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domingo, 14 de febrero de 2021

URBANISMO: El asesinato de una ciudad

En 2005, nuestro blog Celendín Pueblo Mágico, en su primera época, en su sección Temas Urgentes y bajo el lema "El mañana comienza hoy", publicaba la nota de abajo, escrita por Rafael Pereyra (aquí, esa versión precursora). Hoy la volvemos a publicar porque cada una de las palabras con que fue escrito este artículo no sólo fueron graves advertencias sino que terminaron siendo una trágica premonición. Ahora Celendín está a medias destruido y el proceso continúa. Una sola esperanza: el pueblo consciente ya está reaccionando. (CPM)
 

LA RUINA DE CELENDÍN,
¿UNA MUERTE ANUNCIADA?



 
Por Rafael Pereyra

Celendín se caracterizaba hace 50 años por sus calles rectas, sus cuadras y manzanas regulares, sus casas de adobe con paredes enlucidas y blanqueadas con leche de cal, sus techos de tejas rojas que verdeaban luego con el musgo que dejaban el viento, las lluvias y el paso del tiempo. En las casas de las familias con algunos recursos había balcones bien cuidados, que llamaban la atención. Las puertas tenían distintos colores, pero eran frecuentes el verde claro o el azul celeste, que de alguna manera dialogaba con el cielo que en los días de sol protegía la vida de la ciudad.

Eran otros tiempos y otros celendinos.

Ahora, por un malentendido sentido del progreso y de la modernidad, algunos celendinos se ha puesto a construir en "duro" (ladrillo y cemento), elevando pequeños y feos edificios que con su altura, sus pisos "volados" hacia la calles y sus colores chillones, rompen y destruyen dramáticamente la armonía urbana de la antigua y bella ciudad. En cualquier otro lugar, por ejemplo en España, país que propicia y vive inteligentemente del turismo, esto sería considerado un verdadero crimen y sus autores serían multados, perseguidos y castigados por destruir un patrimonio común. Una ciudad con personalidad propia es un organismo vivo y quien la deforma, mutila y atenta contra ella no sólo la arruina y destruye sino que arruina y destruye algo que pertenece a todos los habitantes: su identidad. De esto apenas nos vamos enterando.

En los pueblos de Andalucía, y otras regiones ibéricas, se protege las calles viejas, se remoza las casas antiguas, que son adornadas con macetas y jardines, al tiempo que se protege sus características originales. Al final todos ganan, los turistas que llegan a ver tanta originalidad y belleza, y los habitantes que los reciben. En Celendín, en lugar de conservar y mejorar lo que ya teníamos, algunos optan por copiar lo peor que ven en la Costa, cayendo más que casi siempre en lamentables huachaferías…

Esto no ha sido comprendido plenamente en Celendín. Y esta falta de entendimiento nos podría hacer temer que la destrucción final, la muerte de nuestra ciudad tal como fue, es algo programado, una cuestión de pocos años. Pero no caigamos en el pesimismo más negro. CPM tiene razones para el optimisto y para la esperanza. Hay una conciencia naciente sobre el peligro que corre nuestro pueblo, entre los celendinos de fuera y, lo que es más importante, entre los que viven en la ciudad. Esto lo demuestra el extraordinario reportaje gráfico HAY QUE HACER ALGO, que ha preparado un paisano, Luis Díaz Mori, quien sabe claramente lo que hay que cuidar.

CPM se enorgullece de presentar este documento, que es cívico, generoso y responsable, un ejemplo de la conciencia que hay que desarrollar para cuidar un patrimonio que es de todos: el espíritu de nuestra ciudad.


Pulse este enlace:
HAY QUE HACER ALGO
(Para ver el reportaje se necesita Power Point,
modo Presentación de diapositivas)

Chachapoyas a la izquierda, Celendín a la derecha. La primera una ciudad gobernada con inteligencia, apuntando al turismo. La segunda, gobernada por ignorantes y corruptos, apuntando a sus propios bolsillos. El resultado es la destrucción de la histórica ciudad de Celendín. En la imágen celendina contemple el adefesio coronado con el rótulo "Hotel", mire al abusivo voladizo a partir del segundo piso, un robo de más de un metro al espacio público: para completar mire el "tejado". Un crimen arquitectónico, un crimen.a secas.

