lunes, 29 de junio de 2009

ESTAMPA: El badajo de la campana

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
Una de las sensaciones más agradables en Celendín es la hora de ir a la cama; y no por lo que malévolamente se pueda imaginar, sino por el verano serrano: caluroso de día y gélidamente frío por la noche. En invierno, nada mejor que estar cobijado, arrullando por el incesante tableteo de la lluvia en los tejados y el cantarino taladrar de alguna lata bajo la gotera en el patio.
En nuestra época de estudiantes el dormir era una cuestión de vida. Nada nos podía sacar de la cama, ni las constantes llamadas de nuestra madre, ni el dulce olor del chocolate que hervía en el cántaro, ni el más espantoso cataclismo, nada… salvo el sonoro tañido de la campana del colegio “Javier Prado”. Diariamente, a las siete y media de la mañana, llamaba a los estudiantes del pueblo y alrededores.
-¡Ya sonó la campana! Levántate ya, hijito, que ahurita te sirvo tu chocolate para que vayas al colegio das, das.
Y, al conjuro de la famosa campana, teníamos que hacer doloroso abandono de la dulce cama y poner los huesos de punta.
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Era una campana de regulares dimensiones y de buena aleación, a juzgar por el tremendismo de sus tañidos. Pendía de un campanario sobre el techo, ubicación que permitía se escuchara por toda la ciudad y la campiña. En ese tiempo, Celendín no estaba ahogado por los estruendos que ahora la asordan y la campana se escuchaba a leguas de distancia. Agréguese a esto la circunstancia de tener en don Aquiles al campanero prolijo y puntual que hasta sacaba tonadas con la dichosa campana.
La vida de los celendinos era conventual. No había prójimo o prójima que se aventurase a salir de casa más allá de las diez de la noche, nadie; excepto los jugadores de cartas, los amigos de lo ajeno, lo que gustan de la fruta del cercado ajeno, los bohemios empedernidos y los mataperros, que esperábamos justamente las once y media de la noche en que se apagaban las luces del pueblo, para hacer de las nuestras.
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Los muchachos de la “tira” militábamos en la pandilla del barrio. Existían varias en la ciudad: la de La Alameda-San Cayetano; el Comercio, San Isidro, los de la gallera, La Feliciana y los famosos “Intocables” de Colpacucho. Cada pandilla tenía sus códigos, su territorio e idioma secreto. Cuando se trataba de algún enfrentamiento entre pandillas, los jefes se reunían en lugar secreto para pactar los términos del conflicto, que en puridad de verdades, rara vez tuvo consecuencias graves: una o dos cabezas rotas a causa de la pedradas y nada más.
Los enfrentamientos más comunes de nuestra pandilla fueron con la del Comercio, debido a la disputa de cierto territorio. Las demás pandillas tenían sus propias actividades: Los de San Isidro se dedicaban a jugar en la colina, a cuidar que no se llevaran la arcilla de sus minas, a cosechar las zarzamoras que abundaban en los cercos y a hacer arrancar las cometas de los chicos de otros barrios. Los Intocables, por su parte, se dedicaban a salvaguardar su territorio de incursiones románticas de galanes atraídos por la belleza legendaria de las colpacuchinas. Los ahuyentaban a jebazos que parecían salir de la oscuridad. Los románticos abandonaban la plaza, magullados en su honor y en salva sea la parte, con la precavida intención de irse con su música a otra parte y no regresar jamás por tan peligroso vecindario.

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En cierta ocasión era inminente el enfrentamiento con los del Comercio, pero los jefes, decidieron que no había por qué recurrir a las armas, sino a una prueba de valor entre los mejores de cada grupo. El vencedor tendría derecho al uso del territorio en litigio hasta nuevo enfrentamiento. Era media noche. La ciudad se encontraba a oscuras y en silencio cuando nos comunicaron que la prueba consistía en traer como trofeo el badajo de la campana del colegio.
Los jefes escogieron a los que juzgaron capaces de la hazaña, incluyéndose ellos mismos y empezó la prueba; uno por uno alternando, intentaron la riesgosa empresa, escalando por la tapia trasera del colegio y adentrándose en la oscuridad, que parecía tragárselos con fauces de abismo.
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El antiguo patio del Colegio "Javier Prado"

