jueves, 8 de mayo de 2008

OPINION: ¿O es la plata malhabida...?

¿ES SÓLO IGNORANCIA LA DESTRUCCIÓN DE CELENDÍN?
Por Crispín Piritaño
Celendín
Nuestra preocupación por la compulsiva destrucción final de Celendín al parecer está motivando la justa e indignada reacción de todos los verdaderos celendinos que amamos a nuestra tierra. Y no podía ser de otra manera. Debe, tiene que haber una reacción vigorosa y decidida frente a los enormes despropósitos perpetrados por el inepto alcalde Juan Tello y su no menos inepto concejal, el “ingeniero” Napoleón Jáuregui Barboza.
Este último personaje, nos acabamos de enterar, sería padre y padrino a la vez, puesto que "firmaría" como "funcionario" de la municipalidad las licencias para proyectos de construcción cuyos planos, según se dice en la plaza pública, él mismo preprara y se hace pagar.
Sí, amigo lector ha leído bien: el señor concejal haría los proyectos, se los haría pagar y luego los firmaría como "concejal"... ¿Qué es esto? ¡Aquí hay delito...! En efecto, de ser cierto esto, esta figura se llama prevaricación y, lo de Tello, complicidad, si no es algo peor. En ambos casos, por esto, en otros sitios, se va a la cárcel. No sabemos, nos preguntamos extrañados si Jáuregui realmente será ingeniero, porque su miopía futurista es evidente, pero en todo caso es un buen candidato para ir ante los tribunales. Y con él deberán ir todos sus cómplices. Celendín ha dicho basta y ha comenzado a ponerse de pie.
Todas las fuerzas que tienen que ver con la defensa del pueblo tenemos que aunarnos en el empeño, dejar de lado rencillas e intereses subalternos y asumir la empresa de defender nuestra ciudad como un deber sagrado, como una muestra a amor a lo nuestro y de fe en el destino de Celendín como ciudad conservada por sus hijos, como futuro destino turístico.
¿En dónde quedó la huella dejada por nuestros mayores? Ellos nos legaron un pueblo de proyecciones futuristas, perfectamente engarzado en el bello paisaje que le rodea, con calles anchas como si preveyeran el paso de los vehículos en el futuro, tan bien trazadas que en ellas jamás tropieza una línea recta. Y las casas que hicieron, a la española, fueron una perfecta respuesta a las exigencias del clima, lluvioso, frío y seco en diferentes estaciones del año.
Nuestra ciudad, pensada para la tranquilidad, para el equilibrio emocional, para el estudio y para el progreso agrícola y ganadero de su gente, lamentablemente ahora está siendo destruida por los nuevos celendinos, por personajes emergentes, de oscura fortuna, que jamás se enteraron de la historia de nuestro pueblo, incapaces de valorar el legado histórico de nuestros ancestros y que empezó con el obispo Martínez de Compagnon.
Pero, ¿qué hay realmente detrás de esta irresponsable destrucción del patrimonio celendino? Vamos a examinar los dos ángulos evidentes de esta barbarie: la ignorancia y la corrupción:
Como dicen los rumores y es fácil de comprobar, nuestra ciudad al parecer se ha convertido en el paraíso de presuntos narcotraficantes que estarían escondiendo sus turbios negocios bajo la fachada de comerciantes prósperos. No en vano la voz pública ha bautizado a la antigua calle el Comercio como “Nuevo Uchiza”. Cuando el río suena, piedras arrastra...
Estos nuevos celendinos de dudosa prosperidad creen muy equivocadamente que al adquirir una propiedad tienen derecho de hacer lo que les venga en gana y se han dado a la triste tarea de destruir la historia y tradición de un pueblo único en el norte, para transformarlo en un caserío sin personalidad, como sucede en los pueblos jóvenes de la costa, que crecen al desgaire y sin orden.
En Celendín, hoy, se está construyendo "en duro", como si el adobe no lo fuera, con azoteas, como si en la zona no lloviera, con voladizos y otras huachaferías de material noble como la tristemente célebre "portaviandas" de la cuarta cuadra de la calle Bolognesi (parte de la antigua casona que fue la Caja de Depósitos y Consignaciones). Los nuevos propietarios, quienes "diseñan" sus proyectos y, sobre todo, las autoridades que se hacen los de la vista gorda, son criminales y están convirtiendo a nuestra bella ciudad en una aldea cualquiera. Hoy su bárbaro instinto destructor ha alcanzado a las tradicionales casas de dos patriarcas, don Porfirio Díaz Carranza y don Santiago Pereyra.

