lunes, 31 de agosto de 2009

CARTA: Renzo, los niños y las laptops

Realmente nos da gusto saber que un celendino que labora en el Ministerio de Educación esté apoyando desde ese lugar estratégico a los niños de nuestra provincia, de caseríos de distritos alejados como Chumuch, Cortegana, Miguel Iglesias, Sorochuco, etc. Y el gusto es doble al saber que él mismo viajó, hace poco, con todo amor, como sólo puede sentirlo un celendino que de veras ama a su terruño, para configurar las laptos que enviaba el Ministerio, para hacerlas operativas a fin de que los niños shilicos más pobres conozcan las nuevas tecnologías; incentivándolos a ampliar sus conocimientos dándole un giro correcto al uso de las computadoras, para que mañana no pierdan su precioso tiempo en los juegos de Internet que generalmente incuban violencia y racismo. Esfuerzos como el de Renzo, estamos seguros, contribuirán a devolverle a nuestra provincia ese sello cultural que fue su característica principal en el pasado. Muy buena, Renzo. Y a no desmayar, Celendín te necesita, nos necesita. Todos los que amamos el terruño debemos comprenderlo así (NdlR).

Estimados amigos de CPM:
Mi nombre es Renzo Gutiérrez Merino, y soy hijo de Haydée Merino... Hace un tiempo conversé con ustedes. Les cuento que trabajo en el Ministerio de Educación, soy Ingeniero de Sistemas y por motivos de trabajo hace poco me enviaron a mi tierra, a Celendín. Me dio mucha alegría cuando me dijeron que tenía que viajar para instalar antenas satelitales en colegios rurales, en el marco del programa “Una laptop por niño” que impulsa el gobierno, para repartir laptops y para configurlas en escuelas remotas de las zonas rurales de la provincia.

Renzo, la profesora, los niños y sus laptops en El Faro, Sorochuco.

Así, después de ocho años volví nuevamente a Celendín y tomé muchas fotos de paisajes realmente hermosos de mi tierra. Ahora sí conozco a fondo mi provincia querida.
Espero que le gusten las fotos de los diferentes centros poblados de nuestro querido Celendín. Como les comenté en un correo anterior, me es muy satisfactorio haber constatado la gran acogida que dan los niños a la nueva tecnología educativa. Grande fue mi sorpresa al ver como estos niños, en general de muy baja situación económica, que básicamente se dedicaban a ayudar a sus padres en las labores agrícolas para poder subsistir, se adaptaban a las nueva herramientas tecnológicas como son las laptops, sacándoles el máximo provecho para ampliar sus conocimientos, poniéndose a la vanguardia en cuanto a tecnología educativa.
Es muy grato saber que la tecnología está llegando a nuestro Celendín, no sólo a los colegios de la provincia, si no en los centros poblados más alejados. Valió la pena, y lo digo con mucho orgullo, cada minuto de las largas caminatas para llegar a esos centros poblados, pues todo lo recompensaban los rostros de alegría y los ojos brillantes de felicidad de esos niños celendinos al recibir sus equipos informáticos y al ser capacitados en el manejo y cuidado de los mismos.
En este sentido, es un gusto decirles el próximo año se espera repartir laptops a todas las escuelas de nuestra provincia, no sólo en las zonas rurales, si no tambiéin en las escuelas de la misma ciudad de Celendín.

Linda niña de Mitopampa, Chumuch, orgullosa con su laptop (Foto Renzo Gutiérrez M.).

Me despido con un fuerte abrazo, esperando que les haya gustado las fotos que tomé, así como la noticia de que la reforma educativa ha empezado en nuestro Celendín.
Saludos.

Ing. Christian Renzo Gutiérrez Merino
Ministerio de Educación del Perú
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viernes, 28 de agosto de 2009

HISTORIA: Explorando los orígenes

El origen de Celendín y los celendinos es una historia cuya realidad se ha ido perdiendo en las brumas del tiempo. Se tejen tantas hipótesis que hoy por hoy, es tema obligado de los celendinos que buscamos una identidad con fundamento y certeza en base a nuestro origen. Las incógnitas que persisten en la mente de los celendinos: ¿Quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, nos han mantenido siempre en vilo y muchas son las versiones que tratan de disipar estas brumas. De lo que sí estamos seguros es de nuestro amor por nuestro pueblo, por su originalidad y lo trágico de su destino. Publicamos un artículo que, desde Phoenix, Arizona, Estados Unidos, nos envía Cristofer P Pereyra*, un descendiente de celendinos. Su aproximación a nuestras raíces míticas es una prueba más de que todo aquel que tenga una gota de sangre shilica en sus venas siente un amor ancestral e incontrastable por nuestro espíritu y por nuestro terruño. Es un sino (NdlR).

