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domingo, 6 de junio de 2010

CRIMEN: A un año del Baguazo

Por Crispín Piritaño
En aplicación de la política delineada en “El perro del hortelano”, que ya mostraba la vocación indianofóbica del gordo Alan García y sus secuaces, se consumó la matanza de civiles y militares en el nororiente peruano, en una operación confusa cuya verdad es aún desconocida. Nadie sabe con certeza cuántos indígenas murieron, aunque se sabe oficialmente cuántos policías cayeron en la vorágine propiciada por el gobierno en sus afanes de entregar nuestro territorio potencialmente explotable a las transnacionales y a sus socios, los felipillos peruanos, llámense Benavides u otras yerbas.

El baguazo, un año de impunidad para los verdaderos responsables.

La aprobación de leyes al amparo de la histeria de "El perro del hortelano" provocó la protesta de los pueblos indígenas de la selva afectados por estos decretos que prácticamente los condenaban a la extinción. Ante la negativa de diálogo por parte de los representantes del gobierno: Yehude Simon, Mercedes Cabanillas, Flores Araoz y los demás representantes de menor cuantía, la reacción de los pueblos afectados fue insospechada. Ante un gobierno acostumbrado a imponer su voluntad sin consultar a nadie y que esperaba ver a las tribus de rodillas, los pueblos del nororiente se rebelaron contra un gobierno que, como es costumbre, no defendía a los peruanos.
Un año después de la heroica lucha de los indígenas, el tiempo y los males del planeta les están dando la razón: hay que proteger los bosques, el agua de los ríos y la biodiversidad que en el Perú alcanza dimensiones extraordinarias de variedad y abundancia, actualmente en peligro frente a la voracidad de las transnacionales, como puede ocurrir en nuestra provincia si no nos ponemos fuertes y exigimos respeto y cuidado por nuestro medio ambiente.
En el aniversario de estos sucesos el gobierno anuncia que dará viviendas a los familiares de los policías muertos en el enfrentamiento y la persistencia en mostrar al líder Alberto Pizango como responsable de los sucesos, procurando la impunidad de los responsables políticos: Crazy, Cabanillas, Simon, Flores Araoz. En la parte de los intereses de los pueblos amazónicos anuncia la Ley de Consulta Previa, que debe promulgarse y aplicarse de inmediato. Esto debe garantizar la anulación de la entrega de los lotes petroleros a las concesiones mineras vía faenones de los más representativos líderes apristas (Del Castillo, León Alegría y sus asesores como la rata Químper)
Hemos visto a través de los medios la reunión propiciada por la OEA, teniendo como moderador al Premier Velásquez Quesquén, actuando como un blanco postizo, en contradicción con su ancestro muchik, refiriéndose a los pueblos amazónicos como “indígenas”. Quienes visionan a la selva como un ambiente tarzanesco o como un territorio pasible de explotación, desconocen la cosmovisión indígena y las difíciles condiciones de la agricultura en terrenos regularmente pobres que muestran a los hermanos indígenas como intérpretes fieles de la conservación a ultranza del medio ambiente. No es difícil comprender que la persistencia de la rica fauna y flora que atesora nuestra selva es producto de esta simbiosis Indígena–selva, expresada en su cosmovisión.
A un año de esta lucha, los celendinos debemos comprender que también es la nuestra, nuestros recursos están amenazados por las mineras que apelarán a todo en sus afanes de enriquecimiento y al final nos dejarán como saldo a unos cuantos felipillos enriquecidos y a miles de campesinos sufriendo los efectos de la más terrible contaminación. El heroísmo de los hermanos de la selva debe quedar como una lección para actuar sensatamente y proteger nuestro legado histórico.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!


martes, 15 de septiembre de 2009

OPINION: Sobre héroes y tumbas

Por Crispín Piritaño
Celendín
Para nosotros, los de a pie, los héroes son figuras como Hércules, Aquiles, Ulises... para hablar de mitología europea, o Miguel Grau, Francisco Bolognesi, Túpac Amaru en nuestro Perú, seres humanos o mitológicos que con sus acciones se ganaron la admiración del mundo entero. Siempre he pensado que esta era, más o menos, la definición de héroe. Pero en el hemisferio occidental, especialmente en el Perú, con grande sorpresa, he descubierto un uso extravagante de la palabra “héroe”.
El 11 de septiembre de 2001, por ejemplo, tres mil personas murieron en las Torres Gemelas de Nueva York debido a un ataque terrorista. Eran personas normales: secretarias, conserjes, ejecutivos, vendedores. Sin embargo, a partir de ese día el gobierno y la prensa del Imperio del Norte los ha proclamado “héroes” a todos, sin ninguna distinción.