Amigo, no sé si alguna vez has ingresado en esas circunstancias en una casona antigua como era el colegio. El simple eco de tus pasos rasgando el silencio de la noche te ponía los pelos de punta, y si escuchabas un ruido extraño, el valor te abandonaba completamente; cualquier sombra era un tenebroso fantasma surgido de ultratumba y lamentabas haber nacido.
Tras nueve intentos fallidos, tocó el turno a Jorge Alejandro, jefe de nuestra pandilla:, un muchacho esmirriado y bajo, pero inteligente e intrépido. Empinado en los hombros del “blanco” Zárate, traspuso la tapia y dominando el miedo atravesó la cancha de básquet, la auxiliar de calentamiento, pasando por el costado del tenebroso salón de actos, escabroso lugar en donde rondaba el fantasma de la ópera. Luego el temible pasadizo hacia el patio principal en donde, esa noche, parecían reunirse los diablos. Haciendo acopio de valor, ascendió por las viejas escaleras de madera que rechinaron lúgubremente a su paso. Por el poste de uno de los ángulos trepó al techo de la Biblioteca, contigua a la Dirección y ya tenía el campanario a su alcance.
Vista desde el techo, la ciudad dormía plácidamente. Se quedó contemplándola, con sus torres difuminadas en la oscuridad y sus fuegos litúrgicos en la lejanía de los cerros; un leve rumor de grillos la acunaba. Una ráfaga de aire frío lo volvió a la realidad y, poco a poco, arrastrándose sobre el tejado, llegó a la campana, Se asomó por el hueco y abajo distinguió la dirección, débilmente iluminada por una vela misionera bajo el cuadro de la Virgen del Carmen, el escritorio del director, unos tinteros de vidrio con sus respectivas plumas, un escaparate con los trofeos deportivos, algunas sillas bajo los retratos de los directores que pasaron por el colegio y, como si fuera un conde de Transilvania, el retrato de don Augusto, el benefactor.
Con medio cuerpo en el vacío, alargó la mano hacía el ansiado badajo. Nunca imaginó que fuera tan pesado, ni que el cable que lo sujetaba fuese tan sólido, casi imposible de cortar. Lamentó no haber traído su cuchilla. Intentó romperlo con las manos y no pudo. Recordó que traía una caja de fósforos en el bolsillo, con gran esfuerzo empezó a quemar, palo a palo, el cable de la campana. Terminó con todos los palitos y el cable no cedió. Tironeó de él con fuerza y nada. Desolado por el fracaso emprendió el regreso, lamentando su falta de previsión… ¡Estuvo tan cerca de lograrlo!
Cansado y lleno de telarañas llegó hasta nosotros que esperábamos impacientes, pues demoró mucho más que los otros. Ante el nulo resultado se decretó empate y ¡Calabaza, calabaza, cada uno a su casa!
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Dormía plácidamente por la mañana, cuando mamá me despertó:
-Hijo, hijito, levántate para que vayas a la escuela, ya es tardísimo.
-Un ratito más, mamá, todavía no toca la campana- respondí somnoliento, volviéndome al otro lado para continuar mi sueño.
-No, hijito, levántate ya- insistió mi madre- algo pasa en el colegio, ya es tarde y la campana no ha sonado y hay mucha gente amontonada allí.
Presuroso, abandoné el lecho, me aseé apenas con un poco de jabón y agua y, a volandas, me puse el uniforme.
El chocolate caliente y un rico bizcocho con queso me espabilaron por completo. Cogí mis cuadernos y corriendo me acerqué por el colegio. Había gente arremolinada en torno a él, mayores y alumnos que gesticulaban y hablaban a gritos. Me detuve un momento porque el corazón amenazaba con salírseme del pecho. ¿Qué había ocurrido?
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Don Aquiles, como hacía todos los días desde hace muchísimos años, había llegado puntual a tocar la campana; al jalar fuertemente el cable del badajo, éste, que estaba sostenido precariamente por unas cuantas hebras, se desprendió y la pesada bola de acero cayó estrepitosamente sobre la reluciente calva del pobre señor, casi descalabrándolo y causándole serias heridas que sangraban en torno a un gran chinchón, parecido a un volcán. La secretaria y la bibliotecaria lo curaban en la dirección.
En medio del rumor confuso de la gente, entre asustado y aturdido, busqué con la mirada a Jorge Alejandro. Al divisarlo entre algunos integrantes de la pandilla, sus ojos me hicieron una señal de silencio. Esa misma señal se las transmito a ustedes. Mucha discreción, por favor. No vaya a ser que los deudos de don Aquiles vengan a pedirnos cuentas por tan involuntario, como casual, accidente.

