convertido en el paraíso de presuntos narcotraficantes que estarían escondiendo sus turbios negocios bajo la fachada de comerciantes prósperos. No en vano la voz pública ha bautizado a la antigua calle el Comercio como “Nuevo Uchiza”. Cuando el río suena, piedras arrastra...
Estos nuevos celendinos de dudosa prosperidad creen muy equivocadamente que al adquirir una propiedad tienen derecho de hacer lo que les venga en gana y se han dado a la triste tarea de destruir la historia y tradición de un pueblo único en el norte, para transformarlo en un caserío sin personalidad, como sucede en los pueblos jóvenes de la costa, que crecen al desgaire y sin orden.
En Celendín, hoy, se está construyendo "en duro", como si el adobe no lo fuera, con azoteas, como si en la zona no lloviera, con voladizos y otras huachaferías de material noble como la tristemente célebre "portaviandas" de la cuarta cuadra de la calle Bolognesi (parte de la antigua casona que fue la Caja de Depósitos y Consignaciones). Los nuevos propietarios, quienes "diseñan" sus proyectos y, sobre todo, las autoridades que se hacen los de la vista gorda, son criminales y están convirtiendo a nuestra bella ciudad en una aldea cualquiera. Hoy su bárbaro instinto destructor ha alcanzado a las tradicionales casas de dos patriarcas, don Porfirio Díaz Carranza y don Santiago Pereyra.

Las casas de los Castrejón en el hueco de la ignominia
Esto en cuanto a ignorancia y a dineros malhabidos. Lo otro es la corrupción, apoyada en la ambición. Es la extraña actitud pasiva de los últimos burgomaestres como el alcalde Tello y del regidor Jáuregui, los actuales artífices de la destrucción. Nos preguntamos, ¿qué pasa? ¿Les estarán fracturando la mano, los narcos…? ¿O tendrán aspiraciones de atornillarse en el cargo vía reelección? Sobre estos misterios ahora es necesario que se haga la luz.
Al alcalde Tello y a sus concejales CPM les reclamó resposabilidad y honestidad cuando asumieron y han demostrado ser increiblemente, sospechosamente, irresponsables. Ahora nos tendrán, a CPM y a su equipo, como implacables críticos. Hablemos con claridad, como en el caso de Tello y Jaúregui, la corrupción y la ambición vienen destrozando a Celendín desde antes. Si no recordemos los inexplicables signos exteriores de riqueza que exhibían y exhiben los últimos ex alcaldes que pasaron por el sillón municipal, elegidos por un pueblo iluso que los creyó competentes y honrados (a propósito de esto, por ejemplo, ¿cumplió su promesa el Sr. Tello de coger un pico y destruir la piscina que abusivamente construyó el regidor Solano, apropiándose de una calle del sector El Porvenir...?).
Encima quieren durar en el puesto y andan a la caza de votos como diablo por alma. Esta es otra de los rasgos que caracterizan a estos personajillos. Por el voto ofrecido permiten que los malos ciudadanos hagan su regalada gana donde les da la gana, como sucede con la licencia que al parecer tienen los Castrejón para seguir destruyendo la colina de San Isidro, para hacer sus casas en el hueco de la ignominia. Claro, sus votos van al caudal de votos...
Estamos seguros de que los buenos alcaldes que sirvieron gratuitamente por honor a su pueblo como don Eleuterio Ache Merino, don Santiago Ache Rabanal, recientemente repatriado a Celendín, su hijo Aureliano Rabanal Pereyra, don César Pereyra Chávez, don Porfirio Díaz y muchos que escapan a la memoria, se removerán en sus tumbas de indignación al ver que malos celendinos destruyen el patrimonio por el que tanto trabajaron.
CPM, tribuna de los intereses celendinos, emplaza a las organizaciones civiles de la provincia, a los asociaciones de celendinos residentes en otras ciudades del país y el extranjero, a los sindicatos de trabajadores -y en particular al de los maestros, que normalmente deben enseñar civismo y honestidad en la vida-, así como a las promociones de ex estudiantes de los planteles celendinos, a lanzar las acciones del caso para frenar la barbarie.
Los celendinos bien nacidos no podemos permitir tanta iniquidad. Hagamos nuestro el lema “ASÍ COMO LO DESTRUYERON QUE LO VUELVAN A CONSTRUIR”, detengamos la destrucción, exijamos que se restauren bajo el mismo modelo antiguo las fachadas de las casonas antiguas. Por dentro no nos interesa si los nuevos dueños quieren vivir huachafamente, o como les dé la gana, pero que los ignorantes y los corruptos no sigan atentando contra la belleza, contra el urbanismo de Celendín, que es de todos.

