domingo, 22 de noviembre de 2009

ENTREVISTA: De haber ido Alfredo Pita a Cajamarca

Aprovechando la visita a Lima de nuestro amigo y paisano, el escritor Alfredo Pita, CPM II se ha acercado a él para saludarlo y hacerle unas cuantas preguntas sobre diversos temas que interesan a los celendinos en este periodo crucial para nuestra provincia. Sus respuestas, como siempre, muestran que nuestro paisano siempre está atento a nuestra problemática y comprometido con nuestra búsqueda de soluciones (NdlR).

UN ESTADO ENCLENQUE CAUSA LA DESGRACIA DE SU PUEBLO
Entrevista de Jorge A. Chávez Silva

Alfredo, ante todo nuestro saludo, y una inquietud de algunos de nuestros lectores: pese a que figurabas entre los invitados al Encuentro de Narradores que acaba de realizarse en Cajamarca, no asististe, ¿por qué?
La cosa es simple, el coordinador del Encuentro, Santiago Aguilar, me invitó gentilmente a participar. Mi respuesta, en principio, fue positiva y llena de gratitud, pero le pedí que me aclarase algunos aspectos de la invitación. Como estos nunca me llegaron, me consideré "desinvitado" y preferí cumplir con el propósito inicial de mi visita, que era familiar.

¿Sobre qué aspectos de la invitación pedías aclaración?
Ahora no tiene ninguna importancia evocarlos. Pasemos a otra cosa.

Alfredo Pita, entrevistado por nuestro pintor y cronista Jorge A. Chávez Silva, "Charro".

¿Sabias que Minera Yanacocha estaba entre los principales patrocinadores del evento? ¿Tuvo esto que ver con tu decisión de no ir?
No, no lo sabía. Me enteré luego. De haberlo sabido, de todos modos hubiera ido a Cajamarca, donde además de hablar del gran Ciro Alegría hubiera denunciado a la gran minería egoista e irresponsable que en países como el Perú se lleva ingentes riquezas y deja sólo mendrugos, además de fosas antiecológicas de imprevisible futuro.

¿Estás contra la minería en Cajamarca?
Por principio estoy contra la gran minería ultraextractiva y depredadora, un modelo que viene de un pasado histórico que sólo ha dejado sangre, sudor y lágrimas a los pueblos explotados, en tanto que los dueños y accionistas de las compañías explotadoras se bañaban en champagne. Mi memoria generacional me impide olvidarme de la Cerro de Pasco Corporation y de dramas como el de La Oroya. El problema es que el Perú, por una maldición más que por una bendición histórica, es un país lleno de minerales. El caso de Cajamarca es emblemático. Allí nació el Perú contemporáneo, en torno al oro y a su apropiación, con reglas y violencias que hasta ahora se siguen dando. El problema se agrava pues el oro, en Cajamarca, está por todas partes, pero no en vetas ni en el fondo de pozos, sino mezclado con el polvo y las piedras de las montañas. El precio del oro actualmente es tan alto que es barato para las grandes mineras demoler montañas, para luego relavar millones de toneladas de grava con baños quimicos altamente contaminantes (arsénico, mercurio, etc.), en pozas dizque "impermeables", que nadie sabe que males generarán de aquí a 50 años. Al respecto, yo digo: "remember La Oroya"...

El panorama es desolador...
Dicho esto, la actividad minera va a continuar. Lo que tienen que hacer los pueblos es negociar cuando se pueda negociar, y, si no, imponer condiciones justas y equitativas para la explotación de sus recursos. Esto de que las compañías foráneas o criollas, con la complicidad o la pasividad de los gobiernos, se llevan el 98 por ciento de los beneficios y dejan a los pueblos mendrugos, es un viejo modelo que ya no debe tener curso en el mundo de hoy. La época de las colonias y los imperios depredadores ha muerto. Las cosas son más sutiles y horizontales, y los pueblos tienen recursos políticos y legales para defenderse. Hoy por hoy, algunos países latinoamericanos ya imponen condiciones dignas e inéditas a la explotación de sus recursos. Esto es histórico. Es el camino que los otros pueblos seguirán, ineluctablemente. Espero que no seamos los últimos.

