martes, 25 de noviembre de 2008

INVITACIÓN: “Arbol de atisbos”, de J. Horna

El poeta Jorge Horna, miembro de nuestro directorio, y a nuestro juicio uno de los poetas más auténticos de Celendín, presenta el viernes 5 de diciembre su poemario “Arbol de atisbos”. La cita es a las 7H00 pm, en la Asociación Celendina de Lima: Av. Brasil 1580.
Esperamos que, ese viernes, todos los paisanos amantes de la cultura nos pondremos a la sombra de este maravilloso árbol que Jorge ha sembrado con la inspiración que le es propia. Leyendo sus páginas nos ha bañado la alegría de saber que tenemos al juglar que canta nuestras nostalgias primeras y eleva a nuestro pueblo al horizonte de grandeza que tuvo algunas décadas atrás. Por este conjuro creemos que la cita del viernes 5 es impostergable. Es absolutamente necesario que escuchemos estos versos extraídos de una rica y evocadora creatividad (NdlR):

Otro libro de un celendino, para mejora y gloria nuestra...

Pero hace tiempo
mucho antes que los aromas indomables
de la hierbabuena asomaran con la luz
otro hombre atestiguó la vida de todo un pueblo
mientras chacchaba su arrebato
en la cal y su talego de arbustos
desde la penumbra del árbol labrado por el firmamento.
………….
Si no fuera por todo esto
para qué entonces amanecer esperanzado.

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ASOCIACIÓN CELENDINA DE LIMA Invitación
El Consejo Directivo de la Asociación Celendina de Lima, invita a Usted a la ceremonia de presentación del libro Árbol de atisbos, del escritor celendino Jorge Horna Chávez.
El acto se realizará el viernes 5 de diciembre a las 7 p.m. en el local institucional de la Asociación, Av. Brasil 1580 Lima.

Agradeceremos su gentil asistencia.

Lima, noviembre de 2008

Programa

1. Bienvenida.
2. Comentario:
Jorge Luis Roncal (Crítico literario)
Jorge Chávez Silva (Artista plástico)
3. Testimonio del autor:
Jorge Horna
4. Palabras del Presidente de la Asociación Celendina:
Dr. Jorge Silva Merino
5. Brindis.

lunes, 24 de noviembre de 2008

HISTORIA: Celendín y la Política, IV

LOS TIEMPOS CONTEMPORÁNEOS
(Parte final)
Por Jorge Horna
Uno de los partidos vigentes, orgánicos y activos en Celendín es el APRA. En el panorama nacional, los avances, retrocesos y claudicaciones de esta agrupación política son estudiados por analistas y politólogos, pero es evidente que sus principios primigenios, que enarbolaban una lucha frontal por la reivindicación de las masas obreras, campesinas y clases medias, se fueron diluyendo a medida que la alta dirigencia aprista se coludió con gobiernos dictatoriales (Manuel Odría) y conservadoras de derecha (Manuel Prado y Luis Bustamante).
En el presente periodo de gobierno (2006 – 2011), el Apra se ha aliado con los seguidores del gobierno más corrupto y violador de derechos humanos en la historia peruana: el fujimontesinismo. Y, además, es evidente su derechización.
En el Celendín de hoy, mantienen también cierta presencia política Acción Popularr, y el Partido Nacionalista de Ollanta Humala.

