jueves, 9 de diciembre de 2010

OPINION: ¿La plata llega sola?

Por Crispín Piritaño

La megalomanía de Crazy va acorde con sus oceánicas posaderas, para utilizar una frase del polémico periodista y escritor Jaime Bayli. Sus expresiones en la reunión que sostuvieran, publicadas en el diario Perú 21, no dicen nada bueno acerca de su vocación democrática, que en este caso es una reiteración de lo que expresó hace algunos meses en el sentido de que “Si bien no puede intervenir directamente en el proceso eleccionario, si puede impedir que gane quien no es de su gusto”
Estas actitudes, y otras no menos criticables, demuestran que la prepotencia de Crazy está agravándose cada vez más y esto unido a sus mentiras compulsivas, primero en la negación de haber abofeteado a un ciudadano y ahora pretendiendo decir que no dijo lo que le dijo a Bayli y que, en todo caso, éste interpretó literariamente sus afirmaciones, nos muestran el lado más negativo de un presidente que llegó a ese cargo por la elección mayoritaria de gente que vio en él al mal menor.


Crazy Horse, en una actitud que lo pinta de cuerpo entero, afirma que su intención fue la de salvaguardar lo conseguido en su gobierno, el del ex presidente Toledo e incluso más atrás, de un giro de no sé cuantos grados o que se pretenda someter a la nación a los dictados de otra, en clara alusión a la ligazón que quiere hacer creer que existe entre el presidente venezolano Hugo Chávez y el candidato nacionalista Ollanta Humala. El periodista y escritor, afirma que incluso mencionó nombres propios hacia quien dirigiría sus afanes golpistas.
Realmente, Crazy se ha convertido en un caso clínico. Solo él puede ver que en su gobierno exista algo que realmente merezca la pena conservarse. Si algo caracteriza a este gobierno son sus afanes entreguistas de nuestros recursos al capital extranjero, las protestas a nivel nacional contra las mineras y los faenones de corrupción en que incurrieron sus más cercanos compañeros. Ya lo dijimos más antes: en este gobierno, en donde se pone el dedo salta la corrupción.
Los tan mencionados logros de su gobierno solo favorecen a un sector reducido y privilegiado de la población que goza de esta situación secularmente ¿Quiénes son los que se bañan en esta especia de timolina económica tan cacareada? Los sectores pobres de la población están más pauperizados porque los productos han subido de precio, los empleados públicos y los maestros que no se sometieron al chantaje de la evaluación censal siguen con el mismo sueldo en el que los dejo el ex presidente Toledo. La escasez de trabajo campea en todos los sectores.
Para los celendinos el gobierno de Crazy fue funesto, durante su mandato sucede la catástrofe más grande que nos pudo ocurrir: la entronización de la Newmont Minning Co., alias Yanacocha, alias Minas Conga y El Galeno, transnacionales mineras que en su ambición de lucro, destruirán nuestro medio ambiente y contaminarán la columna vertebral de nuestro sistema hídrico: el río Sendamal-La Llanga y sus posibilidades agropecuarias, y además porque fueron cinco años más de postergación de uno de los más caros anhelos de progreso de nuestra provincia: el asfaltado y mejora de la carretera Cajamarca- Celendín-Balzas y su proyección hacia el oriente.
Los únicos que se beneficiaron de un gobierno experimentadamente corrupto, experiencia ganada en su primera gestión de gobierno, fueron los compañeros que tuvieron alguna injerencia en el gobierno: lo sucedido últimamente con el ex y fallido ministro Fernando Barrios es elocuente y representativo: la imagen de un funcionario eficiente y pleno de ideas para realizar obras, escondía en realidad a un ave de rapiña voraz convencido de que mientras más obras realizara mayores serían las posibilidades de robar.
Las últimas opiniones de Crazy son el detonante que le dará de golpe de gracia a un gobierno que se cae a pedazos, enfermo del cáncer de la corrupción y una advertencia a los ingenuos que creen que votando por la bella candidata o por la modelo del pintor Fernando Botero, van a tener en Crazy y en el reo Fujimori a unos asesores experimentados que les ayudarán a gobernar, cuando la realidad sería más espeluznante: ellos serían los presidentes de facto. Dios nos coja confesados.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!

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