Entonces, si comprendo bien, en tu opinión, si no hay equidad y justicia no debe haber explotación...
Exactamente. La equidad y la justicia implican el respeto por los pueblos, algo que en el Perú nunca ha existido. Los mendrugos que son el canon minero y otras gabelas ligeras que la gran minería paga sin pestañear, porque son insignificantes, deben ser transformados en verdaderos acuerdos de asociación para la explotación de los recursos. Yo invito a cualquier defensor de la minería a pasearse una tarde por la calle 47 de Nueva York, la calle de los joyeros y diamanteros y a meditar, ante las rutilantes vitrinas, si es justo que el oro cueste tanto y sea tan suntuoso, allì en esa calle del primer mundo, en tanto que Cajamarca -diez años después del inicio inicuo de la explotación del recurso por la Newmont Mining Corporation y por Buenaventura, con la complicidad de Fujimori y de Montesinos- sigue figurando entre los cuatro departamentos más pobres del Perú. Esto de que el Estado es dueño del subsuelo y decide a quien se lo otorga es otra falacia que debe ser puesta en tela de juicio cuanto antes. Los pueblos deben decidir el futuro de sus recursos y punto. Y su derecho a disponer de un porcentaje consecuente de los beneficios que obtenga la empresa es algo que cae por su propio peso.

En la situación actual, hay una actitud doble por parte del Estado. Lima, el centro, recibe los impuestos y distribuye el canon, y luego se olvida, o se hace la de la vista gorda, con respecto a lo que ocurre en el terreno. En Cajamarca ha habido asesinatos... En otras ocasiones el Estado mata, como en Bagua.
En situaciones así todo puede ocurrir. El gran medida seguimos sufriendo las consecuencias del viejo modelo en el que Lima se gobernaba a sí misma y usufructuaba las riquezas que venían del resto del país, mientras que el interior era gobernado, o controlado, mejor, por señores feudales o por haciendas gigantescas. Ahora los grandes hacendados son las grandes corporaciones que extraen los recursos minerales o las que, desde hace poco, comienzan a concentrar de nuevo la tierra para dedicarla a la producción agroindustrial. En este marco, la compra de autoridades menores en el interior es cosa fácil, y la persecución, o eliminación, de opositores también. Me han llegado noticias de casos ocurridos en Piura, en Cajamarca...

En todos estos años ha habido víctimas
...
Si, hay nombres que pueden ser citados: las víctimas de Choropampa, los torturados de Majaz, la masacre de indígenas en Bagua, la muerte de comuneros como Edmundo Becerra Cotrina, en Cajamarca, el reglaje y hostigamiento al padre Marco Arana. La lista de abusos es larga. El Estado debería tener una actitud menos miope y más responsable y patriótica. Esto le permitiría ser más eficaz. Así, por ejemplo, y este es un aspecto del que se habla poco y que los sectores que se oponen a la minería depredadora ignoran o minimizan: está también el problema de la minería informal, que ocasiona terribles y cuantiosos daños a nuestra naturaleza. Sus actores no son sólo pobres campesinos como algunos los presentan, son a su manera empresas que aspiran a crecer, con vocación capitalista, que se benefician de una lógica globalmente complaciente con todo aquel que quiera invertir y arriesgar para obtener riquezas, aunque sea criminal e ilegalmente, como es el caso. Como no producen drogas, nadie los persigue de verdad. Producen oro y eso basta para enceguecer a algunos. De paso destruyen, ellos también, montañas, ríos y selvas. El problema es que un Estado que no sabe hacerse respetar por la gran minería extranjera y nacional, difícilmente podrá ser respetado por los mineros informales que también quieren su parte del pastel que se llevan las grandes corporaciones. Y llegado el caso, ellos también, como los grandes, saben manejar la coima, a su nivel y según sus conveniencias.

Estamos en las mismas. Como en el pasado, ¡el Estado sigue fallando!
Exactamente, nuestro Estado enclenque es la fuente de las desgracias del Perú. En la Colonia sólo eramos corte virreinal. En la República no pasamos de republiqueta minera, no bananera, y cuando Inglaterra lo consideró conveniente nos despojó de inmensos territorios tras lanzar a Chile a su guerra de rapiña. Ahora bendecimos y creemos en la inversión minera, y nos contentamos con "óbolos" cuando deberíamos haberle impuesto una fuerte tasa a sus beneficios, en esta época de bonanza para algunos minerales. En estas condiciones, cómo pedirles a las corporaciones que respeten a la naturaleza o que no maten campesinos. Nuestro Estado sigue desfasado, mirando a modelos que no debemos seguir, como el colombiano, descuidando dinámicas mucho más sugerentes e históricas, como la del Brasil de Lula, la del Mercosur, u otras. América Latina ya no es ni será el patio de la servidumbre de Estados Unidos, ¿por qué persistir en esa nostalgia de la sumisión? El Estado debería sumar recursos, para usarlos en Educación (la verdadera, no la que dan Alas Peruanas y otras universidades de la misma laya que estafan a la pobre clase media peruana), en salud y en ayuda para el desarrollo sostenible. En suma, para estar en donde debería estar, en el Perú. Lima no es el Perú, por más que ahora haya ido a hacinarse allí un tercio de nuestra población.