LA ÚLTIMA PALABRA
Por Cristofer P. Pereyra
Nunca viví en Celendín. Apenas tuve la alegría de conocer esa hermosa tierra hace cinco años cuando recorriendo América Latina decidí hacer una parada en el pueblo de mi ya difunto abuelo, Octavio Pereyra Rabanal (si alguien lo conoció por favor cuéntenme de él que me quedó mucho por preguntarle). Mi abuelo migró a Lima al barrio de La Victoria y por muchos años sacó a su familia adelante con un negocio de decoraciones y arreglos para bodas y novias. En Celendín, él tiene todavía un hijo. Los demás, incluyendo mi padre, viven en el extranjero.
Mi experiencia en Celendín fue, valga la redundancia, con el nombre de este blog, “mágica”. Creo que la mejor manera de describirla es que me sentí como uno de los Buendía regresando a Macondo. Para empezar me sorprendió ver tanta gente con mi apellido. Nunca en Lima me había cruzado con otro Pereyra que no sea de mi familia. Pero más allá de eso, era increíble cierto parecido físico que varios de estos Pereyra, totalmente desconocidos, tenían conmigo. Alguien me había contado que el hermano de mi abuelo tenía una farmacia en la plaza principal del pueblo. Y efectivamente, ahí estaba una farmacia y quien la atendía, ya no era el hermano de mi abuelo, sino su hijo; y así me presentaron a varios Pereyra que nunca habían oído de mí, pero me recibieron como al hijo prodigo a quien no habían visto en años. Recuerdo a personas sinceras que dentro de su humildad mataron gallinas e hicieron cuanto pudieron por hacerme sentir como en casa. Conocí a varias primas y primos lejanos, todos ojiverdes como yo. Nunca, nunca pude olvidarme de esa experiencia. Creo que mi estancia en Celendín debió haber sido de menos de una semana. Sin embargo, algo de mi se quedó allí, y algo de Celendín siempre está conmigo. Desde entonces cada vez que puedo busco en Internet fotos o videos de ese pueblo maravilloso fundado, entre otros, por un antepasado mío.

Amsterdam, la Venecia del norte, sería uno de los puntos de recalada de los judíos que llegaron a Celendín.

Escribo ahora porque al igual que muchos de ustedes, y como he podido comprobar, estoy fascinado con la historia mítica del Celendín, fundado por una expedición de judíos portugueses, dicho sea de paso, militares. Como ya todos sabemos no hay mas que una tradición oral como comprobante de aquella antigua historia, sin embargo, hay varios datos singulares a los que me ha llevado la curiosidad y que quiero compartir con ustedes como aportes adicionales a esta investigación de nuestro patrimonio ancestral a la que todos le debemos un interés serio y real. Algunos de estos datos ya han sido mencionados anteriormente, pero creo que no se ha hecho el análisis adecuado, algunos otros son modestas observaciones propias de un servidor. Aquí están:
Nuestro rasgos físicos: Esta es una de las mas obvias similitudes entre Celendinos, y descendientes de Celendinos. Tal vez lo que por instinto nos hace preguntarnos de donde venimos. No hace falta mencionarlo, pues todos conocemos la singularidad con la que en Celendín y alrededores hallamos gente de ojos verdes y azules, por ejemplo, vistiendo polleras y ponchos. No sé cuantos de ustedes han tenido la oportunidad de viajar por el Perú, pero yo si he visto la Sierra desde Cajamarca hasta Puno, y en ninguna otra parte predominan los rasgos europeos dentro de la población campesina como en Celendín. Claro está que Oxapampa es harina de otro costal. Sobre este punto, quiero añadir lo obvio, que en Celendín, como en todo el país, los peruanos somos una mezcla de razas, y a ninguna doy por mejor que otra. No podemos sin embargo excluir estas características físicas como prueba palpable de nuestro origen común.

César Pereyra e hijo, dos de los muchos Pereyra shilicos de los que habla nuestro colaborador (Foto Charro).