¡ALTO A LA DESTRUCCION DEL PATRIMONIO CELENDINO!
¡REVOCATORIA DEL ALCALDE Y SU REGIDORES POR INCAPACES Y CORRUPTOS!

sábado, 29 de diciembre de 2007

PAISAJES: Poética Iglesia Matriz de Celendín

Por Jorge A. Chávez Silva “Charro”

Es un domingo cualquiera del verano de 1959 y la vista nos ofrece al Celendín original, con el cuadrilátero de la plaza empedrado, las veredas de los jardines pavimentados y en el centro la pila original que data de 1940. A veces, sumido en la nostalgia me pregunto ¿Qué se hicieron las piedras labradas que enmarcaban los jardines de la fuente?

(Foto cortesía del Sr. Javier Chávez Silva)

Los campesinos, como siempre, vinieron a mercar en la plaza de la municipalidad y se les observa caminando en las veredas, dos mujeres se protegen bajo la sombra de un arbolito, sentadas en el suelo a la campesina, otro grupo de tres conversan en una banca, con el manojo de paja que empezarán a tejer esa misma noche. Cuando regresen a sus hogares, buscarán de inmediato a la más experta del caserío para que les haga el comienzo y pasarán toda la semana inclinada sen las limas del sombrero. Sus ilusiiones, como las de ese domingo, se toparán contra la voracidad del negociante y regresarán tristes como siempre al lejano hogar.

El pino, quizás centenario, es apenas un árbol mediano y la Iglesia es la antigua de adobe que erigieran nuestros antepasados, con sus espadañas entejadas como campanarios y una efigie de la Virgen del Carmen tras la reja en forma de rodela que lucía en el centro. La casa característica de junto al templo está empezando a oxidar sus calaminas, quizás para imitar el color de los tejados adyacentes.

Varios curiosos observan con atención el cartel del Cine del Carmen, colgado en la esquina de don Santiago Pereyra y hurgan en sus bolsillos a ver si les alcanza para la entrada de matinée. Los campesinos domingueros conversarán toda la semana de la película que vieron en esa sala oscura que trasminaba a petróleo.

Debe ser la una de la tarde, a juzgar por la sombra que proyectan los transeúntes, y el sol arranca destellos de color en las flores de los jardines, mientras tres camiones (en esa época había pocos automóviles) estacionados en la plaza esperan su carga para partir el lunes y las maestras del jardín les dirán a los niños a la salida:

-Hoy es lunes, tengan cuidado con los camiones cuando crucen la calle.

Eran los tiempos en que sólo había luz eléctrica entre las 6 de la tarde hasta las 11 de la noche y allí están los pocos postes de alumbrado que sumían en penumbra al ámbito de la plaza y la hacían propicia para los juegos de los muchachos de entonces. Era el Celendín de nuestra añoranza, antes que vinieran manos ígnaras, que no tuvieron en cuenta la historia, y empezaron a deformar y mutilar al pueblo.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

ARQUITECTURA Y PAISAJE: La Concertina

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
Esta hermosa casa, diferente de todas las de la población en cuanto a concepción arquitectónica, perteneció a don Santiago Pereyra, y actualmente, creo, a sus descendientes. Su forma hexagonal difiere del resto de expresiones de la arquitectura celendina que usualmente tiene zaguanes, patios, habitaciones en torno a estos, cocina y comedor interiores y, eventualmente el tradicional corral para la crianza de diversos animales.