Esto no tiene visos de cambiar. La corrupción y las cortinas de humo son amargo pan cotidiano, como en los días de Fujimori. ¡Y hasta se habla de la hija del dictador japonés como futura presidente!
Si no hay un cambio de actitud, la degradación en todos los campos proseguirá. Volviendo a la minería, la extracción abusiva e irresposable por parte de las corporaciones continuará, comprometiendo el futuro de nuestros pueblos y sembrando la desesperanza y el rencor en la población. Pero no sólo eso, tengo entendido que el narcotráfico se extiende por los campos de Celendín, mi tierra, procedente de los territorios amazónicos allende el Marañón. Si en el Perú hubiera las políticas mineras, agropecuarias y turisticas adecuadas, esto no ocurriría. Como en el pasado, el egoismo de los privilegiados y los descuidos del Estado crean las condiciones para que prosperen el resentimiento, el odio y la violencia. Esto es una desgracia.

¿Que opinas de Yanacocha como patrocinadora de eventos culturales en Cajamarca?
Es un intento de dorar la píldora, como cuando regala polos o gorritas para lenificar su expansión hacia el territorio de Celendín. Con todo lo que han sacado en estos diez años, Yanacocha no sólo debería andar financiando encuentros de escritores sino debería haber construido ya toda la red vial que necesita el departamento, además de haber levantado el hospital y el gran colegio secundario que merece cada provincia. Todo esto no le hubiera significado ni un tercio de lo que ya le ha quitado a Cajamarca.

¿Te das un tiempo en tu recargada labora para ingresar a CPM II?
Por supuesto. Estoy orgulloso de que paisanos míos hayan contruido una página periodistica alternativa y crítica que por su calidad es, sin duda, lo mejor que hay en el interior del Perú. Es un sitio virtual y en línea, pero con vocación de hacerse también prensa escrita y multimedia.. Esfuerzos como los de ustedes hacen tambalear mi pesimismo. ¡Felicitaciones!

¿Cómo esta tu labor literaria?
El año que viene romperé mi silencio en cuando a la edición de mis escritos, ya que en estos años no he dejado de escribir. Publicaré un libro con cuentos inéditos y, sobre todo, una novela.

¿Cual es el tema que tratas en la novela?
La violencia. He decidido culminar una serie de capítulos y esbozos que hice a mediados de los años 90 y que se referían a lo que pude ver de la guerra interna. En 1983 estuve como enviado especial de mi periódico en Ayacucho, poco después de Uchuraccay, así que he sido testigo ocular de sucesos y de políticas que dieron el resultado que dieron: ¡70.000 muertos! Es una novela que no la he publicado antes por un prurito injustificable de recato. No te olvides que en la guerra perdí amigos cercanos. Ahora creo que es tiempo de decir algo sobre esos años dolorosos.

¿Para cuando tienes proyectado visitar nuestra tierra, Celendín?
El próximo año. Los judíos dicen, ritualmente: "el próximo año, en Jerusalén". Nosotros decimos: "el próximo año, en Celendín". Iré, y espero que los vándalos que actuan con el apoyo de las autoridades no hayan acabado de destruir la antigua belleza de nuestro pueblo.

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3 comentarios:

Beto Zaldívar dijo...

Es verdad, nuestro pais sigue siendo exportador de materias primas, ayer el guano y el salitre, hoy, el oro que a pesar de generar grandes riquezas, hace cada vez mas pobre a nuesta poblaciòn. Todos tenemos que buscar mejores condiciones de explotaciòn que cuide y proteja, sin medias tintas, nuestra flora y fauna, nuestra biodiversidad.
Saludos shilicos,

Beto Zaldívar
zaldivarp@hotmail.com

Julio dijo...

Muy buen post !

Anónimo dijo...

¡Qué gran lección de amor a la tierra que nos deja el escritor Alfredo Pita! De sus palabras debemos sacar muchas conclusiones sobre el destino que nos espera con Yanacocha en Sorochuco. No debemos dejarnos engañar.