La historia de Rey se remonta a los momentos más oscuros del fujimorismo. (Foto Caretas)

De hecho, digamos que ocurre un atraco en un banco y que toman veinte rehenes. Una vez liberados, la prensa sufre una especie de frenesí: entrevista a los rehenes, cuenta sus hagiografías, prepara extensos reportajes sobre sus cónyuges y sus hijos... y básicamente proclama héroes no sólo al ex rehén, sino a su familia, a sus vecinos, al cartero, al lechero, al pediatra de los niños, al perrito y a cualquier otra persona o criatura viviente que en algún momento de su vida haya tenido contacto con el ex rehén.
Ha llamado mi atención este uso excéntrico de la palabra “héroe”. Hoy decidí buscar en el diccionario y encontré lo siguiente: “Héroe: famoso por sus hazañas o virtudes”. En efecto, esta es la definición que, durante más de dos milenios, la humanidad le ha dado a esta palabra. Pero mi indagación no se detuvo allí. Casi por impulso decidí, de pronto, buscar otra palabra: “Víctima: persona que padece daño o muere por culpa ajena o por causa fortuita”.
Eso es precisamente lo que ocurre en el VRAE. La ineptitud de un ministro como Rey Rey, que no sabemos cómo, pasa, de estar asistiendo a la misa dominical del Papa en Roma, al Ministerio de la Producción y luego al de Defensa… ¿Es que acaso se trata de un verdadero héroe? Este inefable personaje envía como carne de cañón a los soldados al dominio de los narco terroristas con el doloroso saldo que todos conocemos. La prensa oficialista de inmediato trata de cubrir los errores calificando de “héroes” a los caídos.
De esto resulta, con perdón de los familiares de los caídos, que en realidad no son héroes, sino víctimas de la improvisación de un gobierno que nombra a personajes que no están preparados para asumir cargos de responsabilidad como el presente, el de Bagua y otros más. Maquillar con grandilocuencias errores garrafales de un ministro que avaló los desvaríos del nefasto Fujimori y ahora lame la mano de García, que antes trató de morder, nos parece una de las bromas macabras que nos suele jugar Crazy Horse.


viernes, 24 de julio de 2009

MUSICA: El asesino de la ilusión

Vívido y clarificador video tomado de una entrada excelente del sitio Gran Combo Club, donde se puede hallar muy buen material de información y reflexión sobre el drama que vive el Perú.
Bien se puede decir, más allá del título de la canción del Grupo Leusemia, que el actual presidente peruano asesinó mucho más que las ilusiones que creó en sus ingenuos votantes.



Los pueblos del Perú necesitan, en forma urgente, un autentico poder popular. Sin demagogias, sin corrupción, sin ideologismos, que gobierne pensando unicamente en un país que desde hace siglos no vive sino en la miseria, haciendo la riqueza de otros.
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jueves, 2 de julio de 2009

OPINIÓN: Nido de víboras

Por Crispín Piritaño
Celendin

El diario Correo, que fundara el mayor depredador del mar peruano, Luis Banchero Rossi, se ha convertido en un nido de víboras, viscosas, sibilantes, dispuestas a inocular el veneno de la estupidez a su escasa legión de lectores. Entre estos reptiles están Alberto Boza Pardo, Andrés Bedoya Ugarteche y otros de la misma ralea, capitaneados por el inefable Aldo M.
En un artículo publicado con el nombre de “¡Pobrecitos chunchos! y otras torpezas”, Andrés Bedoya Ugarteche hace gala de racismo y macartysmo al juzgar la matanza de Bagua, cuyo número de víctimas va aumentando a medida que se abre paso la verdad, y presenta a los indígenas como chunchos de la edad preagrícola, ignorantes, primitivos feroces a quienes comunistas sinvergüenzas utilizan como tontos estúpidos”
Encima de ello culpa a las congresistas quechuas y aymaras a quienes denosta como: “Supaypahuahua, Cachachanca y Hatunracca. Les ruego me disculpen, pero tengo poca capacidad retentiva de nombres y no hablo una sola sílaba de quechua o aymara (O huitoto, o mayoruna, o jíbaro o aguaruna, para el caso)”.


