jueves, 31 de enero de 2008

NASHERÍAS: DIE IRAE: ¿Al policía se le respeta?

Por Crispín Piritaño
Celendín
Escribo esto lleno de ira porque me doy cuenta que los slogans que pretendían devolverle la credibilidad a los policías frente a la sociedad, son puras filfas. “Al policía se le respeta” rezan los afiches camineros con la efigie de un guardia recibiendo el saludo juguetón de un niño. “El policía es tu amigo”, reza otro no menos simpático.
Por la mañana, me había recrudecido el ataque de gripe (no hay nada peor que a uno le de la antipática en pleno verano) y me iba en busca de “La Primera”, el único diario decente que circula en el país, y lo que presencié me ha convencido que detrás de todo policía hay un asaltante con uniforme, un verdadero enemigo de la sociedad.
En un país donde lo que más escasea es el trabajo y los sufridos padres de familia libramos una verdadera batalla diaria por la vida para alimentar a los críos que claman por los hincones del estómago, un pobre hombre va a repartir en su triciclo huevos a quienes quieran comprar: pequeñas bodegas, casas particulares, míseros comerciantes de las paraditas, etc.
En la única cuadra que no es de doble sentido, el provinciano que trabaja de huevero trata de sacarle la vuelta a la vida arrastrando su triciclo, porque no va montado, contra el tráfico, para llegar al mercado antes que la competencia. En ese momento, el patrullero del escuadrón de emergencia (así, con minúsculas) de Los Olivos, de matrícula NP-4214, un 4 x 4 aparatoso que pregona cuidar la integridad de la colectividad con las enormes letras que jalonan los costados, la circulina y el ruido de sirenas, lo interviene.
-Estás contra el tráfico, compadrito.
-Es sólo una cuadrita, jefe.
-Ah, eres vivo, bueno ¿cómo es?
-Nada, jefecito, recién empiezo mi trabajo. Todavía no vendo nada.
-Ah, encima misio ¿no? ¿Qué dices tú? –se dirige a su compañero que va al volante.
-Tiene que ponerse algo, es de mala suerte empezar mal el día.
-Préstate algo por allí.
-¿A quien, jefecito? No conozco a nadie por aquí.
-Bueno pues, me llevo esta ruma de huevos, peor es nada.
Y sin reparar en el escaso público que, indignado, presencia el atropello, coge uno de esos adminículos de cartón que contienen tres docenas de huevos, que al cambio valen unos diez soles, sube a la camioneta y sigue tranquilamente su rutina, dejando al pobre comerciante con la certeza de que no habrá leche esa semana para sus hijitos.
Estoy perdiendo la fe en la vida, escuchando con estupor la frialdad con que los integrantes del grupo colina (otra vez con minúsculas) narran hechos espeluznantes en donde las víctimas, como no puede ser de otra manera, son niños y estudiantes, asesinados de la manera más cobarde, enterrados envueltos en cal viva, para preservar un orden corrupto, un gobierno digno de la barbarie de una republiqueta de historieta, como aquella en donde suceden cosas como en la “Conga de las bananas” del genial Hugo Pratt. Y viendo como todo en la vida da vueltas en redondo, como se repite el cinismo de Rudolph Hess en el Juicio de Nuremberg con la magistral actuación del chino rata Alberto Kenya Fujimori, aparentando que la cosa no va con él y aprovechando el estupor y las toses apagadas de la sala para saludar con la mano a sus parciales presentes, entre las cuales está, por supuesto, la gorda Keiko, con sus poses de candidata presidencial y su séquito de esperpentos.
Me pongo en el espíritu del niño de la quinta de Barrios Altos, en el jirón Huanta 848, que pregunta a los del escuadrón de la muerte:
-¿Y ustedes quiénes son?
-Somos los de la orquesta.
-Les ayudo con el maletín de los instrumentos.
-Es mucho peso para tu edad, hijo – dice su futuro victimario cargando las ametralladoras.
Minutos más tarde el niño muere acribillado en un concierto de balas, música chicha y fragancias de pollada, tratando de cubrir a su padre que trae dos cervezas para brindar con los amigos.
La fe se me cae en pedazos pensando en cual es la diferencia entre matar por defender la corrupción y quitarle a cualquiera los huevos y seguir libre impunemente. Definitivamente hoy ha sido el DIE IRAE de mi existencia porque me ha hecho caer en la impotencia de remediar las cosas y me ha convencido que la vida es una huevada.