El Dr. Ignacio De La Riva y Dr. Homero Horna Gil en la Felicicana (Foto cortesía de Magda Aliaga Bardales)

La casa fue diseñada como refugio campestre, un lugar para el descanso y la meditación, lejos de lo que podría significar el ruido de la incipiente población. En esos años en que la ciudad aún no había transpuesto el área que originalmente trazaron los fundadores, estaba enclavada en un idílico paisaje y se convirtió en parte del conjunto de La Feliciana y sus tradiciones ganaderas y taurinas. La construcción y el bosquecillo cercano enmarcaron las tardes taurinas de más recuerdo en nuestra tradición, aquellas en que la plaza estaba intacta y todavía no ejercía el funesto alcalde que la mutiló para que se construyera el local de la dotación policial y los problemas que se generaron a raíz de esto.
Su originalidad reside en el plano hexagonal, el hermoso y largo balcón circundante con escalera de acceso al costado y la profusión de rosales y enredaderas que originalmente engalanaron su entorno. Hasta había una lagunita en sus inmediaciones a la que la creencia popular atribuía propiedades mágicas de fertilidad para el ganado. Por eso los ganaderos que mercaban en la plaza de ganado llevaban a los animales en celo para que procrearan en sus inmediaciones para obtener mejores productos.Paseo a La Concertina el día de la fundación del Colegio "Celendín" (Foto Magda Aliaga Bardales)

El zumbón pueblo shilico la bautizó como “La Concertina” por su semejanza con ese instrumento musical, familia de los acordeones, de uso popular en la época para acompañar valses criollos y aires arrabaleros llegados del Río de La Plata, muy de moda por entonces.
En las décadas de los treinta y cuarenta vivió su apogeo, convirtiéndose en el lugar obligado de cuanta reunión hubiera. Lo prueban numerosas fotografías de celendinos que gozaron gratos momentos, amparados por el celaje azul y el alcanfor de los bosques circundantes y perpetuaron ese acontecer en magníficas fotografías, algunas de las cuales publicamos en CPM.
En el inicio de su decadencia se tejieron historias siniestras en torno a ella y la casa fue gradualmente abandonada hasta devenir en el estado deplorable en que actualmente navega. Parece un barco escorando, cercano al naufragio, sin la arboladura de sus balaustres, ni el velamen de sus rosales. Hasta se ha trazado una calle en las cercanías con el nombre del ex alcalde Adolfo Aliaga Apaéstegui ¿Hasta allí llega la inmodestia?
Cuando la casa finalmente se hunda se habrá perdido para siempre la imagen del tradicional barrio de la Feliciana, con su tradición taurina, sus chinganas humeantes, sus ricos tamales lengua de gato y sus cecinas colgando al sol.
Es hora que la casa de la cultura y el municipio tomen cartas en el asunto. No podemos permitir que se siga deteriorando el perfil arquitectónico de nuestra ciudad. Es necesario recuperar este monumento. Que no corra la funesta suerte del Colegio “Javier Prado” y del 82. Debemos salvar a “La Concertina” para que siga el carnaval.

miércoles, 24 de octubre de 2007

DOCUMENTO: Huauco, 28 de julio de 1935

Hay fotografías que -al margen de las intenciones del autor- son un documento vivo más que evocador, pues reflejan plenamente la intensidad del momento y dan una idea cabal del contexto histórico y social del escenario. La siguiente fotografía, una más tomada del álbum de la Sra. Magda Aliaga Bardales -parte del cual ya estamos exhibiendo, en una galería que lleva el nombre de esta generosa dama, en CELENDIN VIEJO de CPM-, tiene los ingredientes necesarios para ser considerada como un verdadero documento de época. La vista corresponde a una ceremonia por el 28 de Julio y fue tomada en 1935, en la plaza del Huauco, hoy Sucre.

