jueves, 4 de abril de 2013

OPINION. La locura galopante de Crazy Horse

Por Crispín Piritaño
Realmente Crazy Horse está cada vez más crazy. Comete cada patinada: el puntapié a Lora, la cachetada al estudiante Richard Gálvez, al ciudadano que le gritó “revocador”, deslices que según los psiquiatras son propios de su ego colosal. Pero lo que más le duele es su confidencia al no menos controvertido Jaime Bayly: “No seas cojudo, hombre, la plata llega sola” le habría comentado al “tío terrible”, cuando éste buscaba un vientre de alquiler para su pretendida candidatura presidencial. Este extraño desliz, que los psiquiatras califican como un acto fallido salido de la subconsciencia por falta de Li, creemos que será su cuchillo, el arma que esgrimirán sus contendores políticos para impedir su retorno al sillón presidencial.
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El cuento más increíble del mundo...
Y es que todo el mundo se preguntaba ¿Cómo era posible que la plata llegara sola? ¿Será que vivimos, sin siquiera sospecharlo, en el país de las mil y una noches, en el que solo basta frotar una lámpara, un anillo, o pronunciar las palabrás mágicas de “ábrete sésamo”, para que broten de la nada, riquezas inimaginables? Nadie podía imaginar cómo era posible tal prodigio, hasta que por algún lado tendría que brincar la liebre y ofrecer la clave del acertijo: el último domingo, un canal de Tv soltó la primicia: el secreto residía en la liberación de más de 5000 reos, entre los más granado de los narcotraficantes y choros calificados, de esos que roban con agravantes.
Y es que nadie con más de dos dedos de frente puede creer lo que dice el gatillero Morís (asi se pronuncia su nombre en francés) Murder: que el gordo Crazy tiene un corazón tan grande como su panza y que de buena gente liberó a esta aristocracia del crimen, porque le daba pena que estén presos mirándose las caras y había que despenalizar las cárceles del país y que solo por esto están sus detractores armando un escandalete.
Lo que pasa es que tanto Crazy, como Morís, creen que los peruanos somos, para usar su propia expresión, unos reverendos cojudos, que nos estamos chupando el dedo para creer que solo fueron sus buenas intenciones las que lo llevaron a indultar y conmutar las penas de tantos malandrínes que ahora andan sueltos en plaza, haciendo de las suyas para recuperar lo que pagaron por su libertad. Así como lo lee, amigo lector: Hay que ser bien coj…inova para no saber que fracturaron manos para que les abran las jaulas. O pensar como Fernanda del Carpio en “Cien años de soledad”: Si se lo creyeron a la biblia ¿por qué no creer en las palabras de Crazy?
Ahora todo el mundo lo sabe: al conjuro mágico de “Plata llega sola” fueron apareciendo diversos faenones como los indultos, el banco BCCI, los petroaudios, el tren eléctrico, el estadio nacional, los colegios emblemáticos, las concesiones mineras de última hora, como la que otorgó irresponsablemente a los ecocidas de Newmont Minning y sus cómplices de Buenaventura para que destruyeeran a Cajamarca y Celendín y tantos otros chanchullos con los que fue posible amasar tanta riqueza y hasta comprarse castillos de verdad.
Pero lo que más joroba es que  Crazy pretenda victimizarse con el histrionismo que lo caracteriza. Afirma sin empacho que le quieren impedir el camino a la presidencia el 2016 y encima conmina al inquilino de palacio a indultar de una vez por todas al otro corrupto que está enjaulado en la dorada Dinoes. ¿Pensará que tiene posibilidades después de tanta corrupción y robos que protagonizó durante sus dos mandatos? En las elecciones pasadas triunfó con los votos de los jóvenes y los amnésicos que olvidaron al peor gobierno de la historia, que como secuela nos trajo a la corrución sistematizada del japonés y Montesinos. Ellos se olvidaron de las colas y de los sufrimientos que tuvimos que pasar los subrevivientes de esos dos gobiernos. Pero ahora, sabiéndolo, hay que refrescarles constantemente la memoria y decirles que gobiernos corruptos y ladrones como los de Crazy y el renunciante por fax, ¡Nunca más!

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