miércoles, 28 de febrero de 2007

HISTORIA: Ciro Alegría renació en Celendín

La revolución aprista de Trujillo, en 1932, triunfal en sus inicios, liberó al joven Ciro Alegría el día 7 de julio. Fracasada la revuelta se inició una brutal persecución de los militantes apristas, en toda la región, por parte del ejército y la policía. Entre los perseguidos se encontraban el futuro gran escritor y su hermano Néstor, quienes huyeron buscando la cuenca del Marañón, en un vano intento por ganar la frontera con Ecuador.
Tras mucho caminar y con los cancerberos siguiéndoles los pasos, llegaron a las alturas de Celendín, a la hacienda de Tinkat (Huauco) en donde recibieron la ayuda de tres celendinos que cubrieron la huida de los Alegría; ellos fueron el hacendado de Tinkat, don David Reyna Rojas, Máximo Aliaga, que ofició de mensajero y guía y el agricultor Hipólito Malaver Calla, que alojó a los fugitivos en su choza de la jalca.
La guardia civil que tenía sospechas que los fugitivos andaban en la zona, capturaron al mercachifle Melquíades Horna, quien manifestó que, efectivamente, a su paso por esa hacienda había visto a dos hombres que se ajustaban a las características de los buscados. Con la certeza de capturar a los prófugos, el subprefecto Vásquez que participaba en la persecución se dirigió a Celendín en donde solicitó como refuerzos al cabo Manuel Roncal y a los guardias Eduardo Quea, Víctor Pajares y Anaximandro Cáceres.
Los policías llegaron sigilosamente, ocultándose en los matorrales hasta rodear la casa de Hipólito Malaver en el sitio denominado Guangazanga y luego de convencerse que los personajes que buscaban estaban allí, dispararon a matar sin dar la voz de alto. La confusión y el nerviosismo fueron bien aprovechados por los hermanos Alegría que sabían de los que se trataba y huyeron hacia la quebrada “Suiturumi”, mientras el campesino Hipólito, por cubrirlos, fue herido de bala en una pierna, a consecuencia de la cual quedó cojo por el resto de su vida.
La expresión de su rostro, la desesperación de su familia, su herida sangrante y sus argumentos que “dando comida y hospedaje al prójimo solo cumplía con su deber cristiano, ya que de política no sabía nada”, convencieron a los guardias de su inocencia e impidieron que se lo llevaran como cómplice.
Finalmente capturados los fugitivos, se despidieron de quien tan humanamente les había ayudado y fuertemente atados fueron caminando rumbo al Huauco, a donde llegaron a la medianoche y luego a Celendín a las tres de la madrugada del día siguiente, en donde el subprefecto dispuso que se los fusilara sumariamente.
Allí se puso de manifiesto el tradicional espíritu solidario de los celendinos que movieron influencias y argumentos a fin de que no los mataran. A raíz de esta captura Ciro Alegría fue deportado a Chile en donde escribió su galardonada novela El mundo es ancho y ajeno.
Esta versión, por supuesto, difiere del parte oficial que firmó el Cabo Julio Cáceres Montalbán el 26 de setiembre de 1932 y que tenemos en archivo, pero, como en todo tiempo y lugar, los policías tuvieron razones de peso para ocultar la verdad de los hechos.
Esta circunstancia motivó que nuestro gran escritor Alfonso Pelaéz Bazán dijera de Ciro Alegría: “No es celendino, pero volvió a nacer allí” y el gran escritor dejó constancia de ello en su autobiografía que tituló "Mucha suerte con harto palo".
La experiencia vivida a través de todo el tiempo de persecución y su conocimiento de la zona en momentos tan álgidos, lo llevaron a describir magistralmente los valles de la “Serpiente de oro” y sus gentes, de suyo tan hospitalarias, y por supuesto, teniendo como personajes característicos a los celendinos como comerciantes reputados en todo el norte: “Los más fregaos son los celendinos. ¡Ah, condenaos cristianos! Esos shilicos po vendele sus sombreros a tuel mundo siandan más sea con tuel invierno encima”