Nuestro Ímpetu exitoso y explorador: Para quienes conozcan algo de la historia judía, no hubo en otra cultura éxodos, tras éxodos, como en ese pueblo antiguo, desde el principio de los tiempos hasta la creación del estado de Israel. Los celendinos también están esparcidos por el mundo. El que escribe, por ejemplo, vive en Phoenix, Arizona. Por otro lado, la manera cómo muchísimos celendinos han destacado a nivel local, departamental, nacional e internacional, tiene una similitud paralela a la manera en que a través de la historia los más grandes científicos y comerciantes han sido y siguen siendo los judíos. En todas partes, en el mismo Perú y a nivel mundial. Esto es significativo, no todos los pequeños pueblos como Celendín exportan tantos líderes al mundo. Esto es muestra clara de que existe una fibra común en el espíritu celendino.
La singularidad de nuestros apellidos: Esto, por supuesto, varía de familia en familia, pero algunos apellidos celendinos son comunes. Y es cierto que algunos apellidos no se ven en ninguna otra parte del Perú, por lo menos no con la misma antigüedad con la que se ven en Celendín. Por ejemplo, Pereyra, con “y”, para ser más especifico, en el Perú puede remontar sus orígenes a Cajamarca, y más aun a Celendín. Esto lo digo como resultado de hablar con muchos desconocidos tanto en persona como por Internet que llevan este apellido. No quiere decir por supuesto que todos los Pereyra del Perú estén relacionados con Celendín. Pese a que el apellido es bastante común en Sudamérica y otras partes del mundo, hay unos pocos que pueden remontar su historia a una migración reciente, y eso se refiere a Celendín.
La tradición oral: No podemos negar, por más que queramos estar sujetos a la ciencia y a los hechos concretos, que en toda tradición oral siempre hay un pequeño porcentaje de veracidad. Veamos por ejemplo la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo. Es poco probable que su padre era el Sol y que ambos salieron un día del lago Titicaca. Pero no creo que algún historiador descarte que el significado simbólico de la historia, es que la cultura de los incas se origino de gente procedente de Puno. ¿Como es posible que en cada familia antigua de Celendín se cuente la misma historia del origen judeo-portugués, y que se haya transmitido de generación en generación desde hace un par de siglos, y que ahora pensemos que todo fue un invento de la imaginación?. Por supuesto que existen partes del relato que fueron reconstruidas a falta de fuentes tradicionales, pero en esencia todas estas historias tienen un fondo de verdad.
Los hechos históricos concretos: Ahora sí, refirámonos a lo que dicen los archivos. Probablemente todos hemos leído que al fundarse Celendín: “En cumplimiento de esta Real Cédula el pueblo eligió a seis regidores y luego éstos al Teniente Coronel Raymundo Pereyra como Alcalde Ordinario de Primer Voto y al Capitán don Juan de Burga, como Alcalde Ordinario de Segundo Voto.” Ni siquiera voy a citar el origen de este fragmento por que es dominio público, está en todas partes en Internet, y viene de fuentes fidedignas. Pero lo que quiero resaltar aquí es algo de lo que poco se ha hablado: del rango militar de estos dos pioneros de Celendín. Uno Teniente Coronel y el otro Capitán. Está por demás decir que no eran miembros del ejercito peruano. Entonces, ¿de dónde eran estos militares que fundaron nuestro preciado pueblo? La respuesta se las doy más adelante, antes quiero referirme al ensayo publicado en el blog CELENDIN PUEBLO MAGICO por Moisés Chávez Velásquez, titulado “Los Judíos de Holanda en América del Sur en la primera mitad del siglo XVII”. Dicho texto nos da el contexto histórico desde el cual creemos, y me incluyo fervientemente, que procede nuestro origen.
No voy a entrar en detalles porque ustedes mismos pueden leer ese ensayo, pero aquí les doy la esencia: Estos judíos radicaron originalmente en Portugal y eran, por ende. portugueses, perseguidos por la inquisición que migraron a Holanda, donde fundaron una próspera comunidad judía. Luego, el gobierno holandés fomentó su migración hacia las colonias holandesas al norte de Brasil. Las colonias holandesas en Recife y otras partes del norte brasileño las estaban formando, a porfía, los holandeses en territorio de los portugueses, por eso el dominio del idioma portugués que poseían los judíos holandeses les venia como anillo al dedo. De esa manera los judíos holandeses recibieron incentivos para colonizar el norte brasileño. Eventualmente, Brasil retomó sus territorios y obligó a la comunidad judía a marcharse o convertirse al cristianismo (nuestros antepasados celendinos hicieron ambas cosas). Algunos migraron a las Guayanas, al Caribe, otros fundaron lo que hoy en día es Nueva York (ciudad de la cual es prácticamente dueña la comunidad judía), y otros se esparcieron por América del Sur. Por eso los apellidos celendinos, aun cuando no son tan comunes en otras partes del Perú, lo son en Brasil, Argentina, y el Caribe. Como ejemplo de esto puedo poner mi apellido y otros más.
El caso es que los judíos conversos (cristianizados en Brasil) que fundaron Celendin, provienen precisamente de esta comunidad judeo-portuguesa-holandesa. Entonces ¿de dónde vienen los rangos militares? ¿A qué ejercito pertenecieron nuestros antepasados celendinos Raymundo Pereyra, Juan de Burga, y los demás? Pues, resulta que dentro de la comunidad judía de Pernambuco, al norte de Brasil, habían muchos miembros del “Jodenwacht”, o “La Guardia Judía” que fundada en 1630, había peleado bajo bandera holandesa. Precisamente, miembros de esta guardia, fueron los soldados que tomaron la ruta del rió Marañón y encontraron en Celendín su propia tierra prometida. Nótese también que la fecha (1654) en que Brasil recuperó sus dominós y expulso a muchos judíos coincide con el tiempo en que, según la tradición oral, llegaron los judíos portugueses a Celendín.
También quiero mencionar, no como dato relacionado con Celendín, pero como una coincidencia curiosa, que desde fines del siglo diecinueve hasta principios del siglo veinte, una considerable colonia judía llego al Perú, esta vez desde Marruecos, buscando fortuna en medio del auge del caucho. Ellos también llegaron al Perú por la ruta del Marañón (Amazonas), pero se asentaron en varios poblados de la selva, principalmente en Iquitos. Esta comunidad judía, o mas bien sus descendientes, no era una comunidad conversa. Por eso hasta la fecha practican el judaísmo y son reconocidos por la comunidad judía limeña y la nación de Israel.
Como podemos ver, aquella tradición oral tiene más de realidad que de fábula. ¿Somos mas que los demás, o especiales al saber nuestra historia? No. Pero ya se ha dicho en demasía, que antes de saber a dónde vamos, tenemos que saber de dónde venimos.