Fujimori y García, un extraño y "conveniente" romance político...
Surgieron en Celendín en la década de 1990, como en todo el territorio patrio, caudillos improvisados, sin programas definidos y con un afán personalista o de servir a grupúsculos, emulando a Fujimori. Así, la masa electoral, defraudada por la traición e ineficacia de los partidos políticos de derecha, eligieron como alcalde al fujimorista Mauro Siles Arteaga García en dos periodos no consecutivos. Por su lado, el profesor Adolfo Aliaga Apaéstegui, de las filas de Acción Popular, ocupó el sillón municipal en tres periodos.
Actualmente, el sillón municipal lo ocupa Juan Tello Villanueva, que también postuló como "independiente" y cuya gestión burocratizada, envuelta en el clientelismo, se encamina al fracaso.
A estos personajes y aglutinaciones "independientes" no podemos considerarlos realmente como emanaciones digans del quehacer político -estrictamente hablando-, porque carecen de principios y doctrina establecidos, y de un aparato orgánico. Son consecuencia de la banalización en que ha devenido la praxis política en el país.
El fin supremo de la actividad política es servir al pueblo con rectitud, honestidad, sacrificio y humildad, con la participación directa y democrática de la población en la decisión de los proyectos necesarios y con acceso permanente a los manejos económicos. Nada de esto se da en los gobiernos locales clientelistas que hemos sufrido y sufrimos.
Lima, setiembre 2008

viernes, 21 de noviembre de 2008

JUSTICIA: Destitución

DESTITUYEN A FISCAL DE DESATENDIÓ TRAGEDIA
Cuestionada por su accionar en la tragedia de Jelig, la fiscal de Celendín, María Leonor Fernández Sivori, fue separada del Ministerio Público, que resolvió dar por concluido su nombramiento, según decisión firmada por la Fiscal de la Nación, Gladys Margot Echaiz Ramos. Al respecto, el diario oficial El Peruano publicó el miércoles 19 de noviembre la resolución N° 1577 - 2008-MP-FN.
La resolución anula la designación de Fernández Sivori al despacho de la Segunda Fiscalia Provincial Mixta de Celendín, todo esto sin perjuicio de las acciones legales que estuviesen pendientes por las quejas o denuncias que se encuentren en trámite.
Como ya escribió nuestro corresponsal Crispín Piritaño, en El país de la tragicomedia, uno de sus cáusticos envíos a CPM: Las tragedias que en forma recurrente enlutan a los pueblos del interior deberían merecer una mayor atención, no sólo de parte de la prensa y de los gobernantes, sino en particular de las autoridades locales. En el caso de Celendín concurrieron muchos factores que consumaron la tragedia de Jelig: la inercia policial, los negociados de gasolina en provecho personal de ciertos policías e incluso la insensibilidad de la fiscal provincial, que en la noche del infausto suceso estaba libando en medio de una fiesta a la que había concurrido con la mayoría del aparato policial. Esta caricatura de magistrado peruano, cuando fue localizada y se le pidió que acudiera a levantar los cadáveres, como ordena la ley, contestó que sólo atendía en horarios de oficina...
Fuentes: Panorama Cajamarquino,
Luis A. Díaz Mori

martes, 18 de noviembre de 2008

ESTAMPA: Conversación en San Isidro

Hace poco nos preguntábamos por los jóvenes que un día nos reemplazarán en la tarea de velar por los intereses e integridad de Celendín, creando conciencia entre nuestros paisanos y autoridades a través del periodismo. Y he aquí que de pronto, del supuesto desierto, surge Franz Sánchez Cueva, quien nos devuelve la fe y la esperanza de que no estamos arando en el mar, que habrá siempre celendinos que amen a su tierra porque la llevan grabada a fuego en el corazón. Esperamos contar siempre con su colaboración porque consideramos valioso su aporte e invocamos a otros jóvenes como él a unirse a la cruzada por la salvación de Celendin y a integrarse como colaboradores al equipo de Celendín Pueblo Mágico. Estamos seguros de que este "diálogo" en nuestra maltratada colina de San Isidro -donde el entrevistado es la mala copia del Cristo del Corcovado que ahora oculta la vieja capilla tradicional- gustará a nuestros lectores. Felicitaciones Franz, en CPM sabemos que, pese a tu juventud, eres un veterano en las lides del periodismo y en las luchas en pos de la verdad (NdlR).