Las casas de los Castrejón en el hueco de la ignominia
Esto en cuanto a ignorancia y a dineros malhabidos. Lo otro es la corrupción, apoyada en la ambición. Es la extraña actitud pasiva de los últimos burgomaestres como el alcalde Tello y del regidor Jáuregui, los actuales artífices de la destrucción. Nos preguntamos, ¿qué pasa? ¿Les estarán fracturando la mano, los narcos…? ¿O tendrán aspiraciones de atornillarse en el cargo vía reelección? Sobre estos misterios ahora es necesario que se haga la luz.
Al alcalde Tello y a sus concejales CPM les reclamó resposabilidad y honestidad cuando asumieron y han demostrado ser increiblemente, sospechosamente, irresponsables. Ahora nos tendrán, a CPM y a su equipo, como implacables críticos. Hablemos con claridad, como en el caso de Tello y Jaúregui, la corrupción y la ambición vienen destrozando a Celendín desde antes. Si no recordemos los inexplicables signos exteriores de riqueza que exhibían y exhiben los últimos ex alcaldes que pasaron por el sillón municipal, elegidos por un pueblo iluso que los creyó competentes y honrados (a propósito de esto, por ejemplo, ¿cumplió su promesa el Sr. Tello de coger un pico y destruir la piscina que abusivamente construyó el regidor Solano, apropiándose de una calle del sector El Porvenir...?).
Encima quieren durar en el puesto y andan a la caza de votos como diablo por alma. Esta es otra de los rasgos que caracterizan a estos personajillos. Por el voto ofrecido permiten que los malos ciudadanos hagan su regalada gana donde les da la gana, como sucede con la licencia que al parecer tienen los Castrejón para seguir destruyendo la colina de San Isidro, para hacer sus casas en el hueco de la ignominia. Claro, sus votos van al caudal de votos...
Estamos seguros de que los buenos alcaldes que sirvieron gratuitamente por honor a su pueblo como don Eleuterio Ache Merino, don Santiago Ache Rabanal, recientemente repatriado a Celendín, su hijo Aureliano Rabanal Pereyra, don César Pereyra Chávez, don Porfirio Díaz y muchos que escapan a la memoria, se removerán en sus tumbas de indignación al ver que malos celendinos destruyen el patrimonio por el que tanto trabajaron.
CPM, tribuna de los intereses celendinos, emplaza a las organizaciones civiles de la provincia, a los asociaciones de celendinos residentes en otras ciudades del país y el extranjero, a los sindicatos de trabajadores -y en particular al de los maestros, que normalmente deben enseñar civismo y honestidad en la vida-, así como a las promociones de ex estudiantes de los planteles celendinos, a lanzar las acciones del caso para frenar la barbarie.
Los celendinos bien nacidos no podemos permitir tanta iniquidad. Hagamos nuestro el lema “ASÍ COMO LO DESTRUYERON QUE LO VUELVAN A CONSTRUIR”, detengamos la destrucción, exijamos que se restauren bajo el mismo modelo antiguo las fachadas de las casonas antiguas. Por dentro no nos interesa si los nuevos dueños quieren vivir huachafamente, o como les dé la gana, pero que los ignorantes y los corruptos no sigan atentando contra la belleza, contra el urbanismo de Celendín, que es de todos.

¡ALTO A LA DESTRUCCION DEL PATRIMONIO CELENDINO!
¡REVOCATORIA DEL ALCALDE Y SU REGIDORES POR INCAPACES Y CORRUPTOS!

OPINION: Es lamentable...

Mensaje recibido por nuestro amigo Wálter Chávez Tejada.