*Cristofer P Pereyra, es graduado de la Universidad Estatal de Arizona, y tiene estudios en historia latinoamericana. C. P. Pereyra radica en Estados Unidos.
cpereyra@farmersagent.com

martes, 25 de agosto de 2009

ESTAMPA: La Leva

Por Jorge A. Chávez Silva, "Charro"
Me topé el otro día con una vieja fotografía y sus imágenes me transportaron en el tiempo. En ella se observa el viejo mercado que estaba en el corralón que encierra la Municipalidad de Celendín. La mente me trajo el recuerdo de acontecimientos que presencié en mi niñez.
Como la población y la ciudad eran aún pequeñas, alcanzaba para la actividad mercantil ese mercado que ocupaba casi la mitad de la manzana. A él se ingresaba por cuatro enormes portones de sólida madera; dos daban frente a la plaza de armas; la tercera al jirón Unión, precisamente frente a ese típico restaurant “El Paraíso” de nuestro buen “tuerto Juan”, con sus puertas batientes, su comida excelente, trasminando en toda la calle y su ambiente franco y bonachón que atraía a la gente de variado pelaje: desde el empingorotado señor hasta el humilde campesino. La última puerta era más pequeña, contigua al coliseo de gallos en el jirón Cáceres. En todo ese sector se mercaban granos y tubérculos, en almudes, a la vieja usanza española.
La construcción del edificio, de antigua data, tenía amplios corredores y estaba dividida en sectores de acuerdo a los artículos que se expendían: de abarrotes, de telas, panadería, camal, mieles y chancaca, coca, etc. En el espacio restante, en el suelo, sobre mantas, exhibían todos los campesinos sus productos, a real el montón.
El comercio era escaso los días de semana, pero los domingos cobraba inusitada vida convirtiéndose en una feria, a la que afluían los campesinos de todos los distritos y comarcas, con sus atuendos típicos y su hablar cantarino.
Esta feria con todos sus ingredientes de alegría se convertía en ocasiones en escenario de un grotesco sainete en el que el papel de villanos les correspondía a los guardias civiles, quienes en un taimado operativo procedían, una vez al año, a la tan famosa y temida leva.

Campesinos sirviendo en el Ejército en 1940 (Foto cortesía del Prof. Javier Chávez Silva).

Era este un procedimiento bárbaro, por decir lo menos, que consistía en capturar ”voluntarios” para el Servicio Militar Obligatorio.
En este sistema discriminador, iban al servicio los campesinos y alguno que otro poblano que se hubiera ganado la animadversión de alguna autoridad. El desdichado era perseguido como una zorra en cacería inglesa hasta ser capturado y remitido bajo partida de registro al CIR más alejado del norte. Como se colegirá de todo esto, la leva anual les caía de perillas a las autoridades para satisfacer íntimos agravios.
No llega al carácter ligero de estas crónicas hacer un enjuiciamiento del sistema de entonces, pero es necesario dejar testimonio claro de que las cosas se hicieron así.
El aciago día de la leva cogía desprevenidos a los mocetones de la provincia, que ignoraban la fecha de su realización, conocida solamente por los jefes de la Circunscripción territorial, quienes, conjuntamente con la policía, montaban un operativo para aprovechar, justamente, el domingo en que el mercado se encontraba repleto de gente.
En forma sincronizada, procedían al cierre de las cuatro puertas y capturaban a tirios y troyanos en medio de una confusión espantosa. Los jóvenes intentaban vanamente escapar por los postes que daban al segundo piso de la Municipalidad o escondiéndose en los lugares más inverosímiles como las pacas de coca o las polleras de alguna matrona campesina. Finalmente terminaban en chirona en medio del desconsuelo de sus familiares y allegados.
Una vez capturados, iban atados a incrementar una larga cadena humana y conducidos a la sede de la CT que, justamente, quedaba a la vuelta de mi domicilio, lo que me permitió comprobar aquel vergonzante juego de influencias y prebendas para escoger el contingente que habría de ir rumbo a los arenales del norte en los días siguientes.
Los mocetones del pueblo generalmente salían bien librados del trance y escurrían el bulto previa rapada a cero. Otro tanto hacían los campesinos cuyos padres podían pagar algo, ya sea en dinero o en especies: una ternera, un par de corderos o, en el peor de los casos, un pavo. Los pobres de solemnidad estaban condenados irremisiblemente a conformar el contingente de sangre y emprender el temido viaje. El dolor y la consternación de los familiares encogía el corazón. Las inconsolables madres campesinas se apiñaban en las veredas adyacentes y solamente atinaban a llorar, presintiendo lo más terrible para sus hijos.
No faltaban razones para su congoja: de los numerosos viajeros que marchaban, muchos no regresaban al cabo de los dos años de servicio; algunos porque se enganchaban como braceros en las haciendas cañaveleras de la costa y otros, menos afortunados, morían víctimas del brutal maltrato que les infligían los superiores o en accidentes propios del servicio militar.
***
Llegados los contingentes de los distritos, cansados y con los pies sangrantes por la dureza de la marcha y lo escabroso del camino, se procedía a la selección final. Los escogidos eran filiados, rapados a coco para eliminar los piojos y fotografiados en fondo blanco. Finalmente eran conducidos como reses en camiones. Un larguísimo e incómodo viaje de tres a cuatro días los conducía a los cuarteles de Tumbes o Piura.
Las escenas de dolor en el momento de partida quedaron grabadas a fuego en mi corazón. Los gemidos y llantos de las madres eran lacerantes. Los pobres conscriptos, acomodados como carga en los camiones, precariamente cubiertos con sus ponchos de lana, entonaban lúgubres canciones:
“Ay, que lejos me lleva el destino,
como hoja que el viento arrebata.
Ay de mí, tú no sabes, ingrata,
lo que sufre este fiel corazón…”
Cuando el vehículo partía, las manos crispadas de los familiares intentaban vanamente detener su marcha. Impotentes, se quedaban llorando, rumiando maldiciones y mirando oblicuamente al Sub oficial Pereyra, quien, erguido militarmente, contemplaba impertérrito la marcha del convoy hasta que se perdió en la primera curva del camino. Entonces, dirigiéndose a las madres llorosas, con voz marcial y sonora las increpó:
-¡Ya, déjense de llantos y gemidos, carajo! Sus hijos se van a ser hombres en el glorioso ejército peruano, van a servir a LA PATRIA.
Las desdichadas madres campesinas, que no tenían ni la más remota idea de lo que el militar les decía y sobre todo de un concepto tan abstracto de lo que era LA PATRIA, le respondieron entre sollozos:
-Que laya pue’hay ser esa mujer… ¡Una gramputísima que sólo se lleva a nuestros hijos hombres!