martes, 20 de febrero de 2007

CANTACLARO: Lágrimas de felipillo

Por Constante Vigil
Celendín

Evidentemente, el felipillo Marcos Valdez Cadenillas, menos mal "past" presidente de la cámara de comercio de Cajamarca, suda la camiseta de Yanacocha y trata de justificar el sueldazo que recibe de la Newmont para sembrar el desconcierto en la población cajamarquina en su papel de pájaro de mal agüero.
Lo que no dice Valdez es que Yanacocha se va de Cajamarca (si es que alguna vez se va...), no porque los ecologistas rabiosos, enemigos del “progreso”, o los campesinos, víctimas de la contaminación, o los trabajadores, que reclaman sus derechos, la hostiguen, sino porque el oro, como todo en la vida, se agota. De otro modo jamás se iría.
Se iría la mina porque ya no tendría más oro que explotar; esto ocurre en cualquier lugar del mundo en donde hay explotación minera; jamás se quedan por sentimentalismo o porque el pueblo les gustó. Simplemente van a donde puedan obtener el lucro a que les obligan su codicia y sus ambiciones. No importa lo que dejan atrás. Se va la minera y los que verdaderamente van a sufrir no son los taxistas, hoteleros, copiadores y todos aquellos que causan la condolencia hipócrita de Valdez, porque siempre han tenido trabajo como impulsores del turismo en una ciudad histórica como Cajamarca. Los que van a sufrir realmente son los dueños de cantinas, prostíbulos, los dueños de services y los gacetilleros patibularios como él. ¿Qué publicación o diario serio contrataría a Marcos Valdez, que escribe con los pies?
Es lógico que el valor de las propiedades disminuirá por el estado de contaminación en que quedarán después del método de lixiviación con cianuro que utilizó la Newmont en su explotación de Yanacocha. ¿Ha pensado el Sr. Valdez que los que verdaderamente sufrirán serán los agricultores? Ellos se verán mermados en su producción y la poca que obtendrán no podrán venderla, porque ¿quién quiere consumir productos contaminados?
Históricamente, y Mariátegui lo analiza con propiedad en sus “7 Ensayos”, los gobernantes del Perú, lejos de cimentar una economía de desarrollo industrial basado en la existencia de sus ingentes recursos, optaron por el fácil expediente de ser productor de materia prima, que otros países, tecnológicamente más desarrollados, vinieran a explotar a cambio de enriquecer a unos cuantos.
Basta echar una mirada a la historia para darnos cuenta de que este tipo de economía extractiva, del oro y la plata durante la colonia, del guano y el salitre a inicios de la república, del caucho en las primeras décadas del S. XX y nuevamente del oro y el petróleo en la actualidad, jamás significaron cambios de progreso integral para la nación y solamente enriquecieron a una oligarquía que es la que detenta el poder desde entonces.
La bonanza de los trabajadores de Yanacocha a quienes alude Valdez, no alcanza ni siquiera al 3 % de la población total de Cajamarca y seguimos siendo uno de los departamentos más pobres del Perú, conjuntamente con otros que, curiosamente, tienen recursos mineros.
El temor de que Yanacocha no pueda expandir sus tentáculos hacia las provincias vecinas en donde la existencia de oro está probada, es que, dentro de nuestra "estupidez" -como dice el felipillo llorón- nos hemos dado cuenta que el accionar de Yanacocha en Cajamarca, es, precisamente, el espejo de lo que no queremos para nuestros pueblos.

jueves, 15 de febrero de 2007

SOCIEDAD: Sombrero nuestro de cada día

¿Qué celendino no conoce, hasta la saciedad, el drama que envuelve la vida de la mujer celendina pobre, que trenza la paja toquilla día a día, noche tras noche, para procurarse unas cuantas monedas cada que entrega, al acabar la semana, "un sombrerito" al vampiresco intermediario de esta industria?
Todos lo conocemos, pero pocos se han dedicado a la solución de este tremendo drama social; uno de ellos fue el pintor Alfredo Rocha Zegarra quien, poco antes de su muerte agrupó a un gran número de tejedoras para formar la que pudo haber sido una floreciente y redentora Cooperativa. Lamentablemente este intento acabó a poco de nacer porque hubo intereses creados que maniobraron en la sombra para que este romántico, pero sobre todo honrado proyecto abortara.

Heroicas mujeres celendinas. En sus miradas está la explotación que han sufrido toda su vida.

