domingo, 7 de octubre de 2007

NASHERÍAS: Maestro en patadas

A partir de la fecha incorporamos a nuestro panel de redactores al paisano CRISPIN PIRITAÑO. Se trata de un shilico como tantos, que practican el sano deporte de la nashería para satirizar acciones y personajes de la actualidad que pueden ser serios y trágicos, que en su pluma adquieren ribetes de tragicomedia. Nada como el humor iconoclasta para relativizar esta vida de por sí escabrosa (NdlR).

LA COZ DE CABALLO LOCO

Por Crispín Piritaño
La pericia que en materia de patadas ostenta el Dr. Alan García es la envidia de los delanteros nacionales, que no le meterían un gol ni al arco iris. Nuestros cañoneros, por más que practiquen y practiquen, nunca podrán igualar la gracia y el efecto del presidente cuando se trata de meter la pata. Que el presidente esté de presidente y no de futbolista tal vez explica por qué desde hace más de 25 años no clasificamos a un Mundial.

Todo un deportista peruano...
He conversado con comentaristas y técnicos de fútbol acerca del arte de famosos como Didí y su folha seca, Maradona y la mano de Dios, Pelé con la paradinha, Walter Milera con su tiro curvo y de tantos que vencieron a los mejores guardametas del mundo. Me explicaban que algunos utilizan el empeine para lograr potencia, los tres dedos para lograr efecto, el arco interior del pie para lograr suavidad y precisión, y otras mañas para ser efectivos.
Lo que Pizarro, Solano, el “loco” Vargas, la “bala” Moisela , el “granítico” Chumpitaz y todos los artilleros de antaño y hogaño ignoran es que el doctor García, además de tener dotes naturales, entrena diariamente con el fanatismo de un miembro del Opus Dei, sobre todo después de haberle besado la mano al tenebroso cardenal Cipriani. Se entrena, nos dicen, en un campo de la granja Atahuampa, de propiedad de su amigo Julio Favre, y lo hace reventando sandías y cráneos a pata calata. No sabríamos precisar si los cráneos desperdigados en la zona corresponden a restos pre colombinos o son de reciente data.
Encontrábase una tarde en su práctica cotidiana y ya había dado cuenta de muchas sandías y cráneos, inmerso en frenesí patadístico, cuando, sin percatarse que en las inmediaciones se encontraba el agricultor Jesús Lora, deshierbando, a gatas, le propinó tremenda coz en el poto que le hizo ver la constelación de la Vía Láctea. Durante un mes y con la región sacro coxígea en carne viva, el pobre hombre tuvo que tomar sus alimentos de pie y rígido como un soldado que ha escapado malherido en malaparte del frente de batalla.
Si revisamos las fotos que los diarios publicaron sobre el hecho, vemos que en algunas Lora tiene una expresión masoquista, como de placer, cuando evoca el impacto de los 45 puntos que modestamente calza el Dr. García. Esto es comprensible, recibir una patada de tan encumbrado personaje es un honor reservado a pocos. La sensación debe ser algo así como un cachetadón de Confirmación aplicado por Cipriani o el beso con que Judas entregó al Maestro.
Las metidas de pata del doctor García de ese tiempo a esta parte son recurrentes. Para empezar, ha pateado las promesas que hizo en su campaña electorera y se ha alineado, sin equívocos, con los explotadores, descalabrando la esperanza de los pobres.
Así, aliado a los mineros y a los vendepatrias, el candidato que todo lo prometió ahora permite que suban las cosas, es sordo a la consulta popular como en Majaz y le importan un rábano los reclamos del pueblo. No sólo eso, con más talento de Montesinos y Fujimori, ahora crea de taquito tremendos sicosociales para distraer la atención al pueblo y arremeter contra los incoformes. Ya quisiera el “Chemo” del Solar contar con un “puntero mentiroso” tan diestro como el Dr. García. Venceríamos a todos y clasificaríamos por fin a un Mundial.
Aunque esto último no es tan seguro porque algunas fuentes entendidas sostienen que el equipo de los amores de nuestro Magister en patadas es el otro: el de la estrella solitaria.
Así que ha prepararse más que ha resignarse. Los peruanos tenemos que estar alertas ante las coces de Caballo Loco porque cada vez más aumenta su pericia con la derecha. Él mismo lo habría advertido en tono confidencial a su premier preferido, Jorgito del Castillo: “Que agradezcan los peruchos que hasta ahora estoy pateando con la pata izquierda, porque si lo hago con la derecha... los reviento”. Dios nos coja confesados.

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