domingo, 23 de agosto de 2009

EXPOSICIONES: Cajamarca: Feria de oportunidades.

Con marcado éxito se lleva a cabo la Exposición Cajamarca: Feria de Oportunidades en la Alameda “Chabuca Granda” de Lima en donde participan las diferentes provincias de Cajamarca. Cada una de ellas ofrece artículos propios de artesanía como los tejidos de Chota. Las estatuillas de marmolina de San Pablo, los tallados en madera de San Ignacio,. Los sombreros de paja toquilla de Celendín y los de palma de Bambamarca, además de otros productos no tradicionales.
La Exposición ha sido organizada por el Gobierno Regional de Cajamarca a fin de dar a conocer al Perú y el extranjero las bondades y atractivos de “Cajamarca, Tesoro del Perú ante el Mundo”. Cuenta además con la participación de diversos conjuntos musicales típicos que interpretan las expresiones propias de cada provincia, como “Mi shilica” y la Diablada de Cajabamba además de la hermosa intervención de un cajabambino que ha paseado la música peruana por todo el mundo como es Luis Abanto Morales.
Dentro del abanico de productos estuvo el festival de gastronomía cajamarquina a cargo de conocidos restaurantes de la zona y de otros que tienen en exclusiva la culinaria cajamarquina en la capital. Los visitantes en su mayoría limeños y extranjeros tuvieron la oportunidad de degustar los sabrosos potajes cajamarquinos como los chicharrones y los platos a base de cuyes y diversos productos agrícolas como la papa, maíz, caña de azúcar, café, cacao, etc.

Jorge A. Chávez Silva, "Charro" en el stand celendino de la Exposicón de Cajamarca.

Es importante destacar la inventiva cajamarquina en la transformación de productos ofreciendo interesantes alternativas de consumo que hacen más atractivo el producto y permiten el desarrollo de diversas comunidades al interior del departamento: quesos de diverso tipo, mermeladas y conservas, licores a base de productos naturales, alfajores y productos derivados de la harina de trigo y el sabroso café de las provincias de San Ignacio y Jaén.
También estuvo la cuestión cultural en una interesante exposición venta de obras de autores cajamarqauinos en las que extrañamente faltaron las recientes obras de escritores celendinos como Jorge Horna, Manuel Silva Rabanal y Manuel Sánchez Aliaga. Creemos que faltaron las coordinaciones necesarias para lograr la presencia de todos.
El stand de Celendín exhibió los tradicionales sombreros de paja toquilla que fueron la atracción de los visitantes, además de otros trabajos en paja como monederos, pisos, individuales, carteras, etc. Conversando con la Sra. María Chávez Silva, encargada de la participación celendina en el evento nos comunicó que, desgraciadamente, el aviso llegó en el límite de tiempo, lo que obligó a la improvisación que puede mejorarse con una buena organización.
Y como no podían faltar para aparecer atractivos a los ojos del mundo, las empresas mineras que explotan los recursos cajamarquinos como Yanacocha en Cajamarca y El Galeno entre los distritos de Sorochuco (Celendín) y La Encañada (Cajamarca) mostraron a través de alta tecnología de comunicación los procesos extractivos y la manera “civilizada” como cuidan el medio ambiente de la zona. Si la mitad de lo que pregonan fuera verdad, sería lindo.
La feria termina el día de hoy domingo, así que los cajamarquinos pueden todavía aprovechar la oportunidad de visitar y comprobar in situ el desarrollo de nuestros pueblos.