Desde entonces nada se ha hecho para solucionar este oprobio que pesa sobre nuestras desvalidas mujeres proletarias, pese a que muchos celendinos esclarecidos descollaron en el quehacer político administrativo del país y aún más, algunos brillaron en el firmamento mundial por su carga intelectual, pero nadie acometió con franqueza y decisión esta tragedia que desdice de la valía de los celendinos nacidos en tierra de Juan Basilio Cortegana.
Esta palma debemos recogerla todos: la redención de la víctima es una tarea que nos atañe a todos. No está bien que permitamos que el frío intermediario se capitalice con el producto de esta manufactura casera que no tiene tipificación, pero cuyos elementos concurrentes son muchos y es además abierta para el mercado ajeno nacional y extranjero.
La fabricación de sombreros se realiza sin intervención del estado, invirtiéndose el producto de la primera venta en las necesidades propias de las manufactureras. El estado debe extender su acción protectora de esta industria legislando y subsidiando en su favor; con la formación de seguros y otros beneficios sociales; mucho más ahora que escuchamos proclamar diariamente al presidente que “se acabaron los tiempos de exclusión”.


"Cinco soles le doy, señora..." (oleo de Jorge Chávez Silva, Charro)

Debemos propiciar la formación de una Cooperativa, con planificación que evite las vivezas de la oferta y demanda, con la conquista de mercados donde se pueda colocar el producto en condiciones ventajosas para la manufacturera: mejorando la técnica de fabricación y protegiendo a la industria de los contrabandos operados desde tierras ecuatorianas con productos similares.
Tenemos que catalizar las bondades de nuestra industria; es fácil advertir que nuestro sombrero en comparación con los que se producen en el departamento, dígase Chota, Bambamarca es de mejor calidad y elegancia; solamente tenemos que modernizar los modelos para que sean atractivos y salgan en el mercado. No olvidemos que el estar actualizados en la moda del momento es vital para cualquier industria.
Ha llegado la hora de pensar seriamente en la solución de este problema regional que encarna la miseria de nuestras silenciosas tejedoras, que suspiran amargamente en el fango de su pobreza, teniendo muchas veces en brazos al fruto de sus entrañas que llora pidiendo que comer; y allí, el sombrero en fabricación, remojado de rato en rato por la clásica “tusa”, a la luz tenue de un lamparín puesto sobre la horma acompañando a esta huérfana en sus noches de desdicha.
¿Hasta cuando, mujer celendina, sufrirás resignada la amargura de tu vida?
¿Cuándo será cercenada de un tajo la alimaña de tu miseria?

miércoles, 14 de febrero de 2007

CANTACLARO: Las rapiñas de Mauro

Por Constante Vigil
Celendín
En mérito a la Resolución de Contraloría 391-2006 se autoriza al Procurador Público a iniciar acciones legales contra el ex alcalde de Celendín Mauro Siles Arteaga y contra todos los que estuvieren implicados en la sobrevaluación (léase rapiñas) en las siguientes obras:

* Techo del Coliseo Cerrado ........ S/. 66.984,33
* Construcción del templo de San Sebastián, Llanguat ........ S/. 33.905,84
* Pavimentación Jr. 2 de Mayo Cuadra 1 ........ S/. 11.339,12

Lo que hace un total S/. 112.229,29 (Ciento doce mil doscientos veintinueve nuevos soles con veintinueve céntimos) que fueron a parar a los bolsillos del inefable ex alcalde y sus cómplices.

Ex alcalde en compañía de dos conocidos saqueadores...

