viernes, 27 de marzo de 2009

DESTRUCCIÓN: ¿Cuál es la diferencia...?

Por Jaime Díaz Vélez
Celendín
¿Por qué no podemos hacer algo así...? Es la pregunta que viene a la mente de los celendinos honestos cuando vemos en fotografías cómo se conserva el patrimonio urbano en otros lugares, en España, por ejemplo; cuando comparamos esto con la forma como se destruye la urbanística, tan particular, de Celendín.

Foto 1: Santillana del Mar, España.

¿Cuál es la diferencia...?, es lo que nos decimos los celendinos cuando vemos lo que han hecho y están haciendo las hordas de ignorantes que han llegado al pueblo para demoler las viejas casonas edificadas a pulso por los patriarcas de Celendín y para sustituirlas con informes mojones de cemento que imitan a los engendros urbanos de la costa. Sólo a gente sin dos dedos de frente se le puede ocurrir que esto es mejor que lo anterior.

Foto 2: Celendín, Calle del Comercio.

Dicen que es el "Narcotraficante look", la moda y el gusto de los narcotraficantes que de pronto pasan de campesinos pobres a dueños de casonas en el centro de la ciudad. Creemos que no es sólo esto. Es la ignorancia supina que cunde por todo lado. Si no, vean lo que ha hecho una institución como EDYFICAR con la casona de don Porfirio Díaz Carranza, desastre que ya le ha provocado a nuestro colaborador Constante Vigil un ataque hepático.
Si no es el "Narcotraficante look" lo menos que se puede decir es que EDYFICAR nos ha dado una buena muestra de la "Arquitectura de la Cojudez". ¿Es la incultura de los narcotraficantes la que se impone a los ignorantes advenedizos? En todo caso la Municipalidad de Celendín es la culpable, pues permite el crimen. Celendino, acuerdate de esto cuando llegue la hora de votar.

ARQUITECTURA DE LA COJUDEZ

Arriba, en la Foto 1, vemos un rincón de Santillana del Mar, en Cantabria, un pueblo declarado por votación como uno de los más bonitos de España. Su gente conserva amorosamente su patrimonio arquitectural y lo mejora, lo que atrae al turismo y a la bonanza.
La Foto 2 corresponde a Celendín, a la Calle Dos de Mayo, también conocida como Calle del Comercio. Allí se ve dos muestras de la "Arquitectura de la Cojudez" que se impone cada vez más en nuestro pueblo. En primer plano, el increíble mojón de cemento y fierros de la empresa EDYFICAR. En segundo lugar, una monstruosidad diseñada por algún débil mental y financiada con dineros sacados de no sé sabe dónde... Miren el resultado.

UNA CALLE ASESINADA

La antigua casa de don Porfirio Díaz Carranza, a la derecha, vista en perspectiva opuesta. Es la de los tres balcones juntos. Aquí, dando marco a una ceremonia cívica en los años 70 (Foto cortesía del Sr. Luis B. Jiménez Araujo)

Como dice Constante Vigil, "es lamentable que los descendientes del Sr. Porfirio Díaz Carranza no hayan seguido la impronta dejada por su ilustre antecesor, ex alcalde en varias oportunidades y participante activo de cuanta acción en pro de la mejora del pueblo se realizó, forjador de la primera industria de aguas gaseosas en la ciudad y otras obras que no es momento rememorar". Sí, la responsabilidad incumbe también a los descendientes y herederos, que no prevén lo que puede ocurrir con bienes que a veces venden por un puñado de soles. Pero Constante Vigil también dice "sea cual fuere el caso, EDYFICAR derruyó una edificación típica de la arquitectura celendína, no sabemos con qué argumentos". De esto se trata. La pregunta, decimos nosotros, es: ¿quién permitió esta destrucción? Y ahí volvemos a señalar: el poder político local, y en primer lugar la Municipalidad y el alcalde de turno, son los responsables últimos del crimen, de no salvaguardar nuestro invalorable patrimonio común.

2 comentarios:

Maruja F. dijo...

No deterioren esta hermosa ciudad

Estoy de acuerdo totalmente con el articulo anterior. Sí, alguien se tiene que preocupar por el adelanto del turismo en todo Peru y no solamente en Celendín.
Es un pena que este pueblo tan hermoso esté siendo deteriorando con todos esos feos edificios de cemento y ladrillo.
Esto es debido a la avaricia y a la ignorancia de alguna gente de Celendín, que no saben apreciar la belleza tradicional, natural, de esta ciudad.
Si ellos supieran que a los turistas extranjeros les encanta lo natural y lo que es oriundo de cada pueblo, tal vez lo pensarían dos veces antes de demoler.
Bueno espero que alguien, alguna autoridad, se de cuenta de que hay que parar la ignorancia de la gente, de que se puede preservar este pueblo tan bonito y original.

Maruja F. dijo...

Gracias por escribirme,
Yo y unos amigos estaremos visitando Celendín entre Mayo 10 y Mayo 15 2009. Espero tener el placer de conocer este pueblo. Muchos me han recomendado que Celendín es muy bonito y que ofrece ese calor campestre a los turistas. Eso es lo que nosotros queremos. Algún día cuando me jubile, estoy pensando en vivir en la parte serranía de Perú, ya sea Celendín, Curgos Huamachuco, ó Cachicadan Santiago de Chuco. Mucho me encanta el campo pues será porque soy serrana neta. Soy peruana, pero vivo en el estranjero por muchos años. Nací y crecí hasta la edad de 13 años en un pueblito llamado Retambo en la Provincia de Santiago de Chuco. Mi sueño es regresar a vivir a Perú en unos años más.
Jorge, le deseo mucho exito en luchar por la preservación de uno de estos pueblos que son preciosos. Y le vuelvo a repetir, sí, la abaricia y el orgullo son las dos semillas que distruyen a la persona, naciones, la madre naturaleza, etc. etc.
Yo vengo de visita a Perú cada año para visitar mi querido país y también para visitar a mis familiares que ahora residen en Trujillo. Y este año estos amigos me dicen nos gustaría ir a visitar al Sur de Peru, y les digo, no, no, tenemos que ir al Norte de Perú porque el norte ofrece unos lindos sitios campestres, porque sí, a los turistas estranjeros les encanta lo natural, porque pues si quieren ir a ver edificios, ó parques hecho por el hombre entonces mejor nos quedamos en nuestro país ¿no creé?
Jorge, mucho gusto en platicar con usted y espero estar visitando su bello Celendín en unas seis semanas.
Sinceramente,

Maruja F. Luis