viernes, 26 de junio de 2009

OPINION: Otra cholaza de Jorgito

Por Crispín Piritaño
Celendín
A través de la historia, el partido de gobierno siempre ha manifestado su intolerancia contra los medios que le son adversos y un talento especial para reclutar jóvenes y fanatizarlos para oscuros fines. Sucedió en 1932 con los ocho marineros fusilados en el Callao, entre los cuales estaba el celendino Telmo Arrué Burga de sólo 18 años y con Carlos Steer Lafont.
El primero, conjuntamente con otros marineros, tomaron los cruceros “Grau” y “Bolognesi” de la Marina Peruana sublevándose contra Sánchez Cerro, en un levantamiento de inspiración aprista que finalmente fracasó. Steer Lafont, asesinó a Francisco Miró Quesada, director de "El Comercio", entonces de marcada tendencia antia aprista.
El cacareado respeto por la libertad de prensa manifestado en diversas ocasiones por Crazy Horse, es una farsa si observamos la virulencia de los ataques contra diversos medios que se atreven a decir la verdad sobre su política entreguista y represiva contra el pueblo.
En CPM lo decimos por experiencia, pues fuimos víctimas de la mordaza por nuestras críticas a la nefasta acción contaminadora de Minera Yanacocha y a la posición entreguista del gobierno para facilitar su labor explotadora en desmedro de campesinos y medio ambiente cajamarquinos.


En la sesión del congreso del día de ayer, Luis Gonzáles Posada ha lanzado dardos contra la radio “La Voz de Bagua”, a quien acusa de recibir financiamiento venezolano y ser la causante de la masacre, lo mismo ha ocurrido con otros medios a quienes el Ministerio de Transportes ha clausurado, entre ellos Radio Caplina de Tacna, Radio Cutivalú de Piura, Radio Orión de Pisco y muchas otras que hablan a las claras de esta “libertad de prensa” al estilo alanista.
Pero lo que llega al colmo es el nuevo exabrupto a que nos tiene acostumbrados el inefable Jorge del Castillo, oculto protagonista de los manejos de Canaán, pidiendo que la SUNAT intervenga e investigue el origen de los recursos del diario “La Primera” ¿Cómo se publica? Se pregunta el avispado congresista, ¿si tiene poco avisaje por parte del estado?
Esto, aparte de poner en evidencia que el gobierno beneficia a la prensa que le es adicta y utiliza el aparato estatal para acallar a la que le es adversa, constituye un claro atentado contra la libertad de expresión y muestra el verdsadero rostro del gobierno en torno a la libertad de prensa.
El Congresista Jorge del Castillo, ex Premier, devaluado a raíz del escándalo de los petroaudios en donde se le vinculó a los "faenones" y aceitadas de Químper y León Alegría, es un dirigente aprista de nuevo cuño, de aquellos que no supieron de catacumbas, prisiones, torturas y destierros y cosecharron, ya en suelo parejo, el esfuerzo de los viejos luchadores apristas. Enriquecido por el uso del poder junto con sus hijos y allegados, poco le importa el clamor del pueblo. Ya lo demostró en las negociaciones que hizo en el caso de Majaz y en otras en que siempre se alineó al lado de las transnacionales.
Como decíamos líneas arriba, el APRA es una organización maestra en el arte de capturar jóvenes para fanatizarlos y de hacer pagar el pato a los más embarrados ,en una especie de ley de Omertá siciliana, para proteger a otros más poderosos que permanecen escondidos. Sucedió con los marineros, con Steer Lafont, con Rómulo León Alegría, alias “La Rata” y con Agustín Mantilla.