Ceremonia de 28 de Julio en el Huauco, 1935 (Foto cortesía de Magda Aliaga B.)

Si Ud., amable lector, es meticuloso, podrá observar las siguientes curiosidades que mueven a reflexión:

1.- La antigüedad del pueblo, patente en las esquinas izquierda y derecha de la iglesia cuyo deterioro dice claramente que por lo menos esas casas son las más antiguas.
2.-Los integrantes de los batallones de escolares que forman en la plaza llevan sombreros y muchos, alforjas y poncho terciados a la espalda, ¿señal acaso que son de lejos?
3.-El grupo de la extrema izquierda posa al desgaire, en actitud cómoda. Los niños usan gorras y no sombreros como los demás. Los mayores que los acompañan visten con elegancia. La actitud del grupo en general, no está acorde con la solemnidad del momento. ¿Tendrían algún privilegio?
4.-A pocos pasos a la izquierda de ellos, un grupo de personas rodea a un personaje que usa pantalones de montar, borceguíes, saco, chaleco y porta un foete en la mano derecha… ¿Algún gamonal de la comarca?
5.-La exigua banda de guerra compuesta de parches que posa con el perro.
6.-La escolta que porta el estandarte nacional.
7.-El extraño personaje de la derecha, con sombrero ¿Se trata de un niño o un anciano que se apoya en un bastón?
8.-En el extremo izquierdo de la foto, el grupo familiar que observa la ceremonia en la esquina de la única casa que permanece igual en el pueblo.
9.-Las campesinas de la esquina contigua que continúan hilando en su rueca mientras suceden los acontecimientos.
10.-A la derecha de la portada con arco del convento cuatro personajes, al parecer guardaespaldas, flanquean a un personaje elegante de traje claro.
11.-En el atrio de la iglesia un joven iconoclasta levanta el brazo llamando la atención del fotógrafo, mientras pisa un balón de fútbol con la pierna izquierda.
12.-Un poco más abajo, una fila de público espectador, sentados en el pretil del único desnivel de la plaza con atuendos populares: poncho, llanques, sombrero, algunos chacchando coca y sacando cal de los caleros.
13.-El pórtico de la iglesia, único vestigio conservado hasta hoy, lo mismo que las campanas que son las mismas y los contrafuertes laterales de la fábrica, hoy desaparecidos.

No nos cabe duda que el fotógrafo acertó tomando esta hermosa vista, que ha quedado para la posteridad, desde uno de los balcones de la Municipalidad del Huauco.
En contraposición con el momento actual, en que Sucre luce como un desierto encementado de casas sin gente, la plaza ese día estaba pletórica de gente. Nos preguntamos asombrados: ¿Tanta era la población escolar en esa época? ¿Acaso fue una ceremonia especial a la que asistían delegaciones invitadas de los alrededores?
Indudablemente que estas dudas tornan mucho más interesante la fotografía y más romántica la escena. (Pulse en la foto para ampliar)


