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domingo, 14 de febrero de 2021

URBANISMO: El asesinato de una ciudad

En 2005, nuestro blog Celendín Pueblo Mágico, en su primera época, en su sección Temas Urgentes y bajo el lema "El mañana comienza hoy", publicaba la nota de abajo, escrita por Rafael Pereyra (aquí, esa versión precursora). Hoy la volvemos a publicar porque cada una de las palabras con que fue escrito este artículo no sólo fueron graves advertencias sino que terminaron siendo una trágica premonición. Ahora Celendín está a medias destruido y el proceso continúa. Una sola esperanza: el pueblo consciente ya está reaccionando. (CPM)
 

LA RUINA DE CELENDÍN,
¿UNA MUERTE ANUNCIADA?



 
Por Rafael Pereyra

Celendín se caracterizaba hace 50 años por sus calles rectas, sus cuadras y manzanas regulares, sus casas de adobe con paredes enlucidas y blanqueadas con leche de cal, sus techos de tejas rojas que verdeaban luego con el musgo que dejaban el viento, las lluvias y el paso del tiempo. En las casas de las familias con algunos recursos había balcones bien cuidados, que llamaban la atención. Las puertas tenían distintos colores, pero eran frecuentes el verde claro o el azul celeste, que de alguna manera dialogaba con el cielo que en los días de sol protegía la vida de la ciudad.

Eran otros tiempos y otros celendinos.

Ahora, por un malentendido sentido del progreso y de la modernidad, algunos celendinos se ha puesto a construir en "duro" (ladrillo y cemento), elevando pequeños y feos edificios que con su altura, sus pisos "volados" hacia la calles y sus colores chillones, rompen y destruyen dramáticamente la armonía urbana de la antigua y bella ciudad. En cualquier otro lugar, por ejemplo en España, país que propicia y vive inteligentemente del turismo, esto sería considerado un verdadero crimen y sus autores serían multados, perseguidos y castigados por destruir un patrimonio común. Una ciudad con personalidad propia es un organismo vivo y quien la deforma, mutila y atenta contra ella no sólo la arruina y destruye sino que arruina y destruye algo que pertenece a todos los habitantes: su identidad. De esto apenas nos vamos enterando.

En los pueblos de Andalucía, y otras regiones ibéricas, se protege las calles viejas, se remoza las casas antiguas, que son adornadas con macetas y jardines, al tiempo que se protege sus características originales. Al final todos ganan, los turistas que llegan a ver tanta originalidad y belleza, y los habitantes que los reciben. En Celendín, en lugar de conservar y mejorar lo que ya teníamos, algunos optan por copiar lo peor que ven en la Costa, cayendo más que casi siempre en lamentables huachaferías…

Esto no ha sido comprendido plenamente en Celendín. Y esta falta de entendimiento nos podría hacer temer que la destrucción final, la muerte de nuestra ciudad tal como fue, es algo programado, una cuestión de pocos años. Pero no caigamos en el pesimismo más negro. CPM tiene razones para el optimisto y para la esperanza. Hay una conciencia naciente sobre el peligro que corre nuestro pueblo, entre los celendinos de fuera y, lo que es más importante, entre los que viven en la ciudad. Esto lo demuestra el extraordinario reportaje gráfico HAY QUE HACER ALGO, que ha preparado un paisano, Luis Díaz Mori, quien sabe claramente lo que hay que cuidar.

CPM se enorgullece de presentar este documento, que es cívico, generoso y responsable, un ejemplo de la conciencia que hay que desarrollar para cuidar un patrimonio que es de todos: el espíritu de nuestra ciudad.


Pulse este enlace:
HAY QUE HACER ALGO
(Para ver el reportaje se necesita Power Point,
modo Presentación de diapositivas)

Chachapoyas a la izquierda, Celendín a la derecha. La primera una ciudad gobernada con inteligencia, apuntando al turismo. La segunda, gobernada por ignorantes y corruptos, apuntando a sus propios bolsillos. El resultado es la destrucción de la histórica ciudad de Celendín. En la imágen celendina contemple el adefesio coronado con el rótulo "Hotel", mire al abusivo voladizo a partir del segundo piso, un robo de más de un metro al espacio público: para completar mire el "tejado". Un crimen arquitectónico, un crimen.a secas.

Chachapoyas a la izquierda, Celendín a la derecha. La primera, una ciudad gobernada con inteligencia, apuntando al turismo. La segunda, gobernada por ignorantes y corruptos, apuntando a sus propios bolsillos. El resultado es la destrucción de la histórica ciudad de Celendín. En la imagen celendina contemple el adefesio coronado con el rótulo "Hotel", mire al abusivo voladizo a partir del segundo piso, un robo de más de un metro al espacio público: para completar mire el "tejado"... Un crimen arquitectónico, un crimen a secas.

 
 


lunes, 18 de mayo de 2020

LITERATURA: Poetas celendinos fundadores


Publicamos un muy ilustrativo artículo del profesor Jorge Horna sobre la poesía celendina en el siglo XIX. Inicialmente fue publicado en el blog Chungo y Batán. (CPM)


LUCEROS MADRUGADORES DE MAYO
 
 
Por Jorge Horna

Cobijados bajo el sugestivo cielo de nuestra tierra, en el siglo XIX nacieron don Pedro Ortiz Montoya, don Pedro García Escalante “El Búho”, don Nazario Chávez Aliaga y don David Sánchez Infante, quienes se dieron a la tarea de escribir, de versificar los torrentes de imaginación e ideas para traducirlas en palabra embellecida.
Teniendo en cuenta la cronología de las fechas de nacimiento de estos poetas, aquí estos breves apuntes.

Pedro Ortiz Montoya (Celendìn, 1853) es el primer poeta shilico del que se tiene noticia; dedicado a la docencia en su tierra fue uno de los impulsores de la creación del colegio particular “Celendín”, que años después dio origen al colegio “Javier Prado” (hoy IE. “Coronel Cortegana”).
De su inspiración, un fragmento del poema "A Celendín".
El poeta Pedro Ortíz Montoya. Documento tomado del muro Facebook del doctor Julio César Muñoz Sánchez.


A CELENDÍN

Lirio gentil que floreces
en las hermosas praderas,
que extiende a sus riberas
el coloso Marañón.
¡Celendín!, patria amada,
precioso edén encantado,
por ti siempre enamorado
latir siento el corazón

Del inca en la tierra clásica
formas la mansión querida,
preciosa perla escondida
en la región andina;
y un porvenir luminoso
te sonríe, patria amada,
en la tierra afortunada
el Perù septentrional.

Pedro García Escalante
(Huacapampa, José Gálvez, 1886), solía usar el seudónimo “El Búho”. También fue docente y director de educación primaria en su lugar de origen. Dirigió publicaciones periódicas: “El Cometa”, “El Progreso” y otras.
Aquí dos estrofas de su poesìa:

PRELUDIO (Canto épico)

Yo, ante el recuerdo de tu patria historia
templar mi lira con fervor quisiera
si de la musa el cantar tuviera
el ritmo dulce que eterniza gloria.

Mi pobre musa con su ignota lira
apenas puede preludiar su canto,
y sólo la fuerza del deber levanto
mi voz escasa que sin eco expira.

Y sólo acepta por su hazaña el canto
que es un poema que a tu historia adhiero,
y el recuerdo de tus glorias quiero
sublime lira mi poder no es tanto.

Nazario Chávez Aliaga (Huauco, Sucre, 1891). Se abocó al periodismo y dirigió el periódico “El Perú” en la ciudad de Cajamarca; ensayista y cronista de su época, devino en la actividad política, sus fluctuaciones al respecto son controversiales y polémicas. Publicó varios libros de poesía y abrazó la corriente vanguardista.
De don Nazario aquí un fragmento de su poema:

HORA GRIS


Es tarde. La lluvia cae lenta
Las sombras se acuestan muellemente en los llanos
La luz va muriendo en mi propia presencia
Y en mi alma ha clavado sus garras la tristeza…

Es tarde. La lluvia cae lenta,
el dolor golpea mi casa como un mendigo
el silencio grita como ganso en mi pecho
y una noble amargura se hospeda en mi alma.


Es tarde. La lluvia cae lenta,
no sé que soledad me ha invadido,
que al querer protestar de esa amargura,
agonizan mis palabras
como cisne en la sangre.

David Sánchez Infante (Sorochuco, 1895); este gran sorochuquino, para gloria de todo Celendín, desplegó en su corta existencia una actividad fructífera en aras de la justicia social y las reivindicaciones y las esperanzas populares. Fue docente en el colegio “Celendín” de aquellos años; propició en la ciudad un espacio educativo-cultural denominado “Asambleas Sabatinas”. Una de sus producciones literarias más logradas es El Nuevo Evangelio de Celendín. Dirigió con coraje, en Lima, la revista Integridad.
De Sánchez Infante esta muestra poética:

MI ANHELO

Si tú me preguntaras patria mía
cuál es única gloria que anhelo,
para que tú con amoroso celo
me la concedas, como madre, un día.

Emocionada el alma de alegría,
a ti que eres mi amor y mi consuelo,
con filial devoción y sin recelo
sólo de morir por ti, te pediría.

Morir, por defender tu sacrosanto
e inmaculado honor, en cruento duelo,
para que, en premio de que amo tanto

Y al brindarte mi vida toda entera,
me des por tumba tu bendito suelo,
y por mortaja tu feliz bandera.

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lunes, 11 de mayo de 2020

VIDA DE PUEBLO: "Nashos" y "Nashacos" en Celendín

En el viejo Celendín había dos categorías bien definidas entre las personas que pretendían tener sentido del humor: los Nashos y los Nashacos. Muchos en el Celendín actual no saben con certeza de qué están hablando cuando utilizan uno u otro término. Rescatamos hoy, para aclarar e ilustrar el tema, una nota que publicamos en el primer blog que lanzó nuestro colectivo, Celendín Pueblo Mágico. (CPM)

Los "Nashos" y los "Nashacos

Por Jorge Chávez Silva, Charro


Hay otros personajes del pueblo que no son héroes ni artistas destacados, pero siempre ayudaron y ayudan a vivir a sus paisanos. Son los del espíritu travieso, los cultivadores de la palabra precisa y adecuada, don que identifica tanto al celendino y que se manifiesta en aquellos que salpican la existencia con gracia e ingenio haciendo más llevadera la monotonía de la vida provinciana. El eco de sus risas aún resuena en las calles rectilíneas, en los velorios, en las fiestas y en cuanta ocasión que se necesite que salte lo bufonesco para recordarnos que lo que somos, seres humanos que sabemos relativizar la vida.