ENTREVISTA AL CRISTO REDENTOR, VIGÍA INVOLUNTARIO DE CELENDÍN
Por Franz Sánchez Cueva
Celendín
Desde el comienzo de la frente, cuesta abajo con final de mentón, una copiosa sudoración me baña. Transpirando noches fermentadas y julias, me dirijo con avidez estrepitosa por el rosario de gradas, camino de la colina ishica.
Mi celeridad la causa un encuentro urgido y bienaventurado. Radiante el día, luminoso ahínco, voy en pos de mi primer reportaje a la incuestionable figura, al profeta magnánimo y salvador.
Son escalones interminables, mi aliento abrasador achicharra en mi rostro los últimos vestigios de alcohol. Pero, ¿como presentarme así? ¿Qué tipo de entrevistador soy? ¿De los que apalean con el soplo a sus interlocutores? En el bolsillo del chaleco, por si acaso, atesoro caramelos de menta y eucalipto, oportunos para situación tal.

La mala copia del Cristo del Corcovado, en desmedro de la vieja capilla tradicional...

Prosigo, arriscado por saber ya, y con mi tufo derrotado, curvo la esquina de la escuelita que en la cima espera, y he llegado… Un último esfuerzo. Camino unos metros sin desplomarme, pero intranquilo, a sabiendas de que ya estoy bajo su vistazo fiscalizador.
Llego tarde a la cita en el llamado mirador. El personaje está un poco serio y su color, en mucho, es tan pálido como el mío. Imagino que está furioso con mi dilación.