jueves, 20 de agosto de 2009

EDUCACIÓN: Vegetalicidios e idolatría al cemento

TEMAS DE EDUCACIÓN (IV)
Por Jorge Horna
Lima
En estos tiempos contemporáneos y en resguardo de la especie viviente del planeta cada vez son más sostenidos y racionales las acciones de individualidades y colectivos que asumen la defensa del hábitat natural. Es que en muchas latitudes de la Tierra hay un empeño en destruir nuestro hogar común; desde la actitud ignorante e inconciente que ensucia el suelo o el agua y que con mano incendiaria contamina el aire, hasta los acumuladores de riqueza que administran minas, fábricas, flotas de vehículos vertedores de sustancias venenosas, monóxido, ruido. Propician así un futuro tenebroso para la vida.
En las escuelas y colegios está establecida la asignatura de Ciencia y Ambiente (antes se llamaba Vida Animal, Vegetal, Minerales; luego Naturaleza y después Ciencias Naturales), cuyo eje transversal en los contenidos se sintetiza en la Defensa del medio ambiente para que los educandos conozcan el proceso del desarrollo de los seres vivientes y su importancia en los ecosistemas, y como corolario adquieran conciencia para luchar contra la contaminación galopante.
Teóricas campañas se difunden para - por ejemplo- sembrar, cuidar y proteger arbustos y árboles dadores de oxígeno purificador del aire; sin embargo como un absurdo y negación de lo que se teoriza en las aulas, la mayoría de locales escolares carecen hasta de un simple macetero que albergue una brizna de hierba o una flor. Los pocos arbustos y/o árboles que en los espacios exteriores languidecen en cualquier momento son talados para dar paso a bloques de cemento para uso de estacionamiento de vehículos. ¿Qué aprende el niño (a) o joven de estas idiotas actitudes de tantos “promotores” y “directores” de la educación?
Sólo nos queda persistir y forjar desde nuestros hogares en la primera infancia de nuestros niños (as), el respeto y cuidado de las plantas, para que se interiorice en su ser el auténtico espíritu de amor por la naturaleza.

Deberes y Derechos ignorados

La asignatura Familia y Civismo que en esencia debe enseñar a niños y jóvenes el Respeto al Otro (los científicos sociales lo definen como la otredad) y sentar las bases sólidas para el ejercicio de una Ciudadanía que entienda que “los derechos son hijos de los deberes cumplidos”, es un curso que teniendo la importancia para la convivencia armónica entre los seres humanos, no es tomado en cuenta como tal.
La Educación Cívica de antaño nos inculcaba los deberes a cumplir y los derechos ha exigir en los diversos espacios donde nos desenvolveríamos en el futuro como ciudadanos, y este saber era reforzado por la praxis de muchos buenos maestros y el ejemplo ético de nuestros progenitores.
Un reincidente mal ejemplo en los colegios y escuelas (en abundancia las instituciones privadas que tienen locales destinados a viviendas sin espacios apropiados para el fin educativo) es el uso abusivo de la vía pública.
Aniversarios, ensayos para desfiles escolares o celebraciones cívicas son realizados en la calle. Con un desparpajo ofensivo bloquean la calzada con palos o piedras impidiendo el libre tránsito, además de la tortura para los vecinos a lo largo de cien metros de la vía; después de estos eventos montones de desperdicios tirados en el suelo.
Es también común ver a niños (as) y jóvenes realizar sus prácticas de Educación Física, junto a su profesor, en plena calle; pelotazos impactados en viviendas o transeúntes, griteríos insoportables y hasta procacidades. Pobres alumnos, interiorizando hábitos perniciosos que los conduce a pensar y creer que en la calle se puede hacer lo que se les ocurra, sin consideración ni respeto a nadie ni a nada. Y todo impartido desde las instituciones educativas, ¿educativas?

¿Propician identidad las danzas floclóricas escolares?

Los derechos del Otro, de los Otros, por el suelo.

La falacia de los festivales folclóricos
Presentados como algo exótico que insinúa curiosidad, nuestras danzas andinas o de la amazonía son ejecutadas por grupos de alumnos (as), previamente entrenados, en las ya referidas celebraciones de aniversarios. Y también haciendo uso abusivo de la calle.
Bueno fuera que los alumnos lo hicieran con amor por lo nuestro y la convicción de que este arte es una manifestación componente de nuestra nacionalidad. No, ellos participan por la decisión de la mamá o el papá que sólo ansía ver al hijo o hija en escena.
Esos mismos niños (as), jóvenes y jovencitas cuando asisten a fiestas familiares o sociales que son amenizados con música andina, rehúsan (“se corren”) para no bailar lo que alguna vez lo hicieron forzados o presionados. Nada formativo se ha logrado entonces con aquellos “festivales” folclóricos desde la escuela.
La práctica de nuestras danzas o bailes autóctonos no debe ser esporádica, sino planificada desde la escuela y colegio. Desarrollar en el área de Educación por el Arte toda una teorización de la amplia gama de la tradición folclórica (huaynos, yaravíes, marineras, danzas amazónicas y costeñas con toda su variedad) de todas las regiones del país; incentivar la investigación sobre estos tópicos, y simultáneamente una genuina práctica y participación. Sólo se ama a conciencia lo que se va conociendo a profundidad

Lima, 17 de agosto de 2009

domingo, 16 de agosto de 2009

PEQUEÑA HISTORIA: El primer automóvil en Celendín

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
Esta hermosa fotografía rescatada de los anaqueles del tiempo nos transporta a las primeras décadas del siglo XX. 1921, aproximadamente, basándonos en la versión de Manuel Silva Rabanal, quien en su libro “Folclor vivo de mi pueblo” nos dice que su abuelo, don Santiago H. Rabanal, alcalde de 1920 a 1930, mandó construir la rotonda con ocasión de celebrarse el Centenario de la Proclamación de la Independencia en Celendín (5 de enero de 1821).