martes, 23 de octubre de 2007

PAISAJES: La catarata Langascocha

En el trayecto de la carretera Celendín - Huacapampa, a la altura del caserío El Tingo y luego de una breve caminata entre espléndidos campos de maíz y ganado, nos encontramos de pronto con este paradisiaco lugar: La catarata de Langascocha.
Es una de las caídas del río Tingo. En la poza que forma su caída se puede dar un refrescante baño, el agua es transparente y fría, hacer un poco de ejercicio practicando la natación, si se es audaz se puede lanzar un clavado desde su cima. Un lugar ideal para un inolvidable día de campo si se lleva sus vituallas y al término recoge los desperdicios para no contaminar el lugar. Incluso se puede hacer camping si se dispone de tiempo.
Antaño hubo algunos molinos en la zona, movidos por la fuerza de este pequeño torrente. Hace años que no funcionan pero los alcaldes de Huacapampa y Sucre tienen el proyecto de revitalizarlos como atracción turística.
Soplan vientos ecológicos en la zona y ello puede representar muchos puestos de trabajo y oportunidadeds para los habitantes de la zona que pueden vender sus productos a los visitantes. Ojalá que estos proyectos se cristalicen y la zona pueda integrarse al potencial turístico de la provincia.
Ya lo sabe, Tome un taxi o una combi de Celendín y en pocos minutos estará gozando de este lindo lugar en salud. ¡Buen provecho!

sábado, 20 de octubre de 2007

PERSONAJES: "Flor del Edén" 2007

El amigo José Luis Aliaga Pereyra, director del bimensuario "Fuscán" (http://fuscan.blogspot.com) nos ha enviado en calidad de primicia la fotografía de esta hermosa muchachita celendina, ganadora del Concurso de Belleza "Flor del Edén" 2007, auspiciado por la Municipalidad Provincial de Celendín a través del Programa Vaso de Leche.
Esta bella princesa que, candorosa, luce el traje típico -ganchos de pelo incluídos- de nuestras campesinas, es una prueba palmaria de que la belleza celendina, tan pregonada por artistas y poetas, persiste a través de las generaciones para orgullo nuestro. Ella procede del distrito de Sorochuco, pueblo que siempre se caracterizó por tener mujeres bellas y otros productos de primerísima calidad.
El encargo de nuestro amigo, y por el cual ha perdido el sueño, es la identidad de esta auténtica y merecida "Flor del Edén"...¿Alguno de nuestros lectores puede devolverle la tranquilidad al Sr. Aliaga diciéndonos el nombre y lugar de residencia de esta guapa sorochuquina? (Para ampliar haga clic sobre la foto)

miércoles, 22 de agosto de 2007

LA FERIA TAURINA 2007: Balance provisorio.

Por Jorge A. Chávez Silva “El Charro”