—¿Cómo estás, Cristo Redentor?
—¿Cómo crees? Si te dejasen en pie, esperando, con los brazos abiertos y bajo una ardentía tal, ¿cómo estarías? Mas esto llevadero es, he vivido ya cada cruz... Lo que no tolero son las vistas palaciegas, lo que veo desde aquí, desde que a alguien, un día, se le ocurrió traerme, mejor dicho, copiarme, de Rio de Janeiro. Mira, aprecia...
—¿Qué cosa ves, Señor?
— Veo el palacio, el del rey.
—¡Tú eres el Rey...!
—¡Déjate de piropear...! Me refiero a la vida de lujo, en el palacio, del monarca foráneo lleno de opulencias.
—¿Cuál palacio, Señor?
—¡El municipal, hijo, el municipal...!
—Discúlpame, Señor, el despiste... Ahora caigo, pero no podemos meternos con él, hoy todopoderoso es...
—Pero, ¿qué cosa dices? No hay más poder que el que mi Padre otorga.
—Es verdad, Señor, pero ya que tocas el tema, mira también los gorilas que lo custodian.
—¿Gorilas...? ¿Gorilas...?
Entrecierra los ojos, aguza la mirada. El cemento es malo, pero rígido. Aunque mueve las manos y los dedos, no puede flexionar los brazos para hacerse techo bajo el sol y ver mejor.
Decido trepar hasta sus hombros y ayudarlo. Es una figura grande, inmensa, y su fiebre pétrea es mayor que la mía, alcohólica, de simple mortal. Es difícil, pero lo he logrado. Le obsequio mis anteojos de sol. Se los coloco y veo que le quedan bien, como a un hippie sesentero.
—¡Gracias, hijo mío...! Ahora si veo mejor… Y huelo también, ¿has bebido anoche?
—¡Eh, Padre, aguanta un poco...! Perdóname, pero el periodista soy yo. Yo hago las preguntas, tú las contestas... He tomado unos tragos, estamos celebrando a tu Señora Madre, la Virgen del Carmelo. ¡Es julio, Señor...!
—Sí, ya lo sé... He visto la corrida ayer, incompleta, a medias... Luego estuve, solitario, con unas pocas señoronas que cuchicheaban en la casa de mi Padre.
—¿Pero, cómo...? Has descendido de San Isidro.
—Tal es, hijo... Bajé cuando aún era de madrugada, a curiosear. Y equivoqué el camino y casi me rompo la crisma en el Gran Hueco, en la horrenda y desagradable perforación esa que han cavado en pos de arena… Las noches son duras y cansadoras por aquí, ¿sabes? Mis ojos y mis oídos ven y escuchan cosas terribles. No sólo entre las sombras de mis tristes columnas se ayuntan parejas, jóvenes en general, sino que los ebrios entonan coros extraños y me arrojan cataratas de humos raros.
—¿Coros, qué clase de coros?
—No, hijo, no son coros de alabanza, no son para mí.
—¿Entonces?
—Son para un amigo mío, jamaicano, se llama Robert Nesta…
—¡Ah, ya...! ¡Bob Marley!
—Tú lo has dicho.
Lo miré para saber si era cierto aquello, le levanté los anteojos y tan pronto los vi sus ojos crearon un clima como fraterno. Sentí que el amable melenudo estaba un poco perdido, pero que era como un hermano, casi un paisano. Lamenté no tener mi sombrero para ponérselo en la cabeza.
—Volviendo a lo nuestro, dime, Maestro, ¿qué impresiones te deja Celendín?
—Muchas impresiones desde que llegué... Hasta he visto gente contrariada reclamando porque me habían puesto aquí. Con decirte, hijo, que hasta el bueno y sabio de San Isidro está caliente conmigo. ¡Yo no pedí a nadie que me traigan aquí...!
—Comprendo, Señor.
—Se que comprendes. Yo os amo a todos, incluso a los que toman mi nombre, y mi figura, en vano. Por lo demás, el pueblo crece, hay gente nueva... Veo autos, taxis, triciclos... Y narcos, narcos y gente que vive de ellos... Yo también soy nuevo por aquí, y ya me siento shilico. Sobre todo desde que me he enterado que ustedes tienen ascendencia judía, ¿no?, como yo.
—Sí, aunque algunos shilicos son más bien jodíos...
—¿Cómo...?
—¡No! ¡Nada, Señor!
—Hijo, sabrás que en Brasil hay también una estatua mía, símbolo de la Redención... Está situada a 700 m sobre el nivel del mar... Un paisaje precioso…
—Sí, Señor, sé. Está en el cerro Pan de Azúcar o Corcovado, en Río de Janeiro. El autor de tu estatua aquí la copió de allá...
—Sí, no es muy original el chico. Pero hay algo que me intriga. En Brasil, estoy con las palmas abiertas, celebrando el carnaval...
—Aquí el carnaval también es bueno, Jeshushito.
—Llámame Maestro o Señor, menos confianzas, hijo. Sí, en Celendín hay un buen carnaval, movido, a veces me dan ganas de bajar a Colpacucho, llamado ahora El Rosario... Pero, déjame que termine... Cuando me alojaron aquí, alguien propuso que me pongan con los brazos estirados, pero con los puños cerrados.
—¿Cerrados?
—Sí, hijo, ¡imagínate! ¡Cerrados...!
—Pero, ¿quién…?, ¿cómo...?
—Con los puños cerrados para hacer burla de los shilicos tacaños, cicateros… Luego supe que el que propuso eso era un espía cajamarquino, donde hay mucha envidia, tú sabes...
Suelto la risotada, el sonríe, modesto. Tiene sentido del humor, ya se está haciendo shilico, pienso. Recupero la compostura, lo siento cansado y decido terminar la entrevista.
—Muchas gracias, Salvador, por esta conversa y por tu tiempo.
—No te preocupes, mi tiempo es eterno y va más allá que este triste cemento.
—¿Tu mensaje final para los shilicos…?
—¡Amor, amor, amor…! Amaos los unos a los otros, pero no entre mis columnas, de noche. Y, sobre todo, no me dejen esas cosas plásticas que hacen más horrible todavía el paisaje. Que ya tengo suficiente con la casa del rey municipal...
—Lo voy a predicar, Padre.
—Amaos entre paisanos, no seáis chismosos…
—¡Gracias, Padre!
—De nada, hijo... Y no seáis beodos...
—¡Gracias, Padre!
—De nada, hijo... Y no seáis cobardes si alguien atenta contra lo vuestro…
—¡No sigas, Padre, no sigas...!
—Lo último, hijo, y esto es para ti y todos los jóvenes: si alguna vez llegáis a la política, no seáis hipócritas ni traidores como Judas. No os vendáis por nada ni a nadie, y mucho menos vendáis a vuestra tierra, que no tiene precio. Ninguna minera puede pagar lo que vale.
—No, Padre... Líbrame tú de caminar por el fango podrido de la política.
—¿Y si yo me lanzara, hijo?
—¿A dónde, Padre...? ¿Al Gran Hueco?
—No hijo, a la alcaldía
—¡Ah, ese es un hueco en oro! En ese caso yo sería tu regidor, Padre... Yo te seguiría, aunque no soy muy católico, pero lo haría...
—No, hijo, estaba bromeando. Ese ayuntamiento habría que limpiarlo con creso, debe tener más culebras que las del desierto donde peregriné tantos días y tantas noches.
—Es cierto, además la gente está mal acostumbrada. Tendríamos que asesinar muchos inocentes toros, buenos o malos, y quemar mucho “cuete” para que la nuestra gestión sea digna…
—Sí, y los niños con hambre, y las escuelas que no tienen ni para tiza. No sigo porque me caliento. No, hijo, la política así, nunca... Ahora ve y cuenta las nuevas, y recuerda que estaré siempre con ustedes. Sobre todo al final de cada gobierno y al inicio de otro, que es cuando se sabe todo y revientan los terremotos. Multiplicaos, los periodistas, y esparciros por la tierra, pero a condición de que seáis honestos... ¡Ya llegará el día del juicio, o al menos, el de la revocatoria final! ¡Amén...!
—¡Amén, Señor!
—Ah, hijo...
—¿Sí, Padre...?
—¡Gracias por los anteojos...! ¡Me descansan la vista!