De: coquigq@hotmail.com
Para Wálter Chávez Tejada

Walter:
Es lamentable lo que ocurre con la bellísima ciudad de Celendín. En varias ocasiones hemos conversado con amigos y hemos resaltado su hermosura y el cuidado que parecía haber por mantener, al menos en el centro histórico, la arquitectura propia del lugar. Celendín es la única ciudad de Cajamarca que tenía este cuidado. Me apena mucho que haya salvajes que quieran destruirla. Avísame cómo podemos contribuir los que no tenemos el honor de ser naturales de Celendín, pero que aprendimos a querer tu bella ciudad.
Un abrazo.
Coqui.

miércoles, 7 de mayo de 2008

CARTA: Por Celendín...

Amigos de Celendín:
Después de mucho tiempo estoy leyendo CPM y veo en nota reciente las líneas que escriben Alfredo Pita, nuestro "Charrito" y otros buenos paisanos, sobre la ignominia que se está cometiendo contra lo más sagrado que tiene todo hijo bien nacido de nuestro pueblo, de ese pedacito de paraiso que es nuestro Celendín.
Como ustedes dicen, no hay que contentarse con protestar sólo por escrito, creo que hay que hacer presencia física en nuestra tierra para que los "nuevos celendinos", que al parecer no aman lo nuestro, sientan la fuerza del cariño enorme que tenemos por la cuna que nos vió nacer.
Pongámonos de acuerdo en la tarea que nos corresponda a cada uno de los celendinos y empecemos la batalla contra las malas autoridades que gobiernan nuestro pueblo. No creo que el poder del dinero mal habido logre vencer al poder del amor por Celendín.
Me parece que entre los asesores del Sr. Tello hay celendinos que han olvidado donde nacieron, debemos informarnos sobre ellos para emplazarlos y hacerles ver que un verdadero celendino no destruye lo que ama.
Quiero también aprovechar este espacio que nos brinda CPM para enviar nuestras condolencias a toda la familia Tavera Chávez por el descanso eterno de nuestra hermana Emperatriz, que amó tanto como nosotros a la tierra que la vio nacer.
Amigos y paisanos, mantengámonos en contacto porque Celendín nos necesita.
Un abrazo shilico,

Walter Reyes S., "Osito"

CARTA A LOS PAISANOS: Alfredo Pita

Para Alvaro Bazán y otros 170 paisanos.

Queridos amigos:
Estoy completamente de acuerdo con Alvaro Bazán Cabellos, con la preocupación que expresan Walter Chávez Tejada, Luis Díaz Mori y otros amigos y coetáneos en esta hora dramática y decisiva para nuestra tierra.
Desde hace más de dos años, un sitio web que he apoyado con entusiasmo, Celendín Pueblo Mágico (CPM), viene alertando sobre el proceso de destrucción de nuestro modesto pero bello y particular urbanismo, así como del paisaje y del entorno ecológico de Celendín.
Los efectos de esta alerta han sido lentos pero los ha habido. Desde el comienzo observamos que la principal dificultad era la increíble pasividad e inercia de los celendinos actuales, pero ya se ve una reacción, que se produce desgraciadamente cuando el proceso de destrucción urbana se ha acelerado. Esto tal vez no es irremediable. Tal vez podemos salvar aún a nuestro pueblo, todo va a depender de la unidad y de nuestra organización.