Sin pena ni gloria transcurrió la Feria Taurina de la Virgen del Carmen 2007 en la plaza La Feliciana de Celendín. Si hemos de hacer un balance a vuelo de pájaro podríamos darle el veredicto de Regular. Vamos a analizar por partes, como es nuestra costumbre, las diferentes aristas que tuvo la fiesta.
Empezaremos por el ingrediente principal de la corrida: los TOROS, que respondieron a los antecedentes de su ganadería de procedencia. Regulares y bien presentados los de San Simón y de San Pedro, aunque bajos de peso. Pésimos, con peligrosos resabios y con evidente falta de casta los de Punta Hermosa, corroborando las presunciones de nuestro entendido colaborador Walter Chávez Tejada. Lo insólito del caso es que el único toro indultado de la feria procediera de esa ganadería.
Un asunto que debe movernos a reflexión es el referente a los toreros que asistieron a la feria. Realmente no entendemos la actitud de los toreros. Sabemos que la fiesta brava tiene un sin fin de detractores, desde los ecologistas que no dudan en arrojar la cáscara de plátano en una plaza pública hasta los defensores de los animales, que suelen ser los más crueles con sus semejantes.
Lo que no sabíamos era que entre los enemigos estaban los diestros. En el Perú se han constituido en seudo empresas y van junto con los saltimbanquis y suerteros de feria en feria sorprendiendo a las incautas comisiones taurinas, solicitando adelantos y ofreciendo desde ganado hasta banderilleros y al final no cumplen o, en el mejor de los casos, nos dan gato por liebre. ¿No se darán cuenta que están matando a la gallina de los huevos de oro? La “empresa” montada por el “Diablo” Montenegro, un banderillero jubilado de ínfima categoría, es la más delincuencial. En complicidad con su socio Castro de Cajamarca habría estafado a los encargados de la Comisión por un monto que los escarbadores de las noticias basura andan dimensionando.
David Gil, el matador en quien teníamos confianza por sus antecedentes, llegó en mal estado a la corrida y nos brindó una las peores actuaciones que le viéramos en los ruedos. El “Maravilla” estuvo en lo suyo, con alardes de condición física, y los demás toreros de a pie, cumplieron. Lo que no entendemos es la presencia del “Tata” Arrieta en el coso. Ya no es ni siquiera una figura decorativa, lo mismo la de su hijo El Santi, que persiste en sus pérfidas maniobras de echarse sobre el toro para hundirle más el estoque y solicitando con gestos destemplados orejas para los matadores ¿Dónde estamos?
El más rescatable fue Ángel Ruiz en el rejoneo. Nos ofreció performances nunca vistas en La Feliciana. Deleitó al público, sobre todo al femenino, en el manejo de sus caballos, uno de ellos, un zaino lustroso, que demostró estar perfectamente adiestrado para estos lances y mostró ciertas galas de cortesía que encandilaron al público.
Con respecto a la plaza de toros no nos cansaremos de repetir que, CELENDIN NECESITA UNA VERDADERA PLAZA DE TOROS, acorde con su tradición taurina, el ruedo de palos, incómodo, anacrónico y peligroso, no debe continuar. Este año se tornó definitivamente siniestra tras la caída de uno de los palcos sufrida por la esposa de nuestro amigo Jorge Aliaga Ortiz, que la dejó en peligroso trance de sufrir fracturas mayores. ¿Será necesario que alguien se inmole para que nuestras autoridades tomen cartas en el asunto? Las posturas populacheras encaminadas a conseguir clientelaje político entre los “pobres que quieren ver la corrida gratis” deben desterrarse. Nunca seremos un destino turístico si persistimos en estas prácticas.
Dentro de los malo que resulta la plaza de palos debemos destacar que esta vez sí hubo limpieza: el ruedo estuvo bien presentado todas las tardes: regado, apisonado y bien trazado. La bárbara costumbre de tirar desperdicios al ruedo y su consiguiente acumulación tarde tras tarde se vio paliada por la acción de una cuadrilla de muchachitos que limpiaban la arena entre toros de manera eficaz, tanto que en parte frenó el impulso de la gente de tirar basura al redondel.
El público estuvo más educado que de costumbre, ya no arrojaron muchos proyectiles al pìcador, ni a las bellas muchachas portadoras del cartel que eran realmente un regalo para los ojos masculinos.
Uno de los mayores desaciertos de la comisión fue el nombramiento del Juez de Plaza. No atinó una. Totalmente errado en sus decisiones, propició un gran escándalo al indultar a un toro, a todas luces manso y falto de casta, que de ninguna manera puede servir como semental de una ganadería que pretenda llegar a más. No lo afirmamos, pero, al parecer, se dejó influenciar por el ganadero, inexplicablemente sentado a la diestra de dios padre. Otro error mayúsculo fue permitir la lidia del último toro de la feria, un becerro que debió regresar a chiqueros por falta de peso y presencia en el ruedo.
Por lo demás la feria permitió el reencuentro, siempre emocionante de los celendinos de todo el mundo que, con el pretexto del toro, se dieron cita para caminar de nuevo por las calles añoradas y sentir el sol celendino, vivificador y fraterno.
Hasta el próximo año, ojalá que en una verdadera PLAZA DE TOROS.

viernes, 20 de julio de 2007

FERIA: ¡Toros en Celendín...!

Presentamos a nuestro público lector el programa que nos han hecho llegar de la tradicional Feria Patronal de Celendín en honor a la Virgen del Carmen, año 2007. Contiene los aspectos religiosos, cívicos y patrióticos de la fiesta, así como detalles de la X Expoferia, el programa social del mes y la relación de los toros que habrán de lidiarse en la feria taurina, "si el tiempo lo permite y con el permiso de la autoridad respectiva".