La caricatura es de Carlín y ha sido publicada en La República

jueves, 25 de junio de 2009

ESTUDIANTINA: Primera Promoción de Educación Secundaria IPRC

El Instituto Pedagógico Regional de Celendín se fundó en 1963, siendo su primer director el huaracino Francisco Gonzales, hombre de fina sensibilidad, poeta y pintor, quien dejó la posta al profesor Orestes Tavera Quevedo.
La nueva Institución, que en realidad fue un ascenso de la Escuela Normal Mixta de Celendín, funcionó en la casa de don Lorenzo Silva Marín en el jirón José Gálvez a una escasa cuadra de la plaza de armas, hasta que se trasladó al nuevo local construido en Chacapampa.
La foto corresponde al momento de la graduación de la Primera Promoción de Profesores de Educación Secundaria y el que tiene la palabra es el Director Orestes Tavera, hombre de mucho dinamismo, con harta dosis de histrionismo y gran facilidad de palabra. Un digno maestro preocupado por el destino de su tierra, a la que sirvió en dos ocasiones como alcalde.
Desde esa fecha han pasado 42 años y la totalidad de estos educadores están felizmente jubilados y algunos sensiblemente fallecieron, pero sí, salieron a cumplir su ministerio con la mente puesta en poner en alto el nombre de esa Institución y, por supuesto, de Celendín. Faltando pocos días para el “Día del Maestro”, brindamos esta hermosa fotografía que seguramente arrancará alguna lágrima de nostalgia entre los que fueron protagonistas de este gran momento.


De izquierda a derecha: Orestes Tavera Quevedo (+), Susana Medina Arrué, Julio Rojas Chávez, Teresa Medina Bringas, Carlos Sánchez Cachay (+), Lidia Ordóñez, Filadelfo Rabanal Díaz,(¿?) Ever Celestino Aliaga Torres, Gloria Sánchez Rojas, Hugo Cachay Araujo (¿?) Irma Escalante Ocampo y Antonio Medina Villar.

viernes, 19 de junio de 2009

OPINION: ¿Cómo es la cólera?

Por Crispín Piritaño
Celendín
Cuando queremos definir la alegría, que todos, en algún momento de nuestra vida la sentimos, nos quedamos cortos y no sabemos definirla. Para algunos la alegría sabe a miel, para otros a gloria, para los españoles que aún no se liberan del síndrome de Franco les sabe a hostias. Pero ¿Cómo es la cólera? ¿Como definir este sentimiento que nos lleva a cometer terribles barbaridades?
Una vez le pregunté a mi tío Salomón, arriero por la ruta del oriente durante casi toda su vida, y que fue sabio como su homónimo bíblico ¿Cómo es la cólera?
-La cólera es como comer arena, hijo- contestó con el acento de una sentencia.
Esa sensación debe sufrir Crazy Horse con esta derrota política y económica infligida a manos de nuestros indígenas de la selva, tan insignificantes en apariencia, que él jamás los tomó en cuenta a la hora de decidir por su destino.

Crazy, en una demostración de "baile"

Es una contundente derrota, que lo hace huir rabo entre piernas, buscando en un tardío reconocimiento público de sus errores, una tabla de salvación para un pésimo gobierno que se caía a pedazos, avasallado por la tenaz resistencia de los indígenas y por el peso de la opinión nacional e internacional, que veía en estas medidas un exabrupto criminal, producto de su carencia de litio.
Y es también una derrota para un congreso vergonzante, genuflexo ante la megalomanía de Crazy, que, primero, le dio facultades extraordinarias para legislar en materia del futuro de la selva, luego amparó como pudo y le plugo la validez de esos decretos a todas luces inconstitucionales. Hasta que se consumó la tragedia de Bagua en que murieron muchos peruanos del mismo bando: el de los pobres, porque en la masacre hemos perdido los peruanos de abajo, los que militamos en el partido de la miseria. Y cuando el derrumbe se veía venir, el congreso, siempre inclinado a donde sopla el viento, hizo caso de las disculpas públicas de Crazy y votó por la derogatoria de los decretos en contra de los indígenas.
Y decimos que es también una derrota económica, porque se fueron al tacho las concesiones de los recursos de la selva a las multinacionales insaciables, aquellas que motivaron los “faenones” de connotados apristas, que ahora purgan merecida condena en la prisión y callan para que los otros sigan libres.
Pero hay que estar al cuidado de la cólera fría de Crazy Horse, de aquel sentimiento que es producto del ansia derrotada y de la impotencia. Algo terrible debe estarse incubando en la mente de Crazy, alguna venganza contra los peruanos, una actitud típica en él. Por de pronto, ha aceptado a regañadientes su derrota, persiste en su tesis de culpar a “malos peruanos que se aprovecharon de la furia de los indígenas”, a los medios de comunicación que no informaron acerca de las “bondades” de los decretos, por eso ha cancelado la licencia de radio “Utcubamba”, acusándolos de instigar a los indígenas y hasta a países extranjeros –léase Venezuela y Bolivia- como elementos que tuvieron baza en el asunto. Insiste en mantener al gabinete Simon, pese a su responsabilidad en los hechos luctuosos, que en otros lugares y circunstancias hubiese sido desaforado sin contemplaciones.
Mohíno y cabizbajo en apariencia, apaleado por los resultados de las encuestas de aprobación que lo ubican en el último lugar de América Latina, le queda, sin embargo, un sentimiento de amargura contra los peruanos, que tenemos que pagar de alguna forma el desatino de haberlo elegido por segunda vez, pese a los antecedentes de la primera. De eso tenemos que cuidarnos: de su cólera fría y su carencia de litio.