martes, 29 de enero de 2008

CANTACLARO: Brazo ejecutor de la mafia

Por Constante Vigil
Celendín
A medida que va avanzando el juicio contra el ex dictador y saqueador de la patria, Alberto Kenya Fujimori Fujimori, resucitan casos que sólo aparentemente habían sido olvidados, como son los de los secuestros de muchos personajes de la oposición, tildados por los mastines de Vladimiro Montesinos como terroristas o narcotraficantes.
En la Sede de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía Nacional de Ate-Vitarte (DIROES) están desfilando las víctimas de los secuestros en los sótanos del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), entre ellos Samuel Dyer, Gustavo Gorriti, Hans Ibarra y la ex esposa del sátrapa, Susana Higuchi, quienes acusan a Fujimori y a su mafia de haber ordenado sus secuestros.
El caso adquiere ribetes espeluznantes debido a que los sótanos del SIE, en las entrañas del llamado "Pentagonito", sirvieron para torturar y ejecutar a otros “desaparecidos”, cuyos restos fueron incinerados en hornos para no dejar huellas y evitar los “errores” de las matanzas de La Cantuta y Barrios Altos, cuyos cadáveres fueron descubiertos en fosas clandestinas.
Nos llama la atención el caso de Samuel Dyer Ampudia, conocido empresario de la selva, dueño de una fábrica de calaminas, quien el 27 de julio de 1992 llegó al Aeropuerto Internacional "Jorge Chávez" con su menor hijo para abordar una nave rumbo a Miami, donde lo esperaba su familia. Allí fue detenido por el mayor PNP Migdonio Torres Aliaga, miembro del Departamento de Capturas y Requisitorias del aeropuerto, pese a que contra él no había ninguna orden policial de captura ni requisitoria judicial.
El operativo, a todas luces inconstitucional, era burdo y hacía agua. Preguntado sobre el caso, el mayor Migdonio Torres Aliaga declaró que actuó por mandato verbal del Jefe de la División de Migraciones del Aeropuerto “Jorge Chávez”, coronel PNP Víctor Arcila Dupp, quien a su vez declaró que esa noche, a eso de las 23H00, recibió una llamada de Vladimiro Montesinos, quien le indicó que por disposición del presidente Fujimori debía apersonarse al aeropuerto para trasladar a Samuel Dyer a las instalaciones del SIE. En este caso, tal como en las fábulas de los niños, el perro le manda al gato y el gato al ratón y nadie se compromete por que no media ninguna orden escrita. Todas son órdenes verbales. De este modo, el mayor PNP Migdonio Torres Aliaga se convirtió en uno de los brazos ejecutores de los siniestros designios de Vladimiro Montesinos, el Rasputín de Fujimori, también conocido por su alias, “El Doc”. Todo valía en esa década nefasta, en la que muchos cometieron crímenes y latrocinios amparados en el principio de que las órdenes se cumplen sin dudas ni murmuraciones.
Resulta que el mayor Migdonio Torres Aliaga es un conocido de nuestra provincia, pues se desempeñó hace algunos años como Comisario de la Delegación Policial de Celendín y porque, en este periodo, proliferaron en la ciudad las cantinas de baja estofa y los consuetudinarios paseaban a sus anchas por las calles, además de otras irregularidades que causaron malestar en la población.
Ahora su retorno a Celendín está levantando muchas protestas, aún entre los propios miembros del cuerpo policial y de muchas personas que saben de su accionar.
El único que aplaudiría la llegada de este personaje sería el alcalde de Sucre, Rómulo Machuca, pues el jefe policial habría conseguido la donación, por parte de la Policía Nacional, de una camioneta para uso del dichoso alcalde…¡A quién Dios se la dio, San Pedro se la bendiga! En compensación por todos estos favores, el agradecido alcalde sucrense estaría programando una pomposa ceremonia para condecorar al mayor Torres Aliaga y declararlo nada menos que "hijo ilustre" de la ciudad de Sucre…
¿Tan caídos estamos de héroes y personajes locales? En cualquier parte del mundo el acto de abuso de autoridad y de participación en el secuestro político de otra persona inhabilitaría para tal distinción al mayor Migdonio Torres Aliaga, salvo en Sucre... Seguramente por muchos de nuestros paisanos, al saber que regresa a Celendín, claman a una sola voz: ¡Dios nos coja confesados y la Virgen nos proteja con su manto!

PERSONAJES: Profesores Secundarios en 1959

Una de las claves para la superación educativa de Celendín y de la calidad de los estudiantes de entonces fueron los profesores que llegaron a la ciudad, procedentes de diferentes puntos del país, algunos eran paisanos que habían culminado estudios profesionales en universidades de la costa, y otros que no eran celendinos, pero vinieron con la mayor voluntad de volcar sus inquietudes y vocación en los jóvenes celendinos en quienes encontraron la materia prima precisa para desarrollar su labor educativa.
Anotaremos que algunos de ellos, especificamente los profesores Telmo Horna Díaz y Zoila Salazar de Paredes llegaron a ser directores de los colegios "Coronel Cortegana" y "Nuestra Sra del Carmen" respectivamente
La vista está tomada en el patio de honor del entonces Colegio Nacional Javier Prado, que, como podemos apreciar luce pavimentado. Por entonces el colegio ya tenía 22 años de fundado y sus progresos en materia de infrestructura eran evidentes. Se habían construído más aulas, el Salón de Actos y se había puesto pavimento en el patio de honor y en otros ambientes.