CANTACLARO: El crimen de Choropampa

UN MUERTO MÁS DE YANACOCHA
Por Constante Vigil
Celendín
Ocho años después de uno de los peores desastres ecológicos del mundo, perpetrado por Minera Yanacocha en Choropampa, Cajamarca, el número de víctimas sigue aumentando. Hace poco falleció el profesor Vicente Zárate Minchán, alcalde del pueblo y uno de los afectados por el derrame de mercurio. Al agravarse su salud fue llevado a Cajamarca e internado en el Hospital Regional, pero al negarse Pacífico Sur, la aseguradora de Yanacocha, a respaldar su curación, el enfermo fue trasladado a un hospital de Chiclayo, donde falleció víctima del Síndrome de Guillain Barré, como se conoce a los síntomas de la exposición humana al mercurio.
Zárate Minchán es la última víctima mortal, por ahora, del letal derrame de mercurio de Choropampa, que afectó a unas 1.500 personas.
Como se recordará, el 2 de junio del 2000, un camión de la Empresa RANSA S.A., al servicio de Minera Yanacocha, derramó 151 kg de mercurio residual en Choropampa, entre los caseríos comprendidos entre las localidades de Choten y Magdalena. Los pobladores de zona, pobres entre los pobres, se abalanzaron sobre el plateado mineral, creyendo que era precioso.