Celendín, Calle del Comercio, 1950. Óleo de Jorge Chávez Silva, "Charro".
 
Este rasgo, esta capacidad de buen humor hicieron célebres, con razón, a los “nashos” como personajes únicos y caracrtériscos de Celendín. Pero, cuidado, "nasho" nunca y de ningúb modo quiere decir "nashaco"...
El término “nashaco” en algunos lugares de la provincia es una derivación despectiva del nombre Nazario. En Celendín tiene otras connotaciones; allí ser nashaco es más bien ser necio, petulante y muy pagado de si mismo. La fatuidad del nashaco lo lleva frecuentemente al snobismo y a lo antinatural. La pose fingida y su seudo elegancia huachafa llevan el sello inherente de lo ridículo; en una tertulia de amigos el nashaco produce escozor; sus malos sarcasmos y su afectación son insufribles.
El “nasho”, en cambio, es un filósofo de la vida; un diletante que ríe de sí mismo y de todo lo demás; un excéntrico que encuentra tema en donde otros nada ven. Es la expresión máxima del espíritu ingenioso y socarrón del celendino; su afán satírico discurre por cauces plenos de ingenio y travesura. El auténtico nasho sería incapaz de perder los estribos en un esgrima de ingenio con otro nasho; de ocurrir esto, estaría cayendo en la categoría de nashaco. Su ingenio suele no tener límites y, llegado el caso, puede crear las situaciones más descabelladas, que el nashaco no comprenderá porque jamás estarán enmarcadas dentro de lo que él tiene por bueno, justo o normal.
Nashos grandiosos los hubo en Celendín en toda época, fueron de esta progenie don Eleuterio Ache, el alcalde que encarceló a la imagen de San Sebastián; don Augusto G. Gil Veláquez, tacaño y a la vez gran manirroto, exhibicionista y gran benefactor; don Arístides Merino con su butaca propia en el cine; el “gringo” Osías Agustí y su compadre “Charro” Antonio Chávez, con su afán de ponerle sobrenombres a la gente buscando la pincelada perfecta; don César “Copocho” con su enjundiosa bohemia y su acordeón; el extraordinario “Loco” Alfredo Rocha, ciudadano universal que nunca renunció a la querencia, siempre inmerso en un delirio artístico que lo llevó a auscultar todas las vertientes de la creación; el “Mime” Manuel Sánchez Aliaga, con sus maneras histriónicas; el “Coche” Diego, con su hablar shilico; el “Gasha” Guillermo Pereira, con sus verba y sus impromptus ingeniosos; y muchísimos más que sería una nashería enumerar.
Si cabría una aproximación literaria a ambos personajes, tendríamos que recurrir a la óptica de nuestro querido maestro argentino Julio Cortázar. Los nashos, con su imaginación desbordante y su ironía encuadran perfectamente en las dimensiones de los “cronopios”, mientras que, desde luego, los nashacos no serían sino los tristes “famas”, personajes “lambac”, desabridos... 
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martes, 4 de junio de 2013

LETRAS: Una reivindicación necesaria

ALFREDO PITA: UNA REIVINDICACIÓN NECESARIA DEL ROL DEL ESCRITOR

Por Arturo Bolívar Barreto
Tanto el hacer poético como el pronunciamiento político y social del escritor Alfredo Pita, en torno a la situación del pueblo cajamarquino, expoliado por el poder económico y reprimido por los gobernantes cómplices, reivindican lo que parecía envejecido y olvidado hoy por tantos escritores antes progresistas: la vinculación esencial del arte y la literatura con el drama humano y social y, por ello, la condición ante todo de ser humano del artista o del escritor
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Alfredo Pita, en Lima. (Foto La República)
Reivindicación valiente hoy cuando pareciera haber vencido la imposición ideológica del pensamiento conservador, que veía en el arte sólo un hacer formalista y elusivo de la vida, y en el artista o el escritor un ser privilegiado, “intuitivo”, un semidiós alejado de la chusma.
El actual capitalismo, despótico y totalitario, ha terminado por hacer de la cultura, del arte y la literatura, con carácter absoluto, nada más que cosas vendibles y de marketing. Y de los artistas y escritores nada más que diseñadores uniformizados de la literatura de mercado. ¿Y el arte y literatura esenciales, críticos, imaginativos y subversores de las imperfecciones sociales? ¿Y el escritor hombre, ciudadano, socialmente vivo, humano?
Por eso es de destacar que escritores e intelectuales, como es el caso del cajamarquino Alfredo Pita, vayan contra el desánimo y el escepticismo que cunden en el escritor y el intelectual contemporáneos y, al contrario, vean con clarividencia que no hay salvación social y preservación posible de la cultura si no hay una lucha integral, política y cultural, para cambiar el lamentable sistema autodestructivo  actual.
Por ello acompañamos a Alfredo Pita cuando denuncia la trama que encierra la no cancelación del proyecto Conga, responsabilidad del voraz capital transnacional, de los grupos oligárquicos nacionales y de las políticas estatales cómplices. Nos sumamos a su lucha por la defensa de la vida del pueblo cajamarquino y peruano en general, demandamos el uso racional de los recursos naturales y la preservación de la actividad agrícola, fuente alimentaria. En suma nos sumamos como escritores a la lucha política y social por un mundo más humano y habitable.
                                                                                                      
Publicado originalmente en Chungo y Batán
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miércoles, 19 de septiembre de 2012

PRENSA: Reaparece Fuscán, con el Nº 20

Después de algún tiempo de estar inactiva por diversas razones, principalmente por razones económicas, reaparece, más combativa que nunca y plenamente identificada con los intereses sagrados de Celendín, la revista de nuestro pueblo, Fuscán. En este número, el Nº 20, se enfoca críticamente la situación actual de la provincia tras los últimos acontecimientos luctuosos que se vivieron en Celendín y cuyo final está en veremos, pero que en todo caso muestra a nuestro pueblo como siempre combativo y luchando en defensa de su vida.
Comprar Fuscán, al precio exiguo de un sol cincuenta, es una forma de comprometerse con la lucha de nuestro pueblo y es garantizar la continuidad de la revista. Fuscán, a despecho de lo que quisieran muchos, es una de nuestras mejores expresiones culturales, precisamente por la calidad de nuestros colaboradores. Con ella, además de cumplir con tu deber de celendino, te informarás y avanzarán en el sentido que indica nuestro lema: “Solo la verdad nos hará libres”.

Fuscán, el periódico de los celendinos, cuesta poco pero dice mucho.

En este interesante número aparece el siguiente contenido:
Alfredo Pita - Una carta impostergable al presidente del Perú
El Paco - Rebencazos
Secundino Silva - Yanacocha y sus insostenibles argumentos sobre el proyecto Conga.
Jorge A. Chávez Silva - Las palabras se las lleva el viento.
Jorge Horna - Reinvindicación a Conga.
Crispín Piritaño - La senilidad de Szyslo.
Secundino Silva - La actual gestión edil, signos de corrupción. El futuro de Sucre
Leo Silva - Conga: política y nueva Constitución.
Jorge A. Chávez Silva - La fotografía más antigua de Celendín.
José Luis Aliaga Pereyra - Seudónimo (Cuento)
Manuel Sánchez Aliaga - Búsqueda (Poesía)
Jorge Wilson Izquierdo - Norabuena (Poesía)
Gútemberg Aliaga Zegarra - Llanto en el río (Poesía)
Walter Castañeda Bustamante - Amigo río (Poesía)
Javier Chávez Silva - El Mime (Caricatura)


miércoles, 30 de noviembre de 2011

RESISTENCIA: Los escritores apoyan a Celendín y Cajamarca

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ESCRITORES, ARTISTAS Y PROFESIONALES,
DEL PERÚ Y OTROS PAÍSES, DAN SU APOYO

A LOS PUEBLOS DE CAJAMARCA Y CELENDÍN

PRONUNCIAMIENTO

El histórico oro de Cajamarca y Celendín no estaba oculto sino en sus cerros, que son fuente de vida de los valles que se extienden en sus laderas, y que llegan por un lado hasta la Costa y, por otro, hasta la Selva. Hoy lo sabemos, cuando la voracidad de la gran minería ultraextractiva y la irresponsabilidad de las autoridades nacionales ponen en peligro de extinción a los pueblos de la región —que serán, literalmente, pulverizados— y en peligro de contaminación a los valles que viven del agua que producen estos cerros benditos.

Cínicamente los voceros a sueldo de la trasnacional Newmont Mining Corporation [dueña del proyecto Conga], que explota desde hace casi 20 años la mina a tajo abierto de Yanacocha, proclaman que se trata de una minería moderna, que protege la ecología de la región, cuando en realidad abundan los hechos, cifras y testimonios sobre la destrucción de los recursos hídricos, biológicos y humanos, entre otros graves delitos cometidos por la minera en la región.

Las autoridades nacionales, en lugar de proteger al pueblo como lo habían prometido, ahora hablan de respeto de compromisos asumidos [entre gallos y medianoche por el anterior gobierno, que avaló un informe preparado a la conveniencia de la trasnacional] y de una búsqueda de equilibrios: tanto el agua como el oro, dicen, son necesarios para el desarrollo.

Esta es una falacia irresponsable, cuando no criminal, puesto que la minería ultraextractiva y por lixiviación en zonas de altura como lo son Yanacocha, Huasmín, Sorochuco y otras, obliga necesariamente a optar entre el agua y el oro. En las alturas no hay suficiente agua para alimentar a la voraz minera y a la vez permitir que la gente, los campos y el ganado beban agua pura. Esto lo saben bien los cajamarquinos.

El oro que obtiene la minera Yanacocha tiene costos sociales, ambientales y económicos muy altos. Y no sólo en Cajamarca, sino en las extensas zonas de sus laderas, porque las aguas corrompidas por el cianuro y el mercurio llegan hasta el Océano Pacífico y la Amazonía. Y esto lo saben perfectamente las autoridades y lo ocultan.

Hay otras alternativas. El Perú puede ser el primer país que le dice no a la megaminería por lixiviación, en defensa y protección de nuestras montañas, valles, fuentes y corrientes de agua. De este modo daríamos una lección a la humanidad de hoy. Podemos incluso pedirle a la ONU que nos otorgue beneficios por preservar de este modo la salud del planeta. Claro que también podemos ser un desgraciado país más que permite la destrucción de su medio ambiente a cambio de regalías que son ridículas frente a las ganancias que obtiene la trasnacional y, sobre todo, frente al daño irreversible a la naturaleza que les dejaremos a nuestros hijos.