(Foto cortesía delprofesor Javier Chávez Silva)
Figuran de izquierda a derecha: (¿?), Javier Barrueta Saavedra, Telmo Horna Díaz, Mario Arbulú, Pedro Pereyra Zelada y Zoila Salazar de Paredes

viernes, 25 de enero de 2008

ESTUDIANTINA: Promoción de Matemáticas IPRC - 1967

La foto corresponde la ceremonia de graduación de los estudiantes de educación secundaria en la especialidad de Matemáticas del Instituto Pedagógico Regional de Celendín en 1967.
Preside l ceremonia el entonces Director, profesor Orestes Tavera Quevedo en una pose que revela su perfil característico. Algunas de las chicas lucen los novísimos peinados "Bombé", muy de moda en esos años y como telón de fondo se aprecia el clásico decorado de escenario.

(Fotografía por cortesía del profesor Javier Chávez Silva)
Están entre los graduandos, de izquierda a derecha: Susana Medina Arrué, Julio Rojas Chávez, Teresa Medina Bringas, Carlos Sánchez, Lidia Ordóñez, Filadelfo Rabanal Díaz, (¿?), Eber Aliaga Torres, Gloria Sánchez, Hugo Cachay Araujo, (¿?), Irma Escalante Ocampo y Antonio Medina.

sábado, 19 de enero de 2008

CANTACLARO: Otra vez los cuervos sobre el maizal.

Por Constante Vigil

Celendin

Otra vez, como en el ominoso pasado, se ciernen nubes negras sobre el progreso de Celendín. Antes fue la promesa, por cincuenta años incumplida, del Canal de Irrigación de Pampa del Toro, hecho que alcanzó niveles carnavalescos de corrupción de las autoridades de entonces y sirvieron como caballito de batalla de muchos políticos improvisados y oportunistas que medraron con el asunto. Hoy el problema es el asfaltado de la carretera Cajamarca – Celendín- Río Marañón.

La pésima administración de los fondos destinados a la obra por parte del gobierno regional tuvo finalmente las consecuencias previstas:

-El primer tramo Cajamarca – La Encañada sigue inconcluso en un 1,4 Kms.

-Pese a esto se dio inicio al segundo tramo de 26 km. La Encañada – Cruz Conga otorgando la buena pro a la Universidad Nacional de Ingenieria a quien se adelantó la suma de S/. 9 000 000, 00, pese a los antecedentes de incumpliendo de esta entidad en otras obras.

Está la conciencia del pueblo expresada en uno de sus dichos: “Piensa mal y acertarás”. De acuerdo a esto, si el contrato con la UNI se celebró durante los últimos momentos de la gestión de Felipe Pita, cuando moral y técnicamente no tenía por qué asumir compromisos que iba a ejecutar la siguiente gestión, ¿a quién le fracturaron la mano? ¿qué oscuros negocios se urdieron bajo la mesa?

¿Serán los únios culpables de los problemas celendinos?

La obra tiene un retraso de más del 40 % y actualmente se encuentra paralizada. Ante la justa preocupación y alarma de la población, el presidente de la región, Jesús Coronel Salitrosas, explicó que el avance físico de la obra llega al 22 %, en tanto que el financiero llega al 42 %, que traducido en cifras llega a los S/. 22 000 000, 00 y culpó directamente al ente ejecutor de incumplimiento y retraso en las obras.

Anunció asimismo que el gobierno regional y la sociedad civil de Celendín en reunión de trabajo acordaron la formación de una comisión técnica, integrada por especialistas de la región y autoridades celendinas para tratar definitivamente la vigencia de contrato con la Universidad Nacional de Ingeniería. Esto se resolverá el 23 de enero. Ante esto nos preguntamos extrañados: En caso de disolución ¿Quién asumirá las pérdidas? ¿cómo se resolverá finalmente el asunto? En suma: ¿quién enterrará al perro muerto que desde ya apesta?

Creemos que llegó la hora de que la sociedad civil organizada y el pueblo celendino en general tomen una actitud decidida en defensa de los intereses de Celendín. Terminó el tiempo de la pasividad, de aceptar explicaciones enrevesadas por parte de las autoridades regionales y locales y de que nos agarren de cholitos. Tomemos al toro por las astas y defendamos una obra que es vital para el progreso de toda la provincia.

Tenemos que ponernos de pie y demostrar que las lecciones de otros pueblos han calado en nuestra conciencia y somos capaces de asumir los retos y asustar a los cuervos que se ciernen sobre nuestro progreso.

El pueblo tiene la palabra.

jueves, 17 de enero de 2008

DEPORTES: Equipo de Básquet - Escuela Normal 1965

No sabemos si ahora sucede así, pero en los años cincuenta, sesenta y setenta, el básquet fue uno de los deportes que más se practicaron en Celendín y uno de los que más público atrajeron. La rivalidad entre las instituciones educativas y particulares, permitió la realización de las noches deportivas, en las que el básquet y el vóley en menor escala, hicieron las delicias y despertaron la pasión del público aficionado.
Equipos como el de la Escuela Normal, Pedagógico después, Colegio "Javier Prado", "Cortegana " después, INA 38 y otros, rivalizaron con equipos de otros lugares como Chachapoyas, Cajamarca, Juanjuí, Luya, Chepén, Chota, etc., en torneos más que interesantes.
En la foto figura el equipo de la Escuela Normal Mixta de Celendín, de la mano del entonces profesor Orestes Tavera Quevedo, en un campeonato realizado en la ciudad de Chachapoyas en 1965 en el que compitieron con equipos como el Colegio Nacional "San Juan", La Normal de Chachapoyas, el Igosurco y Sachapuyos, ungiéndose como Campeón del torneo.