El primer carro pasea triunfal por la plaza de armas (Foto cortesía del Prof. Rubil Escalante García)

La rotonda servía como mirador de la plaza de armas, preferido de las damitas de entonces y como podio para la banda de músicos en las retretas que sacaban de la monotonía a la apacible vida del pueblo. Esta rotonda fue derruida en 1940 cuando se remodeló la plaza de armas, se hicieron las veredas de cemento y se inauguró la hermosa pileta de piedras geométricas por obra del alcalde Aureliano Rabanal Pereyra, hijo de don Santiago Hache Rabanal.
Entonces no existía la carretera que hoy nos une a Cajamarca y a la costa. Los viajes se hacían en caravanas y duraban dos días, pues se hacía pascana en la hacienda Polloc de Julio Cacho Gálvez. Las caravanas se organizaban para protegerse de los bandoleros que esperaban al acecho en las jalcas de Sendamal (Senda del mal). La carretera recién se construyó en 1930 mediante la Ley de Conscripción Vial dada por el Presidente Augusto B. Leguía y llevada a la práctica por don Santiago Hache cuando fenecía su ejercicio de alcalde.
Un josegalvino de apellido Díaz, de la familia de los Chospes, hombre que había recorrido mundo, como lo prueba cierto poema satírico que alguna vez leí: “Un Chospe en París”, aficionado a los automóviles, para más señas, tuvo la audaz idea de llevarse un automóvil a Celendín.
Empresa difícil para la época pues era imposible traerlo manejando. Entonces tuvo la idea de desarmarlo y transportarlo a lomo de mula para volverlo a armar en Celendín. El automóvil ,un Studebaker de color rojo, con manivela y capot plegable, causó sensación entre la población de entonces que gustosa pagaba veinte centavos por pasear alrededor de la plaza de armas.
En la foto podemos apreciar el desfile alegórico de una belleza desconocida, seguramente con ocasión de la primavera, el chofer, presumiblemente el tal Chospe, luce el casco de cuero y los anteojos que usaban los conductores de entonces, el fondo de la Iglesia del Carmen es magnífico pues se aprecia los detalles de la construcción: La efigie de la Virgen del Carmen sobre el pórtico, que, a propósito, ¿Dónde estará?, las espadañas que albergaban a las dos campanas que llamaban a los fieles a la misa y otras particularidades más, como el hecho de la pintura original de la foto.
Lo que llama poderosamente la atención es la elegancia de los celendinos en torno a la rotonda, todos lucen sombreros y algunos trajes con chaleco y corbata y en el otro extremo los campesinos ataviados con sus ponchos. ¿Será una prueba de la antigua dicotomía citadino-campesino que reinaba por entonces? Los shilicos de entonces eran racistas y a todo aquel prójimo nacido fuera de los límites de la ciudad le endilgaban el despectivo de “estanciero”, cuando no "indio". Así era la cosa.
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miércoles, 12 de agosto de 2009

POLÍTICA: Contra una Iglesia "fascistoide"

Como ya lo hemos dicho antes, el Padre Marco Arana es una figura pública que CPM respeta y comprende. Debemos agregar y precisar que él expresa en gran medida puntos de vista que son los nuestros, sobre la justicia social -hoy agredida como nunca en los últimos 30 años-, sobre la democracia participativa, sobre la protección del medio ambiente y sobre la defensa que los derechos humanos de los peruanos más postergados. Sus propuestas cívicas y políticas nos interesan pues y, llegado el momento, cuando él perfile su programa, nos pondremos en marcha para hacer avanzar un conjunto de ideas que, pensamos, permitirán construir una patria futura más justa, solidaria y humana. Estamos seguros que Marco Arana, hombre de principios y de fe, descendiente de celendinos y heredero de una cultura cívica antigua, no defraudará a quienes ahora ven en él a un portavoz. (NdlR).
PADRE MARCO ARANA: EL CARDENAL CIPRIANI CREE QUE ESTÁ POR ENCIMA DEL BIEN Y EL MAL

Entrevista de Rocío Maldonado
La República, 11 de agosto 2009

El sacerdote, defensor del medio ambiente y posible candidato presidencial en los comicios del 2011 responde a las críticas del cardenal Juan Luis Cipriani.

—El cardenal Juan Luis Cipriani lo ha emplazado a dejar el sacerdocio porque considera que usted está utilizando su ministerio para su causa partidaria, ¿qué le responde?