Sabido es que hay algunos arequipeños –no todos, felizmente- que se pretenden descendientes de los conquistadores, y tienen ínfulas de nobleza por esta circunstancia, como si todo el mundo no supiera la ralea de pordioseros y ladrones que envió España a conquistar a los americanos. Este aprendiz de neonazi es uno de ellos. ¿Ignorará este mequetrefe que si el Perú es un destino turístico conocido en el mundo entero, se debe precisamente a los vestigios que nos legaron nuestros antepasados, pertenecientes a las etnias que le merecen tanto desprecio? ¿Qué la agricultura desarrollada por estos indígenas salvo del hambre a la humanidad y que si decayó fue precisamente por la nefasta acción de estos conquistadores? ¿Qué aquellos de quienes se precia en descender solo trajeron muerte, caos y destrucción a la cultura más extraordinaria de América del Sur?
Pero lo que llega al colmo de su retorcida personalidad es el peligroso clamor que lanza: “No sé qué espera Alan que no prepara a su FAP con todo el napalm necesario”. ¿Querrá este aspirante a genocida que se repitan los horrores de la guerra de Vietnam en el Perú? ¿Querrá ver a la niña vietnamita Kim Phuc rediviva en alguna de nuestras nativas de la selva? ¿Medirá las consecuencias de su desvarío? Está bien que el papel aguante todo, pero disparates como el artículo de Bedoya solo tienen cabida en un diario como Correo, que, felizmente, sus lectores se pueden contar con los dedos de la mano.
Por si no lo sabe este tipo, el napalm es un arma prohibida por la legislación internacional y por el Protocolo III de la Convención de Ginebra por las terribles consecuencias que genera. Los vietnamitas lo están sufriendo en tercera generación,
Pedir una incursión de este tipo en nuestra selva es caer en la insania y en la estupidez supina, digna de los más siniestros criminales nazis responsables del holocausto judío en los campos de concentración.
Dice asimismo este devoto de Hitler, que los chunchos son caníbales y que si no se comieron a los militares muertos fue sólo por falta de tiempo. Ya quisiera ver a este mequetrefe perdido en la selva y en manos de los chunchos que tanto denigra. Estoy seguro que no se comerían sus magras carnes porque se indigestarían. En cuanto a reducir su cabeza, Bedoya Ugarteche no lo necesita, a él le redujeron el cerebro en el útero de su madre.


viernes, 19 de junio de 2009

OPINION: ¿Cómo es la cólera?

Por Crispín Piritaño
Celendín
Cuando queremos definir la alegría, que todos, en algún momento de nuestra vida la sentimos, nos quedamos cortos y no sabemos definirla. Para algunos la alegría sabe a miel, para otros a gloria, para los españoles que aún no se liberan del síndrome de Franco les sabe a hostias. Pero ¿Cómo es la cólera? ¿Como definir este sentimiento que nos lleva a cometer terribles barbaridades?
Una vez le pregunté a mi tío Salomón, arriero por la ruta del oriente durante casi toda su vida, y que fue sabio como su homónimo bíblico ¿Cómo es la cólera?
-La cólera es como comer arena, hijo- contestó con el acento de una sentencia.
Esa sensación debe sufrir Crazy Horse con esta derrota política y económica infligida a manos de nuestros indígenas de la selva, tan insignificantes en apariencia, que él jamás los tomó en cuenta a la hora de decidir por su destino.

Crazy, en una demostración de "baile"

Es una contundente derrota, que lo hace huir rabo entre piernas, buscando en un tardío reconocimiento público de sus errores, una tabla de salvación para un pésimo gobierno que se caía a pedazos, avasallado por la tenaz resistencia de los indígenas y por el peso de la opinión nacional e internacional, que veía en estas medidas un exabrupto criminal, producto de su carencia de litio.
Y es también una derrota para un congreso vergonzante, genuflexo ante la megalomanía de Crazy, que, primero, le dio facultades extraordinarias para legislar en materia del futuro de la selva, luego amparó como pudo y le plugo la validez de esos decretos a todas luces inconstitucionales. Hasta que se consumó la tragedia de Bagua en que murieron muchos peruanos del mismo bando: el de los pobres, porque en la masacre hemos perdido los peruanos de abajo, los que militamos en el partido de la miseria. Y cuando el derrumbe se veía venir, el congreso, siempre inclinado a donde sopla el viento, hizo caso de las disculpas públicas de Crazy y votó por la derogatoria de los decretos en contra de los indígenas.
Y decimos que es también una derrota económica, porque se fueron al tacho las concesiones de los recursos de la selva a las multinacionales insaciables, aquellas que motivaron los “faenones” de connotados apristas, que ahora purgan merecida condena en la prisión y callan para que los otros sigan libres.
Pero hay que estar al cuidado de la cólera fría de Crazy Horse, de aquel sentimiento que es producto del ansia derrotada y de la impotencia. Algo terrible debe estarse incubando en la mente de Crazy, alguna venganza contra los peruanos, una actitud típica en él. Por de pronto, ha aceptado a regañadientes su derrota, persiste en su tesis de culpar a “malos peruanos que se aprovecharon de la furia de los indígenas”, a los medios de comunicación que no informaron acerca de las “bondades” de los decretos, por eso ha cancelado la licencia de radio “Utcubamba”, acusándolos de instigar a los indígenas y hasta a países extranjeros –léase Venezuela y Bolivia- como elementos que tuvieron baza en el asunto. Insiste en mantener al gabinete Simon, pese a su responsabilidad en los hechos luctuosos, que en otros lugares y circunstancias hubiese sido desaforado sin contemplaciones.
Mohíno y cabizbajo en apariencia, apaleado por los resultados de las encuestas de aprobación que lo ubican en el último lugar de América Latina, le queda, sin embargo, un sentimiento de amargura contra los peruanos, que tenemos que pagar de alguna forma el desatino de haberlo elegido por segunda vez, pese a los antecedentes de la primera. De eso tenemos que cuidarnos: de su cólera fría y su carencia de litio.