Alfredo Pita y su hija Carolina, en palco, en 2007.
Hablaba ayer con Jorge Chávez Silva y ambos estábamos de acuerdo en que la gestación de un movimiento de resistencia y salvaguardia del patrimonio en el mismo Celendín era una condición insoslayable para lograr algo. Por ello apoyaremos decididamente el surgimiento de un Movimiento de Defensa del Patrimonio (MDP), esperando que las motivaciones de sus líderes sean auténticas y con espíritu de frente, abierto a todas las fuerzas que quieran sumarse al esfuerzo.
Es más, como CPM estaba ya haciendo correr en Lima y el exterior un documento de protesta por las actuales demoliciones, vamos a proponer al MDP fundir nuestros dos documentos en uno solo y hacer firmar el mismo rápidamente, en todo lugar, en el Perú y fuera, en particular donde haya fuerte presencia celendina.
Jorge y los paisanos que estén en Lima puede encargarse de movilizar a la capital. La toma de posición de la Asociación de Trujillo es esencial por el volumen de la colonia en ésa y por la calidad de sus líderes. Tal vez habría que pensar en la organización de comités locales de apoyo en Lima, Trujillo, Cajamarca, Chiclayo y hasta en Estados Unidos y Europa.
Es importante que quienes se organicen en Celendín sepan que no están solos. Lo que han hecho las autoridades municipales actuales es muy grave y el combate puede ir hasta pedir la destitución de los responsables.
En base al nuevo documento habría que pensar en pedir la ayuda de paisanos abogados para que denuncien ante el Poder Judicial a las malas autoridades y para que presenten un recurso urgente para detener las obras ya empezadas, hasta que se promulgue una ordenanza protectora del urbanismo. Este tipo de acciones es moneda corriente en otros países, en Celendín podemos dar un ejemplo a los peruanos que ven impotentes la destrucción de su patrimonio cultural.
He visto que acaba de surgir otro sitio web celendino, muy bien hecho y dirigido por Manuel Sánchez Aliaga, nuestro querido Mime. No podemos sino felicitar a sus animadores y congratularnos por este nuevo empeño que nos enriquece a todos. Sumemos fuerzas. Es esencial que ellos también se incorporen a la cruzada.
Un gran abrazo y mantengamos el contacto.

Alfredo Pita

lunes, 5 de mayo de 2008

OPINION: Acción oportuna...

Queridos Paisanos:
La acción es oportuna, he estado de paso por Celendín, y la tradicional arquitectura de la plaza de armas comenzó a ser destruida, así como la calle Comercio. El irresponsable que "diseña" es el mismo que aprueba los planos en la Municipalidad, el poder de la blanca es grande, pero más grande es el compromiso de cada uno de nosotros con nuestra ciudad y su patrimonio, su modesta pero armónica arquitectura.
Actuemos y paremos la destrucción,

Alvaro Bazán Cabellos


domingo, 4 de mayo de 2008

DOCUMENTO: Alto a la destruccion de Celendín

Estimados amigos
Les comunico que se ha gestado un MOVIMIENTO CELENDINO DE DEFENSA DEL PATRIMONIO Y DEL CENTRO HISTORICO DE CELENDIN.
¡ALTO A LA DESTRUCCION!
Solicitamos imprimir el memorial adjunto y hacer firmar y difundirlo. Este lucha es una responsabilidad histórica para todo celendino.
Gracias por su apoyo.
Ulises Linares Castañeda.