Los firmantes, escritores, artistas y ciudadanos peruanos y de otros países, expresamos nuestro más decidido apoyo a los pueblos de Cajamarca y Celendín, que hoy luchan en defensa de su tierra, agua y su medioambiente, y, al hacerlo, luchan por todos nosotros. Basta de proteger los intereses de las trasnacionales, que no son los del Perú.

Lima, 23 de noviembre de 2011

Alfredo Pita, escritor (París, Francia)
Elqui Burgos, poeta (París, Francia)
José de Piérola, escritor y profesor universitario (El Paso, EEUU)
Walter Lingán, escritor, DNI 523522780 (Colonia, Alemania)
Jorge Horna, escritor
Jorge Antonio Chávez Silva, pintor, escritor
José Luis Aliaga Pereyra, escritor
Franz Sánchez Cueva, videasta
Nerit Olaya, actor
Sergio Elder Cortez Oq'as, escritor
Rosina Valcárcel, escritora, DNI 07330070
Jorge Pereyra Terrones, escritor, periodista, DNI 06506311
Julio Fernández Carmona, escritor, escultor, docente universitario, DNI 02874377
Juan Manuel Chávez, escritor y Máster en Derechos humanos (Valencia, España)
Juan Cristobal, poeta y docente universitario
Dante Castro Arrasco, escritor, DNI 25402972
Winston Orrillo, escritor
Miguel Ángel Colán Ramos, escritor, DNI 06069108
Elmer Castillo Díaz, escritor
Alexis Benavides, escritor
Angel Gabriel Apaza, escritor
Patricia de Souza, escritora, Pasaporte 09ZZ20696 (París, Francia)
Ricardo Ayllón, escritor
Stanley Vega Requejo, poeta y escritor
Melacio Castro, escritor (Colonia, Alemania)
Esteban Cuya, periodista (Núremberg, Alemania)
Mario Wong, escritor (París, Francia)
Carlos Henderson, poeta (París, Francia)
Françoise Burgos, galerista (París, Francia)
Jorge Zumarán, profesor (París, Francia)
Oscar Gutiérrez, psicólogo (París, Francia)
Olga Jaramillo, traductora (París, Francia)
Santiago Pita, astrofísico (París, Francia)
Izabella Borges, traductora brasileña (París, Francia)
Napoleon Tejada Silva, pintor
Secundino Silva Urquía, Ingeniero Civil
César Augusto Burgos Deza, Ingeniero Civil
Walter Fco. Mori Chávez, abogado y docente.
Flabio Emilio Ríos Vásquez, docente
Rubil Osiris Escalante García, docente y escritor
Manuel Berrocal Alcamare, promotor educativo
Becher Humberto Araujo Oyarce, director academico y docente.
Manuel Jesús Grados Victoria, docente
Luis Miguel Espino Delgado, profesor de CS.
Wilder Sánchez Sánchez, sociólogo, docente universitario y periodista
Hugo R. Merino Cortegana, promotor educativo
Carla Valeria La Rosa, estudiante, artista
Enrique Chávez Aliaga, abogado, periodista
Jorge Chávez Ortiz, activista ambiental, comunicador, DNI 70572967
Joseph Sánchez Horna, comunicador, DNI 45093297
Segundo Rojas Briones, Docente, DNI 17450199
Anahí del Carmen Vásquez de Velasco Zorrilla. DNI 10311496
Elizabeth Lino Cornejo, teatrista, narradora oral, DNI 07880949
Luis Miguel Espino Delgado, profesor
Lily Paredes Salazar, ingeniera industrial, DNI 17922947
Carlos Reyes, estudiante de Filosofía UNMSM


Quienes quieran sumarse a este pronunciamiento, háganlo
, poniendo su nombre, actividad y DNI, en los Comentarios de abajo o escribiendo a Celendín Pueblo Mágico.

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viernes, 21 de octubre de 2011

OPINIÓN: Reflexiones para algún joven celendino

Por Franz Sánchez
Romina entra la bodega de la esquina preocupada…
—¿Qué tienes Romina, te noto preocupada?—pregunta, la bodeguera.
—Sí, es que no sé si el “platanazo” se va a quedar con “Charito”…
Termino de comprar la afeitadora (3 hojas) de los lunes de siempre, y camino de casa, pienso si en realidad somos jóvenes o si hemos caído en un estúpido letargo que oxida nuestras extremidades y carcome nuestra liviana masa encefálica hasta avejentarla prematuramente.
En el microbús de pasajeros amalgamados en colores y costumbres que parecen mucho a los autómatas de ciencia ficción, anestesiados por la urbe, cóncavos, duros y esclavos de la metrópolis; despejo la ventana y la vista grisácea que mis ojos recuerdan se colorea con el pincel de mis experiencias de provincia, tatuadas en mi memoria.
Y recuerdo que los chicos de allá todavía pelean con la frivolidad, que les apesta la frialdad con la que otros desde su BlackBerry niegan su realidad, que conservan ideales nobles, que descubren que lo accesorio es ridículo frente a lo necesario… Esa nueva línea de jóvenes ha tomado la bandera para continuar la lucha que jamás llegaron a concluir los viejos… Y si los viejos preguntaban “¿dónde están los jóvenes?”, éstos ahora responden. “Acá, y ustedes… ¿por qué se fueron?”. Y es que la generación antecesora nos dejó mucho de inconcluso, y mucho de mal hecho. Nos dejó ganas… y en eso quedó todo. Nos dejó en herencia una educación que jamás nos contó la verdad. Hubiéramos despertado hace cuánto. “Es tarde, o temprano todavía”, dice un hombre mirando la negrura del cielo, sin saber que el anochecer de su alma es el amanecer en los corazones de quienes creemos todavía que otro mundo es posible.

Otro mundo es posible si los jóvenes no se dejan corromper por los cínicos y codiciosos.

Hay que combatir. No perderemos ni un minuto, no podemos darnos ese privilegio. ¿Te parece fuerte la palabra...? Así de fuerte debe ser la acción. Combatir la injusticia no importando el lugar donde se cometa (así esta provenga de nuestro propio hogar). A los poderosos o a quienes violentan desde el poder, les conviene que sigamos olvidados de todo, ignorando siempre, peleados entre nosotros.
El enemigo es el fascismo que anda de metiche en cada aspecto de nuestras vidas.
¿Por qué tu compañero de estudios viaja cada fin de semana?, ¿por qué lo capacitan, y a ti no?, ¿por qué...? ¿Por qué? No te preguntes tanto por qué y prepárate individualmente, cultívate desde tus orígenes para que así puedas tener una memoria que respalde. En la memoria se origina la historia. Un pueblo sin historia es avasallado por las nuevas costumbres de quienes llegan a él recién. Y si quieres la tierra en la que naciste, “aprehende” su historia. Conoce cada palmo, ama cada centímetro cuadrado que pisas.
No puedes ser incongruente, si defiendes la vida, defiéndela siempre… Incluso negándote a ser parte de la crueldad contra otras especies, en las tardes de feria, por ejemplo. Sin embargo, ten en cuenta que la vida no es el objetivo máximo a defender, sino la calidad de vida.
De qué nos sirve pelear solamente por la vida, si es algo inherente al ser humano, debemos reclamar por calidad de vida para todos no sólo para unos cuantos. No es lo mismo seguir vivo bebiendo agua de lixiviación, que vivir bebiendo agua potable.
No seas como los viejos zorros políticos, cuya meta más sagrada en la vida es irse del país después de haber tomado algunas monedas en el bolsillo. Rechaza la cobardía en cualquiera de sus manifestaciones. El amor y la vida misma no son para los cobardes. Apártate de los viejos necios que dicen: “¡No se puede hacer nada!, ¡Por las puras haces banderolas!, ¡Por las puras gritas en las calles! ¡Por las puras escribes tanto!”.
Que tu voz nunca se silencie con nada ni por nada, que tus ojos nunca sean deslumbrados por el vil metal, que el único brillo que proyecte tu mirada lo encienda el orgullo de decir “soy realmente un ciudadano honesto”.
Nunca creas que tienes siempre la razón, únicamente los idiotas lo creen. Por eso cuestiona también este artículo, en cada una de sus líneas. No creas en los medios de comunicación a ciegas, los conozco de sobra, y te diré que la mayoría confunde a propósito la persuasión con la manipulación (pero esta fórmula funciona solamente con “receptores” torpes). ¡Nadie debe manipular a nadie!
Respeta a tus compañeros de lucha, “jamás te abandonaran por principio...”, construye.
Construye proyectos de verdadera sostenibilidad en el tiempo, desde lo que mejor que hagas. Estamos aquí, en este jodido mundo…, para construir no para destruir. El talento que tienes no representa deuda con nadie, con eso llegaste al mundo. Sácale el máximo provecho, organízate, forma equipos de trabajo para que así puedas hacerle frente a la competencia que pronto llegará al pueblo.
No te desesperes si no ves resultados de inmediato, la transformación es la mejor amiga del tiempo. La gente está cambiando, de a pocos.
Muchos de los que nos hemos ido, extrañamos todo. Pero no podemos vivir de románticos, debemos ser realistas. Y ahora tú estás allá. No seas falso paisano, y digas que quieres a tu tierra “porque es bonita”. Todas las personas creen lo mismo del lugar donde nacieron. Tu pueblo no necesita más adjetivos, necesita hechos. ¡Acciona! No seas chauvinista.
No te pelees con los demás paisanos que opinan diferente, de eso se trata… No somos una línea de montaje de producción masiva. Tienes que entender que mientras que algunos se fascinan viendo enconos entre ciudadanos, peleas entre provincias, confrontaciones en nuestro país; el enemigo de todos nosotros está sentando en una cómoda oficina en South Fiddlers Green en Colorado, Estados Unidos, frotándose las tibias manos y riendo, sin que tú y yo lo conozcamos.
Ten la habilidad de concertar. Escucha incluso a los que no debieras, y, por qué no…, también a tus rivales ideológicos (tienes que aprender de ellos).
El máximo error de los opositores es negarse al diálogo.
Los que defienden el despilfarro y la agresividad de consumo en los recursos naturales, son personas que nunca se han visto a largo plazo… Será porque, con ese pensamiento, son conscientes de que desaparecerán. Respeta a la persona, más no siempre a sus ideas. Las ideas de los demás están para derrumbarse, para dinamitarse si no tienen bases sólidas… No se las debe respetar, si las ideas se debieran respetar el italiano Galileo Galilei no se hubiera atrevido nunca a defender su teoría heliocentrista. Las ideas erráticas deben rebatirse con audacia, y no ser respetadas.
Finalmente, no se te debe recordar que tú ahora eres el actor fundamental del devenir de nuestro pueblo. Joven celendino, te admiro por aguerrido. Sé que es difícil continuar adelante, que tarde o temprano se te aparecerá un emisario pro minas y te ofrecerá llegar a la meta más rápido que con el camino antes descrito… Aun así, escojas lo que escojas, eres libre de hacerlo. Pero, ¿sabes qué?, si escoges el camino largo, también llegarás a la meta… Ah, pero lo que te diferenciará de los “flojos” del camino corto, es que tú mismo te habrás labrado el sendero, y no tendrás la amarga tarea de rendirle cuentas a tus futuros hijos, ni a tu tierra. Caminarás por las mismas calles por las que anduviste de niño, con la frente al sol, bajo el empíreo azul…, sin nada que cargar a cuestas. ¿No quieres vivir libre…, al fin?

