viernes, 22 de enero de 2010

CANTACLARO: ¿Hinchajes gratuitos?

Por Constante Vigil
Celendín
¿Qué nos está pasando en el Perú? Las recientes muestras de “adhesión" de cierta gente a la cantante Abencia Meza, presunta autora intelectual del asesinato de Alicia Delgado, en el momento de su liberación de la cárcel de mujeres, nos lleva a la interrogante ¿Estarán allí por qué son hinchas o se venden por una miseria? Manifestaciones como esas deben ser dignas de mejor causa.
Esto deja muchas dudas acerca de la cultura de los peruanos. Hemos visto a amas de casa y a tipos con cara de desocupados, que en lugar de estar cuidando a sus hijos, se exhiben portando pancartas en la puerta del presidio, manifestando su alegría por la liberación de la cantante conocida como “pistolita”, como si se tratara de una auténtica cultora de nuestro folclor, cuando en realidad lo ha desvirtuado y mutilado hasta límites inconcebibles en su afán de acumular dinero.
La siniestra trama en que se desenvuelven estas “artistas del folclor”, dentro y fuera de los escenarios, nos lleva a pensar que estamos perdiendo identidad, deificando a falsos ídolos, mucho más si tomamos en cuenta que son capaces de ponese zancadillas aleves y hasta a asesinar a quien sea para conseguir algún torcido propósito.
Los verdaderos artistas, a quienes el estado mantiene relegados, sufren la indiferencia del gran público que haciendo gala de incultura, prefiere a estos mercaderes del folclor, que en busca de sensacionalismo, actúan de manera delincuencial para conseguir primeras planas de los diarios chicha, que cooperan escandalosamente para mantenernos en la ignorancia propiciando la incultura y una falsa identidad.
A ello también contribuye “Telefónica” poniendo a “Tongo”- no sabemos cómo se llama ese señor, ni nos interesa- en grandes carteles en donde este “cantante”, vestido huachafamente como un loro boteriano, pretende ser la imagen de los peruanos. Esta es una clara burla de la empresa española a los peruanos, ya que nos presenta ante los ojos del mundo de manera tan peyorativa, personificándonos con este personaje que de cantante no tiene nada, de compositor menos y hasta pronuncia mal el idioma.
“Tongo” sintiéndose por ello representante del pueblo peruano, ha tenido el desparpajo de lanzar la candidatura del periodista Jaime Bayly a la presidencia del Perú, conjuntamente con otros personajes de la farándula y el inefable José Barba Caballero, tránsfuga profesional, que se ha paseado por casi en todos los partidos de centro y de derecha.
¿Será realmente Bayly un candidato a tomar en cuenta para gobernar al Perú? Lo dudamos, y no creemos que le vaya bien en su aventura política, aunque en el Perú, nadie sabe lo que puede ocurrir. Ya vimos lo que nos pasó por confiar en aquello de “el chinito es la voz” y seguir este rumor malévolo, propiciado por amas de casa noveleras –con perdon de las otras amas que sí son concientes de nuestra magra economía, pese a las bravuconadas económicas de García- que a la postre engendró al gobierno más corrupto de la historia contemporánea del Perú.
De Bayly hemos leído su última columna publicada en el diario “Perú 21” titulado “Cabrones de mala entraña” en donde despotrica de su padre, de sus hermanos, hermanas, del resto de su parentela, de Mario Vargas Llosa y de su hijo, de Alan García y de cuanto personaje pasó por su enfermiza mente en ese momento y al final les advierte que de salir elegido presidente, ya saben lo que les espera.
Hay quienes dirán que no está mal que alguien les diga algunas cosas claras a su parentela y a su clase, la privilegiada, que es la cúpula que ha hundido al país. Pero esto no nos impide preguntamos sorprendidos ¿cómo un tipo que es capaz de odiar de manera tan desordenada y monstruosa pretende gobernarnos? Sólo eso nos faltaría. Por eso, reflexiona peruano, en el momento de elegir, recuerda la lección que nos ha dejado la historia en el caso del “chinito” rata y de su parentela, así como de los políticos improvisados que hoy nos aplastan.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!

jueves, 21 de enero de 2010

ESTUDIANTINA: Primeros estudiantes de secundaria

Hasta mediados de los años treinta, las familias más pudientes enviaban a sus hijos a proseguir estudios secundarios en los colegios de Cajamarca, el colegio "San Ramón" era el más emblemático del departamento y a él confluían estudiantes de casi todas las provincias del departamento.
Pese a que se había construido la carretera Celendín - Cajamarca, siempre era un riesgo viajar. Habían pocos ómnibus que hacían la travesía y el viaje duraba cuando menos seis horas. Aparte estaba la circunstancia de buscar alojamiento y pensión.
Eran pocos los celendinos que entonces concluían la secundaria y aún más pocos los que iban a la Universidad para hacerse profesionales. Muchos talentos entre los jóvenes celendinos se desperdiciaban, pues la mayoría se quedaban con la primaria y se iban a aprender un oficio o se dedicaban a la agricultura. Se hacía entonces perentoria la creación de un colegio secundario que albergara a la juventud estudiosa y muchos padres de familia estaban decididos a conseguirlo.
En 1934 se hizo el primer intento de crear un colegio secundario, contando con la desinteresada labor de profesores de verdadera vocación que se ofrecieron a enseñar las materias que obligaba el currículo. Entonces saltó la generosidad del señor Encarnación Sánchez, quién brindó su casa en la calle Dos de Mayo, en la esquina de la iglesia de la Purísima Concepción, para que allí funcionara el colegio.
Los primeros alumnos fueron los que ya estaban cursando la secundaria en Cajamarca, algunos de los cuales concluyeron en 1938, cuando ya funcionaba regularmente el Colegio Particular “Celendín”. Este hecho inició el gran despegue intelectual de la provincia. El nuevo colegio, que años más tarde se estatizó con el nombre de Colegio Nacional “Javier Prado”, fue el alma máter de muchas generaciones de celendinos que dieron lustre a la provincia.

