miércoles, 4 de septiembre de 2013

SIN TAPUJOS. Las elecciones municipales del 2014

Por Jorge A. Chávez Silva
Se acercan  las nuevas elecciones municipales y regionales del 2014 y muchos cándidos y candidatos se aprestan a iniciar sus campañas, o ya lo están, en la carrera hacia el codiciado sillón municipal o regional. Las calles se llenarán de pintas panfletarias y huachafas y los oídos de los electores se saturarán de propuestas, promesas y proyectos, que una vez encaramados en el poder se irán al tacho del olvido y las nuevas autoridades se dedicarán a tiempo completo a la labor para la cual han postulado: la de asegurar su futuro político vía las arcas municipales y regionales.
Las empresas transnacionales que operan en la zona como Newmont Minning, alias Yanacocha, Alias Conga y la brasilera Odebrecht ven con mucha atención este proceso porque procurarán que asciendan al poder personajillos venales y dúctiles a quienes puedan manipular para satisfacer sus inicuos intereses con el cuento de siempre: las oportunidades de trabajo, el progreso y la gran inversión que sacará de una vez por todas de la pobreza a toda la región. 
Este procedimiento aleve no es una novedad,en nuestra región pues hemos sido testigos de cómo estas empresas apoyan a varios candidatos, apostando a ganador, solventando su campaña para poder manipularlos a su antojo. Pruebas de lo que afirmamos abundan, como la carta que dirigía un alcalde sanmarquino con apetito reeleccionario en la que mendigaba fondos para su campaña a Minera Yanacocha, documento que en su oportunidad publicáramos en facsimil en las páginas de esta trinchera.
Los candidatos de estas empresas apelarán a todo en su pelea por el cargo: difamarán a sus opositores, sobre todo a los de la izquierda, pondrán zancadillas y hasta recurrirán a recursos vedados como aquel de repartir cajitas de fósforos con un billete de 20 soles en su interior para torcer la voluntad de los pobres de espíritu y conciencia y si esto no bastara, recurrirán al fraude con tal de ganar.
El pueblo celendino se ha convertido en un pueblo luchador por sus derechos y estamos seguros de que esta vez no se dejará engañar con baratijas, polos y gorritos y curtido en la lucha apostará por aquellos candidatos que hagan suya su lucha y le exigirán el cumplimiento de sus promesas electorales. Nuestros campesinos con su lucha han demostrado al mundo que no cejarán en la lucha por sus derechos y no caerán en el cuento de las promesas vanas y los regalitos.
A nosotros nos parece una reverenda estupidez que las fuerzas civiles agrupadas en la Plataforma Inter institucional Celendina (PIC) no presenten un candidato propio y nos resulta pueril el argumento de que no deben presentarlo porque la opinión pública, azuzada por los candidatos de los partidos tradicionales o de agrupaciones regionales improvisadas, digan que los líderes de los movimiento reivindicatorios de la región se han lanzado a la lucha para obtener un rédito político. Personalmente opino que es legítimo que quienes  participan en la lucha contra los enemigos se hagan del poder como única garantía de que las transnacionales que tienen chantajeado al gobierno enclenque puedan hacer su regalada gana como ha ocurrido en los últimos veinte años en Cajamarca. Tenemos que dejarnos de escrúpulos sin sentido y participar en este proceso. No hacerlo significaría dejarles el camino libre a los reaccionarios y títeres de la minera. El pueblo tiene ahora una primerísima opción de triunfar y es responsabilidad nuestra asegurar que este caudal sea dirigido a defender nuestro legítimo derecho a vivir en paz y armonía con nuestro entorno ambiental. El no participar o permanecer indolentes nos convertirá en cómplices de la debacle celendina y serán los descendientes y la historia quien nos juzgará.
La voz del pueblo es la voz de Dios.
Naturalmente que los candidatos del pueblo no tendrán fondos para solventar la campaña, pero debemos dejarnos de los procedimientos tradicionales que solo afean a la ciudad y apelar a métodos más eficaces y económicos, ingenio y ganar de hacerlo nos sobran, para corroborarlo recordemos los versos del poeta Antonio Machado: Caminante no hay camino, se hace camino al andar y al andar se hace camino. Estamos todavía a tiempo, la decisión del pueblo debe ser la nuestra.