viernes, 22 de octubre de 2010

NEWMONT PERU: La cara oculta de las joyas

Cada arete, anillo, u otra joya de plata u oro tiene su historia. La que te contará el vendedor será sin duda más atractiva que la realidad que se esconde tras estas piezas finas. El metal precioso a partir del cual se fabrican tiene un origen distinto del que uno podría imaginar: proviene de minas a tajo abierto cuyo método de extracción es la lixiviación con cianuro.
Desde los años 90, la compañía norteamericana Newmont cuenta con una autorización para explotar terrenos situados en los Andes peruanos, en la cabecera de cuencas donde nacen fuentes naturales de manantiales que abastecen a la ciudad de Cajamarca y sus alrededores, hasta llegar al mar. Esta situación geográfica peculiar enfatiza los problemas ambientales y sociales que surgen paralelamente a este tipo de actividades.
Una cohabitación difícil
El tipo de extracción por lixiviación con cianuro es la que utiliza la empresa Yanacocha, filial de Newmont en el Perú. Es la mina de oro más grande de Sudamérica y constituye por lo tanto un desafío fundamental a la coexistencia con la población local: reduciendo a polvo las montañas originales, creando al lado nuevos montes artificiales y consumiendo aguas subterráneas en su proceso de extracción, la empresa seca los ríos naturales de los cuales se abastecen miles de campesinos.
El agua, recurso natural que genera cada vez más conflictos en el mundo, es el tema central de la mayoría de los reclamos en la región. Las actividades mineras consumen demasiada agua: en 2001, la empresa Yanacocha solicitó un permiso de extracción del subsuelo de 314 litros por segundo, lo que representa unos 165 millones de litros de agua al año.