Figuran en la fotografía sentados en primera fila de izquierda a derecha: Profesor Manuel María Velezmoro Atalaya, Zaida Díaz Montoya, Catalina Sánchez Merino, Julio Sánchez Merino, Cristina Díaz Montoya, Angela Vásquez y el profesor Lázaro Cachay Chávez. En segunda fila de pie: profesor Alfonso Villegas, Amalia Cachay Chávez, Zoila Sánchez Merino, (…), y profesor Humberto Pereyra Pinedo. Atrás: Antero Pereyra Pinedo, Diómedes Pereyra Pinedo, Orestes Tavera Quevedo, Benigno Villegas, Camilo Cachay Chávez y Práxedes Pereyra Chávez

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domingo, 17 de enero de 2010

PEQUEÑA HISTORIA: La Asociación Juvenil Esperanza

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
Al inicio de los años 20 las inquietudes políticas empezaron a aflorar entre la juventud celendina. Hasta ese momento, el avatar político tenía más bien connotaciones familiares, los celendinos se dividían entre pereyristas y merinistas, sin meterse en especulaciones ideológicas.
El 24 de marzo de 1923 se funda la “Asociación Juvenil Esperanza”, grupo celendino conformado por profesionales, artesanos y estudiantes, como un primer atisbo de lo que pocos años después sería la militancia política partidaria y beligerante que caracterizó a los años 30 y 40. Los líderes del grupo eran estudiantes como Julio Garrido Malaver, Fermín Canto, Mario Quevedo, Javier Tavera, Lastenio Mori, integraban además el grupo profesionales, artesanos y agricultores como José Eloy Rodríguez, Manuel Pereira Chávez “Perseo”, César Pereira Chávez, Rodolfo Gil Collantes, Julio Cacho Vargas, Felipe Sánchez Collantes. Teófilo Collantes Cobos entre otros.

Los miembros de la Asociación Juvenil Esperanza con distintivo en la solapa (Foto Archivo de CPM)

Los jóvenes estudiantes trajeron como sustento ideológico al anarco sindicalismo, movimiento nacido de los sindicatos de trabajadores de la revolución industrial y los problemas laborales que planteó. La expansión del capitalismo engendró la clase obrera y de la confrontación entre estas dos fuerzas nació la conciencia de clase.
El anarco sindicalismo había nacido en los centros fabriles de Europa, especialmente en naciones como Alemania, Francia, Italia y de allí se expandió a los EE.UU., nación cuya industria era potencialmente más poderosa que la de Europa.Los gobiernos de turno de los diferentes países se alinearon al poder industrial y empezó la represión oficial contra los movimientos reivindicativos de la masa obrera y campesina.
En esa época de intolerancia donde los derechos individuales no estaban muy definidos, ser anarcosindicalista era poco menos que ser un leproso o un apestado. En Argentina, por ejemplo, donde el anarcosindicalismo agarró carne, sus militantes fueron duramente reprimidos y encarcelados. Hasta hubo un grupo que protagonizó una célebre fuga a través de túneles desde una prisión bonaerense.
Una de las tareas que se asignó esta nueva asociación, aparte de fiscalizar la tarea de las autoridades locales, fue la de mantener la supremacía de Celendín en el manejo político de la provincia en desmedro de distritos, como el Huauco, que tenía entre sus hijos a intelectuales y políticos de la talla de Clodomiro Chávez Mariñas, un derechista convencido que tenía pretensiones a la representación parlamentaria provincial, dentro de las filas del partido que lideraba Manuel Prado Ugarteche, posición adversa a la de la A. J. Esperanza que tenía clara tendencia izquierdista.
En ese sentido se opusieron abiertamente a la postulación de Clodomiro Chávez a la diputación de la provincia, protagonizando hechos que exacerbaron aún más la rivalidad existente entre los pueblos del Huauco y Celendín, llegando inclusive a las agresiones físicas y a las batallas campales. Esto, por supuesto, ha sido otro factor de atraso para la provincia en su conjunto.
Al final, la mayoría de los miembros de la A. J. Esperanza, derivaron en las filas del Partido Aprista Peruano, de reciénte fundación en México y que a inicios de la década del 30 iniciaba su expansión en el Perú, especialmente en el norte, región que recibía clara influencia intelectual de Trujillo, histórico bastión del aprismo en el Perú.

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miércoles, 13 de enero de 2010

PEQUEÑA HISTORIA : El sombrero celendino

Por Jorge A. Chávez Silva, "Charro"
Celendín es un pueblo de misterios, aparte de la incógnita sobre el verdadero origen de los celendinos y aún del nombre de Celendín, está la duda sobre el origen del sombrero celendino. Sinceramente pensábamos que era una herencia de nuestro ancestro Muchik, pueblo de tejedores por antonomasia, pues hasta se habla de que Huayna Cápac durante la conquista del imperio Chimú, trasplantó a todo un pueblo rebelde a la zona de Balzas, en la conocida modalidad de mitimaes. De allí provendrían los vocablos que hacen especial nuestro modo de hablar y ciertas costumbres que nos diferencian de los demás cajamarquinos.
Todo hacía presumir que de allí derivaba esta artesanía que transformó la vida de los celendinos durante más de una centuria, que permitió la explotación de la mujer celendina y el enriquecimiento de unos cuantos y que, sin embargo, significó el único medio de vida precario para muchas familias de toda la provincia.
Frente a la incógnita de cómo se instituyó como oficio y cómo se hizo una industria reconocida a nivel mundial y que entró a formar parte de nuestra identidad, al punto de que se reconoce a Celendín como un “pueblo de comerciantes y sombrereros”, se han tejido muchas historias, a cual más peregrinas, que lejos de aclarar el asunto lo ensombrecían más.

Imagen turística de una sombrerera de la región de Cuenca en Ecuador.