Sin embargo, para la Casa de la Cultura, que se está cayendo por descuido de sus dirigentes y por falta de presupuesto, Arteaga apenas dio 10.000 soles en sus dos gestiones.
¿Es esto sólo la punta del iceberg? Nos preguntamos, por ejemplo, ¿cuánto costaron realmente la malhadada carretera y el remedo del Cristo de Rio de Janeiro que el ex alcalde hizo construir en la colina San Isidro, y cuánto facturaron por ambas malas obras sus servicios? Celendín despierta recién ahora del engaño.
Y esta triste realidad nos muestra que en el Perú, las reelecciones no son aconsejables porque generan corrupción. Las ansias de perpetuarse en el cargo fueron funestas para el país a través de toda la historia. Como es fácil de imaginar, siempre se requiere un nuevo plazo para tapar los huecos de la gestión anterior.
Las lecciones de la mafia fuji-montesinista nunca fueron aprovechadas por el pueblo, una parte del cual, extrañamente, cree en la inocencia de estos angelitos con cuernos y tridentes. El ex alcalde Arteaga, digno miembro del partido del infame y ladrón Kenya Fujimori, no podía traicionar el legado doctrinario y, como el jefe, aguzó las garras.
Esta situación nos lleva a pensar que el famoso decreto 020 de intangibilidad ante las acciones mineras no fue sino un "bluf" para negociar con ciertas ventajas ante la minera en provecho propio. Es lógico suponer que una persona vulnerable a la corrupción sea objeto de tentaciones por parte de los que detentan el poder y el dinero.
Todos los ex alcaldes que se reeligieron por más de dos periodos se vieron envueltos en escándalos de este tipo, y ahora, retirados a la vida civil, como diríamos, exhiben enormes signos exteriores de riqueza ¿De dónde michis si la gata no ha parido?
Ojalá que saquemos provecho de estas lecciones y no nos dejemos llevar por algún entusiasmo inexplicable y, obnubilados por la amnesia que parece ser un mal nacional, olvidemos las “hazañas” de estos malos dirigentes, que por el bien de nuestro pueblo (ya que ética personal no tienen) deben abstenerse de nuevas aventuras políticas.
Por supuesto que entre los montos que se llevaron la dupla Fujimori-Montesinos y Arteaga hay un mundo de diferencia, pero es claro que su conducta tienen el mismo pelaje y las mismas garras.

lunes, 12 de febrero de 2007

PERSONAJES: Arístides Merino Merino


El gran visionario


¿Quién en Celendín puede olvidar la figura inconfundible del gran maestro Arístides Merino Merino? Su andar de grillo cojo era parte del paisaje en las calles rectilíneas del pueblo, de la ciudad que tanto amó, capital de la provincia a la que dedicó su vida y sus energías.

AMM, sentado, con pantalón color claro, con la Promoción PARTA del colegio
al que le dedicó su vida, el "Javier Prado"


¿Cómo no recordar la amenidad de sus clases de Historia Universal? La conocía de memoria y narraba como si se tratara del guión de una película en la que podíamos sentir el paso y hasta el aliento de personajes como Milcíades, Homero, Alcibíades, El Archiduque Francisco Fernando y su audaz asesino Gavrilo Princip, Stalin, Churchill, Roosevelt y toda la galería de personajes que movieron el mundo , a quienes describía como si hubieran sido sus conocidos.
En esa época en que las metodologías educativas se basaban en el dictado de clases, lo hacía como si estuviera hablando en soliloquio, lo que hacía difícil seguirlo y muchas veces, cuando ya sonaba el timbre del cambio de hora, lo perseguíamos por el patio, preguntándole:
-¿Qué fue lo último que dictó, profesor?
-¡Ma!...¿Qué desde que se conoció el petróleo el mundo anda sobre ruedas, hombre! Y allá iba rumbo a otra aula a proseguir su trabajo.
Personaje respetadísimo por toda la población, todo era saludos y venias de cortesía a su paso, homenajes a los que respondía con toda humildad, inquiriendo por la salud de los familiares del ocasional transeúnte ,interesado como estaba por el bienestar de todos.
Nasho colosal, era un inveterado asistente al cinema. No se perdía una película. Tanta era su afición que tenía un asiento favorito desde el cual podía espectar la obra con comodidad. Todos los que lo conocían se cuidaban de ocupar el dichoso asiento: pero si algún despistado lo hacía sin intención, aparecía de pronto el profesor Arístides y lo conminaba:
-¡Ma!... ¡Ya te sentaste en mi sitio!...¡Quita, quita, hombre!
El interpelado, rojo de vergüenza, tenía que hacer sentido abandono de su lugar en medio de las disculpas del caso. Cuando la película no colmaba las espectativas del ínclito profesor, salía farfullando:
-¡Ma! ¡Este "Coche" Jave nos acabó de engañar, hombre!
Don Arístides Merino nació en Celendín en 1905 y desde joven tuvo grandes ideas y anhelos para Celendín. Se inició en la docencia en el entonces Colegio "Celendín" del cual fue docente fundador. Luego, ya con carácter oficial, pasó a llamarse "Javier Prado" y posteriormente GUE "Coronel Cortegana" en donde se jubiló luego de sobrepasar en mucho su tiempo de servicios.
Don Arístides era un convencido del potencial intelectual de los celendinos y le preocupaba que muchos intelectos se perdieran por falta de medios o de oportunidades, eso lo motivó a una labor incesante de conseguir para los jóvenes centros educativos en donde pudieran formarse. Fue gestor de la creación del INA Nº 38 en 1959; de la Escuela Normal Mixta en 1060 y del IPRC en 1065. De esta manera logró que muchos jóvenes desarrollaran su intelecto y dieran renombre a Celendín.
Aparte de su quehacer educativo integró diversas comisiones de celendinos que buscaban mejoras en la población como el agua potable y desagüe, la electrificación, etc.
Formó parte del grupo de estudio de factibilidad de creación del Departamento Nor Oriental del Marañón con su capital Celendín, extendiendo su jurisdicción a las provincias de Bolívar en La Libertad y en otros distritos de Amazonas, de clara influencia celendina. Desgraciadamente sus proyectos fueron bloqueados por los parlamentarios cajamarquinos, amazonenses y liberteños que vieron con mucho recelo los afanes de crecimiento celendinos: sobre todo los primeros que siempre lucharon por predominar sobre Chota y Celendín.
Era proverbial su camaradería con sus alumnos. Se cuenta que en una oportunidad estaba realizando evaluación oral y le preguntó al “Coche” Diego Merino:
-¿Quién descubrió América antes que Cristóbal Colón?
El interpelado, que estaba en la luna, inmediatamente miró a las vigas y aguzó los oídos esperando que alguien le soplara la respuesta. Un compañero le dijo en voz baja : “Erick el Rojo”
El "Coche", que apenas había oído el soplo, contestó:
-Ariche, el Cojo.
-¿Ah? Muy bien, hombre, tienes 20 -luego, meditando un poco, prosiguió-: ¡Ma! Creo que este me está engañando...
Le preocupaba la apariencia física e intelectual de Celendín, por ello lo mortificaba el hecho de que el corresponsal del diario "El Comercio" fuese Napoleón Sánchez Urrelo, el popular "Tagaga", a quien no consideraba idóneo para el cargo y trataba de convencer a varios intelectuales jóvenes para que asuman la responsabilidad, en lugar del referido periodista que se ufanaba como pavo real de su “altísima corresponsalía”.
Fue tan importante la huella que dejó y la devoción que tenía el pueblo por este visionario ilustre, cuyo nombre ostenta hoy con justicia el Instituto Superior Pedagógico "Arístides Merino Merino" de Celendín.