jueves, 18 de junio de 2009

PEQUEÑA HISTORIA: De reinas y primaveras

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
Corría el año de 1958. Los mozalbetes de entonces, o estudiábamos en el 81, o en el 85, era como en los clásicos del fútbol: la mitad más uno andaba enamorado de Sarita León y la otra lo estaba de Maruja Torres. Como ambas vivían a inmediaciones de dichas escuelas, los del 85 éramos súbditos convictos y confesos de Sarita y los del 81 lo eran de Maruja. Así de simple y polarizado andaba el mundo.
Llegaba la época de primavera y la nostalgia era una catarsis colectiva. Toda la gente creía a pie juntillas en aquello de: “Había una vez una reina que vivía en un hermoso castillo de chocolate…” y a todo el mundo le venía el atavismo de las monarquías y los colegios y escuelas se ponían frenéticos en busca de una reina. Tenían la urgencia de rendirles pleitesía y vasallaje.
Se recurría a todo, rifas, venta de votos, donaciones, carros alegóricos, corso de reinas… Todo valía con tal de proclamarse súbdito de esas niñas dotadas de una belleza inaccesible, tanto que despertaba en nosotros ansias de adoración.
El mundo se volvía loco con la llegada de primavera y Celendín también caía bajo su influjo: bailes, reinados, proclamaciones, fiestas, desfiles y paseos al campo, entonces tan cercano y accesible, de donde volvíamos pletóricos de flores y oxígeno. Decididamente, el mundo no estaba tan polucionado como hoy.

Sarita I y su corte de vasallos en 1958

Ese año coronaron como reina del 85 a “Sarita I” y la vemos en el esplendor de su belleza de niña. Figuran como sus pajes Américo Contreras Iparraguirre y Santiago Morera Pereyra, y entre los súbditos anónimos están en primer plano Evaristo Bazán Silva y nuestro recordado Chemiel Araujo Saldaña, lamentablemente fallecido, hombre de empresa y gran difusor de la fiesta taurina en el nororiente del Perú.
Por entonces el director de la escuela era Don Luis Guillermo Pereyra Rabanal y laboraban como docentes, entre otros, Alfonso Rojas Chávez, Carmen Moscoso Pereyra, Luisa Sánchez Horna, Julio Chávez Chávez, Orestes Tavera Quevedo y Héctor Silva.

martes, 16 de junio de 2009

OPINION:¿Quiénes quieren de veras a Celendín?

Insertamos el presente artículo que ha llegado a nuestra redacción porque hemos repetido hasta la saciedad que CELENDIN PUEBLO MAGICO es un ágora abierta a todas las opiniones de los celendinos y amigos de Celendín. Estamos en el deber de difundir las opiniones de personas que se sienten celendinas en toda la extensión de la palabra, que analizan su problemática y que proponen alternativas de solución a los males que aquejan a nuestra provincia. José Miguel Briones Silva, Comandante de la Policía, es un celendino auténtico, preocupado por la provincia y sus problemas. Ha laborado como Jefe de Línea en varias provincias de nuestro departamento y en otros lugares de la República, lo que le permite establecer comparaciones y proponer soluciones para mejorar el perfil de nuestro pueblo (NdlR).