Siempre nos llamó la atención el parentesco que parecía existir entre el “Panamá Hat”, que a despecho de su nombre, no es originario de Panamá, sino de Ecuador, y el sombrero celendino, patente en la confusión del rey Jorge VI de Inglaterra ante el fino sombrero que le ofrecía Augusto G. Gil. El parentesco estriba en tres circunstancias:
-La materia prima empleada, la paja toquilla (Carludovica palmata) es la misma y la región de Manabí, en donde se produce es muy parecida a la de Rioja, en San Martín, de donde procede la paja que tejen las celendinas. Lo mismo que el proceso para hacerla manufacturable es igual.
-El transcurso de manufactura del sombrero es el mismo, con tres clases de urdimbre: El “comienzo”, que requiere de una especialista, el orillado de la prenda que la realiza cualquier tejedora, el uso de hormas de madera y demás utensilios usados en el tejido y hasta los modelos: “tacho”, “cubano”, etc.
-El acabado o enfrenadura del sombrero es similar al procedimiento empleado en Cuenca (Ecuador) y provincias aledañas al volcán Chimborazo.
Un miembro de la numerosa familia Solís, asentada en el popular barrio de San Cayetano, nos ha alcanzado un dato que parece disipar todas estas dudas. Según su versión, que es parte esencial de su historia familiar, Juan de Dios Solís Oviedo, natural de Santa Rosa, provincia de Chimborazo en Ecuador, nacido en 1815, tercero de sus hermanos, de profesión sastre y sombrerero, fue el que enseñó el arte de tejer el “Celendín Hat”.

Todo el drama de la sombrerera celendina, expresado en la pintura de Alfredo Rocha.

En 1830, cuando se produce la guerra con la República de la Gran Colombia, Juan Solís se enroló en el ejército ecuatoriano junto con su hermano José María. Durante una de las tantas batallas, su hermano fue muerto y él fue alcanzado por un bala en la pierna. Se salvó del repase que hacían las fuerzas colombianas que los perseguían valiéndose de la estratagema de fingirse muerto, logrando recuperarse gracias a los cuidados de una familia de ancianos campesinos que lo ocultaron en su humilde vivienda.
Repuesto de sus heridas, se marchó al departamento de Caquetá en la selva colombiana, en donde se encontró con cuatro compatriotas ex combatientes que lo convencieron de viajar a la costa del Pacífico siguiendo la ruta de Moyobamba, Rioja, Chachapoyas, Leymebamba y Celendín, demorando ocho meses el viaje que se realizó a pie.
Durante su corta estancia en Rioja hicieron acopio de la paja llamada bombonaje y cuando llegaron a Celendín, la esplendidez del paisaje los cautivó y decidieron quedarse, empezando a fabricar sombreros. Ellos fueron los que enseñaron la manera de tejer sombreros. Después de 30 meses de estancia en el pueblo, Juan de Dios Solís Oviedo se casó, muy enamorado, con la celendina Josefa Cotrina y eligieron al barrio de “La Matutina”, hoy San Cayetano, como su nido de amor. Los compañeros de Juan se marcharon luego de su matrimonio.
Esta romántica historia explica el origen del sombrero celendino y el por qué a la familia Solís, en el habla celendina, algunos les decían “monos" queriendo decir "ecuatorianos”.

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lunes, 11 de enero de 2010

ESTUDIANTINA: IPRC, Prom 1974, Hist. y Geog.

En 1974, aún se desempeñaba como director del Instituto Pedagógico Regional del Celendín el profesor Orestes Tavera Quevedo, y profesores como Manuel Paredes Gávez y Manuel H. Silva Rabanal, en la especialidad de Historia y Geografía, significaban plena garantía de calidad en la formación de los futuros docentes.
Estaban además profesores de otras especialidades como Moisés Ortiz Huamán, Celedonio Vera Araujo, Baltazar Linares Quiroz, Luis Díaz Araujo, Oraldo Jara Rodríguez, César Díaz Dávila, Ranulfo Castañeda Tasilla y otros más, que le dieron renombre a esa recordada casa de estudios.
Por entonces los docentes que egresaban del “Pedagógico” eran sinónimo de calidad y tenían éxito en cualquier lugar donde trabajasen.Esos docentes que contribuyeron decisivamente en la formación de muchos profesionales hacían gala de verdadera vocación de servicio a la juventud celendina y amor por la tierra.
Lamentablemente, los años al pasar, los volvieron inactivos a algunos y otros emigraron en busca de mejores horizontes, la mayoría a la Universidad de Cajamarca, lo que habla bien de la calidad del docente celendino.
Desgraciadamente este nivel no se supo mantener y nuestra primera casa de estudios fue bajando de categoría hasta derivar en el Instituto Pedagógico Superior “Arístides Merino Merino” que está próximo a fenecer. La razón principal fue que no hubo calidad, ni vocación en los profesores de recambio y como es lógico, la calidad de los egresantes dejó mucho que desear, además de otros problemas lamentables que involucraron a profesores y alumnos.

En primer plano, tendido, Hugo Abanto. Sentados de izquierda a derecha:Vilma Araujo, Zaida Guerra Ludeña, Leonarda Puitiza, Francisca Araujo, Oscar Domínguez, Rosa Palacios, Hormecinda ..., Segundo Germán Abanto Vera, (Jobo) y Emiterio Sánchez Vera. De pie: Emiliano Silva Díaz, Prof. Manuel H. Silva Rabanal, Luis Alberto Castañeda Pereyra, Julio Chávez Paredes, Santiago Ludeña Merino, Sixto Aliaga Zegarra, Fidel Pereyra Malca y el Prof. Manuel Paredes Gálvez. (Foto archivo de CPM)

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domingo, 10 de enero de 2010

POLÍTICA: Reflexiona peruano

Lo de abajo es un llamado que circula desde hace semanas en internet y que nos han hecho llegar amigos. Nos parece que su lectura es una pausa importante de reflexión para cuando llegue el momento de tomar decisiones graves, ante la urna electoral. Gracias a Elena Ríos Menchel, que ha transmitido este líneas esclarecedoras (NdlR).