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!

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miércoles, 28 de septiembre de 2011

LETRAS: Apuntes sobre la literatura celendina

Palabras de presentación, por el autor, el pasado 23 de septiembre de 2011, del acto cultural que se realizó en la Asociación Celendina de Lima (NdlR).

Por Jorge Horna Chávez
Existen varios hechos históricos con respecto a Celendín. Este año se cumplen 209 años de la fundación española. Se conmemora 162 años de la conversión de VILLA a la categoría de CIUDAD, y, también, Celendín cumple 149 años de creación política como PROVINCIA. Esta última fecha se ha institucionalizado para la respectiva celebración, tanto en Celendín como en otras instituciones.
Como parte de lo programado, nuestro terruño ha sido sede del 2do. Encuentro Cultural de Integración Regional organizado y auspiciado por el gobierno regional, los días 22 y 23 de setiembre. El día jueves 22, se presentó en el local de la Casa de la Cultura de Celendín el poemario Resplandores en la bruma de nuestro querido amigo Manuel Sánchez Aliaga “Mime”.

Narradores y poetas celendinos en la presentación del poemario de Manuel Sánchez Aliaga "Mime".

Y como un anticipo a la celebración de este 30 de setiembre, que la Asociación Celendina realiza año tras año, presentamos este evento cultural.
Celendín tiene una rica tradición literaria que se ha desarrollado en varios distritos de la provincia. Con fines didácticos, de los 60 y tantos poetas y los 17 narradores que tengo recopilados sólo mencionaré algunos; sin que esto signifique menoscabar el valor de la producción literaria de los otros escritores.
Según investigaciones, los pioneros en el género poesía en Celendín distrito son Pedro Ortiz Montoya y Julio Garrido Malaver. En tiempos más recientes Jorge Wilson Izquierdo, quien ha publicado varios poemarios. En narrativa el primer escritor que publica libros de cuentos y novelas cortas fue Alfonso Peláez Bazán, y posteriormente Alfredo Pita, ambos narradores reconocidos por la crítica nacional y del exterior.
En Sorochuco están David Sánchez Infante y Juan Tejada Sánchez “Juatesán”. Con respecto a este último, por informaciones de sus más cercanos familiares su cuna de nacimiento es Sorochuco, este es un dato a tomar en cuenta. También ha escrito poesía Vidal Villanueva Chávez.
Teniendo en consideración criterios netamente literarios, Sucre está representado por Nazario Chávez Aliaga, que escribió muchos poemarios. Han seguido sus huellas Máximo Chávez Sánchez “Sachama” y Gutemberg Aliaga.
De los otros distritos no se tiene noticias de escritores del pasado. Sin embargo, hay una nueva generación, me refiero a los versos escritos por Juvenal Vilela Velásquez de Oxamarca; y a Walter Castañeda Bustamante un joven que de 22 años nacido en el distrito de Cortegana, éste ha publicado un libro con la monografía de su distrito y tiene en preparación un poemario, cuyos originales he tenido la ocasión de leer.
Hay un caso insólito: la municipalidad distrital de Huasmín auspició la publicación el año 2006 del libro de crónicas con el título Se revuelve el mundo de Luis Cruzado Guevara.
El distrito José Gálvez tiene a Pedro García Escalante “El Búho” que en revistas y folletos impresos de la época publicó sus poemas, y a Gregor Díaz Díaz dramaturgo apreciado por directores, actrices y actores de teatro en el país e Hispanoamérica.
En ese contexto tenemos hoy la participación de Antonieta Inga del Cuadro, Elmer Nicolás Chávez Silva, Marcos Sánchez Rojas, Jorge Chávez Silva “Charro” y José Luis Aliaga Pereira, a quienes agradezco la acogida que han brindado a esta iniciativa cultural.
Agradecimiento también a la Junta Directiva de la Asociación en la persona de Wilson Silva Ramos y Jorge Aliaga Bardales, Presidente y Secretario de Cultura respectivamente.
A mi amigo Pedro Salazar Rosales por el marco musical que dará realce al evento.
A todos ustedes hijas e hijos, amigas y amigos de Celendín, que venciendo el frío invernal han hecho el posible el advenimiento de la Primavera.
Esta noche es un privilegio escuchar la voz y palabra de nuestros escritores y la oportunidad de valorar su talento.


lunes, 19 de septiembre de 2011

CULTURA: Invitación a evento literario


ASOCIACIÓN CELENDINA DE LIMA
162 ANIVERSARIO DE LA PROVINCIA DE CELENDÍN

El paisaje celendino, una invitación a la creación artística.


Acto Cultural

LECTURAS LITERARIAS

PARTICIPAN:
Antonieta Inga del Cuadro (Poesía)
Elmer Nicolás Chávez Silva (Cuento)
Marco Sánchez Rojas (Poesía)
Jorge Chávez S. “Charro” / José L. Aliaga Pereira (Cuento)

* * * * *

B r i n d i s
Están todos invitados a escuchar la producción literaria de los escritores de nuestra tierra, Celendín.
Día: viernes, 23 de setiembre 2011
Hora: 7 pm.
Lugar: Av. Brasil No. 1580 – Lima
Entrada libre
Promueve: Jorge Horna

jueves, 8 de septiembre de 2011

LIBRO: Literatura de Celendín, una antología

CUENTOS, CRÓNICAS Y LEYENDAS POR NUESTROS ESCRITORES
Por Jorge Horna
Lima
Está muy fresca la publicación del libro Literatura de la provincia de Celendín (diciembre de 2010) con el financiamiento de la Comunidad de Madrid, la asesoría técnica de la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos) dentro del Proyecto “Maestros itinerantes. Apoyo a las escuelas rurales”


Carátula del libro editado por la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos).

Las instituciones señaladas tienen en perspectiva publicar en serie los productos literarios de cada una de las provincias de Cajamarca; en esta ciudad los ejecutores de este plan son el profesor Antonio Goicochea Cruzado (compilador) y el antropólogo Alfredo Mires Ortiz (de cuya autoría es el subtítulo: Encender Lecturas sin apagar Culturas, que irá en toda la serie).
La Dirección Regional de Educación de Cajamarca ha incluido el libro Literatura de la provincia de Celendín en la tentativa del llamado Plan Lector.
Cuentos, leyendas y crónicas dan forma al libro. Con la premisa de que la selección de los textos debió ser más rigurosa y amplia, es justo destacar, para información de nuestros lectores, la inclusión de los siguientes autores:
Alfonso Peláez Bazán (“Querencia”, “Cuando recién se hace santo”, “El burro magistral”), Julio Garrido Malaver (“El cartucho”, aquí debió considerarse otros interesantes cuento de su libro La tierra de los niños), Jorge Díaz Herrera (“La coneja Dora sale de paseo”), Alfredo Pita (“La sombra de Aneto”), Jorge Wilson Izquierdo (“Cacho blanco”, “El todoterreno”), Gutenberg Aliaga Zegarra (“El anciano Carmen”, “El Brillante”, “El tordo”), Gregorio Díaz Izquierdo (un fragmento de su novela "Tahuán"), Arquímedes Chávez Sánchez (“Entre comadres”, tomado de la revista impresa Fuscán No. 13). De Jorge Pereyra Terrones, buen narrador de ancestros celendinos (nació en Cajamarca en 1952): “Historia de un nombre”, “Regreso a casa”.
En la sección leyendas: Daniel Quiroz Amayo (“El fraile sin cabeza”, “La carreta de la mujer judía”, “La leyenda del cerro Tolón”); en crónicas Jorge Chávez Silva “Charro” ("El primer automóvil en Celendín", tomado del blog Celendín Pueblo Mágico), Jorge Wilson Izquierdo ("La carcelería de César Vallejo"), Daniel Quiroz A. ("El terno negro de Vallejo").
Además, textos anónimos de la tradición oral de las zonas rurales: “Las almitas”, “Nuestros antepasados”, “La leyenda de la pampa de la Culebra”, “La madre del pozo”, “La comida y la casa de Dios”.
Si los responsables de la recopilación se hubiesen dedicado con mayor intensidad a la indagación bibliográfica literaria sobre narradores celendinos, procurado una asesoría al respecto o la conformación de un equipo consultor, el libro Literatura de la provincia de Celendín, cuyo tiraje es de 2 000 (dos mil) ejemplares, gozaría de mayor amplitud y pluralidad. Digo esto porque se ha omitido a otros autores con libros de narrativa publicados: Manuel Sánchez Aliaga “Mime”, Elmer Nicolás Chávez Silva (Celendín, distrito); Máximo Chávez Sánchez “Sachama” y Douglas Rojas Zegarra (Sucre); Pedro García Escalante “El Búho” (José Gálvez); Luis Cruzado Guevara (Huasmín).
Y están aquellos narradores que aún no han publicado libros pero que sostenidamente sus cuentos –con aceptable soltura- han aparecido en revistas impresas y en blogs de la Internet. Es el caso de José Luis Aliaga Pereira, Elder Cortez, Elmer Castillo Díaz, Rodolfo Salazar (Sucre); el jovencísimo Franz Sánchez Cueva y el mismo Jorge Chávez Silva (Celendín). De este último, siguiendo la ruta de las ediciones, en el libro Literatura de la provincia de Cajamarca se ha publicado la crónica "Las siete guarangas de Cajamarca".