Estimados paisanos:
Lo que voy a decirles es una realidad. Para los que nos encontramos lejos de nuestro Celendín, se ha convertido en una norma u obligación el ingresar a diferentes páginas Web, que de una u otra forma tratan de la tierra que nos vio nacer. Ya es costumbre ingresar al famoso Google, colocar la palabra "Celendín" y aparecen diferentes portales, donde podemos recordar a nuestro Celendín querido, y, aunado a sus fotos y vídeos pasamos momentos felices, pero melancólicos, por estar lejos de él.
Debo advertir que no soy comentarista, escritor, ni mucho menos periodista, pero siempre, al leer sus comentarios, sale algo dentro de mí, que creo necesario y oportuno manifestarlo. Después de pensarlo detenidamente y como Shilicazo que soy, me permito hacerlo, con el respeto que se merecen todos y cada uno de nuestros escritores, comentaristas, artistas, dibujantes, etc. No los hago con interés destructivo sino constructivo, y si estoy equivocado, pido mil disculpas, pero me gusta decir las cosas que siento, con objetividad, transparencia y sobre todo con honestidad.
Paisanos, en todos sus comentarios, en las diferentes Web y emisoras que escucho de Celendín, son dos problemas los que abordan siempre: Nuestro Centro Histórico y la famosa “minas conga”, con los cuales doy mi parecer, sino dirán que solamente estoy criticando; estoy de acuerdo, pero no del todo; porque Celendín tiene muchísimos problemas, unos más graves que otros, y lo más triste, que se dan en todos los sectores y aspectos de la vida cotidiana. Por supuesto, que los dos problemas son de gran importancia, pero no podemos estar imbuidos sólo en ellos, ¿qué existe soluciones?, claro que si, sólo que hay que conversar, analizar, investigar, comparar, etc., con un solo objetivo: que el gran ganador sea el pueblo de Celendín, y para eso, tenemos la obligación de estar unidos.
Permítanme, adorables paisanos, decirles, que desde que tuve uso de razón, y ahora ya estamos en la base cinco y los que vamos frecuentemente a nuestra tierra, apreciamos que todo sigue igual, no cambia nada, salvo su ampliación de calles, que por razones propias de la naturaleza del hombre en cuanto a su crecimiento, tiene que forzosamente crecer en su infraestructura, y de allí no pasa nada.
CelendÍn, mis queridos paisanos, haciendo una comparación -que a veces es malo y triste hacer comparaciones, pero por mas que duela hay que decirlo, para partir de algo claro y objetivo- siempre fue la provincia que estuvo a la vanguardia de las demás provincias de Cajamarca, y digo la verdad, porque por razones de trabajo, conozco todo eldepartamento, a excepción de la provincia de Contumazá. A manera de anécdota les contaré que cuando trabaje en Cutervo y Chota, Celendín, sin ánimo de ofender a nuestros comprovincianos, los superaba en unos 5 años de adelanto. AL retornar a esos lugares he comprobado que nos han pasado 5 años y para mayor credibilidad de lo que afirmo, los invito a pasear por dichas provincias, como buenos trotamundos que somos y comprobar esta realidad un poco triste para Celendín.
Celendín, como digo líneas arriba, tiene muchísimos problemas, y todos sus hijos, tenemos la obligación moral, de hacer o poner el hombro para lograr la grandeza de nuestro pueblo. Me permito enumerar algunos problemas, porque considero que es momento de tomar conciencia del rol que nos compete como shilicos. Parto del más preocupante:
- La extrema pobreza, somos la provincia que según el INEI ocupa el 1er. Lugar en extrema pobreza del Dpto. de Cajamarca y que ésta, ocupa el 3er. Lugar del Perú, primero esta Huancavelica, Puno y luego Cajamarca (Celendín).

La paja toquilla, una industria que labró la riqueza de unos pocos y la desgracia de muchas familias celendinas. (Foto Charro)