PARA NO OLVIDAR

¿Cómo llegamos a decir con simpleza?
"No importa que roben, hicieron cosas y limpiaron el terrorismo"
"No importa si matan, limpiaron el terrorismo"
"No importa que mientan, mataron a los terroristas"
"No importa que odien a sus madres y padres, limpiaron el terrorismo"
"No importa si juran por Dios y corrompen, mataron a los terroristas"
"No importa lo de los los vídeos, nos libraron del terrorismo"
"No importa si les quitaron el útero a las mujeres, nos salvaron del terrorismo"
"No importa que en el poder judicial no exista la justicia, mataron a los terroristas"
"No importa si murieron 70.000 peruanos, entre ellos murieron 3.000 terroristas"
"No importa si destrozaron los Diez Mandamientos, total, nos salvaron del terrorismo".

¿Como fue que nuestro bello país llego a ser tolerante con el robo, la mentira, el fraude, el crimen, el dinero mal conseguido, el insulto a los padres, a cambio de la muerte de miles y miles de nuestros compatriotas que no eran terroristas?

Una mujer que vejó a su madre y cerró los ojos ante el latrocinio, del que se aprovechó, siendo muy joven aún, ahora quiere ser presidenta. ¿Los peruanos lo permitirán?

LAS LECCIONES DE LA HISTORIA

Los argumentos históricos reafirman la opinión de que Keiko Fujimori nunca fue mujer con valores. Se puso junto al poder y la mafia dejando que a su madre la trataran como a una orate. La dejó sola y arrastró a sus tres hermanos menores a la "casa del poder", donde, pese al drama que vivía su progenitora, aceptó de fungir como "primera dama". En toda esta etapa nunca se pronunció en defensa de su madre, cuyo delito había sido denunciar la corrupción de la mafia, corrupción cuyas proporciones los peruanos ibamos a descubrir mucho después. Luego, vivió con sus hermanos en el extranjero, estudiando con dinero del Estado peruano que bien hubiera podido servir para paliar las necesidades de los niños campesinos que cada año mueren de frío en las alturas serranas. La ahora cuasi candidata no es buena hija, no es buena ciudadana, no tiene ningun preparación ni competencia. No puede ser ni remotamente alguien que esté en capacidad de hacerse cargo de la Presidencia de nuestro querido Perú, por amnésicos que seamos. Amigos, compatriotas, lean con cuidado, lo que sigue. Algunos momentos trágicos de nuestra Historia, y esto, el imperio del robo, no deben repetirse.

OJO, LEER LO QUE SIGUE CON LA DEBIDA ATENCIÓN E INTERÉS:

Trasncribimos el tenor de la última carta que el coronel Francisco Bolognesi escribió a su esposa. La carta fue fechada unos días antes de la derrota y la inmolación de Arica, cuando Bolognesi ya estaba enterado de que los refuerzos que esperaba no llegarían nunca; ya que el prefecto Leiva había preferido enviar esas tropas a Lima para apoyar al golpista Piérola.

BOLOGNESI SABÍA QUE ESTABA CONDENADO A MORIR LUCHANDO.

Este es el texto de la carta que muchos peruanos ignoran, que por alguna razón ha ocultada, por conveniencia y complicidad con quienes gobernaron el país en los últimos 130 años. Dice el honrado militar, el patriota ejemplar:

"... Esta será seguramente una de las últimas noticias que te lleguen de mí, porque cada día que pasa vemos que se acerca el peligro y que la amenaza de rendición o aniquilamiento por el enemigo superior a las fuerzas peruanas son latentes y determinantes. Los días y las horas pasan y las oímos como golpes de campana trágica que se esparcen sobre éste peñasco de la ciudadela militar engrandecida por un puñado de patriotas que tienen su plazo contado y su decisión de pelear sin desmayo en el combate para no defraudar al Perú. ¿Que será de ti amada esposa? Tu que me acompañaste con amor y santidad. ¿Que será de nuestros hijos, que no podré ver ni sentir en el hogar común? Dios va a decidir éste drama en el que los políticos que fugaron y los que asaltaron el poder tienen la misma responsabilidad. Unos y otros han dictado con su incapacidad la sentencia que nos aplicará el enemigo. Nunca reclames nada, para que no se crea que mi deber tiene precio...

BOLOGNESI ES LUCIDO EN LA HORA FINAL Y CULPA DE LA DERROTA A PRADO Y PIÉROLA.

La historia es severa con Prado. Sin embargo, uno de sus descendientes, que fue educado en Europa con el dinero saqueado por el ex presidente, fue elegido en dos oportunidades presidente del Perú.

Piérola, para los más entendidos en temas históricos militares fue el culpable directo de la derrota catastrófica, pero pasó a la historia como un presidente moderno que arregló la economía.

La historia, que es amnésica con Andrés Avelino Cáceres, nuestro otro héroe verdadero, junto con Miguel Grau y Francisco Bolognesi, recuerda en cambio la "derrota" de la crisis económica atribuida a Piérola y, encima, premia a Manuel Prado Ugarteche, un descendiente del presidente saqueador, ladrón y traidor Mariano Ignacio Prado Ochoa.

Hoy, a fines de 2009, la Sra. KEIKO FUJIMORI HIGUSHI se perfila con serias posibilidades de ser elegida como la primera presidenta del Perú. Alguien que, al igual que Prado Ugarteche, fue educada con los frutos del saqueo, pretende ser elegida ahora por el pueblo.

Alguien que desciende de un traidor (al igual que Prado Ugarteche) pretende hoy dirigir el Estado peruano.

Alguien que desciende de un cleptómano que saqueó el país en complicidad con su asesor Montesinos pretende ser la primera presidenta electa.

No hemos aprendido los peruanos lo que Bolognesi vio y vivió, y dejó claro en su última carta. ¿Cómo podemos los peruanos ser tan amnésicos y premiar a quienes han destrozado a la Patria y se han beneficiado del saqueo y la rapiña?