MEMORIAL

Al Señor Alcalde Provincial, a los señores Regidores y autoridades de la Provincia.
Los a continuación firmantes, mayores de edad, herederos de un verdadero celendinismo, con el derecho que nos asiste y en memoria de nuestros ancestros, hacemos público el presente pronunciamiento y protesta por todo lo que viene sucediendo en esta ciudad, símbolo de identidad a través de el legado de tradiciones y costumbres y que hoy por la pasividad y el desinterés principalmente de las autoridades y de personas ajenas a todo el significado histórico, se viene perdiendo este patrimonio, fomentando poco a poco su destrucción. Por lo que a continuación manifestamos lo siguiente:
Celendín, es una ciudad que tiene una historia propia, muy peculiar, con una riqueza cultural impresionante, basada en principios de valores y habilidades natos de su gente, identidad que ha hecho tan conocida a este lugar, sus anecdotario, su belleza paisajística, sus costumbres y tradiciones populares, la hospitalidad con quienes lo visitan y la inconfundible hermosura de su infraestructura urbanística, de calles anchas, limpias y rectas, en las cuales de cualquier extremo se podía apreciar su inmensidad. Su cielo azul, le ha merecido ser reconocida como la Ciudad del Edén, para orgullo de quienes nos vio nacer. Ni que hablar de sus hijos, bendecidos por habilidades y formación de honradez, honestidad y trabajo, prestigio que ha servido para su éxito en cualquier parte del mundo que se encuentre.
Todo este único regalo divino, se viene perdiendo por conformismo y complicidad ciudadana esperando su cercana destrucción, pues no es ajeno ver que nuestras costumbres tradicionales se están perdiendo con el tiempo, las fiestas de las comunidades como las Chuclalás, de Poyunte, Santa Rosa, Chacapampa, El Rosario, San Isidro, Bellavista y muchas más, se han convertido en reuniones de borracheras y antros de delincuencia y falta de respeto a su fundamento religioso o costumbrista. Las noches de retretas, vísperas, verbenas y fiestas populares ya casi son un recuerdo del pasado, hoy son más populares las discotecas, en las cuales corre el licor y las drogas como pan del día. Las fiestas del pueblo, como el Carnaval, vivencia muy típica, hoy se ha convertido en los interminables bailes chicha, de insana diversión, en la cual las bandas y gente de malvivir hacen de las suyas las noches para realizar sus actividades ilícitas.
La ciudad esta perdiendo su estética, su belleza, se esta convirtiendo en un lugar similar a los poblados costeños, desordenados, sucios, descuidados y en el cual todos hacen lo que quieren. Y todo esto amparado o en complicidad de sus autoridades. Y no es fatalismo, sino realidad, pues para ver esto solamente demos una vuelta por el centro de la ciudad y apreciemos LAS FAMOSAS CONSTRUCCIONES MODERNAS, que se están ejecutando en toda la ciudad y preocupantemente en el centro histórico; se entiende con la AUTORIZACION MUNICIPAL, o irresponsablemente incumpliendo los dispositivos de ejecución, infraestructuras que por sus diseños contraproducentes, son tremendamente deformes ante un típico o tradicional modelo arquitectónico de sus casas antiguas, rectas hasta la cúspide del techo, de teja roja, que descansa en vigas naturales con armazones de carrizo con cabuyas, finalmente ¿que resultado tendremos para dejarle a nuestras generaciones?, una ciudad fea, descuartizada y totalmente destruida en su estética y belleza.
Nos estamos convirtiendo en todo este último retrato fatal, por esto debemos recapacitar, reaccionar y retomar ese dormido y escondido celendinismo, necesitamos defender lo nuestro, retomar nuestro rol social y llamar a las autoridades a cumplir con la responsabilidad histórica. Tenemos que unirnos con un solo ideal LA DEFENSA DE CELENDIN, sin distinción política, de credo, ni de grupo, sin oportunismos, sólo recuperar lo nuestro, lo propio.
Por todo esto pedimos a vuestro despacho que se atienda nuestra protesta y se declare de inmediato en EMERGENCIA EL DESARROLLO ARQUITECTONICO DEL CENTRO HISTÓRICO DE CELENDIN, disponiendo la intervención de los profesionales y especialistas para corregir este atentado contra la identidad celendina. Lo hacemos con el respeto que se merecen y esperamos se nos conceda de igual forma como derecho regulado en la participación ciudadana.
Celendín, 02 de mayo del año 2008.

NOMBRES Y APELLIDOS, DOCUMENTO DE IDENTIDAD Y FIRMA

sábado, 3 de mayo de 2008

ESTAMPA: Una de sastres

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
En los tiempos de Ñangué, en que no había secundaria en Celendín, sólo los más pudientes enviaban a sus hijos a San Ramón de Cajamarca, a muchos jóvenes no les quedó más alternativa que aprender un oficio, o irse a la Guardia Civil.

En mi tierra no hay trabajo,
ni siquiera de albañil,
para que no me digan vago,

me voy de guardia civil.

Por ese tiempo, los talleres de los artesanos eran la escuela de la vida, allí se reunían, además de los aprendices, estudiantes, desocupados y cualquier prójimo que tuviera tiempo de pasar un rato de solaz y buen humor.
Allí menudeaban los chismes, los sobrenombres, las sátiras, las caricaturas y cuanto disparate pudo crear el ingenio shilico.

Ahora que terminaste tu primaria, hijo
tienes que aprender un oficio
pues no consigue mujer bonita
quien no tiene oficio ni beneficio.