Lima, setiembre de 2011.
Email: jornach@hotmail.com

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!
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jueves, 1 de septiembre de 2011

OPINIÓN: La corrupción llegaba sola

Por Crispín Piritaño
Tal como los peruanos que tenemos más de dos dedos de frente suponíamos, la corrupción generalizada fue el signo de la gestión del ex presidente Alan García, a quien hasta sus secuaces llamaban en privado Crazy Horse por su equilibrado temperamento. El procurador Fuad Khoury -que nada tiene que ver con las otras K de la korrupción- ha detectado a 10 569 funcionarios corruptos a quienes se abrirá los respectivos procesos penales.

El artífice de la repartija aprista (caricatura de Carlín)

Toda esta caterva de miserables y ladrones, porque no tiene otro calificativo el hecho de robarles a los pobres, estarían capitaneados por la cúpula del partido de la estrella, pues se están encontrando indicios que apuntan a los más conspicuos dirigentes como Alan García, Enrique Cornejo, Hernán Garrido Lecca, Jorge del Castillo, Aurelio Pastor y Luis Alva Castro.
Lo penoso del asunto es que no sólo robaban sino que cometían sus fechorías en desmedro de los más necesitados del Perú, como son los damnificados del sismo que asoló el Sur, los que cifran sus esperanzas de progreso en Foncodes y los enfermos de Essalud. Si sumamos a estos desmanes en agravio del Estado las cuantiosas fortunas recibidas de manos de las mineras para vender los recursos del Perú, ¿a cuánto ascenderán las fortunas personales de estos ex altos funcionarios? Nos preguntamos indignados, ¿para esto los eligieron los pobres?
A medida que avanzan las investigaciones se descubren nuevos casos de corrupción. Tal como diría el maestro Manuel Gonzales Prada, de vivir hoy: “En el gobierno aprista, en donde se pone el dedo salta el pus”. O como diría el propio Crazy Horse: “La corrupción llega sola”. Las obras emblemáticas de García como el tren eléctrico, la remodelación del Estadio Nacional, los colegios reconstruidos, están viciados de corrupción y se habría sobrevalorado sus costos en muchos casos a más del doble de los presupuestos iniciales.
La expresión indignada de Crazy Horse de llamar ¡Ratas! A los autores de los faenones, en el caso de los petroaudios, no pasaría de ser una muestra del histrionismo del que hace gala el gordo político en cada una de sus presentaciones. Don “Bieto” ahora está cantando, pero, según sus declaraciones, él no cantaba solo, lo acompañaba en la primera voz nada menos que el gran cantante nacional Alan García Pérez.
Durante el primer gobierno de este individuo, el signo fue la inflación galopante que nos llevó a la quiebra y, como consecuencia, nos trajo al peor gobierno de la historia: la década del fujimontesinismo. En su segundo gobierno, García nos dejó otra peste: la corrupción generalizada. En estas condiciones, nos preguntamos alarmados si por alguna maldición de la Historia corremos el riesgo de un tercer gobierno de Crazy Horse. En el Perú todo puede suceder. Si fuera el caso, que Dios nos coja confesados, la Virgen del Carmen nos ampare con su manto y que el último en salir apague la luz y tira la llave en algún hueco.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!

lunes, 29 de agosto de 2011

REVISTA: El sorochuquino (con censura)

Por Jorge Horna

Revista Informativa y Cultural
Edición 3 – junio 2011
En la página 21 de esta reciente publicación aparece una nota literaria que el que redacta estas líneas escribió en diciembre de 2010. En ella se da a conocer la producción poética del romántico Juan Tejada Sánchez, Juatesán, (distrito de Sorochuco 1921 - Lima 1981). Quienes han publicado la revista El sorochuquino han tomado el referido texto del blog Chungo y Batán (también está publicado en el blog Espina de Maram). Hasta aquí todo está bien.

La revista El sorochuquino, 3ra entrega.

Lo que hay que deplorar es que, sin mi autorización, se ha cercenado, mutilado (yo pienso con certeza que se ha censurado) la parte final del párrafo 6 del artículo en mención. Transcribo íntegramente el párrafo. Nota: la parte subrayada es la que se ha cortado:

Apego a la naturaleza y su abierta defensa, un espacio en el que el poeta erige la belleza de su palabra. Qué diría él (el poeta Juan Tejada S), en estos tiempos de gélidas actitudes ante el avasallamiento causado por la codicia de las explotaciones mineras, que amasan fortunas sin tener en cuenta la desfiguración del paisaje y el arrasamiento de la tierra, o de la vida, que es lo mismo.

Si los responsables de la revista El sorochuquino han optado por apoyar la actividad minera en ese distrito, deberían escribir sus argumentos libremente y exponerlos, y no llegar a la fácil tarea de cortar frases que concretizan ideas y posiciones ante hechos específicos.
Quizás atinen a rectificar este agravio, aunque habrá que esperar un año, o más; mientras tanto la Newmont Mining. Co. (Minas Conga. Yanacocha) hará de las suyas si es que el pueblo de Celendín a través de sus organizaciones no actúa con firmeza y decisión.

Lima, 30 de agosto de 2011
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lunes, 15 de agosto de 2011

PEQUEÑA HISTORIA: La nacionalización del Colegio “Celendín”

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
La educación siempre fue una inquietud prioritaria de los celendinos de antaño, por eso sus afanes de construir y gestionar escuelas y colegios para que los talentos de toda la provincia no se pierdan. En 1937, por acción de preclaros hombres de la provincia, se crea el Colegio Particular “Celendín” que funcionó precariamente, por falta de recursos, hasta 1944 en que se logra la nacionalización de la Institución con el nombre de Colegio Nacional “Javier Prado”, gracias a una oportuna gestión realizada en Cajamarca en circunstancias en que el presidente de la república, Dr. Manuel Prado Ugarteche, se encontraba de visita en la capital del departamento. La valiosa intervención del periodista Manuel Pereira Chávez, “Perseo”, logró que se emitiera la resolución siguiente:

Lima, 9 de marzo de 1 944.
Señor Director del Colegio Nacional “Javier Prado”

Of. Nº 409-S.
CELENDIN
Con fecha 4 del actual se ha expedido la siguiente Resolución Ministerial Nº 814, cuyo tenor es como sigue:

“Visto el adjunto oficio trascrito del Diputado de Celendín, solicitando se nomine “Javier Prado” al Colegio Naci
onal de varones de reciente creación en esta localidad; CONSIDERANDO:
- Que el expresado pedido obtuvo la aprobación unánime de la Cámara de Diputados; y que es deber del Estado perpetuar la memoria de los hombres ilustres, que, como Javier Prado, prestigiaron al Perú.
- SE RESUELVE: Designar con el nombre de “JAVIER PRADO” al Colegio de Varones de Celendín.
- REGISTRESE Y COMUNIQUESE.
- Rúbrica del Señor Presidente de la República.- LA ROSA”.

Que trascribo a Ud. para su conocimien
to y demás fines.
Dios guarde a Ud. (Fdo.).
- ALFONSO VILLANUEVA PINILLOS
Director de Educación Común.

El 2 de mayo de 1944 se inauguró oficialmente el Colegio Nacional “Javier Prado” en ceremonia especial en la que hicieron uso de la palabra el Director nombrado, profesor Juan Ruiz Mostacero y el profesor Aureliano Rabanal Pereyra, Subprefecto de la provincia.
Desde entonces, este colegio, que el 2012 cumplirá sus "Bodas de Diamante”, se convirtió en el crisol de la intelectualidad celendina, sirviendo a todos los estudiantes de la provincia y de lugares aledaños que llegaron atraídos por la fama que supo labrarse a través de los años y el esfuerzo de dignísimos docentes, plenos de vocación que dieron todo de sí por el engrandecimiento del colegio.
Del año 1944 corresponde esta fotografía histórica en que posan con el Director Ruiz Mostacero y la profesora Fulvia Chávez Sánchez, las alumnas en pleno de todas las secciones del colegio.

De izquierda a derecha sentadas: Antonieta Villanueva, Luisa Silva Marín (X), (X), el director Juan Ruiz Mostacero, profesora Fulvia Chávez Sánchez, (X), Olga Díaz, (X)
En segunda fila: (X) Victoria Merino (X), …Pereyra, …Díaz Pereyra, (X), … Díaz, (X), Lila Villanueva, Benilde Díaz Rodríguez, Nila Revoredo Vásquez, Elsa Salazar Linares, Rosa Velásquez, (X), Beldad Chávez Sánchez, Fabiola Pereyra, Zelmira Merino.ç
En tercera fila: (X), (X), (X),… Tejada (hermana de Juatesán), Blanca Prado Quijano, Carmen Pita Díaz, Hilda Pereyra Rabanal, … Tejada, Carmen Prado Quijano, Marina Díaz Rodríguez (X), Blanca Montoya, Hilda Rodríguez, (X), Santos Pérez Chávez, (X), Adelinda Pereyra, … Horna.
Atrás: Rita Silva Muñoz, Juana Díaz Escalante, Edisa Silva, Rosa Sánchez Araujo, … Díaz, Micaela…., Semírames Mariñas Abanto y Amanda Pérez. (Haga clik en la imagen para ampliarla)

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!
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domingo, 17 de julio de 2011

OPINIÓN: Batiendo récords en Sevilla (Celendín)

LA PLAZA TAURINA MÁS GRANDE...
Por Franz Sánchez
Intentando establecer un récord mundial, la plaza de toros de La Feliciana, en el barrio de Sevilla (Celendín, Perú), me ha demostrado contundentemente, haberlos roto todos.
Es la más grande plaza que he visto en todo. Para dejarlo claro, este coso taurino, con un diámetro de 70 metros, es inmenso en muchos aspectos:
Es el único construido de maderos, para cuya elaboración se talan miles de eucaliptos que sostienen a más de 10 mil personas por tarde, durante cinco días.
En una actividad que se repite cada año, en las mismas fechas (fines de julio y comienzos de agosto). Las cifras toman dimensiones considerables al sumar un lustro de corridas y restar que en ese lapso no hubo ninguna vocación de reforestación. Toda actividad humana sin un plan de contingencia adicional, puede degenerar en desbalance de la biodiversidad, hablamos de salvar los pocos bosques que quedan y a los animales que los habitan,
En una breve mirada alrededor del pueblo notaremos que nos restan algunos bosques, pero pelados, secos, sin vidas (que valga el plural). El archivo fotográfico del pueblo confirma que los planos verdes que habío antes en la campiña que circundaba la ciudad con el tiempo han declinado y ahora lucen pelados y estériles, obviamente por actividades de depredación y consumo sin medida (incendios forestales y actividades madereras)
Me parece un pésimo mensaje a la niñez y juventud que, sin planes ni programas de reforestación (y en medio del cemento que sigue aniquilando las áreas verdes), las autoridades construyan el ruedo taurino de madera más grande que existe, sin sembrar nada en paralelo.