¿Seguirás siendo también tú, uno de los peruanos que piensa premiar a alguien como la Sra. KEIKO FUJIMORI HIGUSHI con el voto?

Reflexiona peruano...


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viernes, 8 de enero de 2010

CRÓNICAS: Jorge Pereyra Terrones

Jorge Pereyra Terrones, escritor de honda raigambre celendina, es hijo de Manuel Pereyra Chávez, el gran “Perseo”, un periodista y escritor que dio mucho que hablar en Cajamarca y engrandeció nuestras letras. Con Jorge tuvimos la suerte de compartir su amistad desde cuando laboraba en el desaparecido diario “La Crónica”. Con Alfredo Pita fuimos depositarios de un cofre digno de un pirata jubilado, en momentos que partía al exilio de México (así de peligrosa era la vida de un periodista con opinión), antes que la soplonería de la dictadura de turno le echara la zarpa. El baúl contenía parte de la obra escrita por “Perseo”, la final, que años más tarde su hermano Rodolfo Pereyra Terrones rescató con el propósito de editarla. Los celendinos que amamos a la tierra esperamos ansiosos esta publicación. Jorge nos ha prometido colaborar con CPM y lo que publicamos ahora es la primera entrega de las muchas que esperamos de él, mientras nos prepara una biografía de su padre. Las anécdotas que cuenta acerca de ese hombre epónimo que fue don Augusto G. Gil las narra tal como se las contó “Perseo” en los vericuetos del Parnaso. CPM y sus suplementos se enorgullecen de tener en Jorge a uno de nuestros colaboradores, ya que con él comulgamos en la misma hostia de nuestro amor por Celendín (NdlR).

Jorge Pereyra Terrones en brazos de sus progenitores Maruja y Perseo.




CRÓNICAS DE UN PUEBLO
Por Jorge Pereyra Terrones
Estados Unidos


MI SOMBRERO VA VOLANDO…

Muy pocas personas encarnan o reflejan el espíritu y la esencia de los pueblos que los vieron nacer. Una de ellas es sin duda alguna don Augusto G. Gil Velásquez, quien personifica la laboriosidad y el talento fenicio de los celendinos, también conocidos como los “judíos peruanos”.
Don Augusto se hizo a sí mismo y amasó una impresionante fortuna, la más grande de todo el norte del Perú, vendiendo sombreros y otras mercancías que importaba directamente desde Europa a través del Amazonas y el Marañón.
Naturalmente que algunas viejas beatas y supersticiosas de Celendín, asombradas por este Midas “shilico” que todo lo que tocaba lo convertía en oro, juraban que su riqueza era producto de un pacto con el mismísimo Lucifer, compromiso que era recordado por las visitas periódicas que este siniestro personaje le hacía al multimillonario en altas horas de la noche, cuando irrumpía en su zaguán acompañado de un nutrido séquito de demonios encapuchados y vestidos de escarlata. Y posteriormente estos engendros se retiraban dejando un olor a azufre y haciendo retumbar el empedrado de las calles en tinieblas, montados en briosas mulitas que lucían bridas y aperos de oro.
Pero, la verdad de toda esta riqueza se debe al esforzado trabajo y talento comercial que distinguieron a don Augusto desde su infancia y al positivo ejemplo de abnegación y empeño que le legó su padre, quien perdió un brazo en un trapiche al moler caña en el valle de Llanguat.
Este personaje emprendedor, abrió por primera vez los ojos en la bucólica y hermosa ciudad de Celendín en el año de 1873. Sus padres fueron don Pedro Gil y doña Paula Velásquez, celendinos ambos, quienes le enseñaron que el trabajo y las privaciones eran la base de toda riqueza. Y arropado con estas lecciones, empezó a labrarse una fortuna que le permitió hacerse de algunas propiedades entre las que destacaban las haciendas de San Isidro, Yajén y Guayobamba en Chota, además de numerosos solares en Llanguat, terrenos en Celendín y cuantiosos bienes comerciales.
En la ciudad de Cajamarca, donde luego estableció su cuartel general, don Augusto también tenía un gran número de propiedades entre las que podemos mencionar al actual Hotel Casa Blanca, el edificio contiguo llamado la Casa Rosada que llega hasta el Cuarto de Rescate, más de doce inmuebles y casas solariegas, y varias haciendas entre las que destaca Huayrapongo.
Posteriormente, como gran comerciante que fue, logró monopolizar la venta de máquinas de coser y herramientas que traía directamente desde Alemania, las cuales portaban su propio nombre en la marca.


UN CELENDINO EN LA CORTE DEL REY JORGE VI

Hay una notable anécdota que pinta de cuerpo entero el espíritu diligente y emprendedor de don Augusto G. Gil.
Se encontraba de paso en Londres con un gran cargamento de finísimos sombreros celendinos y no había podido venderlos con la celeridad que él hubiera deseado. Pero al leer un periódico londinense se enteró que el rey Jorge VI de Inglaterra y su esposa la reina Isabel (Lady Elizabeth Bowes-Lyon) iban a acudir ese fin de semana al Derby de Stratford-on-Avon.
Se dirigió entonces de inmediato a la embajada del Perú en Londres y le pidió al cónsul que lo acompañara al Derby. Al llegar el domingo, don Augusto y el cónsul podían ver mediante binoculares desde las graderías del hipódromo a la pareja real en su palco y los desplazamientos de la nobleza y demás cortesanos.
Y fue allí cuando le rogó al cónsul que le presentara a los soberanos pues quería obsequiarles un par de elegantes sombreros celendinos. El cónsul repuso que ello era ajeno al protocolo y a los cánones de la diplomacia. Pero tanto insistió don Augusto que al cónsul no le quedó más remedio que acceder a su petición.
De manera que cuando ambos estuvieron frente a la pareja real, el cónsul le dijo al rey Jorge VI que don Augusto era un importante empresario peruano y que quería obsequiar a Sus Majestades con un par de sombreros tejidos por las delicadas manos de una mujer celendina.
El rey agradeció el presente, se caló el sombrero, lo mismo que la reina, al tiempo que preguntaba al cónsul dónde quedaba Celendín. Éste a su manera satisfizo la inquietud del monarca, y desde ese momento tanto el rey como la reina no se sacaron los sombreros y continuaron viendo hasta el final todo el espectáculo hípico.
Naturalmente, la nobleza inglesa que había sido testigo de este inusual acto se preguntaba quién era el singular personaje. Demás está decir que el día lunes, don Augusto se dirigió al palacio real y vendió más de dos mil sombreros entre los nobles que querían imitar así a sus soberanos, con lo cual agotó todo el stock que había llevado desde Perú.