Foto cortesía de nuestro colaborador Wálter Chávez Tejada

En cuclillas, de izquierda a derecha: Luis Licera Murillo, Fernán Silva Rabanal, Leoncio Quiliche Bolaños, Alberto Niño Linares, y Jorge Aliaga Ortiz.
De pie: Wálter Chávez Tejada, Juan Silva Sánchez, (¿?), (¿?), Luis Revoredo Vásquez, Juan Jáuregui Marchena, Orestes Tavera Quevedo, (¿?), Lucio Zegarra Sánchez, Enrique Morera Pereyra y Pedro Pineda Quevedo.

miércoles, 16 de enero de 2008

CANTACLARO: Otra más de Jorgito

Por Constante Vigil
Celendin
La siniestra fama que tiene La Oroya a nivel internacional se debe a que es la ciudad más contaminada del mundo y a que en la zona opera la compañía norteamericana Doe Run Resources Corporación, operadora de la planta metalúrgica que emite el 99 % de los gases tóxicos que se respiran en esa ciudad.
Las principales víctimas, que duda cabe, son los niños, que ven recortadas sus posibilidades de vida. Una de las pruebas toxicológicas arrojó como resultado a 137 niños contaminados por plomo. Contra esta compañía y para demostrarnos que no todos los gringos son insensibles y crueles, dos religiosas norteamericanas han presentado una demanda judicial por contaminación irresponsable ante la Corte del Circuito de Saint Louis de Missouri.
Al contrario de lo que sucede en el Perú, la justicia en el país del norte no se anda con pies de plomo. Todo parecía indicar que de continuar el proceso por fin se iba a hacer justicia, se iba a resarcir a los niños afectados y se iba a revisar el Programa de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA) propuesto por Doe Run. ¡Vana ilusión!
Corroborando que el gobierno aprista prioriza ante todo la inversión extranjera, venga de donde fuere, inclusive de Chile, tradicional y agresivo enemigo del Perú, y la pone por encima de la salud de los peruanos, incluso de los que votaron por Alan García. en octubre del año pasado, el inefable premier del Castillo, solicitó al embajador de EEUU en el Perú, Michael Mckinley, la intervención del Departamento de Estado, para que el caso sea visto en el Perú.... ¡aduciendo principios de soberanía (¡sólo esto nos faltaba!)!
Argumentaba también Castillo, su pedido: era para que no se establezca “un precedente perturbador para los inversionistas extranjeros”. Huelgan los comentarios.
El documento que de por sí es grave, adquiere dimensiones trágicas por ser presentado con copia al Gerente General de Doe Run en el Perú, el felipillo Juan Carlos Huayhua, por pedido expreso de John Youle, gerente de una empresa asesora en asuntos ambientales que tiene en su cartera de clientes a empresas mineras como Río Tinto, Antamina y Angloamericana, responsables de daños irreversibles a la ecología en varios puntos del país.
Para la Comisión de Pueblos Indígenas, Ambiente y Ecología del Congreso es injustificable e inadmisible que el premier haya consentido el asesoramiento de Youle en tan peregrina petición, con el pretexto de que el juicio “ponía en riesgo importantes inversiones presentes y futuras” y de paso entorpecer la legislación sobre el TLC, fijando de este modo una clara posición a favor de Doe Run.
Está claro que nada podemos esperar del “nacionalismo” de Jorge del Castillo y del gobierno aprista. Alguien tiene que parar a Jorgito, por lo demás, estamos avisados.

martes, 15 de enero de 2008

NASHERIAS: La estatua

Por Crispín Piritaño
Celendín
-¡Tenemos que tomar la Plaza Bolivar!
Era la consigna que el coordinador de la marcha esparcía entre las columnas de maestros que protestaban por la avenida Abancay. Todos corríamos desordenadamente, entre gases lacrimógenos que nos arrancaban lágrimas de rabia e impotencia, amenazados por los robots con cascos y largos escudos transparentes que mostraban difusos rostros fachistas. Era el cordón represivo que impedía nuestro objetivo.