Los campesinos situados río abajo, se quejan de la disminución de la cantidad de agua en sus canales. R., un campesino que prefiere mantener su anonimato, explica : « Se han secado tres manantiales de agua. El agua desaparece porque [la minera] trata de desviarla a otro sitio. A veces no hay agua ni para lavarse la cara. ¿Qué podemos hacer nosotros frente a eso ? », Se lamenta.
A través de sus folletos oficiales, la compañía aurífera admite un consumo de 1,5 millones de metros cúbicos y culpa de la falta de agua a la estación seca, que allí dura 6 meses, y al hecho de que « el 70% del agua de lluvia se va al mar ».
Los campesinos afectados, difícilmente pueden recurrir a vías legales. La directora ejecutiva de la ONG Grufides (Grupo de Formación e Intervención para el Desarrollo Sostenible), Mirtha Vásquez Chuquillin, explica : « los abogados de Yanacocha van al sitio [donde hubo reclamos de los campesinos] y dicen : “Acá no existía ningún manantial. Pruébeme que había un manantial” ».
Los campesinos tampoco confían en la calidad del agua que logra brotar : un informe de la CAO publicado en noviembre de 2005 en un periódico regional, reveló signos inquietantes de contaminación con metales pesados en varios ríos de la región, con tasas que duplican en ciertos casos los estándares de la OMS. La CAO es un organismo del Banco Mundial que se encarga de supervisar las acciones de
empresas en las cuales éste tiene participación (este último tiene una
participación de 5% en el capital de la compañía minera mediante el IFC, su ala financiera). La CAO concluía el informe realizando recomendaciones a la población respecto a la utilización de este recurso hídrico.
Sin embargo, la minera pretende « ser una mina moderna que utiliza técnicas de punta como la ósmosis inversa, para cuidar el agua que sale de sus instalaciones ». El profesor Nilton Deza es biólogo y defiende los derechos de los cajamarquinos a través de las asociaciones que dirige. En una carta dirigida a la empresa, el doctor Deza destaca :
« Siempre es posible el cambio de política que la empresa viene ejecutando los últimos años. Esto trata de enrumbar a la gran minería por un tortuoso camino que no quiere desandar, con el fin de corregir errores primigenios, los cuales son duros de aceptar ».
Técnicas controvertidas y desastre ambiental
Las minas modernas son bien diferentes a las de las películas del lejano oeste. En vez de dinamita se utiliza cianuro, en lugar de trencitos que cargan piedras hay camiones monstruosos llenos de tierra, y ya no se hacen agujeros dentro de la montaña. El hombre, más arrogante que nunca, se da el lujo de desplazarlas y alterar totalmente la geografía de una región. Estas minas son tan inmensas que se pueden ver desde el espacio.
La tierra es extraída a un ritmo de 600.000 toneladas diarias. Y el proceso nunca se detiene : se trabaja las 24 horas del día. Después de extraer la tierra, se forman montes enormes de millones de toneladas -como las montañas de los alrededores-, sobre los cuales se vierte una solución de cianuro. El agua infiltrada se recoge y mediante procesos químicos complicados, se extraen los tan deseados metales.
Este mecanismo a gran escala hace posible la rentabilidad de una operación de la cual sale menos de 1 gramo de oro por tonelada, ya que el metal está presente en cantidades muy pequeñas. La industrialización de estos procesos químicos genera otras fuentes de alteración del medioambiente que pueden imputársele a la actividad minera.
En su libro « Oro, cianuro y otras crónicas ambientales », el profesor Deza denuncia lo que califica como el « mayor desastre ambiental causado por mercurio jamás registrado en el mundo » : hace varios años, una fuga de un camión de una empresa contratada por Yanacocha para transportar el mercurio recuperado del proceso de lixiviación, provoco el derramamiento de más de 11 litros [152 kilos] de mercurio a lo largo de 45 kms de carretera ».
« El transporte era precario y el metal no fue declarado. En esta época no había leyes sobre el transporte de sustancias tóxicas. Se ofreció dinero a los pobladores para que devolvieran el metal. Éstos creyeron que era algo valioso y lo escondieron en sus propias casas para sacarle provecho. Así manipularon el metal con sus propias manos. A los afectados se les pagó hasta 15.000 soles [aproximadamente 3.500 €], para las mujeres embarazadas. » Las autoridades nunca tomaron la decisión de desplazar a la población.
Un portavoz de la empresa minera explica que después del incidente, la empresa le pagó un seguro de salud a la población afectada. La directora Vásquez tiene otra versión : « El seguro es ineficiente. Es un simple puesto de salud con un médico que los atiende a todos, y se les dan medicaciones contra el dolor ». Recientemente, un evento trágico les ha recordado a todos el drama : el fallecimiento del alcalde de la región por una enfermedad que puede estar relacionada con una intoxicación con el metal.
Métodos sucios
La empresa minera admite que hubo errores, pero dice que las cosas han cambiado. Lo cierto es que los hechos demuestran una realidad diferente. En 2006, se reveló a la luz pública la existencia de una red de espionaje. Ésta se dedicaba a la recolección de información sobre la ONG Grufides y utilizaba métodos dignos de una película : seguimientos, apodos a las personas investigadas, fotografías… « Se probó que era financiado por Forza, la empresa de seguridad privada de Yanacocha », cuenta la directora Vásquez, que fue personalmente víctima de amenazas y seguimientos.
El escándalo causó impacto en la prensa nacional y el diario « La República » publicó un reportaje detallado sobre el asunto. En octubre de 2008, un campesino fue misteriosamente agredido en la calle al intentar reunirse con autoridades de su comunidad para exponer su opinión sobre el estudio de impacto ambiental de un proyecto minero.
Y al parecer éstos no son casos aislados. R. nos explica que « un señor que está luchando por el agua, sufre constantes amenazas, mensajes y llamadas : “deja de luchar por el agua”, le dicen. [Los miembros de la empresa minera] tratan de dividirnos pagándole a la gente, utilizando estrategias ».