El filántropo Augusto G. Gil, hombre de muchas anécdotas. (Foto archivo CPM)



LAS BODAS OTOÑALES DE DON AUGUSTO

Don Augusto G. Gil enviudó a principios de la década del 40 y, al cabo de un par de años, quizás un poco cansado de su ya prolongada soltería, decidió volver a casarse con una mujer que estuviera a la altura de su posesión y fortuna.
De manera que una mañana muy tempranito se dirigió al periódico “El Sol” que dirigía, en la ciudad de Cajamarca, su pariente y paisano, el periodista Manuel Pereyra Chávez (a) “Perseo”, hijo de doña Grimanesa Chávez Velásquez, para solicitarle un favor muy especial.
“Mi querido Perseíto”, le dijo, “he decidido volver a contraer nupcias y, aunque ya bordeo los 70 años, no me siento menos para hacer feliz todavía a una hija de Eva”.
El periodista se rascó la cabeza en señal de sorpresa y repuso:
“Caramba, don Augustito, déjeme primero reponerme de mi asombro y luego permítame felicitarlo por la nueva empresa que va usted a emprender”.
El millonario se atusó el bigote y luego prosiguió:
“Pero para esta empresa necesito que tú me ayudes”.
“Usted dirá, tío. Lo que usted disponga”, contestó con un dejo de curiosidad creciente el hombre de prensa.
Don Augusto tomó una silla, se sentó, cruzó la pierna y luego empezó a desgranar sus pedidos:
“Quiero que imprimas en tu imprenta cinco mil volantes, de acuerdo al texto que tengo en este papelito, en el que solicito conocer a una joven casadera para desposarla si reúne, por supuesto, determinados requisitos”.
“¿Y los volantes hay que repartirlos por todo Cajamarca?”, inquirió con ansias Manuel.
“No”, repuso con energía don Augusto, “quiero mas bien que alquiles una avioneta desde la cual se arrojen todos los volantes impresos sobre la ciudad de Cajamarca”.
El Midas celendino esperó unos segundos para calcular el efecto que sus palabras habían causado en el periodista y luego continuó:
“También me gustaría que publiques esta convocatoria en todos los periódicos y revistas del norte del Perú, sin dejar de lado a las publicaciones de todas las provincias de Cajamarca. Desde luego, no escatimes gastos para ello. Pero, eso sí, quiero estar seguro que todas las mujeres del norte del país sepan que quiero casarme y compartir mi fortuna con la mejor de todas ellas”.
“¡Pero esto le va a costar un dineral, don Augustito!”.
“¡Ya te he dicho que el dinero no es ningún problema!”, rugió el ricachón.
“Está bien, está bien, don Augustito. Como usted mande, pero no se moleste. ¿Y cuál es el tenor del texto que usted ha preparado?
El millonario extrajo un papelito del bolsillo de pecho del saco y se lo entregó, no sin antes advertirle:
“¡Quiero que lo publiques tal y como está escrito, sin quitarle ni agregarle una coma!”.
En el papelito se leía un texto, escrito a mano y con muy buena caligrafía, en el que se leía:

Yo, Augusto G. Gil, prominente empresario y comerciante celendino, deseoso de contraer nupcias por segunda vez, tengo el agrado de convocar a todas las damitas solteras del Norte del Perú interesadas en unir su destino al mío, siempre y cuando reúnan los siguientes requisitos:
1. Ser de buena familia, de muy buenas costumbres y moral intachable.
2. Ser mayor de 20 años y menor de 40.
3. Demostrar que es una mujer hacendosa, trabajadora y que domine las labores propias de su casa.
4. Ser de muy buena presencia, inteligente, buena conversadora, y con muy buena figura.
5. Que sea buena administradora del patrimonio familiar y cuidadosa de la economía doméstica.
6. Ser católica practicante y de muy buenos sentimientos.

Las señoritas interesadas pueden acudir el primer domingo del mes de julio de 1942, acompañadas de sus madres o chaperonas, para ser entrevistadas personalmente por el suscrito.
Las entrevistas se llevarán a cabo en mi residencia, localizada en la Plaza de Armas de Cajamarca, más conocida como la Casa Blanca”.

Demás está decir que el día indicado para las entrevistas, la residencia de don Augusto estaba más abarrotada que una colmena de abejas. Más de 180 señoritas, con sus respectivas acompañantes, y venidas desde diferentes lugares del Norte del Perú aguardaban su turno para ser entrevistadas por el singular personaje.
Y después que las entrevistó a todas, anunció que en una semana daría a conocer su decisión o preferencia, no sin antes obsequiarlas con valiosos regalos por haberse tomado la molestia de acudir a este inusual “casting”.
Llegada la fecha, don Augusto proclamó que la feliz ganadora era una hermosa, laboriosa y virtuosa dama celendina, paisana suya, con la que habían convenido casarse de inmediato. La boda se realizó a las 2 semanas y juran los que asistieron a ella que fueron mucho más faustuosas que las bodas del rico Camacho y la bella Quiteria que Cervantes describe en el Quijote.
Don Augusto murió algunos años después en Lima, un 24 de abril de 1951, a la edad de 78 años.