- Vivimos de un solo sueldo del estado (Profesores, Policías y otros) y en su gran mayoría del tradicional y emblema shilico que es la confección del sombrero de paja toquilla cuya confección demora toda la semana y ¿saben cuánto cuesta?, de 20 a 50 soles. Esto significa que una persona vive con 200 soles promedio al mes. No existe ningún otro ingreso extra para que puedan contar con un poco más de dinero. No existe ninguna industria, ni algo por el estilo. He visto que Celendín está lleno de gente foránea, que vive a cuerpo de rey, sus ingresos provendrían de situaciones ilícitas, que todos lo sabemos y que en algún momento podemos hacer algo, sino veamos al Jr. Comercio.
- Cuando leo los artículos de algunas revistas que, con mucho cariño sacan para la fiesta, veo que hablan de Celendín como una zona agrícola y ganadera. En verdad quisiera equivocarme, o no conozco bien Celendín, o de repente me falta caminar, pero lo poco o mucho que conozco a mi tierra, sin ánimo de ofender, no es una zona ganadera ni agrícola; sino vayamos a nuestro Jelig o simplemente a nuestra colina de San Isidro, y a hasta donde nuestra vista alcance: ¿es zona ganadera o agrícola Celendín?, ¿acaso los cerros no están llenos de piedras, que simplemente sirven para algunos coloquen siglas políticas? Cuando vamos a Celendín por la jalca, que es parte de nuestra topografía, vemos que existe una mínima cantidad de ganado flaco. Vemos que nuestro valle de Llanguat, ya no produce como antes nuestra chancaca, naranjas, mangos etc. En cambio los cerros de Cutervo son pura papa, los grandes pastizales de San Andrés de Cutervo, el Valle de Ocoña, Majes, el Pedregal y otros del Dpto. de Arequipa, el valle de Moquegua y muchos lugares, que por razones de trabajo conozco; y ¿quiéren que diga la verdad?, me da envidia que Celendín, teniendo lugares con posibilidades ganaderas y agrícolas, no lo hacen ni lo hacemos; por tanto, mis queridos paisanos, Celendín, no es una zona ganadera ni agrícola, porque la pampa grande, ya no es la de antes, cuando como de niño, acompañado de nuestro Churgape, el Candelo, los Payomas y otros que no recuerdo, pasteaban sus vacas y yo mi caballo.
- Hablando de las Instituciones, paisanos, es tema aparte. Verdaderamente da cólera y pena al mismo tiempo. Si bien es cierto, que por estructura jerárquica dependemos de CAJAMARCA, las autoridades departamentales hacen lo que quieren con Celendín, en el Sector Educación, Salud, Agricultura, etc., incluyendo nuestra carretera, Cajamarca decide en todo, tanto que ni siquiera han considerado a nuestro Alcalde en la documentación de la carretera que se construyó hasta la Encañada, ni en el controvertido Tramo II, siendo nosotros los principales interesados. En los presupuestos que dan a cada sector los “amigos” cajamarquinos, tratan de la peor manera a Celendín, yo quisiera que los Jefes de dichos sectores se manifiesten, los nombramientos de profesores, empleados de salud, etc., lo hacen burlándose de Celendín. Para muestra un botón, el Jefe de la red de Salud, ¿saben quién es? -y no es por menospreciar la carrera, sino es cuestión de prestigio y nivel-, es una ENFERMERA, y del mismo Centro de Salud es una OBSTETRIZ, así estamos en Celendín. Cuando viajemos a nuestra tierra, tratemos de averiguar, y me darán la razón y si estoy equivocado, como humano que soy, pediré las disculpas del caso y/o luego trataremos de darle la solución.
Como ven, mis queridos paisanos, creo que es momento de sincerarnos, porque todos deseamos que Celendín sea grande, para el bien de nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos; Debemos analizar la real situación de nuestro querido y adorado Celendín, discutiendo y solucionando sus problemas, convocando conversatorios por cualquier medio, que nos lleve a luchar por los verdaderos intereses de Celendín, y mientras la Virgen del Carmen no de vida, hagamos lo mejor por Celendín, sin egoísmos, ni hipocresías, intereses personales, etc, Trabajemos trazando objetivos, sin discusiones mezquinas, ni dimes ni diretes que solamente hacen daño al adelanto de Celendín, y sobre todo no engañemos a nuestro pueblo, que nos estamos engañando nosotros mismos, y dando ventajas a otras ciudades que nos están superando cada día que pasa.
Porque hay algo en que no nos ganan: los hijos que Celendín da al Perú y el Mundo son grandes hombres del saber y el trabajo, que lo vienen demostrando cada día, con su gran intelecto y capacidad profesional, hacen que Celendín, tenga una buena imagen y sea conocido a nivel del mundo entero y de los cuales me siento muy orgullo, como todo buen Shilico, copiemos de otros lugares mas adelantados, creando un verdadero turismo, industrializando a nuestra provincia, construyendo grandes parques donde puedan ir un fin de semana la familia, los colegios, Centro Cívicos donde la cultura sea lo primero, por supuesto cada cosa en el lugar y el tiempo adecuado. Aunque sea un sueño, pero iniciemos por algo, tenemos grandes profesionales en el saber, que unidos podemos obtener de ellos su intelecto para Celendín y cada uno apoyando en lo que nos corresponde o podamos hacer. Vemos que tenemos paginas Web que sus directores y comentaristas están hasta en el extranjero, por lo menos que nos manden una fotografía de un parque bonito para construir en Celendín, porque lugares en nuestra tierra hay, solo que hay que darle, como se dice, su toque infantil.
Paisanos, espero no haberles caído mal, no soy pesimista, nunca lo he sido ni lo seré, pero sí soy objetivo y claro, quiero muchísimo, como todos ustedes a Celendín y por mi parte, me comprometo a luchar siempre y desde donde me encuentre, por darle por lo menos, un granito de arena, al adelanto de nuestro querido Celendín y así demostraremos QUIENES QUIEREN VERDADERAMENTE A CELENDIN
MUCHISIMAS GRACIAS.
JOSE MIGUEL BRIONES SILVA
DNI.43310641