sábado, 13 de junio de 2009

OPINION: Entre burros y cobardes

Por Crispín Piritaño
Celendín
Un amigo me ha contado que uno de sus tantos periplos literarios por el continente coincidió con una cumbre de presidentes celebrada en Punta del Este, Uruguay, entre quienes estaban Fidel Castro y Alan García en su primer gobierno. Era la época en que los muros de Buenos Aires aparecían letreros con la frase “Dios mío, danos un presidente como Alan García”.
Parece que esto último había dado a Crazy Horse ínfulas de nuevo líder continental. Desde el umbral de la izquierda había roto esquemas con el Fondo Monetario y otras entidades representativas del capitalismo mundial. Durante una pausa en el salón donde se desarrollaba el certamen, Fidel había olvidado su característica polaca cuasi militar en uno de los sillones. Crazy, un poco en broma, se la puso y estrenó el caminar de pavo orondo que ahora es su sello. El mandatario cubano no pudo dejar de sonreír al verlo vestido con su chaqueta:
-Te queda grande, pese a tu tamaño- dijo.
La frase fue premonitoria y a la postre rubricó la imagen de un pésimo gobierno que nos dejó como saldo muertos y masacres en varios lugares del país y una devaluación jamás vista en la historia del Perú, ni siquiera en los aciagos años que siguieron a la guerra con Chile. Con el triunfo del malhadado Fujimori en las elecciones de 1990, Crazy, fingiéndose perseguido político, se refugió "cobardemente" -en términos de la ministra Mercedes Cabanillas- en la embajada colombiana, acaso recordando que, en los años 30, el fundador del partido lo hizo también, “cobardemente” –en términos de la misma señora-, en la misma legación, escapando de la persecución de los mastines de Sánchez Cerro.

La ministra que no sabe, no opina, no asume, no dice nada cierto, en el caso de Bagua.

La ministra Cabanillas ha tildado de “cobarde” al líder indígena Alberto Pizango, por asilarse en la embajada de Nicaragua y la prensa oficialista (Expreso, Correo, La Razón) ha empezado a denostar al embajador Tomás Borge y al mismo Daniel Ortega, acusándolos de los mismos crímenes que comete García. Si para la ministra de Interior es cobarde quien pide asilo para salvar su vida, lo fueron también Haya de la Torre, Alan García y el venezolano Manuel Rosales acusado de saquear el estado de Zulia al más puro estilo de Fujirata, a quien el gobierno aprista ha brindado asilo. Pero esta señora, ¿piensa lo que dice? O, a secas, ¿piensa?
Los aciagos sucesos de Bagua nos llevan a pensar que en el cerebro de la ministra más bien reinan el vacío y las tinieblas, pero de balances y responsabilidades nos hablará la historia, así que dejémoslo por hoy. Consolémonos pensando que Fujimori parecía haber escapado a la justicia y, ya lo ven, hoy purga pena por sus crímenes. Otros lo seguirán.
En 2005, el pueblo peruano, amnésico como es, le dio otra oportunidad a un Crazy Horse reencauchado, con la apariencia adiposa y fofa de burgués, para ver si esta vez, con la experiencia anterior hacia algo bueno. Vana esperanza, alineado a la derecha de la derecha, lo menos que se puede decir es que ha reprobado todas las materias para ser un buen presidente, en particular en relaciones respetuosas y humanas con los peruanos. En cuanto a la economía, ni hablar. A Crazy los peruanos de nuevo lo van a "jalar" en tanto que presidente, ya que, según la filosofía aprista, tras haber sido "cobarde", ahora se devaluará en la escala zoológica, de caballo a burro.
La crisis de inteligencia que lo afecta no es casual, habla de la ausencia de cuadros con capacidad en las filas del partido aprista, lo que lleva a García a reclutar gente entre los tránsfugas de Unidad Nacional, como Flores Araoz y Rey Rey, y a un Yehude Simon, disidente de izquierda, que en lugar de ser una solución, han empeorado el panorama por seguir la línea de intransigencia impuesta por García. Por como todo esto no basta, el orondo presidente improvisa a gente de su partido en cargos para los cuales no están preparados. Es así que tenemos el caso patético de la ministra del Interior, doña Mercedes Cabanillas, que tras la matanza no sabe, no entiende, no asume, ni nada. La doña es, sin duda, otra de las bromas crueles que Crazy hace a los peruanos, en venganza por haber creído en él y por haberlo elegido. Sólo un loco puede creer que para desempeñar la cartera del Interior no se requiere inteligencia, que sólo basta con tener un rostro fiero y airado, de policía angustiado antes de fin de mes.

