domingo, 17 de enero de 2010

PEQUEÑA HISTORIA: La Asociación Juvenil Esperanza

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
Al inicio de los años 20 las inquietudes políticas empezaron a aflorar entre la juventud celendina. Hasta ese momento, el avatar político tenía más bien connotaciones familiares, los celendinos se dividían entre pereyristas y merinistas, sin meterse en especulaciones ideológicas.
El 24 de marzo de 1923 se funda la “Asociación Juvenil Esperanza”, grupo celendino conformado por profesionales, artesanos y estudiantes, como un primer atisbo de lo que pocos años después sería la militancia política partidaria y beligerante que caracterizó a los años 30 y 40. Los líderes del grupo eran estudiantes como Julio Garrido Malaver, Fermín Canto, Mario Quevedo, Javier Tavera, Lastenio Mori, integraban además el grupo profesionales, artesanos y agricultores como José Eloy Rodríguez, Manuel Pereira Chávez “Perseo”, César Pereira Chávez, Rodolfo Gil Collantes, Julio Cacho Vargas, Felipe Sánchez Collantes. Teófilo Collantes Cobos entre otros.

Los miembros de la Asociación Juvenil Esperanza con distintivo en la solapa (Foto Archivo de CPM)

Los jóvenes estudiantes trajeron como sustento ideológico al anarco sindicalismo, movimiento nacido de los sindicatos de trabajadores de la revolución industrial y los problemas laborales que planteó. La expansión del capitalismo engendró la clase obrera y de la confrontación entre estas dos fuerzas nació la conciencia de clase.
El anarco sindicalismo había nacido en los centros fabriles de Europa, especialmente en naciones como Alemania, Francia, Italia y de allí se expandió a los EE.UU., nación cuya industria era potencialmente más poderosa que la de Europa.Los gobiernos de turno de los diferentes países se alinearon al poder industrial y empezó la represión oficial contra los movimientos reivindicativos de la masa obrera y campesina.
En esa época de intolerancia donde los derechos individuales no estaban muy definidos, ser anarcosindicalista era poco menos que ser un leproso o un apestado. En Argentina, por ejemplo, donde el anarcosindicalismo agarró carne, sus militantes fueron duramente reprimidos y encarcelados. Hasta hubo un grupo que protagonizó una célebre fuga a través de túneles desde una prisión bonaerense.
Una de las tareas que se asignó esta nueva asociación, aparte de fiscalizar la tarea de las autoridades locales, fue la de mantener la supremacía de Celendín en el manejo político de la provincia en desmedro de distritos, como el Huauco, que tenía entre sus hijos a intelectuales y políticos de la talla de Clodomiro Chávez Mariñas, un derechista convencido que tenía pretensiones a la representación parlamentaria provincial, dentro de las filas del partido que lideraba Manuel Prado Ugarteche, posición adversa a la de la A. J. Esperanza que tenía clara tendencia izquierdista.
En ese sentido se opusieron abiertamente a la postulación de Clodomiro Chávez a la diputación de la provincia, protagonizando hechos que exacerbaron aún más la rivalidad existente entre los pueblos del Huauco y Celendín, llegando inclusive a las agresiones físicas y a las batallas campales. Esto, por supuesto, ha sido otro factor de atraso para la provincia en su conjunto.
Al final, la mayoría de los miembros de la A. J. Esperanza, derivaron en las filas del Partido Aprista Peruano, de reciénte fundación en México y que a inicios de la década del 30 iniciaba su expansión en el Perú, especialmente en el norte, región que recibía clara influencia intelectual de Trujillo, histórico bastión del aprismo en el Perú.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!

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