Antigua Plaza de la Inquisición en 1900, antes de construirse el Parlamento.
Pero allá fuimos, arremetimos como la serpiente inca que engullía territorios en la antigüedad y nos apoderamos de la Plaza Bolívar, donde los dirigentes presentarían un copioso pliego de reclamos para paliar la triste situación de los maestros del Perú. Del Palacio Legislativo salieron los oportunistas de siempre, algunos congresistas que, pensando en la próxima reelección, aprovechaban la coyuntura para ofrecer a los maestros -vía megáfonos- mejoras laborales y salariales que nunca cumplirían.
Sudoroso y cansado, dije a los pocos combativos de la base:
-Vamos a buscar la sombra de un árbol hasta que terminen de hablar los oportunistas.
Una vez a buen recaudo, hicimos una chanchita para comprar unos helados que compartiríamos para matar el calor. Cada uno aportaba solidariamente lo poco que teníamos.
Uno de mis compañeros, el más chato, se había quedado estático observando la estatua ecuestre de Bolívar que se yergue en el centro de la plazuela, vilmente pintada de negro por ignaros conservadores del parque en lugar de bruñirla para destacar el brillo del bronce.
-Mira, Crispín –dijo admirado-¿has visto esa hermosa estatua frente a nosotros?
-Claro, es la efigie del Libertador Simón Bolívar, mandada hacer por Bartolomé Herrera en 1853, cuando era plenipotenciario del Perú en Roma y es obra del escultor italiano Adán Tadolini.
-¡Que bestia! ¡Parecen vivos el jinete y el caballo!
-Claro, es una obra de arte de estilo realista.
-¿Y es de plástico, no, Crispín?
-¿Cómo? Por eso estamos como estamos ¿Cómo va a ser de plástico? pedazo de bruto…¡es de bronce!
-¿De bronce? ¡Pasu macho! ¿Cuánto habrá padecido el tallador para hacerla?

ESTUDIANTINA: Escolta del INA Nº 38 en 1962

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
Contra todo lo que podía suponerse, dada la antigüedad y tradición del Colegio Nacional “Javier Prado”, el Instituto Nacional Agropecuario Nº38 se impuso en 1962 en el concurso de Desfile y Tiro con FMOP 1909, evento oficial auspiciado por las autoridades de Educación y el Ministerio de Gobierno para promover la formación Pre Militar en los planteles de la República.
De este modo, el INA Nº 38 obtuvo
el único Gallardete Oficial -el Sol radiante sobre fondo morado- que existe en la Provincia y es por eso el que más valor tiene entre todas las distinciones de ese tipo.
Hemos comprobado con orgullo, los que fuimos protagonistas de esa gran victoria, que en los desfiles escolares de la provincia, el INA Nº 38, hoy Colegio Nacional Ingeniero Manuel de Piérola Castro, en honor de quien fuera fundador y Director de la Institución en la época de la victoria, lo exhibe en la formación, detrás de la escolta, como una estrella rutilante en el firmamento celendino.
Esa presea que en nuestros anhelos estudiantiles fue una meta a alcanzar significó mucho sacrificio, mucho honor propio para imponerse a la otra institución que lo tenía todo para ganar, inclusive una Banda de Música obsequiada por los ex alumnos residentes en Lima, frente a la elemental Banda de Guerra, a cuyos sones pasa el INA 38.

Figuran en la fotografía de la escolta triunfadora en 1962, de izquierda a derecha: Napoleón Zamora Chávez (+), Jaime Velásquez Loredo, Adolfo Burga Alván, Pablo Rojas Pereyra como abanderado y Samuel Armando Ortiz Marín (+). Nos ha sido imposible identificar al compañero que desfila detrás del portabandera.