domingo, 11 de febrero de 2007

CANTACLARO: Los Felipillos en Cajamarca

Por Constante Vigil
Celendín
Para nadie es un secreto la filiación y la fuente de financiación principal del sitio Web Cajamarcaopina. Así, la vieja Cajamarca, la mítica, prueba una vez más, pese a que el momento histórico es distinto, que siempre tuvo andando por sus calles a Felipillos que la arrastraron a la perdición. Así como tendenciosamente mintió aquel para que mataran a Atahualpa, así mienten ahora los gonfaloneros de Yanacocha.
Uno de ellos es, sin duda, un fulano apellidado Valdez Cadenillas, quien aprovecha la existencia de mineros informales (peruanos) en nuestras provincias para sacar la cara por las transnacionales y atacar a los amigos de la vida y el medio ambiente, a los "defensores de la agüita", como dice él, y de las tierras de los campesinos.
Cualquiera se da cuenta de la diferencia y de las proporciones que hay entre el daño físico y moral que causa la Newmont con el que producen los mineros nacionales informales. Los verdaderos ecologistas condenamos toda forma de contaminación, venga de donde viniere. Y lo podemos hacer porque no nos mueve ningún interés.
No es el caso de los Felipillos. Este Sr. Valdez, que seguramente es familiar del propietario de la famosa biblioteca que valía milones de dólares, pretende hacernos creer que todo lo que sucede ahora en Cajamarca contribuye a su engrandecimiento, quiere convencernos de que no nos hemos dado cuenta del progreso que ha generado la minera y dice alegremente que ningún momento pasado fue mejor.
Lo que él no quiere ver es que Cajamarca sigue entre los cuatro departamentos más pobres del Perú, que la contaminación está a la vuelta de cada esquina y que los únicos que se han enriquecido con Yanacocha son algunos comerciantes como él, los dueños de los burdeles abiertos y camuflados, así como los ayayeros y panegiristas que usan como tribuna a Cajamarcaopina y que gracias a los mendrugos de la minera se dan ínfulas de grandes.
Una prueba de como están orientados los incondicionales servicios de ese vocero dizque independiente: hasta ahora no denuncia el bloqueo y la censura que actualmente sufre el sitio Web de la asociación Celendín Pueblo Mágico, valiente página de información celendina que critica a las mineras y que desde hace un mes no llega a los internautas peruanos dependientes de la Telefónica española.
Nosotros nos solidarizamos con CPM, condenamos el intento de silenciarla, por parte de los esbirros de las trasnacionales, y los hacemos con el mismo fervor con que estos vendepatrias defienden los intereses de la gringa Newmont Mining Corporation (alias Minera Yanacocha, alias Minas Conga, como dicen los ecologistas shilicos).