Los bosquecillos de eucaliptus de la zona plantados para cinco días en La Feliciana, barrio de Sevilla, Celendín.

¿Quién puede contra la tradición? Ojalá hiciéramos también nuestra tradición la reforestación, como una actividad transmitida de padres a hijos (en este un mundo que ha causado el reto del nuevo milenio: atenuar los efectos del calentamiento global).
Como si fuera poco, la plaza taurina de La Feliciana, en Sevilla (recalco…, en Celendín) es la más grande en exhibición de incultura, de intolerancia, de desperdicio, de contrastes, de miserias. En ella, y sin mucho esfuerzo, se puede observar sujetos ebrios jugando con su vida desde lo alto de los palcos, arrojando cerveza sobre la cabeza de los demás, y en el más asqueroso de los casos, evacuando fluidos de sus organismos.
En medio de la fiesta “brava”, la gente se grita, insulta, pelea, y roba. Aquí se demuestra el grado de intolerancia de esta indigente sociedad. Personas que no pueden verse ni en pintura, coinciden en el mismo palco (como para un cuadro costumbrista), en la misma banca (unidos por la sangre)… y entonces se arma el zafarrancho. Los vendedores irrumpen trepando sobre las personas, y los pillos cierran la faena a costas de los incautos.
Cuentan que en la época del virreinato, los hombres y mujeres de alcurnia pidieron que se presente un espectáculo exótico, en la famosa plaza de Acho. Y así fue se trajo un león africano, y se presentó con bombos y platillos “el enfrentamiento entre el león y un toro bravo”. La gente colmó las boleterías, y cuando hubieron ingresado cayeron en decepción pues el toro y el león tan solo se miraban de lejos. La concurrencia empezó a gritar: ¡estafa!, entre empellones y pedidos de devolución de las entradas, se armó una trifulca que dio como resultado una soberbia paliza dentro de las tribunas. Un sabio caricaturista, plasmó el instante dibujando al león y al toro abrazados en medio del ruedo, observando la pelea, y agregó una viñeta a modo de pensamiento que decía “quiénes son los animales”.

Los días de toros en Celendín es la anestesia para que el pueblo olvide a las malas autoridades.

Mientras que en el campo, un pan duro remojado en leche es verdadero salvavidas. En Sevilla (nombre alienado de La Feliciana), las oportunas autoridades reparten naranjas que luego la gente arroja sobre el picador, con insolencia y arrogancia ante la pobreza.
Para mí, y entiéndase a título personal, la plaza de toros de La Feliciana en Sevilla (en Celendín, insisto), es el más grande espectáculo de humillación pública no solo de animales, sino también de humillación al hombre y mujer del campo.
Se construyen “barreras” (tendidos al nivel de la arena), formados por palos gruesos en horizontal, que resulta una especie de gran java de hacinamiento, o de “cuyero” exclusivo para los campesinos. Y cuando comento esto, noto a las personas de la ciudad, ofendidas, ultrajadas e indignadas por mis palabras. Ellos argumentan que “a los campesinos no se les obliga ir a la barrera”.
Yo insisto: ¿hemos obligado al alcalde y a su séquito de adulones a que vayan al palco oficial?
No, sin embargo, saben ellos que su estatus prohíbe a sus nalgas el asiento en “barrera” (buscar comodidad para la carnicería)
¿Alguien verá un día, al “culto” regidor con su familia, aplaudiendo la barbarie desde barrera?
Yo no, pues no comparto el morbo.
Hay buenos celendinos, que dan orgullo, que son profesionales de respeto, hombres y mujeres de éxito. Sin embargo nada de eso vale, si su intolerancia es más grande que su corazón, si cobijan prejuicios, si discriminan, si son racistas o "especiotas".
Los malos celendinos, o sea los menos, buscan en su abolengo diferenciarse del oriundo, inventando noblezas, estirpes europeas o portuguesas. Cuando más que andar buscando sangres nobles deberíamos perfeccionarnos como celendinos endémicos, ese es un verdadero reto.
Respetar al hombre y a la mujer del campo, sería de la nobleza dorada, pues ellos reconocen y respetan sus orígenes, mientras que los confundidos mestizos revisan siempre su sangre, queriendo hallar lo que más les convenga.
El atentado contra los animales es salvajismo puro, no tiene ninguna comparación artística con las creaciones que conmueven lo más sensible de nuestra humanidad. En ecuador, gracias al referéndum de Rafael Correa, la matanza pública de animales, está prohibida. A eso debería adicionársele el veto, al escarnio y a la burla hacia los demás seres vivos.
Mahatma Gandhi decía: “La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados según la forma en que trata a sus animales”.
Al final de la tarde, con el sol ocultándose se descubre la realidad, la gente se va satisfecha (eructando sufrimiento ajeno) luego de clamar por sangre, sino del toro la del torero. La plaza más grande del mundo, es también el más grande muladar: bolsas plásticas, papeles, cáscaras, más basura…más miseria.
Si alguna vez a alguien le interesó estudiar sociológicamente a la provincia, tendría que visitar la plaza de toros de La Feliciana, en Sevilla (Celendín, reitero), a finales de julio. La muestra a escala de una sociedad donde algunos lejos de reflexionar, se sienten orgullosos de sus miserias, que ven arte en donde existe brutalidad.
Será por siempre un tema reincidente, recurrente en mis columnas y artículos, toda vez que no se tenga el mínimo respeto por la vida (de todo ser), por el entorno… Y sobre todo por nuestra Tierra, insistiremos.
Cambiar la mentalidad para un nuevo mundo. No es más un pedido, sino una exigencia.



¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!
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viernes, 15 de julio de 2011

PEQUEÑA HISTORIA: El teatro trashumante

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
Cuando en los pueblos del interior del Perú, especialmente en las capitales de provincia no había cine y mucho menos televisión, ni, por supuesto, los adelantos que en materia de audio visión nos brinda la tecnología actual, el teatro nómade era la única distracción y la única manera de adentrarse un poco en la cultura.
Celendín, un pueblo original, de honda raigambre ibérica, tenía entre sus aficiones, aparte de los toros, ese gusto por las representaciones teatrales y eran muchas las compañías de actores que incluían en su itinerario de visitas a nuestra bella ciudad, porque conocían el gusto de los celendinos por el teatro y otras manifestaciones culturales.
De tiempo en tiempo, la ciudad amanecía plagada de carteles en las esquinas que anunciaban a la compañía que en esa ocasión visitaba a la población: “Compañía Valderrama de Teatro, Presenta la obra de… en funciones de vermouth –que jamás entendí porqué se llamaba así a la función vespertina, cuando el término se refiere a un licor muy popular en mi juventud- en el local de la Escuela de Mujeres Nº 82…”

Los actores, caracterizados para alguna escena, con anteojos Nicanor Valderrama, director de la compañía, al centro la bellísima y esbelta Srta. Elisa Bardales, Raúl Figueroa y Antonio Chávez Pereyra ,"El Charro" (Foto archivo CPM)

Toda la gente que se preciaba de alguna cultura asistía obligatoriamente a la función en la que, además del drama o comedia de fondo, presentaba algunos sainetes y números musicales, muy del gusto del público de entonces. La compañía permanecía un par de días y luego se marchaba hacia el oriente, si venía por la ruta de Cajamarca y viceversa si arribaba por el rumbo del Marañón.
Menudo trajín heroico el de esas compañías de teatro que tuvieron su hora de gloria precisamente en la época dorada del caucho como lo prueban los suntuosos locales de teatro y varieté que se erigieron en Manaos, Iquitos y otras urbes que funcionaron como centros de comercio del caucho. Recuérdese que en esa época no existía la facilidad de hogaño para viajar y los viajes había que hacerlos a lomo de bestia, o en precarias canoas en los ríos amazónicos, o como se pudiere.
Después del paso de la compañía teatral, todo el pueblo tenía tema de conversación y discusión para un buen tiempo.
Fue precisamente en la Compañía de Teatro Valderrama que recorría hacia oriente en donde se enroló una pareja de celendinos audaces, amantes de las tablas, que se embarcaron en el sinfín de aventuras que el teatro con sus candilejas, disfraces y dramas impersonales, auguraba. Ellos fueron la señorita Elisa Bardales y mi padre, Antonio Chávez Pereyra “El Charro”.
Navegando en esa dorada barca recorrieron parte del Brasil y Argentina, pueblos en donde el gusto por el teatro estaba enraizado.
Al cabo de algunos años retornaron al pueblo que los vio nacer trayendo como único bagaje la cantidad de anécdotas que atravesaron en su aventurado recorrer y algunas fotos que hablan elocuentemente de ese artístico quehacer.
Ya casado mi padre y con muchos hijos en su haber, acertó a pasar de nuevo por Celendín la compañía Valderrama, trayendo en su elenco al único superviviente de aquellos años, a Raúl Figueroa, que entonces ya hacía de director de escena, con quien mi padre se enfrascó en una noche de conversación, plena de nostalgia, que los cigarrillos y el vino catalizaron y que yo escuché, bebiendo con fruición cada palabra, escondido bajo la única banca que había en su taller de sastrería.


¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!

domingo, 12 de junio de 2011

OPINIÓN: El Cristo de la Corrupción

Por Crispín Piritaño
Cuando, después de diez años de asedio, los griegos dejaron el caballo de madera frente a las doradas murallas de Troya, le dieron una lección de astucia al mundo. Los troyanos cayeron en la argucia de Ulises y franquearon las puertas al caballo, sin advertir que en sus entrañas se escondían los griegos que finalmente causaron la destrucción de su mundo.
En nuestro Celendín hubo un alcalde que de oídas supo de esta historia y nunca olvidó esa lección. Taimado y calculador como era, urdió la treta, la manera de tender una cortina (no de humo, sino de algo más consistente, como el cemento) para ocultar la corrupción que anegaba su gestión. Entonces contrató a un artista mediocre para que le construyera un monumento religioso que pusiera una venda sobre los ojos de la población, para que ésta se olvidara de las pillerías y desbarajustes económicos que dejaba como saldo de su gobierno.