sábado, 12 de enero de 2008

CUENTO: Cucufatería

Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
No, mi padre no me lo perdonaría nunca. Él, que declaraba ser enemigo jurado del cura, a quien acusaba, entre otras cosas, de ser un explotador de los campesinos de los caseríos aledaños al pueblo, a quienes cobraba un dineral –según su juicio- por cada misa, bautizo, matrimonio que realizaba.
-Cristo, con ser quien dicen que fue, no cobraba nunca por sus sermones y milagros; al contrario, repartía panes y pescado
No, definitivamente, no me lo iba a perdonar. Él, que era un contumaz descreído de las cosas divinas, que en cada borrachera alardeaba ante sus amigos de un agnosticismo basado en la ciencia, y creía a pie juntillas lo que afirmaban los científicos acerca de la aparición de los seres sobre la faz de la tierra.
No, definitivamente, no me lo iba a perdonar.
Ya me lo había advertido varias veces:
-Te pueden jalar en Matemática, en Lenguaje, en Física, Química, o en lo que sea, pero en Religión, jamás.
Cuando le sugerí que me exonerara del curso, me respondió categórico:
-No, en cuestiones de fe y convicción nadie puede decidir por ti. Todas las personas merecemos respeto. Eso lo resolverás cuando llegues a tu mayoría de edad.
Desgraciadamente, ocurriría lo que tanto temía. Posiblemente repita el cuarto de secundaria. El cura, enterado de lo que decía mi padre acerca de su ministerio, parecía haberme tomado tirria, lo mismo que a mis amigos y seguro que nos jalaba para marzo. Para colmo yo tenía muchos problemas en los misterios de la iglesia. No podía entender como era eso de tres personas y un solo cuerpo, ni como la Virgen seguía siéndolo después de haber dado a luz a Jesús. Con ese curso de cargo acumulaba cuatro y repetía.
Mi último recurso frente a tan terrible situación, sería abandonar el pueblo y refugiarme en Cajamarca o Lima, en donde la ira de mi padre no me alcanzara. No sabíamos realmente cual era nuestro calificativo en el examen final de Religión, pero la sonrisa malévola del padre cuando echó un vistazo a nuestras pruebas parecía indicar que habíamos desaprobado.
Para confirmar mis temores, Anita, una linda compañera que, sin ninguna presunción, se derretía de amor por mí, me contó, alarmada, que el padre Nicanor nos había desaprobado. Mi suerte estaba echada y podría andar haciendo planes acerca de mi intempestivo y sentido abandono del pueblo.
-Tenemos que robarle la prueba –sugirió uno de mis amigos.
-¿Qué ganaríamos con eso? Nos toma otra y nos jala igual, mejor esperamos que pase las notas al registro y allí operamos –repliqué.
Mi plan era aprovechar la ocasión en que el padre se ausentara de la parroquia, ingresar subrepticiamente a su habitación y alterar los calificativos.
Decidimos que la mejor hora era la del almuerzo. Aprovechando que nuestro pueblo era de por sí callado y solitario, a esa hora no habría ningún transeúnte por las calles y podríamos operar con tranquilidad.
Por la noche ocultamos una escalera en la parte trasera de la habitación del cura, que daba a la medianera de una casa vecina para asegurarnos que no esté a la hora fijada. Para abrir la puerta teníamos una ganzúa que había probado su eficacia en muchas incursiones a los corrales del vecindario.
Mis amigos se apostaron en las esquinas de la iglesia, otro estaba listo para ingresar en cuanto yo le indicara que no estaba el padre.
Coloqué sigilosamente la escalera para observar a través de la ventana, que era angosta y larga, pegada al techo, y lo que vi me dejó estupefacto.
El cura le estaba echando la bendición a la profesora Ofelia: hacían el amor desnudos en la cama.
-¡Caramba! La merca que vi era de primera y qué bien la ocultaba la profesora con el hábito marrón que lucía, las correas negras, los cordones blancos y la cara de no romper un huevo. ¿Quién lo imaginaría? Con lo cucufata que era. Su presencia era habitual en la iglesia y parecía tener ganado un lugar a la diestra de Dios Padre. Desde que la dejó su esposo no se le conoció romance alguno. Las viejas decían que la abandonó porque le negaba la fruta del paraíso los domingos y fiestas de guardar. Con lo nutrido que era el santoral de esa época era comprensible la actitud del pobre hombre.
¿Qué hacer en este caso? Tenía que hacerle saber al cura que lo había sorprendido. Era mi única oportunidad. Toqué con los nudillos en el vidrio de la ventana y agité la mano ante la mirada aterrorizada de los amantes, que, sin duda, me reconocieron, y bajé. En la calle dije a mis amigos que no podíamos hacer nada porque el cura estaba en su habitación.
Al día siguiente en la hora de Religión el padre Nicanor, muy serio, leyó los promedios finales, cuando llegó a mi nombre, dijo sin variaciones de voz:
-Calla Domínguez, Emerson, catorce…
Mis amigos que estaban jalados me miraron estupefactos.
A la hora de recreo me acerqué al padre y le reclamé por mi bajo calificativo. En voz baja me contestó:
-¿Y cuánto querías? Los demás podrían sospechar.
Busqué con la mirada a Anita y pensé aliviado que por lo menos no repetiría el año y encontré la felicidad en el brillo de sus ojos.

PERSONAJES: El pensamiento social de LARF.

Por Jorge Horna

Hace 36 años (el 1 de mayo de 1971) apareció en Celendín la inolvidable revista “Marañón”, publicación mensual que continuó más allá de los veinte números. El valor y méritos integrales de la misma merecen una reflexión aparte y que posteriormente será tratada en este medio.

En la sección informativa de Actualidad política internacional de “Marañón” puntualmente nos llegaban los artículos de Luis Antonio Rojas Failoc (LARF.), compactos comentarios que reflejaban horas de estudio y rígida investigación. Los problemas sociales de entonces eran su preocupación: la defensa de las decisiones soberanas de los sectores populares para labrar su destino; la exaltación justa de personalidades que estuvieron junto al pueblo en sus luchas; el enjuiciamiento crítico de instituciones mundiales o regionales (OEA, ONU, UNCTAD), cuyas actitudes alejadas del sentir popular, resultaban incongruentes por la serie de componendas con las potencias mundiales imperialistas.

LARF tenía fe en un porvenir mejor para la humanidad. Sociedades justas, libres, sin pobres ni excluidos, con derechos y necesidades elementales satisfechas para todos. Él mantuvo siempre en alto la esperanza de un mundo con hombres y mujeres realizados plenamente.

Es por eso que abordó desde una perspectiva social los asuntos de Vietnam que en 1973 logró su emancipación expulsando de su territorio al ejército norteamericano; celebró el establecimiento de relaciones diplomáticas del Perú con los países progresistas; expresó su admiración sincera por Ernesto Guevara “el Che” y la revolución cubana cuando Perú y Cuba en 1972 se vinculan también diplomáticamente. Allí están sus puntos de vista sobre el Grupo de los 77 y los países del Tercer Mundo, que enarbolaron banderas de liberación.

En las páginas de “Marañón” Antonio difundió sus palabras de aliento a los avances del Chile de Salvador Allende. Admiró la opción antifranquista de Pablo Picasso, quien usó su arte para denunciar los abusos y atrocidades del dictador español. Etc.