© Jorge Pereyra Terrones
http://www.jpereyra.com/
jpereyra1952@msn.com


¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!

miércoles, 6 de enero de 2010

CANTACLARO: Apropiaciones ilícitas.

Por Constante Vigil
Celendín
A propósito de la campaña reivindicativa emprendida por CPM, en relación al robo descarado de una calle por parte del regidor Solano Oyarce, es bueno aclarar que, actos lamentables como ese, son, y han sido, frecuentes en la historia de Celendín. Revisemos los casos.
Cuando, en 1790, el geógrafo José Comesana, terminó de delinear el trazado del histórico “Tablero de Ajedrez”, de acuerdo a la usanza española, con ochenta varas castellanas de lado en cada manzana, dejó, como correspondía, suficiente terreno para la construcción de oficinas públicas, para la municipalidad, la cárcel y para los templos católicos –religión única y obligatoria por entonces- entre ellos: San Cayetano, la Purísima Concepción, la Iglesia Matriz y la iglesia de la Virgen del Rosario de Colpacucho.
Para la Iglesia Matriz se asignó la manzana oeste inmediata a la Plaza Mayor, lugar que actualmente ocupa, construyéndose la nave en el centro de la manzana, quedando ambos costados para la edificación del convento, casa parroquial, el campo santo y otras dependencias.
En 1929, fue nominado párroco de Celendín el padre Enrique Escobedo, hombre identificado con la niñez, entre quienes impulsó el catecismo y la práctica de los deportes como el fútbol y el Voleibol. El corralón del costado norte, que linda con la calle Unión, se convirtió en un escenario deportivo conocido como “Campo Santa Rosa”, lugar en donde lucieron sus habilidades deportivas jóvenes de la época como Serapio Rojas y Teófilo Aliaga Marín.

En el dibujo de Alfredo Rocha se nota el corralón del Campo Santa Rosa, sin ninguna construcción. (Dibujo Archivo de CPM)

El padre Escobedo tenía proyectado levantar allí la casa parroquial y el convento, y en el otro sector, el campo santo. Lamentablemente, este buen sacerdote falleció en 1931. A su muerte fue nombrado como párroco Celedonio Díaz Tejada, hermano de Aurelia Díaz Tejada, esposa de Tomás Chávez, entonces hacendado de Rambrán. Este curita, como buen hermano, quiso ahorrar a su hermana el esfuerzo de caminar por las calles adyacentes al templo y atribuyéndose funciones que no tenía, ordenó abrir una pequeña puerta –que aún existe- para que pudiera oír misa sin esfuerzo, ingresando directamente al altar mayor de la iglesia, dejándole, de paso, la posesión de la parte del campo santo de la iglesia.
Pasaron los años y la incuria de los sacerdotes siguientes y de las autoridades evitó que reclamaran la propiedad, quedando Aurelia Díaz como propietaria de facto.
El párroco Celedonio Díaz fue cambiado y siguieron otros, hasta que llegó el cura Arturo Ortiz Sánchez, quien, como su antecesor Díaz, vendió el campo Santa Rosa a su sobrino Julio Merino Bazán, por la suma de trescientos soles, y para no quedar mal con el otro sobrino, vendió la parte del campo santo de la Purísima a Rafael Merino Bazán. En su descargó el curita Ortiz adujo que la venta era necesaria para reponer la custodia del templo matriz, robada en 1928 por un sujeto de mal vivir, apodado “El Chotano”.

El comerciante padre Arturo Ortiz, en el centro, entre las profesoras del 82 (Foto archivo CPM)

Siguieron pasando los años y la incuria proseguía, hasta que en los años finales de la década de los 60, llegó con fama de hombre bragado y de malas pulgas, otro chotano, el padre Antero Mundaca Perales, quién, al revisar los documentos de la parroquia, se enteró del despojo en perjuicio de los intereses de la iglesia y se propuso rescatar las propiedades para construir en ellas la casa parroquial en la parte norte y el Colegio “Nuestra Señora del Carmen” en la parte sur, destinada al campo santo, que da al jirón Pardo, en las cuales los “vivos” ya habían construido casas.
Antero Mundaca se entrevistó con los herederos de Aurelia Díaz quienes adujeron tener escritura pública de propiedad, que nunca mostraron, a favor de su madre como pago por haber hecho agarrar las goteras de la Iglesia. Digo ¡Qué tal cantidad de goteras habrían en el condenado techo!
No conocemos, pero sospechamos, los argumentos que esgrimieron los hermanos Díaz Chávez para convencer al aguerrido chotano, quien, frustrado en sus afanes, se encaminó hacia la parte norte, encontrándose con que los propietarios en posesión habían adquirido los predios en tercería. Entonces echó la mirada sobre los terrenos que aún quedaban en la Purísima Concepción. Allí, a la prepo, como era su estilo, construyó la casa parroquial y otras oficinas.
Siguiendo su ejemplo, los curitas actuales, algunos de nacionalidad española, han construido sus viviendas en la parte norte de la iglesia, en donde hasta tienen cocheras para sus vehículos, mientras que la iglesia de la Purísima agoniza entre ladrillos sin revestir y fierros oxidados… Como se ve, estos hijos del Señor no siguen el ejemplo del Maestro, que se fue a vivir ayunando en el desierto por 40 días. Ellos han elegido vivir cómodamente en una ciudad como Celendín, bella como ninguna, pero dejada de la mano de Dios.
Para completar el faenón, los curitas, sabiendo que construían en falso, han solicitado los servicios del ¿abogado? Horna Llanos, para que valiéndose de tinterilladas, legalice la propiedad a favor de la parroquia.
Otro tanto habría sucedido con los terrenos adyacentes a la Iglesia de San Cayetano, cuyos vecinos, metro a metro, fueron ajustando la capilla a las reducidas dimensiones que ahora tiene.
Ante tanta desfachatez, surgen las preguntas: ¿Es válido, en estos casos, el derecho de posesión? ¿Será aplicable la prescripción del delito de apropiación ilícita? ¿Se podría revertir estas propiedades que son del pueblo? Nosotros entendemos que en este tipo de propiedades, que pertenecen a todos, no rigen trapisondas ni leguleyadas. En todo caso tienen la palabra nuestras autoridades: El alcalde, la defensoría del pueblo, la filial del INC de Celendín, etc etc.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!

martes, 5 de enero de 2010

POLÍTICA: Cuando pregunten ¿quién era Fujimori?