Chachapoyas a la izquierda, Celendín a la derecha. La primera, una ciudad gobernada con inteligencia, apuntando al turismo. La segunda, gobernada por ignorantes y corruptos, apuntando a sus propios bolsillos. El resultado es la destrucción de la histórica ciudad de Celendín. En la imagen celendina contemple el adefesio coronado con el rótulo "Hotel", mire al abusivo voladizo a partir del segundo piso, un robo de más de un metro al espacio público: para completar mire el "tejado"... Un crimen arquitectónico, un crimen a secas.

 
 


viernes, 16 de agosto de 2013

SIN TAPUJOS: Los buitres sobre la desgracia

Por Jorge A. Chávez Silva
Una cruel burla al pueblo peruano.
Hoy se cumplen seis años de la adversidad sísmica que asoló a los pueblos del sur chico. Aquella nefasta tarde, el que esto escribe se encontraba con una bella dama francesa frente al edificio de vidrio de la Telefónica en Miraflores, observando a través de la transparencia del cristal las gestiones que hacía el escritor Alfredo Pita con una señorita que atendía sus reclamos. Eran poco más de las seis y media cuando todo empezó a temblar. Mi gentil acompañante, pese a la poca costumbre que tenía de estos casos, no se inmutó y permaneció serena en medio de la gente que, presa del pánico, corría en diferentes direcciones, y observábamos con alarma como, del edificio de Telefónica evacuaban en bullanguero desorden  los empleados bajando en tropel por las escaleras, mientras Alfredo rescataba sus documentos de la ventanilla de donde había huido, rauda, la señorita que lo atendía.
Todo era un caos en Lima. Los celulares no funcionaban y el tráfico era una desgracia. Más tarde nos enteramos que el epicentro del sismo había ocurrido en el sur, causando gran destrucción en las ciudades de Cañete, Pisco, Chincha, Ica y en los pueblos aledaños. La solidaridad internacional  no se hizo esperar y empezó a llegar ayuda en aviones con destino a los damnificados del terremoto que alcanzó la terrífica cifra de 7,9 grados.
En el gobierno del gordo García, signado por la corrupción generalizada de los funcionarios, surgieron los buitres acechando en círculos a los despojos de la desgracia  y empezaron a lucrar con la ayuda internacional y  luego a negociar los bonos que el gobierno emitió para ayudar a los hermanos caídos y se formó la comisión Forsur, que se encargaría de la reconstrucción de la zona siniestrada, con una secuela infeliz de desaciertos y robos que escandalizaron a la opinión mundial.
Pocas semanas más tarde tuve ocasión de viajar a la zona y lo que vimos era para llorar: nada se había reconstruido y miles de niños clamaban por un bocado para subsistir, los ladrones comunes hacía de las suyas y la gente prefería dormir en la plaza de armas de Pisco y dejar que los malandrines se llevaban las pocas pertenencias que tenían. No había agua y los desagües colapsados eran una amenaza latente de epidemias. Las madres con sus niños a cuestas pedían una manta para guarecerse del frío invernal.
Pasaron dos, tres años y llegó a su fin el gobierno irresponsable del gordo y con él se esfumaron millones de los fondos destinados a la reconstrucción. Los responsables, funcionarios de Forsur, alcaldes y otras autoridades, que antes tenían una modesta casa en donde vivir ahora mostraban suntuosas construcciones que hablaban a las claras de la rapiña que hicieron con la desgracia del pueblo. Como siempre ocurre en nuestro país se formaron comisiones investigadoras, se levantaron secretos bancarios y tras muchos aspavientos de Rogelio Canches, presidente de la comisión, nadie resultó culpable y todo se cubrió con un velo de impunidad.
La desfachatez del gordo, que alguna vez lo llevó a declarar ante un figureti entrevistador televisivo con aquella frase que lo pinta de cuerpo entero: “No seas cojudo, la plata llega sola”, tiene ahora ribetes siniestros si examinamos la rapiña del sur, los narcoindultos, las obras supervaloradas y las concesiones mineras entreguistas, como la que ocurrió cuando, en los últimos de su gobierno, firmó el falso EIA de Yanacocha para explotar Minas Conga, origen de las desgracias del pueblo cajamarquino y en especial del celendino. Todo esto nos hace exclamar con tristeza como el payador perseguido:  “Y Dios por aquí, y no pasó”.