El programa.

El aspecto literario está a cargo de algunos de nuestros renombrados poetas y, desde luego, las fotos del recuerdo, estamos seguros, conmoverán a los nostálgicos que estamos fuera del terruño y a muchos nos impulsarán a volver. Agradecemos la deferencia del Comité Organizador que ha puesto en nuestro correo, en calidad de primicia, este hermoso programa, cuya carátula ofrecemos. Una sola, sorprendida, observación: ¿qué hace ahí, en lontanaza, el famoso Cristo de Río de Janeiro?

martes, 5 de junio de 2007

PAISAJE: Chaquil, en José Gálvez (Huacapampa)

Estas dos fotos han sido tomadas en Chaquil (José Gálvez) por nuestro colaborador Luis Díaz Mori, Chodíaz, y hablan por sí solas de la belleza de nuestras comarcas.


Paisajes como éste ojalá las futuras generaciones los puedan conservar para la agricultura y la ganadería, pero también para el solaz de sus ojos y sus pulmones.


El paisaje de la primera foto fue tomada desde la casa de la abuela de Chodíaz, doña Cemírame Chávez, casa que aparece en la segunda.

miércoles, 28 de marzo de 2007

LETRAS: Coplas de Juan Sin Sol

Guillermo Oblitas Pimentel, “Juan sin Sol”, es un poeta popular de mucha enjundia y salero; sabe usar como nadie esa habla tan popular y genuina que constituye uno de los signos de identificación de la tierra y que fatalmente se va perdiendo, de a pocos, pero irremisiblemente. Mucho más en esta hora de cambios profundos en Celendín. Próximamente, nos obsequiará con un poemario en el que, no dudamos, paladearemos el sabor que aún trasunta nuestro pueblo. El acontecimiento será en el local de la Av. Brasil 1580, sede de la Asociación Celendina de Lima. CPM II, como siempre, apoyando los valores celendinos, estará presente en la gran velada.



La Shaushinada

Con sus mocos como vela,
el Shato seguía jugando,
sin hacer caso a la abuela
que se mataba llamando:
métete al agua, mapioso,
apúrate, das das,
pobre de ti, so mafioso,
si te agarro ya verás.

Y pescándolo de sus mechas,
tras breve shaushinada,
lo mangachó al pachalango
de cabeza a la tacshana.
Pululeando en el pozo
como un pishgo mojado,
apareció el mocoso,
sobre del agua flotando.

Que te defiendan tus yanasos,
decía la abuela al Shato,
dándole de varianazos
en su sopino calato,
y el agua que estaba helada,
su cungash le hacía doler,
y un ulto creyendo que era carnada
de su pishguito le fue a morder.

Niñito de Pumarume,
San Panchito de Chuclalás,
sácame, amito, taitito,
ya no aguanto más,
gritaba de rato en rato
el inconsolable Shato.
Y la abuela enojada
en la orilla de la tacshana,
shactaba que shactaba,
sus fondos con una penca.

De pronto un grito lastimero
lanza la pobrecilla
agarrándose el trasero:
¡el millashcuro, el millashcuro!
me ha picado en la rabadilla,
bajando de aquel pajuro,
y el Shato muy apenado
hizo una pucha enseguida
y le aplicó en la mordida.

Ay. mamita querida,
decía el Shato gimiendo,
ya casi no hay herida,
pero, el sitio sigue gediendo
y el millashcuro feliz,
desde su capullo,
se agarraba la nariz,
pensando en el guashatullo.

HISTORIA: Juan Basilio Cortegana, semblanza y documentos

UN HIJO ILUSTRE DE CELENDÍN: JUAN BASILIO CORTEGANA Y VERGARA     Por Nazario Chávez Aliaga El día 12 de noviembre de 1877, en su domicilio ...