El Cristo de la Corrupción, una imagen seudoreligiosa que jamás engañó a los celendinos que ven de verdad las cosas tal como son (foto archivo CPM).

Así, hace cinco años, surgió en Celendín el Cristo de la colina de San Isidro, que en realidad era el Cristo de los Ladrones y los Pillos, por los que los celendinos conscientes lo bautizaron como "El Cristo de la Corrupción". Se trataba de una mala copia, montada sobre un mirador enclenque, del Cristo del Corcovado, que vela sobre Río de Janeiro, en Brasil.
En el cerebro del alcalde, la imagen tenía que erigirse en un promontorio que la hiciera visible a toda la población, para así explotar los arraigados sentimientos religiosos que animaban a la gente. Sólo había dos puntos estratégicos que caían de perillas a tan aviesa intención: uno era el alto cerro de Jelig y el otro nuestra saqueada colina de San Isidro.
El entusiasmo del alcalde por Jelig tenía que ver con una ventaja contable: iba a elevar el monto de lo que se quería ocultar, pero el cerro que mira del otro lado al Marañón debió ser abandonado porque era muy alto, lo que obligaba a construir la estatua en proporciones enormes e implicaba dificultades de orden técnico y de estabilidad muy superiores a las capacidades de concepción y ejecución del artista, que, dígase de paso, ya tenía experiencia en ese menester, pues había elevado un Cristo similar en otro lugar del norte del Perú.
El alcalde y sus cómplices se decidieron entonces por instalar la imagen en San Isidro, una de cuyas laderas ya estaba corroída por la mina clandestina que la población conoce como "el hueco de la ignominia". No les quedaba otra opción que levantar el Cristo delante de la puerta de la vieja, tradicional y emblemática capilla de San Isidro. No importaba que la ocultara, que la anulara, porque de lo que se trataba realmente era de ocultar las cuentas del municipio.
El proyecto surgió ante la gente como de la nada, sin consulta previa a la ciudadanía y sin concurso ni licitación de propuestas, y la edificación se hizo entre gallos y medianoche.
Así apareció el Cristo de la Corrupción sobre Celendín, una imagen grandilocuente e inútil, un monumento no al hijo de la Virgen del Carmen, nuestra patrona, sino a la pillería del alcalde de marras, a su incompetencia e insensibilidad para atender los problemas más urgentes que aquejaban a la ciudad y la provincia. De lo que se trataba era de cubrir los malos manejos. Y hasta se puede decir que lo logró, que la lecciones de Homero le sirvieron al pícaro para cegar a los celendinos, a algunos celendinos, sobre el lado oscuro de su gestión.
Lo que jamás imaginó este alcalde de provincia es que años después tendría un discípulo y un émulo tan “conspícuo” como el mismo Presidente de la República. El obeso Crazy Horse, al parecer por los mismos motivos que inspiraron al alcalde de Celendín, está ahora construyendo su propio caballo de Troya, levantando un Cristo seudo religioso sobre la población con la esperanza de sembrar en ella la amnesia.
El Cristo de Alan, que el pueblo ya bautizó rápidamente como "El Cristo de lo Robado", va a ser súper dimensionado, como corresponde a la corrupción que pretende ocultar y al Ego Colosal de su inspirador, y se elevará en el histórico Morro Solar, en el distrito de Chorrillos, en Lima. Allí, donde se inmolaron miles de peruanos por defender la patria del odiado invasor.
Los peruanos así tendremos otra mala copia del Cristo del Corcovado, la tercera o cuarta tal vez ya, tan inútil y grandilocuente como el Cristo de la Corrupción de Celendín, imágenes que más de religión y fe nos hablan de las malas prácticas de quienes hipocritamente las construyen.
Por ello no nos sorprende que el mamarracho de Lima, "El Cristo de lo Robado", ya cuenta con la bendición del inefable Cardenal Juan Cipriani y de su monaguillo del Opus Dei, Rafael Rey Rey, tránsfuga compulsivo y también ex ministro que la historia peruana recordará como payaso y como cazador de palomas.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QU LE ROBASTE A CELENDIN!

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miércoles, 20 de abril de 2011

PEQUEÑA HISTORIA: La banda popular “Celendín”

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
Cuántos recuerdos hermosos nos trae a la memoria esta fotografía que data del año 1960… ¡Nada menos que medio siglo atrás! Esta era la banda que amenizaba cuanto evento ocurriera en nuestra tierra, que todavía guardaba rezagos del tiempo de la colonia. A sus acordes y marchas iba por todas las calles el Julio “Dedo” o ”Cholo Julio” y, deteniéndose en cada esquina, al toque final del bombo, con la voz estentórea que lo caracterizaba, decía: “¡Ordenanza Municipal…!”
También amenizaba las retretas que se daban algunas noches en la plaza de armas, haciendo más placentero el paseo vespertino de los celendinos por las veredas de la plaza, único pavimento que existía por entonces en el cuadrilátero principal de la ciudad. Era hermoso caminar a sus acordes y observar a los músicos con sus atriles atacando un valse, un tango, una guaracha de moda y la consabida marinera y el carnavalito shilico para rematar.
El maestro Galarreta fue un insigne músico que enseñó a los participantes, mucho de los cuales tenían probadas habilidades y vocación para la música, a leer las partituras musicales y actuar como una orquesta en donde la participación individual de cada músico sumaba al conjunto y daba riqueza a una pieza. No conocimos de donde era originario el maestro, pero si nos consta que estuvo muchos años en nuestro pueblo.
Esta banda se lucía en la tradicional fiesta Patronal de la Virgen del Carmen durante los meses de julio y agosto y en cuanto evento sacro sucediera en nuestro pueblo, como procesiones, misas, mayordomías y hasta en fiestas particulares. En esos tiempos en que las municipalidades no gozaban de los presupuestos de hoy era un sacrificio encomiable el pertenecer a una banda con los recursos escasos con que contaba el municipio.
Llama la atención el curioso uniforme con cafarena negra y boína vasca que lucieron en sus presentaciones de ese año. Figuran para la posteridad estos 18 músicos con su maestro, de los cuales pocos hemos reconocido, por eso invocamos a los celendinos a escribirnos proporcionándonos los nombres de los que faltan para completar esta pequeña historia.


Banda Popular “Celendín”: en primer plano, en cuclillas, Edilberto Cruz con la tarola, el “Ishco” con los platillos y el menor de “Los Cumpas” con el bombo. Nuestro inolvidable artista multifacético César Díaz Dávila con el saxo, junto al maestro Galarreta. Atrás, de pie, aparecen César Cruz con el clarinete, “Pancho” Velezmoro y Manuel Beltrán con los trombones, Julio Díaz Dávila con la trompeta y atrás, de pie, con el instrumento más voluminoso, la tuba, que justamente caía como anillo al dedo a su gran talla, está el popular Gilberto Muñoz “Patazas”.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!

viernes, 4 de febrero de 2011

PEQUEÑA HISTORIA: El sufrido sombrero celendino

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
Curiosa fotografía que corresponde a inicios de la década del 30, cuando, como muchos recordarán, la venta de sombreros se realizaba en el frontis de la Iglesia Matriz de Nstra. Sra. del Carmen en la plaza de armas y no en la plazuela de La Alameda como se estila hoy.
Bajo el amparo del Jelig y el Taytarume, aparece la plaza de armas sin ningún atisbo de cemento en su superficie, pero con las calles ya empedradas. El ámbito de la plaza propiamente dicha, es un campo desordenado ausente de jardines, apenas con la pila central original –felizmente rescatada por Manuel Silva Rabanal- cuya copa se ve sobre el techo de la casa de la familia Merino Briones.

"Sombreros en la plaza, 1930" Foto archivo CPM.

En la municipalidad se está construyendo la parte central, donde ahora se yergue la torre que alberga al reloj público que da la hora en Celendín desde 1958. Hasta el término de esta construcción, las ventas dominicales se hacían en la plaza de armas y en las tiendas del entorno, luego el mercado pasó al interior de la municipalidad. Uno de los pinos que son característicos de la plaza es apenas un mozalbete un poco más grande que una persona.
El afán dominguero que congrega a tejedores, a sus familiares y a los negociantes muestra a un grupo ansioso en donde la mayoría de los niños –siete en total- están descalzos. Los varones visten a la usanza de la época: saco y pantalón de dril, dos de ellos llevan gorras Jorge Chávez, otro un sombrero raído, y en el extremo derecho, un niño, al parecer poblano, viste chaleco, saco y pantalones a media pierna, calza los clásicos “enteros” fabricados artesanalmente, estaquillados, para que no se malogren con los diluvios de diciembre a mayo. Precisamente esos zapatos indestructibles que teníamos que amansar para el desfile del 28.
Las niñas visten con suma sencillez, van descalzas todas y se cubren del frío serrano con pañolones, una de ellas lleva la canasta de carrizos para las provisiones de la semana.
Los mayores que figuran en esta escena detenida en el tiempo, llevan sombreros de paja toquilla adornados con gruesas cintas negras con lazo caído hasta fuera de la falda, moda que está en desuso hoy, los campesinos varones visten camisas raídas de género, barba de varios días y el clásico poncho de lana.
En el contexto de la imagen observamos una escena que es clásica en este comercio: el negociante, con una imagen de prosperidad, que se deduce por su traje de paño, el sombrero nuevo y porque va “enzapatado”, rodeado de la angustia de los artesanos que ofertan su sombrero mientras la pila de sombreros crece a sus pies.
Esta escena es el reflejo de la tragedia celendina, de una explotación centenaria que no ha cambiado un ápice, pero que, sin embargo, significó en tiempos pasados y aún hoy, la única esperanza de muchas familias de lograr un exiguo sustento que les permitiera sobrevivir.
Ya es tiempo que la municipalidad tome cartas en el asunto promoviendo y remozando esta industria que es característica de nuestras mujeres celendinas, buscando mejores mercados donde el producto de valore en la justa medida. No negamos que los negociantes también tienen que realizar un trabajo para obtener el acabado final del sombrero, pero deberían empezar por pagar con justicia a nuestras sufridas artesanas.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!

domingo, 2 de enero de 2011

PEQUEÑA HISTORIA: La Ruta del sombrero

A raíz del Premio Nobel de Literatura concedido a nuestro compatriota Mario Vargas Llosa, reconocimiento supremo coincidente con la publicación de su novela “El sueño del celta”, ha retomado actualidad un tema que toqué hace algún tiempo. Uno de los personajes a quién me refería es el coprotagonista de esta, a nuestro juicio, hermosa e impactante novela, a despecho de críticas malévolas por parte de algunos escritorzuelos peruanos que, obviamente, pretenden colgarse de la fama del Nobel 2010 para, denigrándolo, cobrar notoriedad.
En mi artículo no encontrarán nada de lo que grafica certeramente MVLL, sino más bien la génesis de la lucha de algunos hombres de la tierra, que enfrentaron los retos que implicaba por entonces internarse en la selva en un intento de hacer fortuna (NdlR).