Antonio Rojas Failoc no militó ni perteneció a ningún partido político, su identificación fue con las batallas cotidianas, las penurias y la esperanza de los pueblos. Lamentablemente falleció en 1991 en plena madurez y cuando más podía haber aportado con su palabra y su esclarecido pensamiento.

domingo, 6 de enero de 2008

NASHERIAS: Un violín sorochuquino

Por Crispín Piritaño
Celendín

La primera mitad del siglo pasado fue fructífera para los músicos populares: acordeonistas, concertinistas, guitarristas, violinistas y cuanta orquesta se formó estuvieron de plácemes porque tuvieron trabajo continuo. Entonces no existían los aparatos de sonido de hoy y cualquier celebración y jolgorio necesariamente tenía que contar con el concurso de estos virtuosos de la música. Celendín, tierra de artistas, tuvo grandes músicos como “Los Copochos”, don Clemente Rodríguez, don Juanito Vargas, el insigne ciego de San Cayetano, don Pancho Cortegana, etc.
Sorochuco tuvo en don Juanito Vílchez la máxima expresión del violín y era quien ponía la nota de sabor con sus interpretaciones de huaynos, cashuas, marineras, tristes y pasillos. Su presencia en todo acontecimiento o celebración era obligada. La época que más trabajo tenía don Juanito con las cuerdas y el arco era en las celebraciones del Padre Eterno, Patrón de Sorochuco. Fiesta grande a la que acuden devotos desde Chota, Bambamarca, San Marcos Y Celendín. En la liturgia religiosa don Juanito hacía la banda sonora en la misa grande en honor al Patrón.
Para esa festividad se reservan los matrimonios, bautizos, landarutos, bota lutos, noviazgos y todo acontecimiento que merezca alguna celebración y la animación del músico y su hijo, violinista como él, era de cajón. Lógicamente, don Juanito, en esas fiestas, comía y bebía con profusión, por eso no era raro verle achispado día y noche, en una sola bomba, como decimos campechanamente. Paraba de fiesta en fiesta y de comilona en comilona. ¡Dichosa vida la de los músicos de ese tiempo! Seguramente don Juanito inspiró aquel dicho de:
-¡Qué bestia, come y chupa como músico!
*********
Como el músico andaba en una especie de limbo durante toda la semana, pasando de un cumpleaños a un bota luto, de un matrimonio a un bautizo; de un landaruto a una serenata y así por el estilo. Para que acompañara a la misa había que ubicarlo y sacarlo de una de esas fiestas, casi siempre en estado calamitoso.
En la celebración de la misa central, no se sabe con precisión, si fue el olor del incienso o los muchos kirie eleisson que traía la misa, lo cierto es que don Juanito, ubicado en un rincón estratégico, se quedó dormido con el violín en ristre. Llegado el momento de su intervención, su hijo lo despertó sacudiéndolo mientras le decía en tono perentorio:
-¡Papa, papá, ya!
Don Juanito, que había perdido totalmente la noción del lugar donde se encontraba, supuso que se encontraba en una jarana de medio pelo, de esas de rompe y roja en las que todos los gatos son pardos y nadie se adivina la suerte porque todos son gitanos; atacó con brío aquella famosa cashua cuya letra dice:
“Y como pué me decías
que estabas sola,
que estabas sola…”
Ante el justo escándalo y asombro de la devota feligresía que no atinaba a explicarse tal sacrilegio, su hijo, en tono de reproche, bajando la voz, le increpó:
-¡Papá, estamos en la misa!
Poniéndose a derecho, respondió a los acordes del violín, con una entonación dulce y angelical:
-¡AMEEENNNNNN!

viernes, 4 de enero de 2008

DEPORTES: Equipo de Fútbol INA 38 - 1962

La creación de Instituciónes educativas como la Escuela Normal Mixta y sobre todo del Instituto Nacional Agropecuario Nº 38, impulsó el deporte, que se volvió más competitivo y terminó con el monólogo Javierpradino. Nació por entonces la famosa rivalidad entre el Colegio Nacional "Javier Prado"y el INA Nº 38, esta rivalidad tuvo su campo de acción mayormente en el deporte. No existía por entonces la Liga Provincial de Fútbol Amateur y las tardes deportivas eran animadas por los representativos de las Instituciones educativas. Espectar un partido de fútbol entre los equipos de ambas instituciones era ver un match de alto calibre, en donde se jugaba por sobre todo el honor y nadie quería salir perdiendo. Las barras hacían su espectáculo aparte pero sin llegar a mayores. Como nunca se hizo activa la vida deportiva en Celendín y hasta hubo una época en que alternaban en campeonatos con otros esquipos de otras provincias como Chachapoyas, Chepén, Ferreñafe, Chota, Cajamarca, Luya, etc. Esto, indudablemente, elevó el nivel de competividad del futbolista celendino, que por entonces no tenía como hoy la televisión para espectar las mejores jugadas de los famosos.
Del álbum del profesor Javier Chávez Silva, extraemos esta foto del recuerdo en donde posa en el campo "Centenario" el Equipo del Agropecuario 38 en 1962, con sus clásicas camisas verde amarillas.
Están en cuclillas de izquierda a derecha: César Bazán, Wálter Rojas Pereyra, Adolfo Burga Alván, César Villena Torres, José Díaz Díaz y Ramiro Arrué Rodríguez.
Parados: César Roncal, Benigno Castañeda Pereyra, Humberto Miñano García, (¿?) y Egberto Chávez Zegarra.