Rosas Alvarez Leyva, un inutilizado por la contaminación de Minera Yanacocha.
A partir de entonces los pobladores empezaron a sufrir extrañas enfermedades como caída de la piel, pérdida del uso de las extremidades, parálisis, cáncer al cerebro y finalmente la muerte. La minera recurrió al encubrimiento con la complicidad de autoridades inmorales, periodistas, alcaldes, parlamentarios, organizaciones religiosas y hasta ONGs como CARE, que minimizaron el problema arguyendo que el mercurio se iba a eliminar con la orina. Como los casos de enfermedades proliferaron y adquirían mayor gravedad, Yanacocha contrató a la aseguradora Pacífico Sur, que según los usuarios les da mal trato y les atiende una sola vez, si alguien se siente mal tiene que espera hasta el siguiente mes y sólo para recibir pastillas calmantes.
Finalmente, Yanacoha inició un plan de indemnizaciones de manera unilateral y dio por cerrado el caso. Este programa fue aprovechado por unos cuantos “vivos”, que lucraron con la desgracia ajena y dejaron en el desamparo a los verdaderos afectados, como es el caso del ciudadano Rosas Alvarez Leyva, de 29 años, quien se encuentra postrado en una cama sin poder mover las manos ni para tomar sus alimentos. Su esposa, Raquel Llatas Narro, aparte de atender a sus dos menores hijos, tiene que darle de comer en la boca. Este sufrido padre, que obviamente ya no puede trabajar, nunca recibió ninguna indemnización.
Lo más indignante es que, pese a que el congresista Werner Cabrera logró la formación de una comisión parlamentaria que elaboró un INFORME FINAL, el que fue aprobado por UNANIMIDAD en la Comisión de Pueblos Andinos, Ecología y Ambiente en de junio de este año, hasta la fecha no se forma la Comisión Multisectorial que implemente las recomendaciones de la comisión. ¡Las leguleyadas y la burocracia de siempre!
Este desastre constituye un crimen de lesa humanidad que en cualquier otra parte del mundo hubiese significado el cierre de operaciones de la minera, pero para los gobiernos peruanos la vida de un ciudadano no vale nada, y peor si es de provincias. Lo más importante es no perder la etiqueta de “Perú, país minero, exportador de riquezas”, ni desmentir a los felipillos que pregonan en la televisión que han progresado gracias al apoyo de la minera.
Ojo, pues, celendinos, hay que mirarse en el espejo de Choropampa. Allí estamos viendo al monstruo y a sus negras entrañas. Tenemos que estar alertas y esperar la hora de la hora, rogando que nuestra honda sea la de David.

viernes, 14 de noviembre de 2008

ACTUALIDAD: Escalofriante fin en San Marcos

¿POLICÍA REMATÓ AL HERIDO AL FIN DE LA BALACERA...?
¿Un nutrido pelotón policial para cerrar con "broche de plomo" la entrega de una "notificación" judicial, o para una simple "verificación rutinaria", en San Marcos, provincia de San Marcos, Cajamarca?



Según algunas versiones, a Alejandro Urbina Abanto, el dueño de la casa asediada, la policía había ido a informarle que debía desalojar su vivienda, de inmediato, tras una decisión judicial. Al parecer Urbina Abanto era acusado de haber vendido dos veces su casa.
El hombre no estuvo de acuerdo con la notificación y enloqueció, echó mano a su escopeta y se decidió a defender su bien a tiros. Fue cuando llegó el pelotón de "élite"... Según algunos testigos, antes, los policías se habían presentado sin la presencia de un fiscal.
El incidente degeneró en la intensa balacera que se ve en el video de arriba, realizado por un reportero anónimo. El saldo es tremendo: un muerto —el desesperado Urbina Abanto— y tres policías heridos de perdigones, dos de ellos seriamente.
Ahora bien, este luctuoso suceso termina con un hecho espeluznante, con una ejecución, como se puede ver bien en las imágenes... ¿Nos equivocamos o, al final, los policías disparan, dos y tres veces, contra el cuerpo que habían sacado a la calle? ¿Urbina Abanto, inerme, estaba sólo herido...? ¿Uno de los policías lo remata...? ¡Hay humo de disparos...! ¿Se investigará esto...?

CENSURA: Sin corriente por criticar al alcalde

DENUNCIAN AL ALCALDE TELLO
¿ORDENÓ QUE LE CORTEN LA LUZ A UNA RADIO POR HABERLO CRITICADO?
El pasado 6 de noviembre de 2008, el periodista Javán Vásquez Huancahuari, de radio Estudio Antena Uno, denunció que el alcalde de Celendín, Juan de Dios Tello, ordenó el corte del servicio de energía eléctrica en la planta de transmisión de la emisora, luego que el equipo periodístico del medio criticara su gestión municipal. Una información que de ser cierta es gravísima.
Fuente: Cajamarca Opina

HISTORIA: Juan Basilio Cortegana, semblanza y documentos

UN HIJO ILUSTRE DE CELENDÍN: JUAN BASILIO CORTEGANA Y VERGARA     Por Nazario Chávez Aliaga El día 12 de noviembre de 1877, en su domicilio ...