domingo, 18 de julio de 2010

PEQUEÑA HISTORIA: Antiguos hacendados

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”

Nuestra desmedida afición al cine y el descuido de los estudios motivaba frecuentes críticas de nuestro maestro Alfonso Rojas Chávez, “Chusho”. Con ese tono tragicómico que tenía nos reprendía acremente:-El cinemero número uno es Chávez Silva. Éste ya se ha pasado a vivir allí –decía al verme casi siempre en el cine debido a que yo hacía los carteles que anunciaban la función- el número dos es este “mocoroco” –se refería a Víctor Edgardo Rabanal Pereyra- éste no entra, pero lo huele –aludía a que Víctor observaba toda la película por las rendijas del portón de entrada. Como aún no había la cortina de entrada, era posible ver la función entera, aunque sin audio-, y el número tres es éste “hacendau de Huacrachuco” que está por mis orejas- decía aludiendo a mi primo Walter Mori porque usaba botas, casaca de cuero y una gorrita de fieltro.

Hacendados huanuqueños en la época de las montoneras de Augusto Durand (1914)

Siempre me preguntaba dónde quedaba ese dichoso Huacrachuco, en donde supuestamente todos eran hacendados. Con el tiempo averigüé que era la capital de la provincia de Marañón, en el departamento de Huánuco, dentro de la cuenca del río Marañón.
Desde las épocas de la fundación de la Villa Amalia, los celendinos se movilizaron por el cañón de río Marañón con su mercadería a cuestas, lo prueban las estrechas relaciones que siempre hubieron con las comarcas aledañas al río como las provincias liberteñas de Sánchez Carrión (Huamachuco), Bolívar, que hasta estuvo en la jurisdicción de Celendín en los ámbitos educacional, policial y eclesiástico, y Pataz. Con las provincias de Pallasca y Sihuas en Ancash y Huacrachuco y Huacaybamba en Huánuco.

Hacendado celendino en 1925, con su infaltable arriero y sus "cholos". (Foto archivo CPM)

Esta relación se remontaría a la época pre incaica, como parece indicarlo el hecho de que hablamos los mismos rezagos del muchik primitivo en una variante que según Moisés Chávez, sería el Culle. Ciro Alegría en “La Serpiente de Oro” habla del afán andariego de los comerciantes celendinos en esa zona: “Los más fregaos son los celendinos. ¡Ah, condenaos cristianos! Esos shilicos po vendele sus sombreros a tuel mundo siandan más sea con tuel invierno encima” o “La multitud circula difícilmente por las callejuelas y se arremolina en la plaza, donde están danzando las bandas de pallas. Allí las indias con las polleras rojas, verdes y amarillas cuya gritería es atenuada pun tanto por los bajo tonos ocres de los ponchos varoniles; los togados con los vestidos de dril almidonado que crujen al andar; los celendinos con sus listados ponchos de hilo, detenidos ante sus rimeros de percalas, sombreros y baratijas…”

Captura de abigeo en 1925, nótese al típico hacendado con sobre todo en el brazo. Obsérvese al abigeo, también con polainas. (Foto Manuel Silva Rabanal)

Esta situación es un indicativo de comunión de costumbres y sentimientos. Cuando describe a los hacendados de la comarca: “botas altas, pantalón de montar, sombrero de palma a la pedrada- espectan la fiesta bebiendo y disparando al aire sus revólveres, acompañados de sus mujeres que visten trajes nuevos y se cubren las espaldas con pesados pañolones de fleco”.
La misma vestimenta usaban los terratenientes de Celendín. El que esto escribe recuerda a don Osías Agustí, Alfonso Arrué, Víctor Rabanal, Alfredo Díaz, vestidos de esa manera, inclusive con casco de fieltro a la manera de los safaris africanos. Siempre a caballo y con el infaltable arriero como guía.
Volviendo a las reprimendas del maestro “Chusho” a ese tipo de vestimenta se refería al motejar a mi primo como Hacendado de Huacrachuco.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!

1 comentario:

Chungo y batán dijo...

Son fotos verdaderamente buenas, históricas. Felicitaciones Charro por esa infatigable búsqueda. Un abrazo
JL