Por Javier Díaz Vélez
Valiéndome de las largas listas con cargos contra Alberto Fujimori, he publicado una en la página Facebook de los que quieren ser miles y expresar su rechazo a la presencia de la mafia de los Fujimori en la política nacional. Es una lista imperfecta e incompleta. Creo que muchas cosas están todavía por decirse sobre los crímenes que se pueden imputar al felón ex dictador. Con ella quiero celebrar a mi manera la histórica decisión de la Corte Suprema de ratificar la sentencia a 25 años de cárcel que ya se había impuesto al gobernante más corrupto de nuestra historia.

Esta es la lista.
Alberto Fujimori Fujimori pasará a la Historia sobre todo por haber sido un asesino y secuestrador con sentencia confirmada en segunda instancia por la Corte Suprema de Justicia del Perú.
Y esto que Alberto Fujimori Fujimori no fue juzgado y condenado por sus múltiples delitos económicos (inmensos desfalcos en agravio del Estado) y de baja estofa (narcotráfico).
Quién era este personaje?, se preguntarán en el futuro. La lista de sus "hazañas" y felonías es larguísima:

Fujimori fue un asesino múltiple...
Fujimori fue un un reo condenado a 25 años de cárcel por crímenes contra la humanidad
Fujimori fue un secuestrador
Fujimori fue un torturador, incluso de su mujer
Fujimori fue un ladrón
Fujimori fue un cobarde
Fujimori fue un taimado que intentó ser senador japonés para salvarse de la Justicia peruana
Fujimori fue un traficante de drogas que se valió del avión presidencial
Fujimori fue un corrupto que dijo que educó a sus hijos en EEUU con sólo 2,000 soles
Fujimori fue un cobarde que maltrató a su esposa Susana por denunciar cohechos
Fujimori fue un cobarde que renunció a la presidencia por fax
Fujimori fue un cobarde que ante un rumor se refugió temblando en la embajada nipona
Fujimori fue un corrupto que compró armas obsoletas
Fujimori fue un corrupto que regaló las empresas públicas.
Fujimori fue un cobarde que esterilizó con engaños y chantajes a cientos de mujeres campesinas
Fujimori fue un corrupto que compró tractores y medicinas bamba
Fujimori fue un cobarde que regaló terreno a los ecuatorianos
Fujimori fue un corrupto que trajo las combis y carros usados y sembró el caos en Lima
Fujimori fue un corrupto que regaló comida a cambio de votos
Fujimori fue un corrupto que regaló millones a Crousillat y a otros miserables que se arrodillaron ante su complice, o mentor, Vladimiro Montesinos
Fujimori fue un corrupto que se asoció con el agente de la CIA Montesinos para desfalcar al país
Fujimori fue un taimado que regaló una torta a Abimael Guzmán
Fujimori fue un taimado que nunca se intoxicó con bacalao
Fujimori fue un taimado que pactó con el Apra su triunfo en 1990
Fujimori fue un taimado que, tras su golpe de Estado de 1992, persiguió blandamente y por la pura forma al "demócrata" Alan García
Fujimori fue un taimado que, en el segundo gobierno de García, volvió a pactar con él, que a su vez lo perseguía blandamente hasta que la justicia chilena lo extraditó.
Fujimori fue un taimado que se llevó la sorpresa de su vida cuando vió en 2009 que la justicia peruana ya no era tan corrupta como él la dejó
Fujimori fue un corrupto que en el momento de su caída, en 2001, pagó “por servicios prestados”, mejor dicho por su silencio, 15 millones de dólares a su socio Montesinos
Fujimori fue un corrupto que compró conciencias y congresistas
Fujimori fue un taimado que chuponeó a todos sus contendores
Fujimori fue un asesino que mandó a matar fríamente a inocentes, incluidos menores, como el niño de Barrios Altos y tantos otros en Ayacucho
Fujimori fue un corrupto que vivió en Tokio y Chile como un rey
Fujimori fue un corrupto que dejó una cuantiosa fortuna, evaluada en millones de dólares, en manos de su esposa de conveniencia japonesa, Satomi Kataoka
Fujimori fue un cobarde que sólo regresó extraditado desde Chile
Fujimori fue un delincuente que fue sentenciado por jueces peruanos y chilenos
Fujimori fue un cobarde que se decía víctima, con todo este prontuario
Fujimori fue un cobarde que planeaba ser indultado por su hija

Por supuesto, en 2011 Fujimori no pudo beneficiarse del programa de gobierno de su hija, cuyo único objetivo era sacar a su Papi de la cárcel...
Fujimori no pudo ser indultado porque la voluntad de su hija y de los corruptos que la apoyaban no bastó: los peruanos no la eligieron, los peruanos habían cambiado, la gente de 2011 ya no era la misma que en 1990.
Por lo demás, Fujimori no fue indultado por el nuevo gobierno porque según las leyes nacionales e internacionales los crímenes de lesa humanidad no prescriben ni pueden ser objeto de gracia.
En 2012, Fujimori y los fujimoristas terminaron aprendiendo que el crimen, la corrupción y la ratería jamás le ganarán al bien.
Al final, Fujimori fue una gran lección para todos los asesinos, ladrones y corruptos que en la primera década del siglo habían logrado llegar al poder en el Perú y que por un momento parecían haber escapado a la Justicia.
Fujimori les enseñó, a García, Giampietri y Cia, que pensar que estaban seguros y que iban a quedar para siempre impunes era sólo una vana ilusión.
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