martes, 9 de junio de 2009

BAGUA: Los cristianos frente al crímen

NO MATARAS A LOS HIJOS DE LA TIERRA
“La Verdad brotará de la tierra, y de los cielos se asomará la Justicia.
El mismo Yahvé dará la dicha, y nuestra tierra su cosecha dará;
la Justicia marchará delante de él, y con sus pasos trazará un camino.”
Salmo 84, 11-14
Los sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos y laicas, miembros de diversas comunidades de la Diócesis de Cajamarca:
Frente a los hechos de violencia acontecidos en Bagua el viernes 05 de junio 2009, Día Internacional del Medioambiente, levantamos nuestra voz de indignación cristiana frente a quienes dieron órdenes de ensangrentar la selva cobrando vidas de un número aun indeterminado de indígenas y de policías.
La violencia será algo que los cristianos condenaremos siempre, puesto que engendra más violencia. Sin embargo, recordamos, que la paz es fruto de la justicia, y que cuando se cometen injusticias como se pretende hacer con la aplicación de decretos legislativos anticonstitucionales, elaborados para favorecer los intereses de las grandes empresas petroleras y mineras, a los pueblos que se sienten vulnerados en sus derechos les asiste la legítima protesta.
En este sentido, recordamos que la protesta de los pueblos amazónicos venía haciéndose de manera pacífica y que, por tanto, una solución adecuada a la misma también debería haberse hecho de manera pacífica como lo venían pidiendo los obispos de la amazonía y numerosos sacerdotes de la zona. Sin embargo, el gobierno optó por el uso de las armas, exponiendo la vida de los propios policías que no son los causantes del conflicto, sino las víctimas de la irresponsabilidad de los gobernantes y de un Congreso de la República que no está asumiendo su rol de legislar de manera justa.
La región de Cajamarca, tiene seis grupos étnicos amazónicos, y ellos participaron de las protestas destinadas a defender el agua, la tierra y los bosques, dones preciosos de nuestro Creador. Nuestros hermanos indígenas no defendían solamente sus derechos, sino los de todos los peruanos y de toda la humanidad, al ser la amazonía el pulmón de un planeta cada vez más contaminado.
Exigimos investigación y sanción a los verdaderos responsables del genocidio, así como a los autores directos de las muertes de indígenas y policías, y rechazamos las declaraciones farisaicas de los gobernantes que buscan culpar a personas individuales y a los dirigentes legítimos de los pueblos amazónicos; y por el contrario, exigimos también que se investigue a quiénes han estado detrás de la elaboración de leyes anticonstitucionales que vulneran además tratados internacionales como el 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que protege los derechos de los pueblos indígenas.
Para toda la ciudadanía está claro que estas leyes buscan favorecer a pequeños grupos de poder transnacionales apoyados por autoridades corruptas para saquear las riquezas naturales que corresponden a todos los peruanos.
Nos solidarizamos con los sacerdotes, religiosos y religiosas y los obispos que trabajan en la Amazonía, cumpliendo la misión de la Iglesia, que como decía el Papa Benedicto XVI en el Discurso Inaugural de La Aparecida tiene que ser «abogada de la justicia y defensora de los pobres».
Nuestras oraciones y plegarias son para que se restablezca la justicia y la paz en la zona, lo cual pasa por que se deroguen los decretos legislativos anticonstitucionales y se creen las condiciones para el diálogo transparente, mientras invocamos para que en el Congreso se sancionen las responsabilidades políticas que ocasionaron la matanza, y para que el poder judicial investigue imparcialmente de manera que se sancionen responsabilidades individuales de los autores de la violencia.