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
Mucho se ha especulado acerca del origen del tejido del sombrero en Celendín y del por qué se utiliza en su confección la paja de bombonaje, originaria del departamento de San Martín y de zonas de Ecuador. Esto prueba de alguna manera la historia romántica que atesora como reliquia la familia Solís, de que fue uno de sus ancestros, originario de la región de Cuenca en el Ecuador, el que enseñó a las celendinas la manera de tejer el sombrero. Según la historia, que hemos publicado en CPM II, la ruta de los tres ecuatorianos fue la misma que siguieron los fundadores de nuestro pequeño cielo azul del Edén: viniendo desde el oriente selvático llegaron a la plácida campiña celendina.
La ligazón secular entre las ciudades de Yurimaguas, Moyobamba, Rioja, Guayobamba y Celendín se remonta a los tiempos incaicos, justamente desde que Túpac Yupanqui, en 1470, conquistara la antigua ciudad de Cajamarquilla, conocida por los historiadores como El Gran Saposoa, sometiendo luego de sangrientos combates a los indomables chachapoyas. Se dice que fue ese Inca quien trajo en calidad de mitimaes a parte de los integrantes de la tribu de los chilchos, desde el territorio que hoy es el departamento de San Martín, hasta las tierras de Celendín, precisamente a la zona de Pallac, Caguaipampa y Chuclalás.
El arqueólogo e historiador Moisés Chávez, refiriéndose a las relaciones de los conquistadores españoles en sus visitas al territorio, dice al respecto: “La ubicación de los Guamán y los Chilcho es inexacta. Solo tenemos la indicación incierta de que estaban en los términos de los Chachapoyas, pero cabe la posibilidad de que los chilcho ocuparan la región de Celendín, contigua a la ruta de penetración. En la relación de otras visitas posteriores falta la referencia a la zona de Celendín, y esto revela a mi criterio que Celendín, así como jamás dependió de Cajamarca, continuó siendo independiente. Es posible que las relaciones de rivalidad entre los indios de Cajamarca y los mitimaes de Chilcho, se proyectaran en el transcurso de las generaciones en el apelativo peyorativo de “chilcho”, “Chilico” o “shilico”, con que los cajamarquinos llaman a los celendinos y que éstos se adjudican con cierto orgullo étnico”.

Augusto G. Gil, el filántropo celendino, protagonista importante en la era dorada del caucho (Foto archivo CPM).

Esta hipótesis no haría más que demostrar la supremacía de los celendinos sobre el conocimiento y uso comercial de la ruta del nororiente sobre los caxamarcas y otros pueblos del norte, conocimiento que según sospechamos, provendría desde la época de los muchiks en sus relaciones comerciales para extraer el oro de los lavaderos del Marañón, casi mil años antes de la conquista.
El conocimiento de la ruta llevó al obispo Jaime Martínez de Compañón a seguir ese derrotero en su célebre visita pastoral a la diócesis de Trujillo. Si nos atenemos a las tradiciones orales que explican el origen de Celendín, los fundadores habrían venido desde el Brasil, a través del Amazonas desviándose por la confluencia del Huallaga, hasta la actual Yurimaguas y luego por Moyobamba, Rioja, Guayobamba (hoy Rodríguez de Mendoza), Leymebamba y Balzas.
En los tiempos en que era difícil el acceso a la selva, las únicas rutas de acceso al nororiente, al Alto Marañón y al Amazonas eran dos: La entrada por las localidades de Jaén y Bellavista, ruta difícil por lo inhóspito de la región, que, aparte de accidentes geográficos formidables como el Pongo de Rentema y el de Manseriche, que hacían casi imposible la navegación, estaba plagada de paludismo, beriberi y malaria, y poblada, además, por las feroces tribus de los pacamuros, awajún y wampis, entroncados con el grupo jíbaro, dispuestos a todo para conservar sus territorios, hasta a convertir en txantxas las cabezas de los invasores.
La otra ruta era por Celendín, más transitada y pacífica, aunque no exenta de peligros, por donde iba la mercadería en piaras de unas cincuenta mulas, en el sistema conocido como arrieraje, aparejado con el infame trabajo de los hombres bestias que llevaban el solpe como enjalme para cargar a otras personas, gracias a la energía de la coca que chacchaban. Muchas personas recuerdan a estos desgraciados caminando a duras penas por las calles empedradas de Celendín, con la frente surcada por las cicatrices y callos que les ocasionaba el solpe.
Mi tío Salomón Mori Sánchez, me contaba hace muchos años sobre los avatares vividos en esa ruta a la que dedicó cuarenta años de su vida, en un camino interminable, saliendo de Celendín por Lucmpampa para llegar a Balzas, en donde estaba el puente colgante de Chacanto, luego atravesaban la cordillera de Calla Calla, Leymebamba, Guayobamba, sin necesidad de ingresar a Chachapoyas que se encontraba más al norte, luego a Rioja, Moyobamba y finalmente Yurimaguas.
Desde tiempos anteriores a la fundación de Celendín, esta ruta permaneció como un corredor comercial que luego serviría también para la comercialización del sombrero de paja toquilla en un tránsito fluido, ya que la producción de sombreros se hacía una vez por semana. Tenemos como prueba el dramático testamento de José María Zamora Díaz, un huacapampeño que testa sintiendo cercana la muerte: “En el momento supremo en que la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, en cuya fe todas las cosas tienen un principio y medio y fin. Sea pública esta mi memoria testamentaria que en esta fecha declaro yo, José María Zamora, natural de Huacapampa, y vecino de la provincia de Celendín, hijo legítimo de Francisco Zamora y Catalina Díaz, de la edad de treinta y ocho años, estando de tránsito para Moyobamba en el distrito de Yaguas y enfermo de gravedad con la enfermedad que Dios, nuestro Señor, se ha servido mandarme, hago esta mi memoria o carta testamental si la voluntad de Dios se ha servido llevarme de esta presente vida a la otra…”.
Este tránsito fluido y constante de los comerciantes celendinos llevando el sombrero terminado y regresando con la materia prima para su fabricación y otras mercaderías que llegaban vía Iquitos, explica el hecho de que la mayoría de los apellidos de esta región tengan origen celendino. Los comerciantes en ruta pernoctaban en sus descansos en la parentela que se había formado a lo largo de la ruta, una prueba fehaciente es el final del testamento citado líneas arriba, que dice textualmente: “Con la mayor justicia y los derechos de mi propia persona, como si presente lo hiciera para que se lleve a cabo ésta mi última disposición, la firmo con los testigos Teófilo Rojas, Eusebio, Marcelino y Celestino Díaz y Rafael Cachay.- En Yaguas a los cinco días del mes de octubre del año de mil novecientos dos”. Esta especie de cónclave de seis celendinos en una pequeña aldea de la selva es una muestra palpable de la frecuencia de sus viajes en la zona.


Julio César Arana "El barón del caucho".

De acuerdo a estos indicios, el "barón del caucho", Julio César Arana, nacido en Rioja, habría tenido origen celendino y acompañaba a su padre, el celendino Martín Arana en el comercio de sombreros desde que contaba con 14 años, o sea en 1878, en la ruta Celendín-Iquitos, y dadas las condiciones del viaje, que necesariamente implicaba solidaridad entre los viajeros, no sería extraño que los tres grandes comerciantes celendinos de la época: Augusto G. Gil, Sixto Quevedo y Rafael Cachay hayan tenido amistad y hecho negocios con el cauchero Julio César Arana. Conocido es que los tres regresaron ricos de la selva y viajaron a Europa con toda facilidad a través del Amazonas e hicieran sus negocios con libras esterlinas, para muestra citamos el mismo documento de Zamora: “El segundo error consiste en trasladar una misma partida: Plo. El Diario dice:
Mds. a £ 50,000
Caja £ 50,000
Mercaderías a £ 500,000
Caja £ 500,000
Se traslada al mayor en vez de poner en la 2ª partida de £ 500, repetimos la de £ 50,000, advertidos del error por Balance, sentamos una partida contraria para destruir el error, poniendo al pie la explicación siguiente: Contrapartida por haber pasado dos veces la partida tal”.
Por ello las anécdotas que adornan las biografías de estos personajes tienen como escenario algunas ciudades y circunstancias de Inglaterra: La conocida anécdota del regalo del sombrero al Rey por parte de Augusto G. Gil, los viajes de Sixto Quevedo a la India, en ese entonces colonia británica y el hecho de que Rafael Cachay enviara a su hijo Horacio Cachay Díaz a concluir sus estudios de medicina en Londres, tras una huelga de los estudiantes de San Fernando en Lima contra el régimen de Leguía.
La llegada intempestiva de la dorada era del caucho cogió a estos celendinos en la ruta y gracias a ella lograron prosperar en diversa medida. Las dos décadas que duró esa época de locura arrastró a miles de personas, ávidas de riquezas, a ingresar a la selva por la ruta de Celendín. Llegaban en manadas, harapientos, en jamelgos acezantes o como podían, con un destello de ambición en la mirada, se alojaban en cualquier posada o dormían en el muladar que era por entonces la plaza, o en los atrios de las iglesias y al día siguiente se perdían por la fila del Jelig en un viaje sin retorno. Muy pocos fueron los que volvieron enriquecidos.
La habilidad y visión de los negocios de Julio C. Arana, sería un indicio más de su origen celendino. Lo demás, el imperio que forjó en el Putumayo y el genocidio de 40 000 indios por parte de sus empleados en la explotación del caucho y las investigaciones de Sir Roger Casement al respecto, fueron el combustible de un escándalo que remeció el mundo financiero de Londres y que finalmente decretó la ruina del imperio forjado por Julio César Arana: La Peruvian Amazon Rubber Company.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!
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HISTORIA: Juan Basilio Cortegana, semblanza y documentos

UN HIJO ILUSTRE DE CELENDÍN: JUAN BASILIO CORTEGANA Y VERGARA     Por Nazario Chávez Aliaga El día 12 de noviembre de 1877, en su domicilio ...