jueves, 3 de enero de 2008

NASHERIAS: Un literato

Por Crispín Piritaño
Celendín
Érase un profesor de nombre pomposo y sonoro: Rosemberg. En la institución del distrito donde laboramos, él, que trabajaba en el nivel secundario, siempre se cuidó de poner distancia con los lagarpejos primariosos como nos llamaba despectivamente.
A medida que ahondaba en su ciencia su fisonomía iba cambiando, se dejó una barba prolijamente descuidada, a lo Unamuno, lucía suéteres cuello de tortuga y encima de la manga derecha, como para demostrar puntualidad, su reloj digital, maravilla de la tecnología japonesa.

Una en un millón de palabras...
Unos desteñidos pantalones tejanos, deshilachados en los botapiés y los llanques que calzaba con medias escrupulosamente limpias completaban su atuendo. Pocos años después, unos diminutos espejuelos dorados cabalgando sobre su impertinente nariz respingada le dieron ese aire de intelectual. Entonces su hablar se hizo castizo y siempre nos reprendía las maneras como maltratábamos el divino idioma de Cervantes. Quizás por eso gustaba conversar con el cura del pueblo, un español que había venido a hacernos cholitos con diezmos y limosnas.
En nuestro último intento de tenerlo en nuestras reuniones de bohemia nos dijo cortante:
-Perdería mi precioso tiempo en bohemias insulsas con vosotros.
Sólo alternaba con el director, el susodicho cura, el médico de la posta y otros personajes seráficos de hablar apretado.
Siempre se le vio deambular por el colegio con un libro distinto cada día al sobaco, hecho que le otorgó fama de “lector empedernido”, dueño de vasta cultura, erudito en muchos campos del saber humano.
-Me equivoco una en un millón de palabras –solía decir cuando se hablaba de ortografía, por ejemplo.
Aspiraba en el futuro a desparramar su ciencia en cátedras universitarias o, mínimo, como Director, por eso se licenció en literatura y, no contento con eso, se hizo máster, logros que lo convirtieron en un ser inalcanzable para los lagarpejos de primaria.
Ese año celebrábamos las Bodas de Plata del colegio y el director impulsó a todo el personal para celebrarlo en grande. Parte del programa, por sugerencia del profesor Rosemberg, fue la realización de los I Juegos Florales Estudiantiles en el que participarían todos los alumnos que desearan en poesía, cuento, novela corta, ensayo, etc. El Jurado estaría presidido por el Párroco en calidad de hijo de la península, por el Director de la Institución y un profesor invitado de la provincia, eminencia comparable al profesor Rosemberg, naturalmente que él se encargaría de la selección previa de los trabajos.
Terminaba el recreo y me dirigía a mi aula, cuando me topé de casualidad con él. Venía feliz, con un papel en la mano. Conocedor de mi modesta afición literaria, me dijo muy ufano:
-Mira, Crispín, estoy seguro que éste será el trabajo ganador. A esto quería llegar con mis alumnos. Cuando logres algo similar con los tuyos puedes morir satisfecho, y decir que has sido mi amigo -me entregó la composición..
Me quedé perplejo cuando leí:

“Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando…”

martes, 1 de enero de 2008

ESTUDIANTINA:Alumnos de 3er. Año Esc. Nº 81 - 1965

Muchos de estos niños del ayer son exitosos profesionales, visten el uniforme comando que era de reglamento en la época, la mayoría están descalzos, ya sea por pobreza o porque nos parecía más cómodo caminar a pie y algunos se ajustan los pantalones con el famoso cinturon de enganche "boy scout", muy usado por entonces. Pertenecen a la queridaEscuela Nº Pre Vocacional de Varones Nº 81, que estaba ubicada en el jirón Ayacucho, en l calle contigua a la plazuela "Juan Basilio Cortegana" o Alameda, como la conocíamos, lugar en donde íbamos a recreo en los años dorados de infancia. Muchos de ellos nos son desconocidos, o sus caras nos son conocidas pero no recordamos sus nombres. Ojalá que alguno de los protagonistas de esta hermosa fotografía se anime a identificar a sus compañeros de entonces. Sería un justo homenaje a a aquellos camaradas con quienes hemos compartido gratos monmentos de nuestra existencia.(Foto cortesía del profesorJuanito Chávez Paredes)

Dentro de los pocos que hemos reconocido están en primera fila: Alejandro Velásquez Loredo, el profesor Juanito Chávez Paredes, Jorge Alejandro Ramos Díaz y Víctor Hugo Zamora Chávez (+); en las filas de atrás figuran José Silva Limay (+), Carolo Chávez Paredes, Juan Gilberto Silva Ramos (con redecilla), Héctor Zelada Bazán (con gafas), Manuel Díaz Chávez, Carlos Rabanal Dávila, Nelson Róger Cobián Mayor, Roberto Villacorta Huamán y Alfonso Cáceres Paz, último de los parados, quien nos da la impresión que no pertenece a esta promoción.