jueves, 31 de enero de 2013

RESISTENCIA: La Policía Nacional de la minera ataca

FAMILIA CHAUPE-ACUÑA DENUNCIA AGRESIÓN POLICIAL
Y ATENTADO CONTRA SU PROPIEDAD
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Por Jorge Paucar Albino - Redacción LaMula.Pe
En declaraciones a LaMula.pe, Máxima Acuña, quien vive en Celendín cerca a la Laguna Azul del proyecto Conga, denuncia que esta mañana cerca de 60 policías de la División de Operaciones Especiales (DINOES) arremetieron contra su propiedad y agredieron a sus familiares. Hasta el cierre de esta nota, la familia Chaupe-Acuña seguía rodeada de policías.
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Máxima Acuña de Chaupe, la "Dama de las Lagunas" y los acosadores que actúan por cuenta de Minera Yanacocha. Foto: Mamágrande Films / Miltón Sánchez
Máxima Acuña y su familia viven frente a la Laguna Azul, la cual será afectada por el proyecto minero Conga de Yanacocha, que, de ejecutarse será convertida en un tajo abierto. Ante la información en las redes sociales que habría sido agredida por policías, nos comunicamos con ella para que nos cuente que fue exactamente lo que pasó. Acuña denuncia que los policías que intentaron agredirla y atentaron contra su propiedad trabajan para la minera Yanacocha.
“Por la mañana han estado dando vueltas a ver si estaban cerca los ‘Guardianes de las Lagunas’. Han venido a intentar desalojarnos sin ningún documento. A mi esposo y a mi hijo los han retenido mientras me intentaban pegar, pero yo no me he dejado. A mi perro y a mis ovejas los han matado. Se han llevado los toldos, las maderas. Yo he salido a reclamar y me han agarrado”, señaló.
“Yo ahora estoy rodeada de policías de la mina solo por defender mis derechos, mi propiedad. Yo en 1994 compré este terreno, yo tengo los documentos. Pero la Fiscalía de Celendín ha escondido las pruebas. Yo pido justicia porque yo tengo mis derechos. Ahora, no puedo salir, estoy rodeada de la DINOES. Me han dicho que no puedo salir. No sé hasta que hora me voy a quedar aquí, quizás pasé toda la noche. Yo pido justicia”, expresó Máxima Acuña.
En noviembre pasado, Máxima Acuña estuvo en el programa de La Mula TV, Radicales Libres, donde nos contó lo que venía ocurriendo con su familia y la Policía en los últimos meses. “Yo soy propietaria del tragadero grande ‘Las Pozadas’, frente a la Laguna Azul. Yo soy propietaria, pero de un momento a otro la minera Yanacocha llegó diciendo que yo se lo había vendido y eso es mentira”, dijo Acuña en entrevista con Alexandro Saco.
Anteriormente, el 9 de agosto del 2011, luego de haber destruido en varias ocasiones la choza de Máxima Acuña, un contingente policial armado, junto con funcionarios de Yanacocha, ingresaron a la propiedad y la agredieron. El pasado 29 de octubre del 2012, el Juzgado de Celendín sentenció a la familia Chaupe-Acuña a tres años de prisión suspendida y al pago de 200 soles de reparación civil a favor de Yanacocha.
A continuación, el video de la entrevista a Máxima Acuña:
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¡FUERA YANACOCHA DE CELENDÍN! ¡CONGA NO VA, NI HOY, NI NUNCA!
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miércoles, 14 de diciembre de 2011

OPINIÓN: El mendigo sentado sobre la bacinilla de oro

Publicamos este interesante artículo enviado por nuestro amigo, y colaborador, el arquitecto Víctor Chávez V., porque consideramos que las opiniones de nuestros profesionales, en cualquier campo de la cultura, son importantes para clarificar o enriquecer, incluso en la contradicción, la visión que debemos tener de nuestra problemática, así como para robustecer la justeza de nuestros afanes de preservar nuestros recursos, nuestra integridad y nuestras aspiraciones para el futuro (NdlR).