jueves, 8 de febrero de 2007

PERSONAJES: Hermila Torres Oblitas

HERMILA TORRES OBLITAS nació en Celendín. Hizo sus estudios en su tierra natal en donde destacó como la primera alumna de su generación. Viendo esto, sus padres, que gozaban de medios para educarla la enviaron al prestigioso Liceo del Carmen de Cajamarca, crisol brillante de la intelectualidad femenina del norte del Perú, tras lo cual pasó a la capital de la República, donde cursó estudios pedagógicos en la Escuela Normal y en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Se graduó con honores en esos principales institutos de cultura superior del país después de exitosas pruebas, optando los títulos de Normalista Urbana, Bachiller en Letras, Doctora en Letras y doctora en Educación. Para los grados doctorales presentó las tesis tituladas: “Evolución de la Poesía en el Perú, desde la Emancipación hasta los años actuales de la República” e “Intercambio educacional”, que merecieron la aprobación de los catedráticos sanmarquinos.
Poco después fue designada para presidir la delegación de estudiantes de la Facultad de Educación de San Marcos, en la gira que realizaron por Chile, Argentina y Bolivia. Lugares en los que tuvo destacadas intervenciones como expositora de la problemática y el futuro de la educación peruana.
La doctora Hermila Torres Oblitas, en su permanente periplo cultural, viajó por todo el mundo, siempre en busca del quehacer pedagógico, buscando lo mejor para la educación peruana, a la que siempre entendió como un problema que debía enfocarse desde el punto de vista nacional, con técnicos y profesionales nacionales, que son quienes en verdad conocen la idiosincrasia peruana. Su labor educacional fue vasta, profícua.
Desde joven se dedicó al magisterio. Dirigió en Lima el Liceo Vespertino para Señoritas, primer plantel de esa índole creado en esta capital por el ilustre pedagogo Dr. Luis E. Galván. También fue, en numerosas oportunidades, miembro de los jurados examinadores oficiales de los colegios secundarios por el Ministerio de Educación Pública, además de otras honrosas distinciones. Desempeñó la dirección de la Escuela de Segundo Grado Nº 390 a la par que dictaba clases en los más importantes colegios secundarios particulares.
A la Dra. Torres Oblitas le cupo el honor de ser la primera mujer de Celendín y del departamento de Cajamarca que obtuvo títulos doctorales en nuestra primera Universidad de San Marcos. Su experiencia magisterial la volcó en diversas publicaciones en diarios y revistas en donde desarrolló amplios conceptos sobre Literatura y Pedagogía.
Por otro lado, la Dra. Torres siempre prestó su más amplio concurso en todas las actividades celendinas. Fue secretaria de Cultura del Centro Celendín, Club Celendín, e impulsora de diversas organizaciones celendinas. Siempre buscó la manera como canalizar su ayuda a la lejana provincia. Su auténtico celendinismo se evidenció con frecuencia en los artículos relacionados con temas regionales y en conferencias sobre los problemas fundamentales de la provincia. Además de ello hizo patente su apoyo y preocupación por la niñez de Celendín, instituyendo un premio pecuniario para los mejores alumnos de cada promoción de los planteles de la provincia.
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Fotos: Arriba, la Dra. Hermila Torres. Abajo, la Dra. Hermila Torres, 2da. de la derecha, durante una visita en China.

HISTORIA: Juan Basilio Cortegana, semblanza y documentos

UN HIJO ILUSTRE DE CELENDÍN: JUAN BASILIO CORTEGANA Y VERGARA     Por Nazario Chávez Aliaga El día 12 de noviembre de 1877, en su domicilio ...