Firman
Parroquia Espíritu Santo
Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe
Parroquia Universitaria Santo Tomas de Aquino
Parroquia San Marcos
Parroquia San Gerónimo de Ichocán
Parroquia San Lucas de Otuzco
Vicaría Diocesana de la Defensa de la Vida y del Medioambiente.
Equipos Docentes de Cajamarca
Equipo de Pastoral Carcelaria
MANTHOC
Unión Nacional de Estudiantes Católicos – UNEC, Cajamarca
Juventud Obrera Cristiana - JOC
Sacerdotes:
Miguel Garnett Jonson
Lázaro Jara Paredes
Walter Cruz
Segundo Alarcón Cobeñas
Francisco Centurión Obando
Rolando Estela Díaz
Marco Arana Zegarra

BAGUA: No al silencio, No al engaño...

CPM ha recibido de amigos esta carta y el artículo adjunto, que en las circunstancias que vive el Perú nos parece que es muy importante. Que su lectura nos haga reflexionar. El pueblo peruano debe dejar de ser el rebaño al que conducen con engaños los malos políticos (NdlR).

Hola,
Esta carta va destinada a algunos amigos que ciertamente conocen a Alberto Chirif y a otros amigos que probablemente no lo conocen.
Quienes lo conocen, sabrán que si uno quiere entender la selva del Perú, a quien tiene que llamar es a Alberto. Él es un antropólogo que ha dedicado toda su vida -no uno que otro año sabático- a trabajar en la amazonía, y conoce como pocos ese mundo.
Hoy Alberto me hizo llegar este mensaje y quiero compatirlo contigo. Te invito a que lo leas con cuidado. Está escrito con pasión y con indignación y creo que es la lectura indispensable de hoy.
Gracias por tu atención. Si te toca como a mí me tocó, seguramente querrás que otra gente lo lea. En buena hora.
Lucho Delboy

