lunes, 4 de octubre de 2010

OPINION: A boca de urna

Por Crispín Piritaño
Examinando el panorama electoral al día siguiente de las elecciones Municipales y Regionales y de confirmarse las tendencias expresadas por la ONPE a nivel nacional, observamos que el triunfo de la candidata de Fuerza Social, Susana Villaràn es innegable, dando al traste con la arremetida final de la derecha recalcitrante encabezada por el propio Alan García, quien, contraviniendo su situación de presidente de todos los peruanos manifestó su apoyo a la candidata del PPC, catalogándola como más amiga del partido de la estrella, confirmando de este modo la postura de derecha de ese partido, su atingencia en que no se creyera en los resultados a boca de urna dejó el claro indicio de que “vamos a ver qué podemos hacer hasta la instancia de las cifras oficiales”.
A la voz altisonante de Crazy se sumaron, por supuesto, diarios como el Comercio y sus adláteres (Perú 21, Trome) y los mastines fujimoristas de Expreso, La Razón y el Correo, además de otras personalidades (Cipriani, Castañeda Lossio y los otros candidatos) que intentaron provocar el miedo entre el electorado, colocando a Susana Villarán como la puerta de regreso al terrorismo cavernario.

Los destinos de Celendín, otra vez en manos del temible Mauro Arteaga.

Haciendo una análisis a partir de estos probables resultados observamos que Lourdes Flores además de perder una nueva elección, ha perdido la opción de convertirse en la lideresa de una derecha moderada que aglutine a esa tendencia, de cara a las elecciones presidenciales que se avecinan y según algunos analistas, esto significaría el fin de su carrera política.
En el bando de Susana Villarán, notamos un desbalance en lo que se refiere a las candidaturas distritales que le han sido totalmente esquivas, debido, creemos, a la falta de peso de los candidatos que fueron incapaces de obtener alguna representación y restaron votos a la lideresa que nos muestra una vez más la cara de todos los partidos: el de no tener cuadros con opciones aperte de los líderes naturales como Crazy y Toledo, por citar a algunos.
En el otrora sólido norte observamos que la población, liberada del estigma del APRA le ha abierto un nuevo panorama al partido Alianza para el Progreso de César Acuña, arrebatándole dos bastiones como La Libertad y Lambayeque y darle pié a retar a Crazy para las eleciones del 2016 en lo que sería la lucha rediviva entre David y Goliath. En el sur, la tendencia izquierdista se mantiene, pese a resultados insospechados que muestran inclusive al partido de César Acuña como vencedor en algunas regiones.
Yendo a lo que nos interesa sobre Celendín, Dios nos coja confesados, la ligereza del electorado muestra al temible Mauro Arteaga como seguro ganador. Esto significa poner al gato de despensero en la última oportunidad que tiene de ser alcalde y alzarse con todo. El mal peor hubiese sido la opción de Coco Urquía, que quedó segundo, que avizoraba un refresco de juventud entre un abanico pobre de posibilidades. Ojalá que no suceda lo que tanto tememos, pero con la presencia de Arteaga en el sillón municipal, nada bueno podemos esperar. Que la Virgen y su manto nos amparen.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!

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