Por Víctor S. Chávez Velásquez
Arq. C.A.P. 8120
No se puede deslegitimar las protestas que sucedieron las semanas precedentes en la región Cajamarca y principalmente en el ámbito de la provincia de Celendín por el solo hecho de que quienes encabezaban dichas protestas y aparecen en los medios hayan sido autoridades elegidas por el pueblo y tengan un pasado nada santo por su militancia en grupos alzados en armas, que tanto dolor y sufrimiento causaron a la patria, hechos que por supuesto no compartimos.

Ojo de agua del río Grande en Celendín.

Hay quienes, y a raíz de la declaración del estado de emergencia, pretenden meter en un mismo saco a los extremistas que quieren sembrar el caos y a los campesinos y pobladores de Celendín, que hicieron sentir su indignación ante la pasividad cómplice del gobierno central por los atropellos que Yanacocha pretende llevar a cabo en las alturas de nuestra provincia. Salvo honrosas excepciones, periodistas y autoridades, no tienen el menor empacho en afirmar que los manifestantes han sido llevados de las narices, y que sus reclamos no tienen razón de ser. Debemos hacer conocer que Celendín es tierra de gente laboriosa, de artesanos hábiles que han hecho del tejido de sombreros de paja toquilla su modo de sobrevivir, Celendín es cuna de escritores, poetas, pintores y escultores de gran sensibilidad, y si hay algo que ha dado y sigue dando al Perú son los miles de educadores que ejercen la docencia en todo el territorio patrio, también nos caracterizamos por que tratamos de vivir en armonía con nuestro entorno.

Comuneros vigilantes de las lagunas, una actitud que debemos mantener siempre.

El jefe del Estado ha señalado que el subsuelo es de todos los peruanos, pretendiendo que puede disponer de cualquier lugar del territorio vía manu militari. Hay a quienes no les ha costado nada el pedazo de terreno donde viven, o lo han obtenido por generación espontánea, o gracias a la benevolencia de algún compadre; es bueno hacerle conocer la historia. Los shilicos, nos sentimos orgullosos de nuestros ancestros, pues quizás seamos el único pueblo que pago 14,000 pesos españoles por el lugar donde se fundó la ciudad y sus anexos, por eso discrepamos con el mandatario y le advertimos que los shilicos somos dueños hasta de la tierra del cementerio donde nos enterraran cuando no estemos en este mundo.
Con el criterio de que el subsuelo es de todos, también podríamos pedirle que nos permita a todos los peruanos disponer de los beneficios del gas de Camisea, a un costo de 12 soles o de 15 soles o de 20 soles o aunque sea el balón de gas a 25 soles como lo pregonaba a lo largo y ancho del territorio nacional, cuando se trataba por supuesto de ganar votos, haciendo luego tabula rasa a sus promesas cuando era candidato metiéndoles literalmente el dedo a quienes le creyeron. Como lo dijera Bonaparte “la mejor forma de cumplir con la palabra empeñada, es no darla jamás”.
Y se inflama el primer dignatario de la nación cuando los cajamarquinos le reclaman sus famosas frases “el agua o el oro”, ahora calla en mil idiomas y afirma que no quiso decir lo que dijo y como somos unos ignorantes shilicos pata rajada, no se nos debe de tomar en cuenta, para qué pues cumplir ese compromiso. Pregunto donde están los garantes de la democracia, el ex mandatario de la vincha o el marqués ganador del Nobel, de quien debo confesar mi gran admiración por su inmensa obra literaria y a quien estoy empezando e ver con otros ojos por el silencio sepulcral en que está sumido, ahora no dicen nada. Ellos son a quienes debemos de agradecer el gobierno que tenemos.
Soy de los que creen que las riquezas deben de ser explotadas para beneficio de los peruanos, por consiguiente, no soy de los que piensan a rajatabla que la minería se debe de proscribir, siempre y cuando no afecten al medio ambiente por supuesto, probablemente lo que acabo de escribir hará que muchos me suelten los perros. Desde mis épocas de estudiante en la escuela fiscal 85, allá en Celendín, me enseñaron de todas las riquezas que teníamos y dibujábamos su ubicación en el mapa de la provincia en nuestro cuaderno de tapa negra, también aprendimos de todo el potencial que esto significaba para el desarrollo de Celendín, y hemos conocido de Michiquillay y de yacimientos allende del cerro Tolón, de no metálicos de caolín y de mármol y en esa misma línea en cuanta discusión hemos participado hemos coincidido que dichos recursos deben ser explotados.