¿Quiéres ser herrero, o sastre? ¿sastre? Muy bien, hoy mismo voy a hablarle al Romualdo para que entres como aprendiz en su taller.
Y allá iba el futuro sastre, dispuesto a darle a la tijera, al hilo, a la aguja, a aplicarse en el pespunte, en el hilván, en el torzal, ABC del sastre y, desde luego, en la jerigonza y agudezas propias del oficio.
Había oficios para todos los gustos: zapatero, carpintero, herrero, sastre, peluquero, talabartero, albañil, enfrenador de sombreros, pintor y, con un poco de luces, hasta se podía aspirar a escribano o picapleitos.
El humor celendino bautizaba a sus artesanos con diversos sobrenombres con los cuales se los ubicaba con más certeza.

-¿No conoce usted, por casualidad, el taller de los Chávez?
-¿Chávez..., qué Chávez?
-Esos que les dicen los trolitas.
-Ah, pues, por ahí debió empezar, su taller qu
eda junto a la Purísima.

Todos los talleres tenían mucho en común: el olor a acetato chamuscado, las máquinas de coser “Singer” con castillo de rana, la gran mesa de cortar, los caballetes con sus almohadillas, el potecito de agua con su "muchacho" de trapo, los cortes de tela colgando como telón de fondo, los infaltables almanaques con las glamorosas pinups de Gil Elvgren de los años cincuenta, las bancas para los clientes y habitués, el elegante y acartonado maniquí, las tizas planas y triangulares, las reglas de trazar, y entre los fierros, las grandes tijeras de cortar y la famosa plancha marca “gallo” sobre artesonado pisaplancha.
En ese tiempo no existían los jeans, ni la ropa cosida en serie. La elegancia era una manera de ser y de sentir, cualquier shilico que en algo se estimara, vestía a la última moda de Lima o Buenos Aires y tenía un sastre de su preferencia, aquél que lograba para él, el mejor cruce en el saco y el perfecto botapié para que se apreciara el brillo de los zapatos.

"Don Pancho Plototoj", por "Charro.

Celendín tuvo muchos sastres, para elegir, en cualquier barrio de la ciudad. Estaban los señores Pedro Santos Sánchez, Tobías Cachay, Napoleón Montoya, los mencionados “Trolitas”: Alberto, Antonio, Nelson, Idelso y el famoso “Cabo”, Idelso Rojas, Celestino Díaz, el “Toro” Félix Pinedo, Rodolfo Gil Collantes, “Gillcoll”, Humberto Merino, Romualdo Muñoz, Maximino Rojas, Absalón Chávez, Avelino Cotrina, Carlos Cachay, el “sordo” Alfredo, Rafael Rocha, el Cojal, el “Ñato” Renán de La Breña, los Churgapes, Teófilo Chávez Pereyra, don Francisco Díaz Rocha, más conocido como “Plototoj” y, por supuesto, mi padre Antonio, “El Charro”. Mil perdones si olvido a algunos artesanos de la cinta métrica al cuello pero, siempre, la memoria es ingrata.
En esa rivalidad entre los del gremio, los hijos jugábamos un partido aparte: todos los domingos teníamos que ir muy temprano a la entrada del Cumbe, hoy desaparecida por el avance urbano que han convertido a las calles de San Cayetano y el Cumbe en los intestinos delgado y grueso, respectivamente, de Celendín.
En esa entrada, repito, confluían los caminos que llegaban de los distritos y caseríos del oeste. Allí esperábamos a los campesinos que traían el carbón para las planchas, tenía que ser de lanche. Comprometíamos al carbonero, lo encaminábamos al taller y con las mismas a regresar por otro. En esa explanada en donde se jugaban los partidos de fútbol entre solteros y casados, había una cantina de medio pelo, de esas de rompe y raja y chicha retumbada. Allí tomaban la del estribo los campesinos que se encontraban de tiempos y allí vimos como las rivalidades por tal o cual circunstancia de la vida las resolvían a machetazos.

HISTORIA: Juan Basilio Cortegana, semblanza y documentos

UN HIJO ILUSTRE DE CELENDÍN: JUAN BASILIO CORTEGANA Y VERGARA     Por Nazario Chávez Aliaga El día 12 de noviembre de 1877, en su domicilio ...