—Si la preocupación es porque pueda asumir una candidatura política, debo decirle que eso no ha ocurrido; pero si ocurriera, por el ordenamiento jurídico y jerárquico de la Iglesia tendría que resolver este tema con mi obispo, en este caso el obispo de Cajamarca. Él (Cipriani) no tiene ninguna potestad en Cajamarca. Él puede ordenar en Lima, en el Arzobispado. Esa es su jurisdicción eclesiástica.

Le sale al frente a la Iglesia al servicio del poder y de los ricos.

—¿Entonces el cardenal Cipriani no tiene voz ni voto en el tema de su posible alejamiento?

—En esta materia no los tiene. Yo creo que se está excediendo en su facultad y en su potestad. Además, llama la atención que sea él quien haga este tipo de emplazamientos, pues no ha habido ningún cardenal en la historia republicana del país que haya sido tan controvertido por sus declaraciones políticas.

—Tal vez se ha contagiado del estilo mesiánico y cree que puede mandar en todo.

—La mezcla del poder mediático con el poder religioso que tiene, y la cercanía con el poder político del que goza, puede haberle hecho perder el sentido de la realidad. Lamentablemente, ciertas declaraciones darían la impresión de que jamás se equivoca, que está por encima del bien y del mal. Eso es peligroso porque nos lleva a la polarización e intolerancia.

—Pero usted, como sacerdote, ¿no le debe obediencia al primado de la Iglesia Católica Peruana?

—Es obvio que hay una línea jerárquica que empieza en el Papa, le siguen los obispos y sacerdotes. Los cardenales son consejeros del Papa, pero no tienen jurisdicción en las diócesis donde mandan los obispos. El cardenal Juan Luis Cipriani es el arzobispo de Lima, pero no tiene injerencia en otras diócesis del país, aunque quisiera tenerla como en el caso de la Universidad Católica.

—No es la primera vez que el cardenal Cipriani cuestiona su labor como sacerdote...

—No, esta es la tercera o cuarta vez. Ahora usa de pretexto el tema político, pero en las anteriores ocasiones lo ha hecho por mi compromiso con el tema ambiental y las comunidades afectadas por la actividad minera.

—El cardenal sostiene que las causas políticas distorsionan la labor pastoral. ¿Qué opina?

—Me imagino que eso está referido a su propia acción. Recordemos cuando criticó la causa de los derecho humanos en Ayacucho en un momento cuando estos se violaban de manera sistemática. Es más, sus homilías son casi siempre políticas, y por el cargo e investidura que tiene siempre obtienen un rebote inmediato en la prensa nacional e internacional. Considero que debería fijarse más en el propio rol que viene jugando.

—Como en la homilía de este domingo...

—Este domingo el tema era la comunión eucarística, sin embargo, se dedicó a hacer uso de su poder y cuestionar mi intervención en política sin siquiera tener la amabilidad, la fraternidad de expresarla en privado.

—Las controversias entre usted y el cardenal Cipriani presentan a una Iglesia peruana dividida en dos corrientes de pensamiento.

—No, yo creo que solo hay una. La Iglesia que está al lado de los pobres, testimonio de la defensa de la vida y la justicia; pero también hay dentro de la Iglesia una ideología ultraconservadora, muchas veces 'fascistoide', que cuestiona esta cercanía y afinidad de la Iglesia con los más pobres. Eso es lo que está ocurriendo ahora.

—¿Pero eso no es división?

—No podemos hablar de una Iglesia dividida, sino de una vertiente ultraconservadora, respaldada por el poder político y económico, que está buscando que el compromiso con la justicia no sea efectivo.

—¿Y Cipriani representa a esta vertiente?

—Es evidente que quien piensa que los derechos humanos son lo que él dijo que eran, no está de lado de la justicia y de la paz.

—¿Existe un límite para la participación en política por parte de un sacerdote?

—Hay que hacer una distinción. En temas de política, entendida esta como el bien común, no tenemos ninguna restricción. Recordemos la intervención de Juan Pablo II en el caso de la caída del muro de Berlín o la posición de la Iglesia en materia de violaciones de DDHH. La restricción que tenemos es para participar en política partidaria.

—"Los partidos deben democratizar sus estructuras".

—Usted presentó en junio su movimiento político Tierra y Libertad. ¿Ya decidió si será candidato a la presidencia el 2011?

—Todavía estamos en el proceso de convocar a líderes locales, regionales y nacionales. Eso es algo que no me corresponde decidir a mí, pero no voy a huir de mis responsabilidades ciudadanas si se trata de una petición consensuada. Pero todo se dará en su momento.

—Usted señala que el Perú necesita mayor democratización...

—Estoy hablando de líderes comprometidos con el tema de justicia social y justicia ecológica. Pero también de líderes elegidos por sus bases. En este punto debo recordar a los partidos políticos que deben democratizar sus propias estructuras partidarias y dejar de lado a los candidatos naturales.

—Pero esa es una práctica aceptada en el país.

—Pero en Tierra y Libertad vamos contra la corriente. Queremos que el Perú deje ser una República sin ciudadanos, donde la mayor parte está pensando en un caudillo. Debe haber un cambio, empezando por el propio presidente Alan García, que es el caudillo del Partido Aprista y no deja que otros liderazgos le hagan competencia.

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