"...el colmo de la estupidez humana, y otra de las razones de la protesta es pretender desecar las lagunas y otras utilizarlas como botadero..."

El punto no es pues que los celendinos se opongan a la explotación de sus recursos, el problema surge cuando para lograr ello se pretende destruir el recurso agua, con el peligro que ello significa para los caseríos en torno a la cuenca de la parte baja, pues muchos de estos poblados han surgido a la vera de los ojos de agua o puquiales, los cuales; está demostrado no son otra cosa que las filtraciones que se dan en la parte alta de la cuenca, Celendín es un ejemplo tangible de lo que decimos, nuestro querido y emblemático “rio Grande” nace de un ojo de agua en el sector de La Tranca, el ojo de agua de el Guayao surte a todo Chacapampa, hay un manantial en la zona de Shuitute y son conocidos los ojos del Cumbe.
Pero el colmo de la estupidez humana, y otra de las razones de la protesta es pretender desecar las lagunas y otras utilizarlas como botaderos de desmonte con todos los contaminantes de la extracción del mineral. Eso es como tirarle sus desechos en la cara a los shilicos, el decir “la mina va si o si” no hará sino que el gobierno se siente a compartir la bacinilla de oro en la que nuevamente se sentará la minera que destruirá el ecosistema de nuestra provincia.
A la cascada de renuncias de viceministros y hasta del alcalde de nuestra provincia, se suma la renuncia del primer ministro que evidencia la gravedad de la crisis en el gobierno como consecuencia del problema de Conga, grave crisis que hace preocuparnos aun más. Señor presidente, escuche a los millones de esperanzados que creyeron en sus palabras y que lo encumbraron al primer poder del estado, haga oídos sordos a quienes le aconsejan por detrás de la oreja, mire usted en el espejo de la historia reciente, cómo terminaron algunos que le antecedieron.

¡FUERA YANACOCHA DE CELENDIN, CONGA NO VA, NO VA, NO VA...!
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domingo, 27 de noviembre de 2011

OPINION: El mito del país minero

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
Desde que entró en uso la frase atribuida a Raimondi ,“El Perú es un país sentado en un banco de oro”, esta se ha constituido en el paradigma mental mas difundido de la imagen del país a nivel mundial. Todo el mundo cree, incluso muchos peruanos, que el Perú es un emporio de recursos naturales habitado por tribus de seres salvajes que son fáciles de explotar.
De acuerdo a este paradigma, el peruano de a pie o el que se moviliza en 4 x 4 piensa que el Perú es un país destinado a ser exportador de materias primas al extranjero. Como no tenemos la tecnología suficiente para explotar nuestros propios recursos, nos abrimos de piernas a la voracidad de las transnacionales sin importar las consecuencias.

La destruccion irracional que causa la protesta de los cajamarquinos.