NO ES TIEMPO PARA PERMANECER CALLADOS
Por Alberto Chirif
Los antecedentes son conocidos. Aprovechando facultades legislativas otorgadas por el Congreso, el Ejecutivo se despachó con una centena de decretos de diverso corte y que por cierto van mucho más allá del objetivo de la delegación recibida, que era adecuar ciertas normas nacionales para poder implementar mejor el Tratado de Libre Comercio, suscrito por el Perú con los Estados Unidos. Entre ellos, por ejemplo, hay uno que exime de juicio a los policías que maten o hieran civiles “en cumplimiento de sus funciones” y que permite la detención de personas sin mandato judicial. Y hay varios que la enfilan contra los pueblos indígenas, que a lo largo de años han conseguido que se les reconozcan una serie de derechos, tanto en el ámbito nacional como en el internacional.
Los análisis jurídicos han sido ya hechos por muchos abogados, unos especialistas en temas indígenas y otros en asuntos constitucionales y, no siendo nuestra especialidad, no queremos abundar en el tema que ellos han examinado con propiedad. Sobre el tema, recomendamos leer el contundente informe de Francisco Eguiguren, a quien nadie podrá acusar de responder a intereses políticos partidarios (humalista o cosas por el estilo), ni siquiera de tener vinculaciones con el movimiento indígena. Hoy muchos alegan que el gobierno debe mantener el estado de derecho, pero pasan por alto que el primero en transgredirlo ha sido precisamente el gobierno al promulgar leyes que no tienen nada que ver con el TLC y que son anticonstitucionales por violar el derecho de consulta, por afectar derechos reconocidos a los indígenas en la Constitución y las leyes y por derogar normas de mayor jerarquía.
La masacre acaecida el fin de semana anterior es consecuencia de una larga sucesión de agresiones, del Ejecutivo en general y del presidente García en particular, contra los indígenas, a quienes desde el comienzo calificó de "perros del hortelano", para indicar que tenían recursos que no aprovechaban, pero que al mismo tiempo no dejaban que fuesen explotados por otros. Los indígenas, que no tienen porqué saber de refranes españoles ni de hortelanos, recibieron el mensaje claro de ser calificados como perros por el presidente, y lógicamente reaccionaron con respuestas escritas y comentarios a sus artículos, que de esta manera había comenzado a exacerbar sus ánimos.
La gesta de los achuares del Corrientes en defensa de su salud y la de su medio ambiente comenzó una serie de protestas indígenas el año 2006. Frente a ellas, el gobierno, al igual que ahora, al igual que siempre, negó las evidencias de contaminación y dilató asumir su responsabilidad de defender a sus ciudadanos. Sin embargo, la irresponsable táctica de dilación para cansar a quienes reclaman no funcionó en este caso y los achuares, exacerbados por el gobierno, tomaron las instalaciones y luego de una situación tensa, lo obligaron a asumir su rol.
El acta de Dorissa, que selló los acuerdos de los indígenas con la empresa y el Estado para comenzar a sanear la zona (reinyectando las aguas de formación), recogiendo los desechos de petróleo acumulado en pozas y reconociendo demandas sociales (educación y salud, que por cierto no han sido atendidas) es presentada por el ministro del ambiente, Antonio Brack, como una muestra de que la extracción minera y de hidrocarburos es ahora una operación “limpia” y que la contaminación es problema del pasado. Mundo de fantasías el que presenta el ministro, porque remediar los estragos ambientales y recuperar la salud de la gente afectada por la presencia de metales pesados en su sangre tomará muchos años y porque en zonas donde la población no ha tenido la fuerza de los achuares para reivindicar sus derechos las cosas siguen empeorando año a año. El caso de Doe Run, en La Oroya, a la cual, por cuarta vez, el Estado le ha dado nuevo plazo para cumplir con el PAMA (Plan de Adecuación al Medio Ambiente) es significativo. Al César lo que es del César, señor ministro, y usted debe reconocer que los cambios que se han producido en el Corrientes se deben a entereza de los reclamos de los indígenas y no a la voluntad del gobierno, que más bien a aceptarlos hasta último momento. Que el gobierno saque una lección de allí y no repita como cacatúa sus manoseados argumentos sobre indígenas manipulados, intereses de países extranjeros que no quieren que el Perú progrese y otros por el estilo.
Pero el gobierno no ha aprendido la lección. En este caso, otra vez el gobierno ha apelado a la misma táctica de dilatar, de intentar aburrir a la gente, de pelotearla. Frente a los reclamos de AIDESEP ante el Ejecutivo para la derogatoria de los decretos, la respuesta fue que la organización tenía que hablar con el Legislativo, ya que el tema era de su responsabilidad. Y frente al pedido expreso de derogatoria ante el Congreso, formulado esta vez por la Comisión de Constitución y avalado por una demanda en este sentido de la Defensoría del Pueblo ante el Tribunal Constitucional, la mayoría legislativa respondió que tenía que esperar el resultado del diálogo entre los indígenas y el Ejecutivo. Se trató de una actitud evasiva, irresponsable y cobarde de la mayoría parlamentaria.
La perfecta sucesión entre la negativa del Congreso para derogar los decretos y el ataque al día siguiente a los manifestantes aguarunas y huambisas que tenían tomada la carretera cerca de Bagua, habla acerca de una estrategia planificada por parte del gobierno. El Congreso no esperaba los resultados del diálogo entre los representantes indígenas y el Ejecutivo, tal como lo dijeron congresistas de la mayoría, sino que aguardaba la represión violenta de quienes habían capturado la carretera. Es también claro que la respuesta violenta del gobierno ha sido para adelantarse a la respuesta del Tribunal Constitucional, ante quien la Defensoría del Pueblo había presentado, un par de días antes, la demanda de inconstitucionalidad contra el decreto 1064. Las mentiras después del asalto a quienes bloqueaban la carretera se suceden y refuerzan día a día. El argumento de la manipulación externa, que culpa a los presidentes de Venezuela y Bolivia de las protestas, o al líder del Partido Nacionalista, es patético no sólo por falso, sino porque es una manera del gobierno de seguir evadiendo su responsabilidad frente a las causas que están en la raíz de