lunes, 15 de junio de 2009

ESTUDIANTINA: Primera promoción de la Escuela Normal Mixta “Celendín”

En 1960 se fundó la Escuela Normal de Celendín funcionando en el local del Colegio Nacional “Javier Prado”, con horario especial y profesores que labororaron ad honorem, El personal docente fundador de la Escuela Normal de Celendín fue:
DIRECTOR : Ramiro Peralta Rojas
Docente : José A. Bazán Silva
Docente : Eusebio Horna Torres
Docente : Roberto Ludeña Zumaeta
Docente : José P. Montoya Sánchez
Docente : José A. Muñoz Chacón
Docente : Moisés Ortíz Huamán
Docente : Manuel Paredes Gálvez
Docente : Rosa Sánchez Araujo
Docente : Manuel Quiroz Velásquez
Docente : Carmen Rodríguez Díaz
Docente : Orestes Tavera Quevedo
Docente : Celedonio Vera Araujo
Regente : Carlos Silva Rabanal
Secretario : Francisco Chávez Díaz
Iniciaron sus labores sin valor oficial, gestionándose posteriormente su reconocimiento estatal.
El principal gestor de estas acciones fue el profesor Arístides Merino Merino, quien se percató que la mayoría de jóvenes se quedaban con Educación Secundaria, no pudiendo continuar estudios superiores por falta de recursos económicos, desperdiciándose de ese modo a los talentos que Celendín tenía en abundancia.
La creación de la Normal, mas tarde Instituto Pedagógico Regional “Celendín”, permitió que muchos jóvenes siguieran la carrera magisterial y dieran lustre a su alma máter que tuvo el mérito de tener brillantes profesores que de la manera más desprendida brindaron sus valiosos servicios en forma gratuita en pro de la juventud.
La Escuela Normal, no sólo albergó a jóvenes celendinos sino que también atrajo la atención de otros jóvenes de diferentes zonas del nor oriente que llegaron a nuestra tierra en pos de labrarse un futuro en la carrera magisterial.
Después de cierto tiempo y tras lograr su reconocimiento oficial, gracias a la gestión del representante celendino Ricardo Alcalde Mongrut. La Normal pasó a funcionar en el local de don Lorenzo Silva Marín (Hoy hostal Loyers) hasta que pasó a su nuevo local en Chacapampa.


Figuran en la fotografía de izquierda a derecha los profesores: Manuel Paredes Gálvez (en cuclillas) José Alejandro Muñoz Chacón, Celedonio Vera Araujo, Eusebio Horna Torres, Rosa Sánchez Araujo, Ramiro Peralta Rojas, José Pelayo Montoya Sánchez, Roberto Ludeña Zumaeta, José Bazán Silva, Moisés Ortiz Huamán y Orestes Tavera Quevedo.
Entre los alumnos hemos podido identificar a Zelmira Chávez Díaz, Esmilda Chávez Díaz, Jorge la Torre,, Isabel Sánchez Araujo, Silos Silva Pereyra, Clarisa Silva Pimentel, Isabel Rosell Bringas, Flor de María Díaz Araujo, Mary Carranza, Néstor Chávez Montoya, Sextina Velásquez Díaz, Pedro Saldívar, Carmen Rosa Silva Ramos, Guillermo Pereyra Rodríguez, Corina Quispe y Régulo Silva (Foto cortesía de prof. Javier Chávez Silva)

HISTORIA: Juan Basilio Cortegana, semblanza y documentos

UN HIJO ILUSTRE DE CELENDÍN: JUAN BASILIO CORTEGANA Y VERGARA     Por Nazario Chávez Aliaga El día 12 de noviembre de 1877, en su domicilio ...