Guerra económica
Lo cierto es que Newmont tiene en Yanacocha una joya que no puede permitirse perder. Luego de la mina situada en Nevada, Yanacocha es la más rentable de todas las instalaciones mineras de la multinacional en los cinco continentes. En 2005, el año más productivo del sitio, ésta produjo más de 3,3 millones de onzas de oro, o sea más de 93 mil toneladas de oro. Pero la producción está cayendo. Yanacocha sostiene que la principal causa son las ONG que la presionan.
« La verdad de la caída de la producción de Yanacocha es otra y mucho más simple que la supuesta “conspiración internacional ambientalista” », escribe el Padre Marco Arana, un actor clave de la defensa del medioambiente en la región. « La producción de la minera Yanacocha cae porque la minería es una actividad económicamente no sostenible, ya que por definición trabaja con recursos naturales no renovables, y la minera Yanacocha ya ha agotado gran parte de sus reservas mineras en la zona […] ».
La empresa cuenta con 215 mil hectáreas, de las cuales ya está utilizando o ha utilizado 25 mil. Falta mucho por explotar, pero los conflictos sociales que ha generado la minera frenan sus ambiciones. Pero incluso tras esta caída de la producción, en junio de 2008 Newmont anunciaba cerca de 3 millares de dólares en ventas.
En un folleto destinado a los campesinos, llama la atención una frase : « Si la minería sigue trabajando, podremos seguir haciendo cosas juntos ». En otras palabras : si Yanacocha no puede explotar más terrenos, no invertirá más en proyectos para los campesinos.
Pero ¿qué le aporta Yanacocha a la región en términos económicos ? Según las cifras oficiales, le paga 113 millones de dólares al Estado peruano. Aunque cuenta con varias beneficios fiscales que hacen que esta cifra deba relativizarse bastante.
« Lo máximo que ha podido generar la actividad de Yanacocha, explica Mirtha Vásquez, son incrementos en los índices macroeconómicos, tipo PBI. Han dinamizado también algunos sectores, como restaurantes u hoteles de precio alto, pero nada más ». De hecho, la única carretera en buen estado es la que comunica Cajamarca con las instalaciones mineras.
Silencio del gobierno
El papel del Estado es determinante frente a los conflictos que surgen en contextos como éste. Sin embargo, en su informe anual la CAO describe las circunstancias de su alejamiento respecto al reclamo por derrame de mercurio : « […] durante los dos años y medio siguientes, el Ombudsman de la CAO […] se encontró con varias barreras por parte del Ministerio de Salud ».
Según relata Mirtha Vásquez, « el gobierno, en lugar de resolver los conflictos, ha criminalizado todo tipo de protestas, entregándole instrumentos a las compañías para presionar a la gente ». De hecho, unos treinta campesinos están actualmente sometidos a proceso por haber cortado la carretera que llega a la mina, y podrían resultar sentenciados a varios años de cárcel.
El futuro de la minería es incierto. Los esfuerzos de Yanacocha para minimizar su impacto sobre la población, aunque destacables, son de corto plazo, y no se sabe cómo podrían mantenerse luego del cierre de las actividades. Se han construido reservorios de agua, pero « el agua es mayormente bombeada 7 kilómetros río abajo para llenar », explica el profesor Deza. « Los plásticos al fondo de los reservorios no son eternos ; se degradan y el agua en contacto con el material, libera metales letales ».
Al tanto de estos problemas sociales y ambientales, OXFAM y la organización británica Earthworks lanzaron una campaña sobre el « oro sucio ». Estas organizaciones promueven que las joyerías firmen unas reglas de extracción que protejan el entorno natural y no perjudiquen a la población local. Hasta ahora, la campaña ha reunido casi 60 firmas de compañias importantes entre las que se cuenta Tiffany & Co, la que ahora permite que sus clientes sepan de dónde viene el metal utilizado en la confección de cada pieza.
El poder del consumidor puede hacer que las grandes empresas cambien. Al pedirle a tu joyería que firme estas reglas le envías un mensaje claro a las compañías extractoras multinacionales, ya que un 80% del oro que se extrae sirve únicamente para confeccionar joyas… cuyo consumo no es de absoluta necesidad, ¿o sí ? .

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!

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