las protestas. La mentira no es buena consejera, ni sirve para que la gente asuma sus errores y busque soluciones a los problemas. El mismo presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simons, ha apelado a esta estrategia en una reciente entrevista televisada, al referirse de manera indirecta que detrás del levantamiento indígena estaba el gobierno de Ecuador, con la finalidad de dañar la capacidad productiva petrolera del Perú y evitar la competencia. Siendo benévolos, podríamos pensar que se trata de una expresión de ignorancia total acerca de lo que sucede en ese país, donde los indígenas atraviesan por problemas similares a los del Perú y protestan contra las petroleras y contra el gobierno con similar energía que en el nuestro. Como ejemplos podemos mencionar el juicio a Texaco interpuesto por los cofanes, y las demandas de los kichwas de Sarayaku contra la Compañía General de Combustibles de Argentina y de los shuares contra otras empresas petroleras. Pero nos cuesta trabajo pensar que gente que gobierna un país pueda ser tan ignorante, razón por la cual pensamos que el argumento ha sido maliciosamente diseñado para distraer la atención.
La asociación de los reclamos con el terrorismo y el narcotráfico es también otra burda mentira. A ninguna organización terrorista ni dedicada al narcotráfico se le ocurriría levantar tal polvareda como la originada por las manifestaciones indígenas en gran parte de la Amazonía, porque sería un acto suicida quedar así al descubierto. Sorprende escuchar al señor Simons sumándose a este coro de falsedades, dado que él mismo, hace algunos años, fue víctima de acusaciones similares, que logró superar gracias a la solidaridad de ciudadanos que denunciaron el atropello contra su persona y al rol de algunas instituciones, entre ellas, ONG y la Defensoría del Pueblo a las que ahora él desacredita.
Lo acaecido en Bagua es lamentable por la muerte de policías e indígenas, cuyas familias se han truncado y deben acostumbrarse a continuar su vida con esposas viudas y descendientes huérfanos. Luego de más de una década de violencia, el enfrentamiento entre peruanos es algo que nunca debió volver a ocurrir. Aunque no se trata de establecer una competencia de muertos, las noticias actuales nos producen profunda desconfianza y pensamos que deberá pasar un tiempo para que se descubra la verdadera dimensión de esta tragedia. El gobierno deberá responder por la muerte de los indígenas y de los propios policías, a quienes mandó para resolver un asunto que debió haber solucionado por la vía política y no de la represión armada.
Lo que sí es objetivo es que la violencia fue originada desde el gobierno, primero con los ataques del perro del hortelano, luego con la promulgación de decretos confiscatorios y, finalmente, con el ataque armado empleando armas de guerra contra población que sólo tenía lanzas, como lo ha reconocido el propio director general de la Policía Nacional, general José Sánchez Farfán, en una entrevista televisada. También sobre esto se ha mentido al decirse que los indígenas dispararon contra un helicóptero, cuando en realidad este hecho sucedió en la zona del VRAE, a cientos de kilómetros de Bagua, y en un contexto en el cual, efectivamente, se enfrentaba el Ejército contra narcotraficantes. Voceros del gobierno han distorsionando las noticias buscando impresionar a la ciudadanía.
Todo acto de crueldad debe ser sancionado, pero antes hay que probarlo, y en las circunstancias actuales, con las noticias dominadas por el gobierno, no hay condiciones que garanticen la objetividad de la información. Así como circulan noticias de actos de barbarie cometidos por los indígenas, hay otras que refieren atrocidades realizadas por la policía. Caer en su difusión es colaborar a confundir las cosas, en vez de buscar soluciones. Sin embargo, el gobierno y algunos medios están avivando antiguas imágenes sobre los indígenas que los presentan como salvajes y, a la vez, aprovechando la situación para declarar una caza de brujas contra el movimiento indígena y contra el presidente de AIDESEP, Alberto Pizango. Presentarlo a él como responsable de la masacre de Bagua es absurdo. La incursión de la policía se realizó en el más absoluto secreto, apenas unas horas después de la mentira del Congreso de que esperaría los resultados de la negociación del Ejecutivo con AIDESEP. Su rol ha sido actuando como vocero de una posición definida por las bases. Ha sido el gobierno quien ha desencadenado la reacción de los manifestantes al atacarlos con armas de guerra.
Para aguarunas y huambisas la agresión externa y la venta de sus de recursos por el gobierno a empresas extranjeras no sólo está en la letra de los decretos como posibilidad futura, sino que es algo que ya se plasma en la realidad. Desde hace un par de años, el gobierno ha firmado contrato con HOCOL para explotar recursos petroleros en parte del alto Marañón, sin haberse dado la más mínima molestia para intentar consultar la medida antes de tomarla. Por otro lado, la empresa minera, Dorato Perú, subsidiaria de una transnacional canadiense, se ha instalado en la zona de la Cordillera del Cóndor con la finalidad de explotar oro. El Ministerio de Energía y Minas ha dicho que ella no tiene permiso para trabajar allí, pero tampoco ha realizado ningún esfuerzo por echarla. Como ha denunciado el periodista César Hildebrandt y un especial de La Primera hace apenas una semana, esta empresa, que opera en zona de frontera vedada por la Constitución a extranjeros, tiene como gerente general nada menos que a Carlos Ballón, asesor principal en cuestiones de minería del plan de campaña del actual gobierno.
Aguarunas y huambisas son culturas de antigua tradición guerrera, con gran capacidad de unión frente a agresiones externas, como lo han demostrado a lo largo de la historia. Lo que está sucediendo ahora es muestra de eso y el gobierno debería saberlo a fin de detener su irresponsable cadena de provocaciones que puede generar situaciones nefastas para el desarrollo de la paz en el país.
Aunque es difícil que en las condiciones actuales el gobierno rectifique su accionar y acepte su responsabilidad en todo este cúmulo de barbaridades, debemos pedir que haga eso como única manera de plantear condiciones claras y sanas para el diálogo con los pueblos indígenas.

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