Como ya lo advirtió el Amauta Mariátegui, el Perú a través de la historia se mostró al mundo en esta faceta, a excepción del incario que encontró en una agricultura altamente tecnificada la fuente de satisfacción de sus necesidades como estado socialista. Los conquistadores españoles arribaron a nuestras costas atraídos por las leyendas verosímiles de un Imperio que “bebía y comía en vasos y platos de oro y plata” y en nombre de esa codicia voraz y esgrimiendo la cruz, destruyeron una de las mejores sociedades de la historia de la civilización humana. Con la república la actitud de los españoles siguió vigente. Los países industrializados de Europa nos buscaron como productores de guano y de salitre. En épocas más recientes llegaron los dorados años del caucho, del petróleo y de la harina de pescado, para actualmente retornar a la explotación de a los recursos minerales.
Lo triste del caso fue que en cada momento la explotación del recurso alcanzó niveles desmesurados en la economía peruana, al punto de constituirse en la principal fuente de la renta fiscal. El gobierno actual sostiene que sin la minería no puede haber inclusión social y cualquier empleado o pequeño empresario que gane más de 3 mil soles mensuales, cree firmemente que su relativa comodidad no sería posible sin la minería.
Los últimos cinco gobernantes del Perú han sostenido la tesis de que esta política de exportar materias primas sin valor agregado genera el crecimiento económico y la bonanza en la que navegamos todos los peruanos. Incapaces de crear programas de desarrollo alternativo vieron en la minería una manera fácil de captar divisas. Pero la realidad es mucho más dura. Detrás de estos cacareos gubernamentales de bonanza persiste la contradicción que se da entre el crecimiento económico y el descontento social cada vez más creciente cuyos mayores índices se dan en el rubro de la minería.
A pesar de que la explotación de los recursos ha permitido un aumento de fondos económicos por impuestos y canon, al mismo tiempo se produce una actitud de insatisfacción en amplios sectores sociales que se sienten afectados, con la consiguiente desconfianza y abierto rechazo, porque ellos sufren el pasivo ambiental que genera la minería y el convencimiento de que la distribución de la riqueza es verticalmente desigual: son poquísimos los que se benefician y no se genera el efecto dinamizador de la economía regional que pregonan los voceros de las transnacionales. Desde el punto de vista de los afectados, este crecimiento económico, más que una oportunidad es un problema.
¿Pero es en realidad el Perú un país minero como pregonan los slogans? Lo somos en el sentido de la abundancia de minerales que posee el país, pero no lo somos en cuanto a tecnología. No sabemos cómo explotar nuestros minerales, ni darles el valor agregado que nos permita una verdadera progresión económica que nos lleve a vivir en paz entre peruanos, liberados de esa mugrosa sensación urticante de ser felipillos de los extranjeros.
Pero el Perú es mucho más que un país minero, es un país hermoso, riquísimo, con un potencial enorme, que ostenta puestos número uno en muchísimos recursos naturales, flora, fauna, el mar más rico, el potencial arqueológico más importante de América, una culinaria que cada vez alcanza mayores niveles de aceptación en el mundo. El deber de nuestros gobernantes no es obtener rentas fácilmente sino engranar esta riqueza con la educación de los peruanos.
Si comparamos las exportaciones de un país como Alemania que alcanza un promedio de 1,4 billones de dólares, 50 veces mayor de lo que exporta el Perú, podremos apreciar la diferencia:
¿Qué exporta el Perú? Oro, cobre, zinc, plomo, plata, gas… lo que saca de la tierra.
¿Qué exporta Alemania? Automóviles, maquinaria, productos químicos, alimentos y sobre todo EDUCACION. Los autos, las maquinarias, etcétera, no se encuentran cavando la tierra, son producto de la inventiva del hombre, son el producto de de la semilla sembrada por la educación.
“El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro”, frase mentirosa que no dice la realidad del Perú. No somos ningunos mendigos porque trabajamos, pero somos unos trabajadores sin educación, sin tecnología. Somos una especie de analfabetos sentados en un banco de oro y mientras el nivel educativo se mantenga en el triste nivel en que se encuentra, seremos simples mitayos analfabetos y los del norte los ingenieros y capitalistas que se creen con derecho a explotarnos y dividirnos. Así no juega Perú

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!
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HISTORIA: Juan Basilio Cortegana, semblanza y documentos

UN HIJO ILUSTRE DE CELENDÍN: JUAN BASILIO CORTEGANA Y VERGARA     Por Nazario Chávez Aliaga El día 12 de noviembre de 1877, en su domicilio ...